Tema: La Oración Espiritual

 

Mi Espíritu se complace al contemplaros unidos en el mismo anhelo de acercaros al Maestro. Aquí, ante la manifestación de mi palabra, olvidáis miserias, rencores, envidias y sufrimientos. 09-262.01

 

07-205.12 ¿Habéis pensado alguna vez en que procediendo todo de Dios, Él está en vosotros? ¿Y por qué está en vosotros y para qué? ¿Acaso para permanecer sin manifestarse? No sería Dios, puesto que El doquiera surge, habla ilumina, se hace sentir y se manifiesta. No supongáis entonces que Dios está en vosotros para permanecer oculto sin daros su mensaje; no penséis que pueda estar en vosotros sin ideas. Sabed que Dios quiere manifestarse por vosotros en plenitud.

07-205.13 ¿Sabríais contestarme si Yo os preguntase por qué está Dios en vosotros? ¿Por qué Él siendo el Todo, está en lo que vosotros llamáis espíritu, en esa parte de vuestro ser? ¿Por qué quiere que seáis un dócil instrumento de su manifestación? Aún no podéis contestarme, discípulos, porque nadie os había nadie os había enseñado a meditar; por eso no sabéis por qué manifestáis al Padre y por qué El se expresa a través de vuestras obras; pero si os consagráis con amor al estudio y a la práctica de mi doctrina, no dudéis que pronto podáis contestar a éstas y otras preguntas aún más profundas; y cuando hayáis alcanzado la luz de esos conocimientos, sabréis en verdad por qué y para qué habita el Padre en cada uno de sus hijos.

07-205.17 ¿Cuando comprenderéis que Dios, quien os confió la vida, quiere tomarla para manifestarse? Mirad cómo a veces basta uno solo de estos mensajes, para haceros mirar y comprender mucho más allá de donde habíais alcanzado y está comprensión os pondrá en camino de hacer maravillas, porque os conoceréis a vosotros mismos y por lo tanto sabréis emplear vuestra heredad espiritual.

07-205.18 Oh discípulos amados, debéis aprender a impartir amor, hacer caridad y dar con el espíritu. Yo os digo que el que manifiesta al mundo, la potencia de su espíritu y toma de aquella, fuente de conocimientos para ofrecer a los demás, ése estará haciendo la voluntad del Padre.

07-205.19 Necesitáis conocer todos los poderes y fuerzas que en vosotros lleváis, para que empiece a manifestarse la esencia de vuestro ser. Veréis entonces, cuán fácil es resolver los problemas de la vida, cuan serena y apacible es la lucha por ascender.

07-205.20 La miseria, el dolor y la enfermedad se alejarán con la fuerza del espíritu, quien las expulsará con la oración.

07-205.21 Preparaos para recibirme, tened con frecuencia momentos de preparación espiritual, en los que estéis dispuestos a comunicaros con vuestro Señor.

07-205.22 Si vosotros creyeseis verdaderamente llevar a Dios en vuestro ser, ¿Podrían tocaros las enfermedades o haceros caer las tentaciones? ¿Cómo podría dominaros la débil fuerza de la materia?

07-205.28 Os falta la fe para levantar vuestra faz y sonreír con esperanza y mirar de frente al futuro, sin recelos, sin desconfianza, porque en el futuro estoy Yo.

07-205.29 Cuántas veces estáis enfermos sólo porque así lo pensáis, porque a cada paso creéis que os sigue la fatalidad u os acecha el dolor; entonces atraéis con la mente a las tinieblas, de las cuales rodeáis vuestra vida material y vuestra jornada espiritual; mas aquí me tenéis para encender de nuevo la fe en la vida, en la verdad, en lo eterno, en la paz perfecta y también para enseñaros a atraer la luz hacia vosotros.

07-205.31 Comprendiendo mi palabra, pronto diréis: Padre, desde hoy abro las puertas de mi templo interior para que vuestra esencia, que es vida y salud, sabiduría y fuerza, penetren en mí.

07-205.41 Aún sois pequeños y como pequeños debéis ser sinceros; no os apenéis de pedirme pequeñeces en vuestras oraciones; lo esencial es que oréis; que Yo os iré inspirando y educando.

07-205.42 Orad, tomad mis frases y con la fe y la fuerza que ellas vierten, ungios y sanaos.

07-205.43 Mañana, cuando ya vuestra oración no sea para curar vuestros males, sino para recrearos en vuestra comunicación con el Padre, el espíritu viajará por regiones desconocidas para la mente. A unas llevaréis fortaleza y deleites del espíritu.

09-262.17 Así, en este ambiente de elevación y espiritualidad, veréis realizarse entre vosotros los más grandes prodigios. Pedid, pedid por los enfermos, por los necesitados, por los ausentes, por los perdidos, porque ellos grandemente recibirán.

 

09-262.20 Siempre que necesitéis un confidente, un amigo bondadoso, buscadme y depositad en Mí, las penas que haya en vuestro corazón, y Yo os aconsejaré el mejor camino, la solución que buscáis. Si vuestro espíritu se encuentra agobiado por los pesares, es porque habéis pecado, Yo os recibiré y seré benévolo en mi juicio, fortificaré vuestro propósito de enmienda y os devolveré las fuerzas perdidas.

 

10.308.1 Amados discípulos: Practicad diariamente la oración espiritual, poniendo en ella todo el propósito  de llegar a perfeccionaros. Mirad que además de penetrar en una comunión íntima con vuestro Maestro y de experimentar una paz infinita en aquellos instantes, ella, representa la mejor ocasión para que recibáis mis divinas inspiraciones, en ellas encontraréis la explicación de todo aquello que no hayáis comprendido o que hayáis entendido mal. Encontraréis la forma de prevenir algún peligro, de resolver un problema, de solucionar una confusión. En aquella hora de bendita comunicación espiritual, se aclararán todos vuestros sentidos y os sentiréis más dispuestos e inclinados a hacer el bien.

9.266.57 Esta es la forma a través de la cual podéis ofrecer a vuestro Padre un verdadero tributo de adoración, de amor, de conocimiento, de humildad, de acatamiento.

2.35.8 No sólo oréis cuando os encontréis atravesando por alguna prueba dolorosa, orad también cuando estéis en paz, porque entonces será cuando vuestro corazón y pensamiento puedan ocuparse de los demás. Tampoco pidáis solamente por los que os han hecho bien o por aquéllos que no os hayan causado ningún daño, pues ello, siendo meritorio, no lo es tanto como si veláis por los que en alguna forma os hubiesen causado prejuicios.

1.18.15. Os digo que oréis, porque quien no ora se entrega a pensamientos superfluos, materiales y a veces insanos, con lo cual sin darse cuenta, fomenta las guerras homicidas; en cambio cuando oráis, vuestro pensamiento como si fuera espada de luz, rasga los velos de oscuridad y los lazos de tentación que están aprisionando a muchos espíritus, satura de espiritualidad el ambiente y contrarresta las fuerzas del mal.

2.36.16 Por medio de la oración tengo reservadas muchas revelaciones al espíritu para el futuro. Perfeccionaos en esta comunicación y lograréis alcanzar perfección en vuestras peticiones, es decir, aprenderéis a pedir.

5.136.44 Orad, con la oración sencilla que brota de lo más limpio de vuestro espíritu, y con la ayuda de vuestra conciencia examinad vuestras obras y gozad entonces de mi presencia. En esa comunicación del espíritu recibiréis más luz para que entendáis mejor la vida, tendréis la inspiración que os induzca a ser más buenos, purificando vuestros sentimientos y despertando vuestro corazón a la caridad. Esos son los momentos en los que despiertan las potencias y dones del espíritu y se preparan para cumplir sus diversas misiones a través de quien las posee.

5.141.2 No importa que no tengáis palabras o ideas para formar una oración; a Mí me basta con que elevéis vuestro pensamiento hacia el infinito, porque sabré interpretar el lenguaje de vuestro corazón.

6.166.43. Sabed que la palabra que no lleva amor, no tiene vida ni poder. Me preguntáis cómo podéis empezar a amar y qué debéis hacer para que en vuestro corazón se despierte este sentimiento, y Yo os digo: Por lo que debéis empezar, es por saber orar. La oración os acercará al Maestro y ese Maestro soy Yo.

1.21.3. No acostumbréis orar únicamente con palabras, orad con el espíritu. También os digo: Bendecid con la oración, enviad pensamientos de luz a vuestros hermanos, no pidáis nada para vosotros, recordad que quien se ocupe de lo mío, siempre me tendrá velando por él.

7.207.49 Recordad, pueblo, aquel ejemplo de oración que os di en el "huerto de los olivos", al invocar ante el Padre el perdón para, la humanidad.  Se postró el cuerpo de Jesús ante el Padre Celestial, mas no ante imagen alguna, y elevé mis palabras a los cielos, las mismas que legué a la humanidad.

5.136.64 Discípulos, en el Segundo Tiempo mis apóstoles me preguntaron cómo debían orar, y les enseñé la oración perfecta, que vosotros llamáis el ¡Padre Nuestro! Ahora os digo a vosotros: inspiraos en esa oración, en su sentido, en su humildad y en su fe, para que vuestro espíritu se comunique con el mío, porque no serán ya los labios materiales los que pronuncien aquellas benditas palabras, sino el espíritu el que me hable con su propio lenguaje.

6.166.52. No dejéis que sean solamente los labios los que me llamen "Padre", porque muchos soléis hacer esto maquinalmente. Quiero que cuando digáis "Padre nuestro que estás en los Cielos, santificado sea tu nombre", dejéis que esa oración brote de lo más puro de vuestro ser, meditando cada una de sus frases para que luego quedéis inspirados y en perfecta comunión Conmigo.

9.266.53 Ahora, al deciros que os elevéis espiritualmente, no horro de vuestro corazón aquella oración modelo, aquella oración perfecta, sólo quiero que en vez de hablarme con los labios lo hagáis con el pensamiento y que en lugar de concretaros a repetir una a una las frases que componen aquella oración, os inspiréis en ellas para que los pensamientos que forméis en vuestro espíritu, lleven como el Padre Nuestro, amor, humildad, fe, respeto, conformidad y confianza en el Padre.

12.358.54. Este es el lenguaje que Yo escucho, el que Yo entiendo, el lenguaje sin palabras, el de la verdad y la sinceridad, esa es la oración que he venido a enseñaros en este Tercer Tiempo.

¿En qué consiste la oración?

La oración es petición, intercesión, adoración y contemplación. Todas sus partes son necesarias y una brota de la otra, porque en verdad os digo que la petición consiste en que el hombre me ruega le conceda sus deseos, le satisfaga anhelos, lo que él creé más importante y sano   en  su   vida,  y   en  verdad os  digo,  mis hijos,  que el Padre escucha la petición y da a cada uno lo que más necesita, siempre que sea para su bien. Más cuidaos de pedir lo que esté en oposición para la salvación de vuestro espíritu; porque aquellos que solamente piden dones materiales, goces materiales, poder temporal,  están pidiendo encadenar a su espíritu. 12.358.11.

12.358.12. Los goces materiales sólo traen sufrimiento, no solamente en este mundo,  sino aun después de la transición al mundo espiritual, porque hasta allí puede llegar la influencia de esos deseos materiales, y al no poder librarse de ellos sigue atormentado por esos anhelos,  y desea regresar una y mil veces a la Tierra para reencarnar y seguir viviendo materialmente. Por eso, mis hijos, pedid solamente lo que en verdad necesitéis para el bien de vuestro espíritu.

12.358.13. La segunda forma de la oración, la intercesión, brota del amor al prójimo, del amor que os enseñé como Maestro cuando vine a este mundo. Rogad por vuestros hermanos cercanos y distantes, aquellos que en las naciones están sufriendo las consecuencias de la guerra, que están sufriendo la tiranía de los gobiernos temporales de este mundo.

12.358.14. Preparaos, OH mis hijos, rogad por vuestros hermanos, pero también en esta intercesión, debéis saber pedir, porque lo que importa es el espíritu. Si vosotros tenéis a un hermano, a vuestros padres o a vuestros hijos enfer­mos, rogad por ellos, pero no insistáis en que se queden en esta vida, si esto no es lo que el espíritu necesita. Pedid mejor que su espíritu sea libre, que se purifique en sus sufrimientos, que el dolor propicie la elevación espiritual. Por eso, el Maestro os ha enseñado desde el Segundo Tiempo a decir: "Padre, cúmplase tu voluntad". Porque es el Padre el que sabe mejor que cualquiera de sus hijos, lo que el espíritu necesita.

12.358.15. La tercera forma de la oración, la adoración al Espíritu Divino, significa la adoración de todo lo que es perfecto, porque a través de esta forma de oración podéis uniros con la perfección, con el amor que abraza a todo el Universo. En la adoración podéis encontrar el estado perfecto que cada uno de vosotros debéis alcanzar  y por la adoración llegaréis a la con­tem­plación que, unida a la oración, os llevará a la unificación con el Espíritu Divino, a la fuente de la vida  eterna, a la fuente que os da fuerza día tras día para llegar al reino del Padre.

12.358.16. Así debéis orar, empezando con la petición hasta llegar a la contemplación. Esto es lo que os dará fuerza.

La oración puede ser larga o breve… según sea necesario. Podréis, si así lo deseáis, pasar horas enteras dentro de aquel deleite espiritual, si vues­tra materia no se fatiga o si algún otro deber no reclama vuestra atención. Y puede ser tan breve que se concrete a un segundo, si os encontráis sujetos a alguna prueba que de pronto os haya sorprendido. 2.40.36

1.12.31. Si perdieseis la noción del tiempo al elevaros en oración, será señal de espiritualidad, ya que lograsteis aunque sea por unos instantes saliros del tiempo que los esclavos del materialismo sólo quieren para sus placeres o para aumentar sus caudales.

2.40.35 He visto que para orar buscáis de preferencia la soledad y el silencio, y hacéis bien en ello cuando tratéis de buscar la inspiración por medio de la oración, o cuando queráis darme gracias, mas también os digo que debéis practicar la oración en cualquiera que sea la condición en que os encontréis, con el fin de que sepáis invocar mi ayuda en los trances más difíciles de vuestra vida, sin perder la serenidad, el dominio sobre vosotros mismos, la fe en mi presencia y la confianza en vosotros.

5.142.38 Orad hacia Mí con el pensamiento. No necesitáis lugar determinado para hacerlo y la posición de vuestro cuerpo es indiferente. Elevad en paz vuestro pensamiento a las alturas y esperad entonces mi inspiración.

11.325.29. Orad directamente hacia Mí, sin necesidad de intermediarios, ni palabras, símbolos, ritos o imágenes, ese será el principio de la comunicación de espíritu a Espíritu, puesto que vuestro ser interior y superior ha sido quien se ha elevado en busca mía. Vuestra voz espiritual me ha llamado y mi voz divina os responde. ¿Cómo recibe vuestro ser el mensaje de mi Espíritu? A través de los dones de intuición e inspiración, es decir, en forma sutil y espiritual.

2.55.41 Lentamente vais aprendiendo a elevar vuestro pensamiento al infinito sin necesidad de imágenes plasmadas en un lienzo o forjadas por vuestra mente. Poco a poco van cayendo los obstáculos que vuestro espíritu encontraba siempre que intentaba orar. Ahora está en camino de alcanzar la comunicación espiritual con su Señor.

Cuando enseñéis a orar…es porque vais a poder probar la verdad, la fuerza y la eficacia de orar espiritualmente.  Vais a sanar al enfermo con la oración, vais a hacer la paz donde impere la discordia, vais a salvar a quien se encuentre en peligro.  Entonces sí seréis creídos y querrán imitaros; vuestra enseñanza despertará fe en los corazones maravillados ante la verdad de las pruebas que les disteis. 9.275.42

9.275.41 ¿Vais acaso a enseñarles que basta con cerrar los ojos, para que la forma sea perfecta? ¿Vais a engañar a vuestros semejantes, adoptando prácticas sin importancia, mientras en vuestro interior no existe verdadera preparación?  Eso no, pueblo, porque no vais a engañaros a vosotros mismos, ni a vuestros hermanos y menos a vuestro Padre.

1.21.14. No profanéis más lo divino, porque en verdad os digo, que es mucha la ingratitud con que os mostráis ante Dios, cuando hacéis esas prácticas externas que habéis heredado de vuestros primeros hermanos, y en las que os habéis fanatizado.

5.138.3 ¿Cómo podrá equivocarse el hombre, cuando antes de hacer su voluntad interrogue a su Padre a través de la oración?

El hombre que sabe orar, vive en contacto con Dios sabe el valor de los beneficios que de su Padre recibe y a la vez comprende el sentido o la finalidad de las pruebas por las que atraviesa.

5.138.4 El hombre que ora ante Dios, es un hombre espiritualizado que no lleva venda de oscuridad ante sus ojos, apto para descubrir dentro y fuera de él, mundos desconocidos, aspectos ignorados de la vida, luces y verdades que rodean la vida de los hombres sin que éstos las perciban.

9.261.25 Por la oración se logra la paz, se adquiere sabiduría, se obtiene salud, se comprende lo profundo, se ilumina la mente y se fortalece el espíritu.  

2.39.10 ¿No os he enseñado que hasta los elementos desatados pueden escuchar vuestra oración y apaciguarse? Si ellos obedecen a mi voz, ¿por qué no han de obedecer la voz de los hijos del Señor cuando ellos se hayan preparado?

10.288.14. El que se inspira en la oración es invencible en las pruebas y hace prodigios ante sus hermanos.

4.93.38. Perfeccionad vuestra oración, porque es menester que conozcáis la fuerza espiritual que ella imparte. Es la escala por la cual ascenderéis a Mí en  una verdadera comunión de espíritus.

2.40.45 Orad, practicad ese sublime don del espíritu, porque esa fuerza será la que mueva la vida de los hombres del futuro, aquellos que alcanzarán en materia la comunicación de espíritu a Espíritu.

07.176.24 Orad por todos los seres, anhelad la armonía y comprensión de todos hacia Mí y que vuestra oración se eleve como un canto, como un himno ferviente que levante a los espíritus y les señale el camino por el cual llegarán al final de su destino.

5.139.8 Este será el tiempo en el que los hombres se den cuenta de…El poder de la oración …para que la oración tenga verdadera fuerza y luz, es menester que con amor la elevéis a Mí.

5.139.7 Cuando uno de vosotros ora, no se da cuenta de lo que con su pensamiento alcanza en lo espiritual, y es menester que sepáis que cuando oráis por vuestros hermanos, por aquellos pueblos que están destrozándose en la guerra, en esos instantes vuestro espíritu libra también una batalla mental en contra del mal y que vuestra espada que es paz, razón, justicia y anhelo de bien para ellos, choca contra las armas del odio, de la venganza, del orgullo.

2.40.46 Los padres de familia se inspirarán a través de la oración para conducir a sus hijos.

2.40.47 La salud la recibirán los enfermos por medio de la oración. Los gobernantes resolverán sus grandes problemas, buscando la luz con la oración, y el hombre de ciencia recibirá las revelaciones también por medio del don de la oración.

6.160.29. Los poseídos se libertarán de sus obsesiones, de sus perseguidores y opresores, ante la palabra, la oración y la potestad de mis nuevos discípulos.

7.205.20 La miseria, el dolor y la enfermedad se alejarán con la fuerza del espíritu, quien las expulsará con la oración.

2.36.13 Recordad la lección en la que os dije: "Pedid, pedid que se os dará". Ahora vengo a deciros: "aprended a pedir"

2.42.44 No olvidéis que más tengo que daros que vosotros que pedirme, y que mientras vosotros estáis pidiendo al Padre que os dé, Yo os estoy pidiendo que sepáis recibir. 

1.9.49. A veces pensáis que os hablo demasiado del espíritu y que me olvido de vuestras necesidades y preocupaciones humanas, a lo cual os digo: "Buscad el Reino de Dios y su justicia, y lo demás se os dará por añadidura". Entonces vendrá a vosotros la paz, la serenidad, la comprensión, el perdón, el amor, y en la parte material todo lo tendréis en abundancia.

1.9.50. Yo conozco y sé de todas vuestras necesidades y me encargo de aliviar todas vuestras preocupaciones según mi voluntad y si en ocasiones os habéis sentido defraudados porque no os he concedido inmediatamente aquello que pedíais, no por eso sois menos amados del Padre, es porque así os conviene.

1.9.51. Hay muchos de mis párvulos que atribuyen a injusticias del destino su sufrimiento y se creen olvidados de su Padre; entonces os pregunto: ¿De qué os ha servido mi palabra? ¿Por ventura creéis que el señor, el autor de la vida, es impotente para remediar vuestros males o que no puede complaceros en algo material que en nada os ayuda en vuestra elevación espiritual?

1.9.52. Yo sólo os concedo aquello que sea para vuestro bien. ¡Cuántas peticiones hacéis que si os fuesen concedidas, sólo os ocasionarían perjuicios o desgracias!

1.9.53. El hombre que en Dios confía y ante El bendice su destino, jamás reniega ni exige lo que no le es concedido.

1.9.54. Cuando está pobre, enfermo y su corazón sufre, espera confiado en la voluntad de su Señor.

1.9.55. A veces me decís: "Señor, si yo todo lo tuviese, si nada me hiciera falta, trabajaría en vuestra Obra espiritual y haría caridad". Mas sabed que como hombres sois variables y que todos los propósitos de hoy que nada poseéis, cambiarían si os concediese todo lo que deseáis.

1.9.56. Sólo el amor de Dios es inmutable para sus hijos.

2.40.34 Para cumplir con mi ley, debéis orar, siempre elevando vuestro espíritu hacia vuestro Padre.

2.40.82 Velad y orad para que no caigáis en tentación.  

11.323.37. Dejad ya de ser los párvulos, para que cuando Yo os diga que oréis, comprendáis que os pido obras buenas, ya que ellas son y no vuestras palabras o pensamientos, las que verdaderamente hablan a mi Espíritu. Un pensamiento, por muy hermoso que sea, si no es sentido, carece de esencia. Una palabra o una frase por muy bellamente que sea dicha, sino se transforma en obra, no tendrá vida y ya sabéis que lo que no tiene vida, no existe, por lo tanto no puede ser recibido por Mí.

9.247.52 Orad, pero que vuestra oración esté formada con vuestras intenciones y obras del día, esa será vuestra mejor oración; mas si queréis dirigirme un pensamiento, formulando con él una petición, decidme entonces: "Padre, hágase en mí tu voluntad".  En ella estaréis pidiendo aún más de lo que podríais entender y esperar, y esa sencilla frase, ese pensamiento, simplificará aquel "Padre nuestro", que me pedisteis en otro tiempo.

9.247.53 Ahí tenéis la oración que todo lo pide y que mejor hablará por vosotros, Mas no la digan vuestros labios, sino que la sienta vuestro corazón, porque decir no es sentir y si lo sentís, no necesitáis decírmelo.  Yo sé escuchar la voz del espíritu y entiendo su lenguaje.

9.247.54 ¿Qué mayor alegría para vosotros que saber esto? ¿Acaso creéis que Yo necesitaba que me dijeseis lo que tengo que hacer?  No os afirméis en la creencia de que para mis comunicaciones es menester de sitios adecuados, de vestiduras especiales y hasta actitudes determinadas para que Yo, me manifieste.  Días vendrán en que mi inspiración sea con vosotros en cualquier sitio y en cualquier hora; delante de diversas multitudes ante las cuales expresaréis mi pensamiento con palabras y lenguas que todos entenderán.

08.233.44. Orad, hablándome con el espíritu, ya que la voz de vuestra materia no resuena en la Gloria.

6.166.42. Por eso, párvulos que habéis oído esta enseñanza, os dice el Maestro: Desde este día empezad a amar; dejad que con ese sentimiento se saturen todas vuestras obras para con los demás y también que influya en las palabras y las oraciones que me dediquéis.

6.166.43. Sabed que la palabra que no lleva amor, no tiene vida ni poder. Me preguntáis cómo podéis empezar a amar y qué debéis hacer para que en vuestro corazón se despierte este sentimiento, y Yo os digo: Por lo que debéis empezar, es por saber orar. La oración os acercará al Maestro y ese Maestro soy Yo.

6.166.44. En la oración hallaréis consuelo, inspiración y fuerza, ella os dará la dulce satisfacción de poder hablar íntimamente con Dios, sin testigos ni mediadores; Dios y vuestro espíritu, reunidos en ese dulce momento de confidencias, de comunicación espiritual y de bendiciones.

6.166.45. Preparaos, discípulos, porque quiero manifestarme a vosotros. Todos me presentáis cuitas e inquietudes y Yo os digo: ¿Por qué teméis? ¿No habéis sentido mi mirada posarse llena de caridad sobre vosotros? ¿No os hace fuertes mi presencia? No queráis que repita mis palabras del Segundo Tiempo y que os diga que sois hombres de poca fe, que teniéndome tan cerca y diciéndome conocerme, no habéis confiado en Mí.

6.166.46. Siempre que elevéis vuestra oración y me busquéis, estaré con vosotros, mi palabra y los mandatos que os he dado en todos los tiempos, os darán mi lección a través de vuestra conciencia, haced acopio de fuerza y preparación. Llevad por doquiera esta palabra de vida a los corazones que han menester consuelo y luz, porque os he nombrado sembradores de la campiña espiritual.

6.166.47. Si vosotros habéis sido llenos de mis complacencias y lo que habéis recibido es un caudal inagotable de enseñanzas, debéis compartir con amor este conocimiento. Id a los demás menesterosos, a los que no tienen sobre la Tierra afectos, consideración o respeto. Buscad a los huérfanos, a las viudas, a los enfermos incurables, y prodigad caridad. Derramad este bálsamo espiritual que brota del fondo del espíritu y atended más a su espíritu que a su cuerpo.

6.166.48. He formado el cuerpo de labriegos con hombres y mujeres, ya que no sólo el hombre sabe interpretar mi Ley. La mujer, dotada de bellos y nobles sentimientos, ha sido siempre colaboradora de mi Obra de redención. También en ella hago descansar en este tiempo la responsabilidad del buen cumplimiento de mis mandatos. Yo dejo a ambos velando unidos en esta causa que os he confiado.

6.166.49. Pueblo mío: Voy a permanecer unos instantes con vosotros a través de este entendimiento. Habéis orado y en el momento de mayor elevación, se ha escuchado en el silencio de vuestros corazones, el saludo amoroso del Maestro que os ha dicho: "La paz sea con vosotros". Os habéis dado cuenta del alcance que tiene la oración, y habéis comprendido el poder tan inmenso que ésta tiene cuando la eleváis, tanto para remediar una necesidad espiritual, como para pedir la solución de una aflicción material.

6.166.50. Recordad que muchas veces os ha bastado pronunciar la palabra "Padre", para que todo vuestro ser se estremezca y vuestro corazón se sienta invadido por el consuelo que os da su amor. Sabed que cuando vuestro corazón me llama con ternura, también mi Espíritu se estremece de gozo.

6.166.51. Cuando me llamáis "Padre", cuando ese nombre brota de vuestro ser, en el cielo se escucha vuestra voz y al arcano le arrancáis algún secreto.

6.166.52. No dejéis que sean solamente los labios los que me llamen "Padre", porque muchos soléis hacer esto maquinalmente. Quiero que cuando digáis "Padre nuestro que estás en los Cielos, santificado sea tu nombre", dejéis que esa oración brote de lo más puro de vuestro ser, meditando cada una de sus frases para que luego quedéis inspirados y en perfecta comunión Conmigo.

6.166.53. Yo os enseñé la palabra poderosa, maestra, aquella que verdaderamente acerca al hijo hacia su Padre. Al pronunciar con unción y respeto, con elevación y amor, con fe y esperanza la palabra Padre, las distancias desaparecen, los espacios se acortan, porque en ese instante de comunicación de espíritu a Espíritu, ni Dios está lejos de vos, ni vosotros os encontráis lejos de El. Orad así y en vuestro corazón recibiréis a manos llenas el beneficio de mi amor.

6.166.54. Entonces me veréis con vuestra mirada espiritual, caminando delante de vosotros como lo hace el pastor con sus ovejas. Veréis la luz divina iluminando el sendero de vuestra vida y oiréis mi voz que repite a cada momento para alentaros en vuestro camino: "Sed fuertes, no os detengáis, cada paso que dais hacia adelante os acerca más a vuestro Padre".

6.166.55. Este día, OH discípulos, os he hablado una vez más sobre el amor y la oración, para que lleguéis a comprender la gracia que ella encierra y su eficacia, para que alcancéis el galardón que mi caridad os tiene prometido.

10.302.44. Elevad vuestra oración espiritual, pero no por vos ni por los vuestros; si no por toda la humanidad que sufre y que rechaza mi amorosa caricia; pero ese amor vosotros lo sabéis sentir mejor y aun cuando grandes pruebas vais encontrando a vuestro paso, no pereceréis. Hay pruebas que os las envía mi justicia, pero la mayor parte de ellas vosotros os las vais labrando con vuestras flaquezas; más en unas y en otras, os fortalece mi amor y os ayuda para que sigáis hasta el final del camino.

10.302.48. No había necesidad de que me pidieseis, pero si os lo permito, es porque no dejáis de ser los pequeños y las necesidades os agobian.

10.302.49. Llegará el momento en el que nada me pidáis sino que os presentéis ante Mí, para decirme: "Padre, hágase en mí tu voluntad".

5.142.37 Haced la caridad en cada día, esa será vuestra mejor elevación hacia Mí. Dad, ayudad, consolad y esa será vuestra mejor oración del día, porque hablaréis al Padre con obras, no con palabras, aunque éstas sean hermosas en su forma pero vacías en su fondo.

08.210.3. Sois los hombres del Nuevo Tiempo en el cual mi Reino busca vuestro corazón para levantarse en él, en el que haréis del bien vuestro ideal espiritual y aprenderéis que la mejor oración es la de vuestras obras. 

06.148.76. Vuestro cuerpo no se da cuenta de que vuestro espíritu, en los instantes de orar, se comunica conmigo, no sabe percibir la aproximación que por medio de ese don tenéis con vuestro Señor, y no solamente con mi Espíritu, si no también con el de vuestros hermanos espirituales a quienes recordáis en los momentos de oración. 

¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!