ENSEÑANZA No.
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04-099.01
Bienvenidos seáis discípulos a la mesa celestial. Saboread el delicado manjar
que os traigo en mi palabra. Como el ladrón que penetra en una alcoba, así he
llegado a vuestro corazón y he encontrado que tenéis hambre de conocimientos espirituales.
04-099.02 Nadie
debería sorprenderse de, mi presencia; ya a través de Jesús os señalé los
acontecimientos que anunciarían mi manifestación como Espíritu de Verdad;
también os dije que mi llegada sería en espíritu para que nadie estuviera en
espera de manifestaciones materiales, que nunca han de llegar. Mirad, al pueblo
judío esperando aún al Mesías, sin que éste llegue en la forma que ellos
esperan, porque el verdadero ya estuvo con ellos y no lo reconocieron. ¿Queréis,
humanidad, desconocer mi nueva manifestación Para seguir esperándome según
vuestra creencia y no conforme a lo que Yo os prometí?
04-099.03
Despertad de vuestro sueño y convertios en hijos de la luz porque vengo a
ofrecemos una semilla divina que os dará la paz y la vida, y quiero que
vosotros la comencéis a sembrar.
04-099.04 No
esperéis más para creer en mi llamado, Mirad que el juicio se hará sentir por
medio de la gran batalla que tenéis anunciada. Quiero que en esa lucha seáis
los soldados preparados, dispuestos a depositar con vuestras obras de amor, la
fe, en los corazones débiles.
04-099.05
Pueblo: desechad todo temor a los juicios de vuestros hermanos, porque no serán
ellos los que os den la paz, ni los que os lleven a la Tierra Prometida. No temáis
a los hombres, seguidme con firmeza por esta senda; porque en la hora de juicio
para la humanidad, lamentarais desde lo más intimo de vuestro ser, no haber
sido fieles, no haberos fortalecido en mi enseñanza, ni haber aprendido a
resolver las grandes pruebas en armonía con mi Ley. De los perseverantes y de
los fieles, será la victoria.
04-099.06 Mi
barca salvadera ha aparecido en medio de la noche tempestuosa, venid a ella todos
los que estén temerosos de perecer en el Pecado, los náufragos, los que han
perdido la ruta.
04-099.07 La
ofuscación de la mente, la falta de fe, la ignorancia de la verdad, son
tinieblas para el espíritu y por eso hoy se encuentra perdida la humanidad. ¡Cómo
se han multiplicado los hombres que caminan sin saber ni importarles hacia dónde
van!
04-099.08 Yo
sabía que había de llegar para los hombres un tiempo así, lleno de dolor, de
confusión, de incertidumbre y desconfianza. Os prometí venir a salvaros de esa
tiniebla y aquí me tenéis: soy el Espíritu de Verdad. ¿Para que me queréis
nuevamente en cuanto hombre? ¿No recordáis que como hombre morí, y dije que
os esperaba en mi Reino? Con ello os daba a entender que el espíritu es eterno,
inmortal.
04-099.09 Fue
el Espíritu Divino quien hablé por boca de Jesús y el que escribió con su
sangre el precio de vuestro rescate. ¿Cuál fue vuestra sentencia? Vivir, para
más tarde verme venir como luz a través de vuestra conciencia; os di pruebas
de mi inmortalidad y es envolví en mi manto de perdón para haceros saber que
aquella sangre derramado en el Calvario, fue la más sublime lección del
cumplimiento para alcanzar la paz en la eternidad; por eso os digo que vuestra
felicidad, vosotros la tenéis que labrar.
04-099.10
Israelitas os he llamado, porque vuestro espíritu viene de aquella simiente que
entregué a los fundadores del pueblo llamado "de Dios".
04-099.11
Israel fue el nombre que di a Jacob y a su simiente. ¿Por qué fue tomado más
tarde ese nombre para designar a una raza, si él tan sólo habla de misiones
espirituales? Yo inspiré a patriarcas y a profetas para que llamaran a aquel
pueblo "el Pueblo de Dios", ¿Sabéis por qué? Porque él, entre
todos los demás pueblos de la Tierra, trajo al mundo una misión espiritual.
Mientras unos llevaron en sus manos la ciencia, otros las artes y otros las
leyes humanas, éste vino con la ley espiritual, la doctrina del corazón, la
luz de la eternidad. Mientras unos pueblos dieron al mundo filósofos y científicos,
éste dio profetas que transmitían mensajes divinos a los hombres, patriarcas
que enseñaban con su vida el camino hacia Dios, apóstoles que vivían y morían
testificando la Verdad; y sobre de todos el Divino Maestro, que vino a hacerse
hombre en el seno del pueblo de Israel, trayendo a los hombres el más sublime
mensaje celestial.
04-099.12 Por
eso aquel pueblo fue llamado "el Pueblo de Dios aunque Yo os digo que todos
los pueblos son míos, y a todos los amo de la misma manera, mas cada uno trae a
la Tierra su misión.
04-099.13 Esa
simiente espiritual, es la que estoy haciendo que aparezca en el mundo en este
tiempo; surgirá diseminada entre la humanidad, no como una raza ni formando
tribus, sino en todas las razas, porque Israel está en el espíritu y el espíritu
está sobre todo lo humano.
04-099.14
Nuevamente aparecerá mi pueblo con la misión de hacer luz en el espíritu: sus
dones espirituales influirán en la vida humana, como en todos los tiempos. Mis
profetas, enviados y discípulos, han traído la luz y la paz a los hombres.
04-099.15
Vosotros que me estáis oyendo, sois los que sabéis a ciencia cierta estas
lecciones, mas no os conforméis con saberlo, debéis levantaros a seguir
cumpliendo con vuestro destino eterno de iluminar la senda espiritual de
vuestros hermanos. Cumplid con vuestra misión, y en vosotros brillará una vez
más la luz que debe haber siempre en el pueblo de Dios.
04-099.16 Mirad
cómo vuestro espíritu ha presentido el tiempo en que se encuentra y ha venido
presuroso en pos del cumplimiento de mis promesas. Vuestro corazón nada sabía
de mi vuelta, porque en estos tiempos, poca o ninguna importancia presta la
humanidad a mis profecías pero el espíritu conservaba muy dentro aquella
palabra.
04-099.17
Vuestro corazón estaba dormido, pero desde que escuchasteis mi primera palabra
o mi primera lección, despertó y al comprender la verdad, al instante reconoció
que los seres han venido a la Tierra a cumplir un mandato divino y no a hacer
cada quien su voluntad. El que ha tenido este despertar, es el que me va
siguiendo paso a paso, formando en su interior un santuario.
04-099.18 Mi
palabra de amor se desborda sobre todo el pueblo escogido, deleitaos con ella, discípulos; si a veces os corrijo y hasta os juzgo, analizad esas enseñanzas
para que cada quien tome lo que le corresponde. No os alegréis cuando reclame
alguna falta que vosotros no tuviereis aunque conozcáis a los que la han
venido cometiendo, porque en ese instante vuestra, conciencia os recordará
aquella enseñanza en que os dije: "No miréis la paja en el ojo de vuestro
hermano, sin antes mirar la viga que cargáis.
04-099.19
Pensad que todos venís a formar mi apostolado, al cual enviaré mañana a
testificar mi palabra, y desde ahora debéis de comenzar a amaros. ¿No creéis
que mi comunicación a través de vuestro entendimiento, tenga un gran
significado? ¿ o creéis que es ésta tina de tantas sectas nuevas que hoy
surgen anunciando la salvación del mundo y luego desaparecen sin dejar huellas
de mi paz?
04-099.20
Observad cómo esta semilla a pesar de que la habéis cultivado mal, no muere,
mirad cómo ha ido venciendo tinieblas, y encrucijadas, obstáculos y pruebas y
sigue día a día germinando y desarrollándose. ¿Por qué no muere esta
semilla? Porque la verdad es inmortal, es eterna, por eso veréis que cuando
esta Doctrina por momentos parece que va a desaparecer, será precisamente
cuando surjan nuevos y fecundos brotes para ayudar a los hombres a dar un paso más
hacia adelante en el camino de la espiritualidad.
04-099.21 No
creáis que esto sólo ha sucedido en este Tercer Tiempo, no, también en el
Segundo Tiempo, después de que el Maestro y sus discípulos hubieron regado con
su sangre la semilla que sembraron en el corazón de los hombres, hubo instantes
en que parecía haber desaparecido del mundo la enseñanza de Cristo. Cuántos
en ese tiempo, considerando inútil el sacrificio de Jesús. y el de los que le
siguieron, llegaron a flaquear en su fe, dudando de aquella verdad que antes había
sido su faro y su Ley. Me bastó entonces enviar nuevos siervos al mundo, para
que apartaran todas las falsedades que habían añadido los hombres a Mi
Doctrina, deformándola, y la semilla volvió a germinar y a dar flores y
frutos.
04-099.22 Si os
enseño estas lecciones, es para que no vayáis a ser de los que oculten mi
verdad, deformen mi Doctrina o profanen mi Ley, sino que seáis los que viváis
para cultivar con todo el amor de su espíritu esta semilla que os he confiado y
que es la misma que en todos los tiempos he querido que florezca en el corazón
de la humanidad: el amor de los unos hacia los otros.
04-099.23 Al
Maestro que estuvo con vosotros en el mundo, lo podéis llamar "El Rabí de
Galilea", porque en aquella tierra se hizo hombre, mas a este Maestro que
hoy llega a vosotros invisiblemente, siendo el mismo, no podéis decir que es de
Galilea porque vengo en Espíritu.
04-099.24 Mis
nuevas lecciones son la confirmación de aquellas que os diera en el Segundo
Tiempo, pero son más elevadas aún, mirad que en aquel tiempo hablé al corazón
del hombre, en cambio ahora, le hablo al espíritu.
04-099.25 No
vengo a desconocer ninguna de mis palabras. que os dije en el pasado, por el
contrario, vengo a darles el debido cumplimiento y la justa explicación. Así
como en aquel tiempo dije a los fariseos, que creían que Jesús venia a
destruir la Ley: No penséis que vengo a abolir la Ley o a los profetas, Por el
contrario vengo a darle cumplimiento. ¿Cómo había de desconocer aquella Ley y
las profecías, si eran el cimiento del templo que en tres tiempos había de
quedar construido en el corazón de esta humanidad y el anuncio de mi venida al
mundo?
04-099.26
Mientras los hombres persistan en su ceguedad y en su ignorancia, harán que
Dios, que ante todo es Padre, tenga que humanizarme, limitarse y empequeñecerse
ante sus hijos, para poder ser comprendido. ¿Hasta cuándo vais a dejar que me
muestre delante de vosotros con la grandeza en la que debéis mirarme?
04-099.27 Tenéis
que ser grandes para poder concebirme grande y a eso vengo, una vez tras otra, a
daros grandeza espiritual, para que podáis tener el infinito goce de conocer a
vuestro Padre de sentir su amor, de oír el concierto divino que vibra sobre
vosotros.
04-099.28 Este
es el Tercer Tiempo, amados discípulos, y por lo tanto tenéis una lección más
que añadir a las anteriores. Mucho tenéis que estudiar, pero no temáis,
porque la enseñanza de este tiempo os hará comprender mejor la de los tiempos
pasados. Así pasó con los que rigiéndose por la ley de Moisés, estudiaron a
los profetas y comprendieron el fondo de las enseñanzas hasta que vino Jesús.
04-099.29 En
vez de los salmos que elevabais en el Primer Tiempo a vuestro Padre, hoy venís
a conversar espiritualmente, por medio de la oración espiritual.
04-099.30 Con
cuánta lentitud camina la humanidad hacia la perfección de su culto a Dios.
04-099.31
Siempre que vengo a vosotros con una nueva lección, os parece demasiado
adelantada para vuestra evolución, mas comprended que os confío una era para
que a lo largo de ella la podáis comprender y asimilar a vuestra vida.
04-099.32 Cada
vez que la muerte siega la existencia de vuestra envoltura, es como una tregua
para el espíritu, el cual, al reencarnar, surge con nuevas fuerzas y mayor luz,
para continuar estudiando aquella divina lección que no había concluido. Así
madura a través de las eras el trigo que es vuestro espíritu. Mucho os he
revelado acerca de la vida espiritual, mas os digo que no es menester por ahora
que lo sepáis todo, sino sólo lo que sea esencial para vuestra llegada a la
morada eterna. Allá os dirá todo lo que está destinado a vuestro
conocimiento.
04-099.33 para
revelaros en este tiempo nuevas enseñanzas, abrí la era de la luz y del espíritu,
comunicándome por los entendimientos de hombres rudos e ignorantes, pero
sencillos; mañana, cuando hayáis comprendido y practicado mis primeras
lecciones, tendréis la comunicación de espíritu a Espíritu que es el más
alto ideal al que podéis aspirar; mas para que esa forma de comunicación se
extienda entre los hombres, pasará tiempo, y para que se perfeccione, no sabéis
cuantas eras pasarán.
04-099.34 En
todos los tiempos he buscado la forma de hablaros, de hacerme escuchar y
entender, pero no siempre habéis estado dispuestos ni preparados para oír la
voz divina. Ante vuestro materialismo, he tenido que humanizarme para ser
sentido, para haceros llegar mi comunicación a través del portavoz humano,
como habéis visto que he hecho en este tiempo; mas Yo os he anunciado que en
1950 concluirá esta forma de comunicación.
04-099.35
Pueblo: no olvidéis que en este día os ha dicho vuestro Padre, que siempre ha
buscado la forma de comunicarse con vosotros; con el fin de que reconozcáis que
mañana, cuando ya no recibáis mi palabra a través del pedestal, habréis
entrado en una nueva etapa en la cual comenzaréis a vislumbrar la verdadera
comunicación entre vuestro espíritu y el Espíritu Divino.
04-099.36 En
este tiempo se regocijan los espíritus que sienten la presencia del Espíritu
Santo, en esa luz que ilumina los los entendimientos y llena de gozo corazones.
Los que no han preparado su sensibilidad para recibirme, son los que tienen sed
y carecen paz. Es entonces cuando digo a los que reciben la inspiración divina,
que llamen a sus hermanos y les despierten con la buena nueva de mi llegada
espiritual.
04-099.37 Esta
vida es una continua prueba para el hombre, desde que nace hasta que deja de
existir.
04-099.38 La
vida humana es para el espíritu el crisol donde se purifica y el yunque donde
se forja. Es indispensable que el hombre tenga ideal en su espíritu, fe en su
Creador y amor a su destino, para poder llevar con paciencia su cruz hasta la
cima de su calvario.
04-099.39 Sin
la fe en la vida eterna, el hombre cae en la desesperación, en medio de las
pruebas, sin ideales elevados, se hunde en el materialismo, y sin fuerzas para
soportar un desengaño, se pierde en el desaliento o en el vicio.
04-099.40 Todo esto
lo sabe la humanidad por propia experiencia, porque ha sido menester que
conozca el lado doloroso de la vida y las tinieblas, para que pueda distinguir
la luz cuando ésta llega a sus pupilas, por eso os he dicho en este día, que
hay regocijo en los espíritus que han abierto sus ojos para contemplar la luz
divina de la sabiduría y del amor.
04-099.41 En
verdad os digo que muchos huirán de mi Doctrina por temor a espiritualizarse,
mas no será la razón ni el espíritu el que hable en ellos, sino las bajas
pasiones de la materia
04-099.42 Un
espíritu, cuando vive apegado a la verdad, huye del materialismo como quien se
aleja de un ambiente infecto. El espíritu elevado sólo encuentra su felicidad
en lo moral, en donde existe paz, en donde habita el amor.
04-099.43 Mi
luz que está vibrando en todos los hombres, es una voz implacable pero dulce,
que habla sin cesar a todos los corazones.
04-099.44 No
temáis por aquellos que aparentemente se obstinan en no escucharme, porque en
un momento dado, podrán ser los más fervientes, los más firmes en su conversión
y en su fe. ¿No recordáis la conversión de Pablo?
04-099.45 No
hay prisa en mis pasos, sé que en medio de la eternidad alguna vez me buscarán
mis hijos con anhelo de salvarse; la prisa sólo debe existir en los hombres,
porque mientras más retarden su regeneración, prolongan más su expiación.
04-099.46 La
luz de este Tercer Tiempo ha llenado vuestro corazón del más vivo regocijo, la
esperanza en la paz del mundo renace vosotros. Cada día os ocupáis más en las
obras de vuestro Señor, en un anhelo creciente de trabajar en esta Obra de
espiritualidad. De cierto os digo que todo el tiempo que ocupéis en mi Obra, Yo
os lo recompensaré; mas no abandonéis vuestros deberes en la Tierra para
practicar lo espiritual, hasta que estéis seguros de que Yo os lo he ordenado,
entonces tendréis que de dejar no sólo vuestro trabajo, sino hasta a los
vuestros, para ir por los caminos de diferentes comarcas a llevar a vuestros
hermanos la buena nueva.
04-099.47 Entre
este pueblo, surgirán quienes se entreguen a mi servicio, ellos se están
preparando para no flaquear mañana en las pruebas. No todo el pueblo sabrá
Prepararse para la lucha, porque ya veis que muchos escuchando mi palabra viva,
no se han conmovido, ni su corazón está dispuesto a obedecer.
04-099.48 ¡Si
pudieseis mirar al mundo espiritual que vela por vosotros, cómo padece ante la
dureza y la desobediencia del corazón del pueblo; sí pudieseis oír su sollozo
espiritual! ¿Por qué no correspondéis a ese consuelo infalible que esos seres
os dan? No habéis encontrado en ello a vuestro dulce y compasivo hermano, a
vuestro fiel y desinteresado amigo?
04-099.49
Pensad que muy pronto estaréis en espíritu y que lo que en esta Tierra
sembrasteis, será lo que hayáis de recoger. El paso de esta vida a la otra no
deja de ser un juicio severo y estricto para el espíritu. Nadie escapa a ese
juicio, así se considere el más digno de mis siervos.
04-099.50 Mi
voluntad es que desde el instante en que penetréis en aquella morada infinita,
dejéis de experimentar las angustias de la Tierra y empecéis a sentir la dulzura
y el goce de haber escalado un paso más en el sendero.
04-099.51 No
dejéis pendiente nada en el mundo, amad a la humanidad como a vuestra propia
familia; orad por los hombres, por distantes que estén de vosotros, como oráis
cuando uno de los vuestros se encuentra, ausente y sufre; amad al enfermo y al
hacerlo, pensad en todos los que apuran en esa hora el cáliz de amargura; dejad
con vuestra vida, una estela de luz a lo largo de vuestro paso por el extenso
mar que vais cruzando. No durmáis mientras vibra mi luz en las conciencias,
mirad que los que velan, son los que reciben mi inspiración para luego entregar
a sus hermanos mi mensaje. Alejaos de todo lo superfluo y malo, para que en todo
momento seáis dignos de poseer mi gracia.
04-099.52 Sabed
recibir en vuestro seno al espíritu que llega a la Tierra a encarnar en el niño,
así como también sabed acompañar con vuestra oración al que se desprende de
su cuerpo y se despide de vosotros; conducidlo con vuestra oración, hasta los
umbrales del Más Allá. Amad y servid a vuestros semejantes en toda hora y en
cualquier trance por el que atraviesen.
04-099.53 Vivid
siempre alerta, para que podáis perdonar de corazón a quienes os ofendieron;
meditad de antemano, que quien causa ofensa a su hermano, es porque carece de
luz, y Yo os digo que el perdón es lo único que puede hacer luz en esos corazones. El rencor o la venganza, aumentan la tiniebla y atraen el dolor.
04-099.54 Sed
prudentes y fuertes en las pruebas, para que dejéis esa simiente en el corazón
de vuestros hijos y seáis recordados con cariño y gratitud como vosotros
recordáis a los patriarcas de los Primeros tiempos, los que os dejaron su
herencia de fe, de fortaleza; como Abraham, a quien todo un pueblo reconoció y
amó como padre.
04-099.55 Hoy
son consejos los que os he dado, mas son consejos celestiales, porque Yo me
recreo en hablaros como Padre sintiendo en mi Espíritu vuestro amor de hijos.
04-099.56
Pueblo: en aquel tiempo, Juan, llamado también el Bautista, bautizaba con agua
a los que creían en su profecía. Ese acto era un símbolo de la purificación
del pecado original. El decía a las multitudes que llegaban hasta el Jordán
para escuchar las palabras del precursor. he aquí que Yo os bautizo con agua,
mas ya viene Aquel que os bautizará cm el fuego del Espíritu Santo.
04-099.57 De
ese fuego divino nacieron todos los espíritus, brotaron limpios y puros, mas si
en su camino han llegado a mancharse con el pecado que trajo consigo la
desobediencia, viene de nuevo, el fuego de mi Espíritu a derramarse sobre ellos
para destruir su pecado, borrar sus manchas y devolverles su pureza original.
04-099.58 Si
ese bautizo espiritual, en vez de ser entendido como la purificación que el
hombre alcanza mediante un acto de arrepentimiento verdadero ante su Creador, lo
convertís en un rito y os conformáis con el simbolismo de un acto, de cierto,
os digo, que vuestro espíritu nada alcanzará.
04-099.59.Quien
así lo hace, vive aún en los tiempos del Bautista y es como si no hubiese creído
en sus profecías ni en sus palabras que hablaban del bautismo espiritual, del
fuego divino con el que Dios purifica y eterniza en la luz a sus hijos.
04-099.60 Juan
llamaba a los hombres en su edad de adultos, para derramar en ellos aquellas
aguas símbolo de la purificación. Llegaban a él, cuando eran ya conscientes
de sus actos y podían tener ya la voluntad firme para perseverar en el camino
del bien, de la rectitud y de la justicia. Ved como la humanidad ha preferido
practicar el acto simbólico de la purificación por medio del agua, en lugar de
la regeneración verdadera por medio del arrepentimiento y del firme propósito
de la enmienda que nacen del amor a Dios. La ceremonia no implica esfuerzo
alguno, en cambio, purificar el corazón y luchar por permanecer en la limpidez, sí
significa para el hombre esfuerzo, vigilia y hasta sacrificio, por eso han
preferido los hombres cubrir con apariencia pecados, concretándose al
cumplimiento de ceremonias, actos y ritos que en nada mejoran su condición
moral o espiritual, si en ellas no interviene la conciencia.
04-099.61 Discípulos:
esa es la razón por la cual no quiero que entre vosotros existan ritos, para
que no por cumplir con ellos, os olvidéis de lo que verdaderamente llega al espíritu.
04-099.62 El
pecado original no viene de la unión del hombre y de la mujer: Yo, el Creador,
establecí esa unión diciéndoles a ambos "Creced y multiplicaos" Esa
fue la primera ley. El pecado ha estado en el abuso que han hecho del don del
libre albedrío.
04-099.63
Preparaos para Seguir recibiendo en vuestro seno a los hijos que Yo os confíe.
Tened pleno conocimiento de vuestra misión y de vuestra responsabilidad, esa
luz la hallaréis en mi Doctrina.
04-099.64 Sabed
que el espíritu cuando encarna, trae consigo todos sus dones, que su destino
está ya escrito y que por lo tanto, nada tiene que recibir en el mundo. El trae
un mensaje o una restitución. A veces viene a recoger una siembra y en otras a
saldar una deuda; pero siempre viene a recibir en esta vida, una lección de
amor que le da su Padre.
04-099.65 Los
que vais conduciendo a vuestros hijos a través de esta vida, haced que ellos,
pasada la edad de la inocencia, penetren en el camino de mi Ley, despertad sus
sentimientos, reveladles sus done e inducidles siempre a lo bueno, y en verdad
os digo, que a quien así acercaseis a Mí, será bañado en la luz que brota
de ese fuego divino, que es mi amor.
¡MI PAZ SEA
CON VOSOTROS!