ENSEÑANZA
No. 9
01-009.01
Conmemoráis en este día mi entrada en Jerusalén; evocáis los tiempos en que
a través de Jesús viví entre vosotros. Hoy volvéis a sentiros fuertes ante
mis nuevos prodigios y hacéis público vuestro testimonio de que este Maestro
es el mismo que os habló en el Segundo Tiempo y Yo os digo, que no olvidéis lo
que hicisteis con Jesús, para que no lo repitáis en este tiempo. Yo sabía
que después de vuestro júbilo, ibais a debilitar ante la palabra de los
sacerdotes y que vuestros cantos de ¡hosanna! los ibais a cambiar por los de
¡Crucificadle!
01-009.02
¡Oh mis hijos, que no habéis reconocido mis manifestaciones a través de los
tiempos ni velasteis esperando el cumplimiento de mis profecías!
01-009.03
Yo fui el Cordero inmolado en aquella Pascua que celebró mi pueblo. Sólo después,
cuando pasó el tiempo, conocisteis la esencia de mi Doctrina y el por qué de
mi sacrificio y entonces llorasteis y os arrepentisteis por no haberme
reconocido.
01-009.04
Ahora os encontráis ante una nueva Era de enseñanzas y de grandes
manifestaciones espirituales y el Maestro viene a buscar en vuestro espíritu la
simiente que en otro tiempo sembró en él. Me decís: "¿Por qué no
sentimos vuestra presencia, si estáis tan cerca de nosotros?" Y Yo os
contesto que os habéis materializado, os encontráis ocupados en las ciencias y
en todo lo que pertenece al mundo, olvidando a vuestro espíritu. Me decís con
angustia que os habéis perdido del camino, Yo os digo que por eso he venido
para mostraros con la luz de mis enseñanzas, el camino que os lleva a morar en
el mundo de paz. Oídme, y mi palabra os despertará a una nueva vida, vuestras
dudas y temores se disiparán. Vuestro espíritu, que lleva un pesado fardo,
descansará al sentir mi perdón.
01-009.05
¿Por qué no dejáis en Mí vuestra causa? ¿Por qué os hacéis justicia
ocupando mi lugar de Juez? ¿No sabéis que estáis en un tiempo de pruebas y
restitución? Mirad que todos faltáis a mi Ley y Yo no os he juzgado ni
delatado en público.
01-009.06
Si os he concedido el libre albedrío, no es para que os juzguéis los unos a
los otros, sino para que perfeccionéis a vuestro espíritu en la práctica del
bien, ayudados por la luz de la conciencia.
01-009.07
Os convierto en labriegos y os doy mi semilla de amor para que la sembréis en
los enfermos, en los tristes, en los delincuentes, y si alguno se siente indigno
de recibirla, hacedlo llegar a Mí que Yo sabré dignificarlo, para que no se
sienta menospreciado. Evocad a vuestra Madre celestial y su amor divino os
ayudará en esta lucha y a todos os conducirá a Mí.
01-009.08
Quiero que vosotros, el pueblo a quien he doctrinado, os encarguéis de guiar a
las nuevas multitudes, que llegarán después de 1950 a aumentar mi pueblo, y
que veléis para que ellas sean alimentadas con el pan de vida eterna, así como
Yo lo hice con vosotros.
01-009.09
No permitáis que mi palabra sea adulterada; velad por que su esencia se
conserve siempre y haced que vuestro análisis sea justo. Exponed mi verdad y
ella llevará a vuestros hermanos vida, salud y fe. Si mi palabra es luz que
brota de Mí, tendrá que manifestarse como una antorcha en todo el que la
conozca. Os ofrezco esta luz, porque no quiero que viváis entre tinieblas.
01-009.10.
Perfeccionad vuestro espíritu con mi sabiduría; fortaleceos, para que luchéis
por vuestra elevación espiritual. Vosotros que estáis desnudos de afectos,
sentid mi caricia, para que no haga mella en vuestro corazón el egoísmo de los
seres que os rodean. Me preguntáis: ¿Por qué no existe el verdadero amor
entre los hombres? ¿Por qué no se practica la verdadera caridad? Y Yo os
contesto: Es que habéis dejado secar el manantial de aguas cristalinas que he
puesto en vuestro corazón, porque os habéis apartado del cumplimiento de mi
Ley.
01-009.11
Os habéis dividido y no queréis saber de las necesidades de vuestros hermanos;
os miráis como extraños aún viviendo bajo el mismo techo; por eso al escuchar
mi palabra os habéis sorprendido, porque en ella manifiesto mi amor, mi
paciencia y mi perdón para todos mis hijos.
01-009.12
A nadie distingo y vengo a pediros que os unifiquéis, que os améis y perdonéis
los unos a los otros; ya os he dado el tiempo suficiente para que reflexionéis
y deis principio a una nueva vida. He perdonado vuestras faltas pasadas y os
doy la oportunidad de transformaros en mis buenos discípulos.
01-009.13
El Libro de la Vida se abre ante vosotros para iluminar a todo entendimiento.
Estudiad cada una de sus lecciones, ya no veáis misterios, hoy todo es claridad
para el espíritu. Asomaos al arcano y conoced todo lo que os concedo. Quiero
dejar de ser para vosotros un Padre incomprendido. No hay razón para que me miréis
así, porque todas mis manifestaciones han estado al alcance de vuestro
entendimiento y todo os lo he revelado en el tiempo propicio.
01-009.14
No os aflijáis inútilmente; todo lo que creéis que os hace falta, lo tenéis
con vosotros. Os he dado mi luz en el espíritu y por añadidura os he confiado
lo necesario para conservar vuestro cuerpo. Todos los elementos os sirven, todo
lo he creado para vuestro recreo y todo es provechoso si lo tomáis con medida.
Otra es la causa de vuestro sufrimientos y desvelos. El espíritu no encuentra
la paz en esa existencia vana que habéis forjado en la Tierra y os comunica su
intranquilidad. ¡Si formaseis propósitos de verdadera enmienda, cuánto bien
os haríais y cómo recobraríais la paz perdida!
01-009.15
Discípulos: Preparaos para que habléis de amor, de perdón y de justicia a la
humanidad. Olvidaos de todo lo que pertenece al mundo, para elevaros a las
regiones de la paz y del amor perfecto.
01-009.16
Habéis atendido a mi llamado y me buscáis para aprender mi lección; unos pedís
el pan de cada día otros me buscáis como doctor y consejero, pero hay quienes
sólo vienen a escudriñar mi palabra queriendo encontrar en ella alguna falta,
más Yo les digo: Esa mancha que buscáis no la encontraréis en mi enseñanza,
antes bien, si penetráis en vuestro interior, ahí encontraréis la imperfección.
Los que así han obrado, no han reconocido mi presencia, porque sólo alcanzan a
interpretar las obras humanas, pero no han llegado a comprender los mensajes de
Dios. A todos ilumino y perdono su incredulidad.
01-009.17
No permitiré que se confunda ni que se pierda uno solo de mis hijos. A las
plantas parásitas las convierto en fructíferas, porque todas las criaturas han
sido formadas para llegar a alcanzar un fin perfecto.
01-009.18
Quiero que vosotros gocéis conmigo en mi Obra; ya antes os he participado de
mis atributos porque sois parte de Mí; si todo me pertenece, también a
vosotros os hago dueños de mi Obra.
01-009.19
Todos los espíritus tenéis en Mí a un Padre divino y si os he dado en la vida
material padres humanos, es para que den vida a vuestro cuerpo y representen
cerca de vosotros a vuestro Padre celestial. Os he dicho: "Amarás a Dios
sobre todo lo creado" y he agregado: "Honrarás a tu padre y a tu
madre". No descuidéis entonces vuestros deberes; si no habéis reconocido
el amor de vuestros padres y aún los tenéis en el mundo, bendecidlos y
reconoced sus méritos.
01-009.20
Quiero que seáis hombres de fe, que creáis en la vida espiritual; si habéis
visto partir al Más Allá a vuestro hermanos, no los sintáis lejanos ni penséis
que los habéis perdido para siempre. Si queréis reuniros con ellos, trabajad,
haced méritos y cuando lleguéis al Más Allá, ahí los encontraréis esperándoos,
para enseñaros a vivir en el Valle Espiritual.
01-009.21
Pueblo: ¿Creéis que es vuestro Dios el que inspira esta palabra? ¿Entonces
por qué habéis dudado de Mí, cuando me habéis llamado en el lecho del dolor
y el bálsamo no ha curado al instante vuestra enfermedad? Pensad que os pruebo
en muchas formas, porque quiero que seáis fuertes; porque si sois mis discípulos,
debéis resistir muchas pruebas para que podáis ser creídos.
01-009.22
Sois la simiente de Abraham, de Isaac y de Jacob, quienes os dieron grandes
ejemplos de fe y de obediencia: vosotros, teniendo el mismo espíritu, no alcanzáis
a igualar sus obras. yo he probado a mis discípulos en todos los tiempos. Cuántas
veces sometí a prueba a Pedro y solamente en una de ellas flaqueó, más no le
juzguéis mal por este hecho, porque cuando él encendió su fe, fue como una
antorcha entre la humanidad predicando y dando testimonio de la verdad.
01-009.23
No juzguéis a Tomás; considerad cuántas veces vosotros habéis palpado mis
obras y aún así habéis dudado. No miréis con desprecio a Judas Iscariote,
aquél discípulo amado que vendió a su Maestro por treinta monedas, porque jamás
ha habido arrepentimiento mayor que el suyo. Yo me serví de cada uno de ellos
para dejaros lecciones que os sirvieran de ejemplo y que existieran eternamente
en la memoria de la humanidad. Después de su flaqueza tuvieron el
arrepentimiento, la conversión y la entrega absoluta al cumplimiento de su misión.
Ellos fueron verdaderos apóstoles y dejaron un ejemplo para todas las
generaciones.
01-009.24
Venid al valle espiritual, para que comprendáis mi palabra. Cuando escuchéis
mi enseñanza, alejaos de las preocupaciones del mundo y dejad que mi luz
ilumine vuestro espíritu. Aliento vuestra fe y os guío siempre para que os
preparéis a gozar de la vida eterna.
01-009.25
Velad y orad, os repito con frecuencia, pero no quiero que os familiaricéis con
este dulce consejo, sino que lo estudiéis y lo pongáis en práctica.
01-009.26
Os digo que oréis, porque aquel que no ora, se entrega a pensamientos superfluos,
materiales y a veces insanos, con lo cual, sin darse cuenta fomenta y alimenta
las guerras homicidas; mas cuando oráis, vuestro pensamiento como si fuera
espada de luz, rasga los velos de oscuridad y los lazos de la tentación que hoy
están aprisionando a muchos seres, satura de espiritualidad el ambiente y
contrarresta las fuerzas del mal.
01-009.27
No desmayéis ante la lucha, ni os desesperéis si aún no habéis visto ningún
resultado. Comprended que vuestra misión es luchar hasta el fin; pero debéis
tomar en cuenta que a vosotros sólo os tocará hacer una mínima parte de esta
Obra de regeneración y espiritualidad entre la humanidad.
01-009.28
Mañana dejaréis vuestro puesto y otros vendrán a seguir vuestra labor. Ellos
llevarán la Obra un paso más allá y así de generación en generación se irá
cumpliendo mi palabra.
01-009.29
Al final, todas las ramas se unirán al árbol, todas las naciones se unirán en
un solo pueblo, y la paz reinará en la Tierra.
01-009.30
Orad, discípulos, y perfeccionaos en vuestra elevación para que vuestras
palabras de enseñanza y amor encuentren eco en el corazón de vuestros
hermanos.
01-009.31
En verdad os digo que si este pueblo además de comprender su destino, ya
estuviese cumpliendo con su misión, por sus oraciones alcanzaría gracia la
humanidad. Pero aún os falta caridad, que sintáis a vuestros semejantes como
verdaderos hermanos, que en verdad lleguéis a olvidar las diferencias de razas,
lenguas, credos y que además, borréis de vuestro corazón toda huella de
rencor con aquellos que os hubieran ofendido.
01-009.32
Cuando logréis elevar vuestros sentimientos por encima de tanta miseria humana,
brotará de vosotros la más sentida y sincera petición en favor de vuestros
hermanos y esa vibración de amor, esa pureza de vuestros sentimientos, serán
las espadas más poderosas que destruyan las tinieblas, que las guerras y las
pasiones de los hombres han venido formando.
01-009.33
El dolor os ha preparado, Israel, en la esclavitud os habéis acrisolado; por
eso sois los indicados para velar por los que sufren.
01-009.34
Velad, pueblo, sed como esas aves que anuncian al nuevo día, despertando a los
que duermen; para que ellos sean los primeros en recibir la luz y entonces Yo
les diga: El que en verdad os ama, os saluda en este instante.
01-009.35
Todos los que se acerquen a escucharme, sentirán la caricia de mi palabra, se
sentirán ungidos por mi amor y colmados de bienes espirituales.
01-009.36
De plácemes me encuentro porque he visto que habéis dejado todo por estar en
mi mesa, y es que sabéis que mi palabra es vuestro pan y vuestra gloria en la
Tierra.
01-009.37
Esta enseñanza llega hasta vuestro corazón, en donde han nacido propósitos de
enmienda y de nobles sentimientos.
01-009.38
Si mucho habéis sufrido y llorado para llegar a abrirme las puertas de vuestro
corazón, en verdad os digo que también el que ha sufrido mucho, ha expiado sus
faltas y tiene que ser perdonado.
01-009.39
Corazones tristes: Calmad vuestra pena y venid a Mí, iluminaos con la luz de
vuestra conciencia y penetrad serenamente por el sendero de mis enseñanzas.
01-009.40
Sanaos en Mí, olvidad pesares y amad; quien tiene amor lo tiene todo, quien
dice amor lo dice todo.
01-009.41
Mas cuando comprendéis que todo lo que brotó de Mí es perfecto, armonioso y
bello, os preguntáis: ¿Por qué entonces los hijos de Dios viven en el mundo
destruyendo y aniquilando? ¿Qué fuerza los mueve para desconocerse y
destruirse, siendo que emanaron de la fuente limpia del Padre? ¿Cuáles son
esas fuerzas y por qué Dios con su infinito poder, no ha detenido el avance de
los hombres que destruyen la paz? ¿Por qué permite la maldad entre la
humanidad?
01-009.42
Oíd, discípulos: El hombre tiene como dones espirituales el libre albedrío y
la conciencia; todos al nacer están dotados de virtudes y pueden hacer uso de
ellas. En su espíritu está la luz de la conciencia; pero a la vez que la
materia se desarrolla, con ella se desarrollan las pasiones, las malas
inclinaciones, siendo éstas las que luchan contra las virtudes; Dios así lo
permite, porque sin lucha no hay méritos, y así lo necesitáis para ascender
en el camino espiritual. ¿Cuál sería el mérito de los hijos de Dios, si no
lucharan? ¿Qué haríais si vivieseis llenos de felicidad, como lo deseáis en
el mundo? ¿Rodeados de comodidades y riquezas, podríais esperar el progreso
espiritual? Estaríais estancados porque no existe el mérito donde no hay
lucha.
01-009.43
Mas no os confundáis, porque al hablaros de lucha, Yo me refiero a la que
desarrolláis para vencer vuestras debilidades y pasiones. Esas luchas son las
únicas que permito a los hombres para que dominen su egoísmo y su
materialidad, a fin de que el espíritu tome su verdadero sitio iluminado por la
conciencia.
01-009.44
Esa batalla interior sí la autorizo, mas no aquella que hacen los hombres con
el deseo de engrandecerse, cegados por la ambición y la maldad.
01-009.45
El ruido y los horrores de las guerras fraticidas han apagado la sensibilidad
del corazón humano, han impedido la manifestación de todo sentimiento elevado,
como son la caridad y la comprensión.
01-009.46
No quiero deciros que todos se encuentren así, no, porque aún hay hombres en
los cuales existe sensibilidad, compasión y amor para sus semejantes, llegando
hasta el sacrificio para evitarles males, o librarlos de alguna prueba. Si esta
ayuda os llegan a daros algunos hombres, ¿Qué no hará vuestro Padre celestial
por vosotros que sois mis hijos? Entonces ¿Cómo habéis llegado a pensar que
El os envía el dolor y la desolación?
01-009.47
Soy el mismo Maestro que en el Segundo Tiempo os habló del camino del Reino de
los Cielos; soy el mismo Cristo manifestando la verdad a través de los siglos,
las lecciones eternas que son inmutables, porque son revelaciones que brotan de
mi Espíritu.
01-009.48
Mirad en Mí al Padre, porque de cierto os digo que Cristo con el Padre son Uno
desde la eternidad, desde antes de que los mundos fueran. En el Segundo Tiempo
ese Cristo que es Uno con Dios, encarnó en la Tierra en el cuerpo bendito de
Jesús y así vino a ser el Hijo de Dios, mas sólo en cuanto hombre, porque
vuelvo a deciros que un solo Dios existe.
01-009.49
A veces pensáis que os hablo demasiado del espíritu y que me olvido de
vuestras necesidades y preocupaciones humanas, a lo cual os digo: "Buscad
el Reino de Dios y su justicia, y lo demás se os dará por añadidura".
Entonces vendrá a vosotros la paz, la serenidad, la comprensión, el perdón,
el amor, y en la parte material todo lo tendréis en abundancia.
01-009.50
Yo conozco y sé de todas vuestras necesidades y me encargo de aliviar todas
vuestras preocupaciones según mi voluntad y si en ocasiones os habéis sentido
defraudados porque no os he concedido inmediatamente aquello que pedíais, no
por eso sois menos amados del Padre, es porque así os conviene.
01-009.51
Hay muchos de mis párvulos que atribuyen a injusticias del destino su
sufrimiento y se creen olvidados de su Padre; entonces os pregunto: ¿De qué os
ha servido mi palabra? ¿Por ventura creéis que el señor, el autor de la vida,
es impotente para remediar vuestros males o que no puede complaceros en algo
material que en nada os ayuda en vuestra elevación espiritual?
01-009.52
Yo sólo os concedo aquello que sea para vuestro bien. ¡Cuántas peticiones hacéis
que si os fuesen concedidas, sólo os ocasionarían perjuicios o desgracias!
01-009.53
El hombre que en Dios confía y ante El bendice su destino, jamás reniega ni
exige lo que no le es concedido.
01-009.54
Cuando está pobre, enfermo y su corazón sufre, espera confiado en la voluntad
de su Señor.
01-009.55
A veces me decís: "Señor, si yo todo lo tuviese, si nada me hiciera
falta, trabajaría en vuestra Obra espiritual y haría caridad". Mas sabed
que como hombres sois variables y que todos los propósitos de hoy que nada poseéis,
cambiarían si os concediese todo lo que deseáis.
01-009.56
Sólo el amor de Dios es inmutable para sus hijos.
01-009.57
Si os diera en abundancia, de antemano sé que os perderíais, porque conozco
vuestras resoluciones y debilidades.
01-009.58
Sé que con abundancia de bienes materiales el hombre se aleja de Dios, porque aún
no está capacitado ni preparado para comprender a su Señor.
01-009.59
Mirad cuánto os amo y no me olvido de vosotros, es que no quiero que os perdáis.
01-009.60
Alejaos de las vanidades del mundo, venid a Mí por convicción, por amor, no
por el dolor.
01-009.61
No reneguéis si estáis necesitados, porque si conviniera para vuestra evolución
espiritual apartaros de la pobreza, todo os lo daría en abundancia.
01-009.62
Pensad que el Padre rige el destino de sus hijos con suma justicia y perfección.
01-009.63
Estos tiempos son de pruebas, de dolores y amarguras, tiempos en que la
humanidad sufre las consecuencias de tanto odio y mala voluntad de los unos a
los otros.
01-009.64
Mirad los campos de batalla en donde sólo se escucha el estruendo de las armas
y los ayes angustiosos de los heridos. Montañas de cadáveres mutilados, que
ayer fueron cuerpos fuertes de hombres jóvenes. ¿Imagináis a éstos, cuando
por última vez estrecharon entre sus brazos a la madre, a la esposa o al hijo?
¿Quién que no haya bebido ese cáliz podrá imaginar el dolor de esas
despedidas?
01-009.65
Millares y millares de padres, de esposas y de hijos angustiados han visto
partir a los seres amados hacia los campos de guerra, de odios, de venganza,
obligados por la codicia y el orgullo de unos cuantos hombres sin luz y sin amor
para sus semejantes.
01-009.66
Estas legiones de hombres jóvenes y fuertes, no han podido volver al hogar
porque quedaron destrozadas en los campos; mas ahí la tierra, la madre tierra más
misericordiosa que los hombres que gobiernan a los pueblos y que creen ser dueños
de la vida de sus semejantes, ha abierto su seno para recibirles y cubrirles
amorosamente.
01-009.67
Ved las caravanas de hombres de todas edades, de mujeres y de niños, huyendo de
la destrucción, buscando fatigosamente un lugar de protección y de paz. Sus
pies ya están destrozados y sangrantes; su corazón ya no resiste más dolor;
pero aún les queda en lo más íntimo de su ser, un destello de esperanza.
01-009.68
Orad, pueblo, orad por ellos y mi ternura unida a vuestro pensamiento, descenderá
sobre ellos para protegerlos y cubrirlos con mi manto de amor.
01-009.69
Meditad en la causa de las guerras fraticidas así como en la destrucción que
originan y veréis que no sois tan desdichados como creéis, entonces cesarán
vuestras quejas y ya no me diréis: "Señor, soy el más desventurado de la
Tierra; ¿Será porque me has olvidado"?
01-009.70
Ved cómo la guerra todo lo destruye.
01-009.71
Mirad a esos padres ancianos que esperan el retorno de los seres amados, el
hambre ha llegado a sus puertas y la soledad es su compañera.
01-009.72
Los que tuvieron fuerzas para caminar, huyeron, los inválidos tuvieron que
quedarse para recibir cuanto a ellos llegó. Sus sombríos pensamientos sólo se
iluminaron cuando me suplicaron en su oración: "Señor, no me
abandones".
01-009.73
Sólo Yo conozco el dolor que callan las madres abandonadas por la maldad de los
hombres.
01-009.74
Soy el único que en el silencio y en la soledad de su vida les digo que en mi
Reino no están abandonados.
01-009.75
Orad, pueblo, y pensad en la soberbia y la ambición que germina en los cerebros
de los hombres que han llevado a la ruina, a la desolación y a la muerte a
otros hombres que no tienen ninguna culpa.
01-009.76
Después de reflexionar en mis palabras, pueblo ¿Seguís pensando que sois los
más desdichados de la Tierra? Me contestáis: "No, Maestro, estábamos en
un error porque nos habíamos olvidado de los demás para pensar sólo en
nosotros, creyendo que la lucha para amasar el pan de cada día, era el cáliz más
amargo que pueda beberse".
01-009.77
Entonces, os digo que debéis sentiros ricos, porque estáis escuchando la
palabra divina que os alienta y fortalece y gozáis todavía de un poco de paz.
01-009.78
Aún podéis contar con algunos días de tranquilidad, porque este rincón de la
Tierra también será estremecido por el dolor; así no quedara sitio en este
mundo que no haya sido purificado.
01-009.79
Todo cuanto os dijo mi apóstol Juan, cumpliéndose está, palabra por palabra y
suceso por suceso.
01-009.80
Todas esas señales, pruebas y perturbaciones que sufre la humanidad, son la
demostración más palpable de que una Era está concluyendo para dar paso a un
nuevo tiempo. No es la primera vez que entre vosotros ocurren estos
acontecimientos, mas si supieseis comprenderme y estuvieseis preparados, este
paso de transición, lo daríais con calma sin turbaros.
01-009.81
Estáis llegando a la mitad de un siglo y mucho habéis vivido, ¿Qué
sorpresas, acontecimientos y pruebas os esperan en el medio siglo que tenéis
por delante?
01-009.82
Yo sólo os digo como dije muchas veces a mis apóstoles del Segundo Tiempo:
velad y orad para que no caigáis en tentación.
¡MI
PAZ SEA CON VOSOTROS!