ENSEÑANZA
No. 49
02-049.01
Vuestra oración se eleva hacia Mí como el perfume de las flores y Yo la
recibo.
02-049.02
Dejad que vuestro espíritu saboree el pan de vida eterna. No es esta la primera
lección que mi Divino Espíritu os da; ya en otro tiempo me manifesté en
cuanto hombre, para enseñaros a nacer en la humildad, a vivir haciendo el bien
a los demás y a morir en la cruz del amor. Cuando escucháis mi palabra, os
parece que es la primera enseñanza que recibe vuestro espíritu, y es que la
lección anterior no la comprendisteis. Hoy vengo nuevamente en busca de los
enfermos que son todos mis hijos, porque todos gemís en este valle de expiación
y vuestros lamentos llegan hasta Mí.
02-049.03
Cuando el dolor llega a ser muy intenso entonces el hombre por más indiferente
y frío que se haya mostrado ante mi doctrina, se acuerda de Dios, vuelve sus
ojos a Mí en busca de mi caridad y en su desesperación eleva esta oración:
"Señor, ¿por qué no me concedéis lo que tanto os pido? Si no habéis de
atender mi súplica, entonces acortad mis días en la Tierra, ya que no tiene
objeto estar en ella sólo para sufrir". ¡Cuánta ignorancia mostráis al
hablar así a vuestro Padre que es todo amor para sus hijos!
02-049.04
Por eso con mi enseñanza en este tiempo vengo a sacaros de las tinieblas de la
incomprensión, para que no os extraviéis del sendero de luz, aun en medio del
dolor. Pronto sabréis que no os he creado para el dolor, porque el sufrimiento
no nació de Mí, sino de vosotros; ahora es menester que recorráis todo el
camino para que recobréis la luz y la pureza, que en jirones fuisteis dejando
en los abrojos del camino.
02-049.05
Cierto es que vuestra, vida es como un mar tempestuoso en el que por instantes
teméis perecer, mas ya que habéis descendido tanto por causa de vuestras
imperfecciones, cuando vuestras pruebas sean muy duras, siquiera en esos
momentos creed en mi presencia y en mi poder, no hagáis que os diga como a mis
discípulos del Segundo Tiempo que conmigo iban en una barca, los cuales al ver
que el mar se encrespaba y Jesús dormía le dijeron llenos de temor y angustia:
"Maestro, salvadnos que perecemos". Entonces mi respuesta llena de
reconvención fue ésta: ¡"Ah,
hombres de poca fe!”
02-049.06
Pueblo amado, analizad mi enseñanza, normad vuestra vida con los ejemplos de
aquellos discípulos, porque vosotros también seréis discípulos. Recordad,
hijos míos, que en el año de 1950 dejaréis de escuchar esta palabra,
aprovechadla ahora para que ella os purifique y no seáis más en el camino del
pecado.
02-049.07
Mi sacrificio de amor en el Segundo Tiempo os enseñó cómo lavar las manchas
que en la materia y en el espíritu lleváis, aun aquellas que os legaron Sodoma
y Gomorra. Me inmolé para enseñanza de la humanidad, para mostrarle el camino
de obediencia y de amor en donde puede alcanzar su redención.
02-049.08
Ahora después de haberos dado infinitas lecciones, estáis preparados para
salvaros y purificaros por vosotros mismos. Os profeticé en aquel tiempo que
volvería entre los hombres y aquí me tenéis cumpliendo mi promesa.
02-049.09
Si no sienten mi presencia todos los que escuchan esta palabra, se debe a que su
materialismo, su pecado y las ideas que en su mente llevan arraigadas, los
separa del Maestro, pero bastará qué tengan un momento de arrepentimiento para
que me sientan en su espíritu, los iluminará la luz de mi amor como a Pedro,
cuándo a pregunta del Maestro confesó la Divinidad de Jesús, pondrán un
hasta aquí a sus maldades, mirarán con horror su pasado, e iniciarán una
nueva vida pura, útil y digna. Por eso os digo que no juzguéis a vuestros
hermanos, cuando penetren entre vosotros con su fardo de pecados y de vicios, no
los rechacéis, porque esa intención será semejante a la de aquella turba que
sorprendió a una mujer en adulterio, y para poner a prueba mi justicia la
llevaron ante Jesús. Cuán severa lección di a los que se creían limpios de
pecado al compararse con la adúltera cuando les dije: "al que se crea
limpio de pecado que arroje sobre esta mujer la primera piedra", y
avergonzados se retiraron.
02-049.10
Cuán comprensivos, sinceros y humildes tendréis que ser, si no queréis que os
llame hipócritas como a los fariseos a quienes llamé sepulcros blanqueados,
hermoseados por fuera e inmundos en su interior.
02-049.11
Mi mirada es escrutadora y penetra en lo más profundo de vuestro ser y en lo más
íntimo de vuestro corazón, mi caridad está dispuesta a anotar vuestras obras
en el libro de vuestra vida que será el de vuestro juicio. Haced que ella anote
sólo obras buenas y la paz que con ello alcance vuestro espíritu será el
presagio de grandes galardones en la vida espiritual.
02-049.12
Hoy recordáis aquel día en el que Jesús fue reo de los hombres y en el que
hasta los niños tomando el ejemplo de los mayores en su inocencia también
gritaron: ¡Crucificadle!
02-049.13
Me vi delante de los jueces y grande fue la alegría entre los que deseaban mi
muerte cuando fui sentenciado a ser crucificado. Como el cordero que va al
sacrificio, así incliné mansamente la cerviz y acepté el martirio como
escrito estaba.
02-049.14
Hoy estoy nuevamente ante mis jueces. Os muestro mi verdad para que la escudriñéis
y la juzguéis, y sé que vais a hallarle manchas que no tiene, para condenarla
después. Juzgad mi obra, mas a todos aquellos por quienes os he dado mi
palabra, dejadlos en paz.
02-049.15
Hay entre vosotros espíritus que ya desde los tiempos pasados y en el seno de
Israel hasta vuestros días, han venido purificándose de sus grandes faltas en
la Tierra, para que cuando habiten el espacio espiritual se encuentren puros.
Estos son los que han creído en mi presencia en este tiempo y serán los que
pregunten a los que persigan mi obra. ¿De qué imperfección tacháis a esta
doctrina? Como en aquel tiempo preguntó Pilatos a las multitudes: ¿De qué
acusáis a este hombre? Mi voz callará, como en aquella ocasión callaron los
labios de Jesús, y dejaré que mientras unos juzguen mi palabra, otros la
defiendan porque de esa lucha surgirá la luz. Mi mirada amorosa a todos
envolverá, y mi perdón será también para todos.
02-049.16
Ante Anás y Caifás fui presentado y acusado, luego ante Pilatos y Herodes para
ser juzgado. De cierto os digo que en este tiempo mi obra, mi palabra, irá ante
el sanedrín y después ante el nuevo Pilatos para ser juzgada. Habrá
funcionarios que crean en mi nueva manifestación
y en este mensaje, mas por temor al mundo callarán y dejarán que mi doctrina y
mis seguidores sean perseguidos mientras ellos se lavan las manos, pero no las
manchas que han arrojado sobre su espíritu.
02-049.17
Nueva cruz me será dada en el Tercer Tiempo, ésta no será visible a los ojos
mortales, mas desde su altura enviaré mi mensaje de amor a la humanidad y mi
sangre, que es la esencia de mi palabra, será convertida en luz para el espíritu.
02-049.18
Los que en aquel tiempo me juzgaron, hoy arrepentidos dan luz con su espíritu,
al corazón de la humanidad para reparar sus faltas.
02-049.19
Para que mi doctrina triunfe sobre la maldad de los hombres, antes tendrá que,
ser azotada y burlada como Cristo en la columna. Es menester que de cada herida
brote mí luz para iluminar las tinieblas de este mundo falto de amor; es
necesario que mi sangre invisible caiga sobre de la humanidad para enseñarle
nuevamente el sendero de su redención.
02-049.20
La cruz que ahora me ofrecéis es más pesada que aquella del Segundo Tiempo.
Entonces no habíais conocido a Cristo, ahora todos los conocéis, y sin
embargo, le vais a condenar. No veréis ahora a Jesús pasar jadeante bajo el
peso de su cruz por frente a vuestra casa. Mi espíritu no se verá abatido por
el peso de vuestro pecado, sin embargo, oiréis mi voz que os dice: "Sed
tengo, humanidad", y mi sed será de amor.
02-049.21
María, la dulce Madre de Jesús no unirá sus lágrimas a la huella de sangre
de su amado hijo, pero Ella desde los cielos os enviará su ternura de Madre
Universal a cambio de vuestra ingratitud.
02-049.22
No caeré camino de mi nuevo Calvario, por lo tanto, no habrá necesidad de que
el Cirineo venga en mi ayuda, porque Yo soy el fuerte entre los fuertes, mas sí
buscará mi mirada a mis discípulos, en espera de que sean fieles como lo fue
mi apóstol Juan.
02-049.23
Bienaventurado el que sepa interpretar lo que el Maestro os ha dicho en esta
conmemoración. Bienaventurados seáis los que en este tiempo escuchéis al
Divino Maestro en sus enseñanzas de recordación. Las densas tinieblas que
forman el pecado de la humanidad, hacen que el Maestro abrace la cruz del
martirio y vuelva a transitar el camino del Calvario. Estáis viviendo en el
Tercer Tiempo, y aún le ofrecéis el cáliz de amargura a vuestro Señor, y Yo,
humilde, lo acepto para daros una vez más una lección de amor. Surcando mi
rostro sangre y lágrimas que derramo por amor a vosotros, y al oír mis
palabras también de vosotros se desprenden lágrimas que arranca el recuerdo y
el arrepentimiento; ese llanto os lava y os acerca a Mí.
02-049.24
Mujeres que habéis expiado vuestras faltas, consolaos, porque vuestro mal os
será apartado para que os levantéis fuertes en el camino. Habéis imitado a
Magdalena, y después de vuestra caída os habéis arrepentido, sed fuertes,
sanad de espíritu y de cuerpo y sed salvas.
02-049.25
He venido a los pecadores, no a los justos, por lo tanto no os escandalicéis.
Amo a todos mis hijos, sanos y enfermos, limpios y manchados y a todos atiendo.
Un corazón me pide luz para sus hijos, otro me presenta a su madre enferma, y
Yo a todos les concedo mi caridad.
02-049.26
Si habéis llorado mucho, consolaos, si otros me pedís sensibilidad para llorar
por vuestros pecados, tomadla y descansad, que el llanto es también alivió y
paz para el corazón cargado de remordimientos y pesares.
02-049.27
Recordad: cuando el sacrificio fue consumado y los que me habían perseguido
creyeron que se había apagado para siempre la lámpara que había iluminado el
sendero de mis discípulos, y que al cesar mi voz todo habría acabado, miraron
en el corazón de los que me seguían un rayo de luz inextinguible, de aquella
luz de eternidad que nunca muere, porque si unos me desconocieron, otros me
amaron, y como supieron seguirme, al prometerles volver, esperaron mi retorno
velando y orando y en todas mis manifestaciones sentían mi presencia.
02-049.28
Así será en este tiempo; los que han penetrado en la esencia de mi doctrina
seguirán velando y esperarán respetuosos el cumplimiento de mis palabras,
mientras otros olvidarán el amor que les he manifestado y mi afán de
salvarlos.
02-049.29
Yo contemplo el dolor que hay en cada corazón, y mientras los labios callan
porque no saben expresar con palabras lo que sienten, el espíritu se eleva y
hace comunión conmigo. Muy cerca de vuestro corazón palpita el Espíritu del
Padre, os vigila y os bendice. Además conforto vuestro ánimo, seco vuestras lágrimas
y bendigo a todos los que os habéis reunido en este día para escuchar la voz
del Padre, que os ha dicho que en el año de 1950 dejaréis de escuchar su
palabra a través del entendimiento humano. Os asemejáis a mis apóstoles del
Segundo Tiempo, porque ellos también mucho me escucharon. Llevad mi palabra en
vuestro corazón, para que podáis transmitirla a los que no me escucharon a
través del portavoz.
02-049.30
Vosotros en la Tierra, conmemoráis fechas y días que os recuerdan los grandes
hechos de vuestro Maestro en su paso por el mundo y Yo soy en esencia y
presencia con vosotros en los instantes en que recordáis mis obras. Sólo los
hombres tienen sus días determinados para celebrar con fiestas el recuerdo de
mi pasión, en lo espiritual no se celebran estos sucesos, porque en la
eternidad no hay fechas, ni días; un solo día existe, el cual se prolonga y
nunca termina; mas mis obras divinas están presentes en el espíritu de los
justos que habitan cerca de su Creador y el culto que rinden a su Padre, no lo
hacen tan sólo en determinados instantes, sino que lo hacen siempre.
02-049.31
¡Oh, discípulos que habéis tomado parte en mi banquete y habéis
comido el pan de vida eterna que anhelaba vuestro espíritu! Creéis que cada año
muero y resucito de entre los muertos, y eso sólo acontece en vuestra mente,
porque Yo vivo en la eternidad. Creéis que mi Espíritu desciende a los antros
y a los mundos de expiación para dar luz a los que perdidos se encuentran, y Yo
os digo: si vosotros lo deseáis, si me lo pedís lo haré, porque siempre me
encuentro entregando mi caridad para que los perdidos encuentren el sendero de
su salvación, mi mirada siempre se posa en el que lleva consigo su cadena de
expiación y eternamente mi Espíritu está presente en todos los mundos y en
todos los valles, sin distinguir a ninguno por su mayor o menor luz o elevación
espiritual.
02-049.32
Sabed, mis nuevos discípulos, que vuestro homenaje y vuestro tributo al Señor
deben de ser constantes, sin esperar fechas o días determinados para
ofrecerlos, como constante es el amor de vuestro Padre para vosotros; mas si
queréis saber cómo debéis recordar cada día mis obras de amor, sin caer en
fanatismo, Yo os lo diré: vuestra vida debe ser un continuo homenaje a quien lo
ha creado todo, amándoos los unos a los otros.
02-049.33
Hacedlo así y Yo os concederé lo que me pedís humildemente, que vuestras
faltas os sean perdonadas. Yo os conforto y os alivio, mas os digo: cuando
descubráis vuestros errores y vuestra conciencia os juzgue, orad, enmendad
vuestro error, revestíos de fortaleza para que no volváis a caer en la misma
falta y no tengáis que pedirme repetidas veces que os perdone; mi palabra os
enseña para que escaléis y deis paso a la luz y a la espiritualidad.
02-049.34
Esta doctrina es el camino que os conduce a Mí. ¿Queréis disfrutar del reino
prometido? Os recuerdo y revivo el pacto que habéis hecho conmigo a través de
los tiempos, para que esa alianza no sea rota. Yo os pregunto, varones de
Israel: ¿Queréis penetrar en la vida eterna y estar cerca de Mí? Sentidme
ahora que vengo a confirmar y cumplir las profecías y a enseñaros con
paciencia, para que en el futuro, toda palabra que brote de vuestra boca, nazca
de vuestro espíritu preparado antes por mi amor y se traduzca en obras de
caridad hacia vuestros hermanos.
02-049.35
Empezad a tener caridad, llevad con conformidad vuestras penas, labrad vuestro
pan con el sudor de vuestra frente. Amaos como Yo os amo y velad por esta nación
a la que he escogido entre todas y a la que he nombrado la perla, en la que he
puesto mis complacencias.
02-049.36
No imitéis a Tomás cuando os
pruebe, no me pidáis que os permita hundir vuestros dedos en la herida de mi
costado para creer. Cuando tenga que daros una lección que haga estremecer a
vuestro espíritu, no me desconozcáis, no dudéis para después llorar de
arrepentimiento, porque vuestra vida es un camino de pruebas y prodigios, de
dolores y después de alegrías, en las que se forja el espíritu en la escala
de perfección.
02-049.37
No seáis como Pedro, no neguéis a quien os ha entregado sus lecciones con
tanto amor, ni os avergoncéis de pertenecer a este pueblo y de llevar los dones
espirituales que os he confiado, porque me negaréis, no tres veces como aquel
discípulo, sino mil y mil veces, porque os habéis multiplicado en número, y
vuestra falta de fe repercutirá en otras naciones.
02-049.38
Velad porque mi causa no sea traicionada y vaya a germinar la simiente de Judas
en los corazones, y cuando llegue a ellos la hora de despertar, en su extravío
crean como aquel discípulo, que la muerte material los librará de los
remordimientos que les origine la falta cometida, para después llegar al valle
espiritual sin encontrar la paz para su espíritu que no muere jamás.
02-049.39
Mirad cómo al acercarme a vosotros haciéndoos sentir mi presencia, os muestro
la vida verdadera, pero sois pocos los que os interesáis en conocerla; los demás
vais muriendo por falta de fe, porque no creísteis en Mí cuando me hice hombre
en el Segundo Tiempo. Hoy volvéis a poner en duda mi palabra y mis
manifestaciones, y me probáis cuando sólo he venido a resucitaros a la vida
espiritual y a daros a conocer la verdad.
02-049.40
Mi Espíritu vive una pasión que no termina; a cada instante es elevado a la
cruz y ciñe mis sienes la corona de espinas, mis heridas se abren y vuelvo a
ser inmolado para que encontréis en mi ejemplo la lección de amor hacia
vuestros hermanos y viváis por siempre.
02-049.41
Hoy vengo a vosotros en Espíritu, para deciros que vivo eternamente, mientras
que vosotros habéis sucumbido muchas veces, porque teniéndome cerca y habiendo
escuchado mi palabra, no sabéis recibirla en vuestro corazón como hace la
tierra cuando es abierta por el sembrador y ayuda a la germinación de la
semilla, por eso no ha fructificado ni se ha multiplicado mi simiente de amor al
ciento por uno como es mi voluntad.
02-049.42
En este tiempo estoy juzgando a vivos y muertos, la luz de mi amor se derrama en
todo espíritu y en toda carne. Bienaventurados los que lloran porque serán
consolados. Bienaventurados los humildes porque ellos tendrán gloria y
alabanza.
02-049.43
Cuando sea llegado el tiempo os levantaréis, pueblo amado, y haréis sentir a
vuestros hermanos mi santa palabra y os dispersaréis por el mundo como buenos
discípulos, y este nuevo Evangelio que os dejo, se extenderá. Esta luz salida
del Sexto Sello iluminará a la humanidad de este tiempo y con ella se irán
esclareciendo los misterios. Mi doctrina se cimentará en distintas naciones y
todo lo que los hombres no han descubierto, lo verán a través de
la luz que imparten los Siete Sellos y vosotros hablaréis de estas enseñanzas
que recibisteis, doctrinando a la humanidad en el cumplimiento de mis preceptos.
02-049.44
Penetrando en la esencia de mis lecciones comprenderán mis hijos que mi
voluntad ha sido la de comunicarme de Espíritu a espíritu con la humanidad,
que he vuelto entre ella, porque mi pacto es imborrable.
02-049.45
No puede decirse vivo quien ignora mi verdad, ni discípulo quien teniendo esta
enseñanza hace actos delictuosos. A los espíritus que habían perdido la ruta,
los he venido a rescatar y a librar de la ignorancia y del pecado.
02-049.46
Purificaos como Magdalena y vivid para mi servicio. Ella se convirtió por su
amor y por su arrepentimiento. Ya que el mundo no ha despertado para mi amor,
vosotros que me habéis oído, honradme cumpliendo con el mandato que os dice:
"Amaos los unos a los otros".
02-049.47
Las naciones que hoy viven en guerra, son las vírgenes imprudentes que no
quisieron permanecer velando, y cuando apareció el esposo y llamó a su puerta,
ellas dormían. Este pueblo me ha sentido y por ello ha logrado conservar la
paz.
02-049.48
Yo he sido vuestro siervo para enseñaros la humildad. Siempre que me habéis
pedido con justicia, os lo he concedido, vuestra voluntad es la mía. Me pedís
que no os falte el sustento, que aparte la escasez de vuestro hogar y os doy lo
necesario. Os lo concedo todo sin que lo pidáis porque soy vuestro Padre y os
amo. ¿Qué dolor puede aquejar al hijo que no lo sienta el Padre? ¿Quién de
vosotros no ha llevado el pan a sus labios, está desnudo o le falta el techo?
Yo velo por todos mis hijos. El aire puro os alimenta, los campos os ofrecen sus
simientes y sus frutos para que os alimentéis; no ha faltado una fuente que os
brinde sus aguas para mitigar vuestra sed. He dado inteligencia al hombre para
que busque los medios para vivir y pueda llevar una existencia grata,
descubriendo en la naturaleza lo necesario para su bienestar; comprended que no
sois vosotros los que creasteis a los seres, ni les conserváis la vida, sino Yo
que os amo y señalo a cada criatura su destino.
02-049.49
En esta era en que me he manifestado en Espíritu, para daros mi enseñanza os
digo: Cumplid con el Tercer Testamento que os dejo. Dejad que vuestro espíritu
llegue presuroso a Mí. Tomad mi gracia para que brille en vosotros mi luz y el
Verbo sea en vuestros labios.
02-049.50
Lavaos con vuestro llanto de restitución y arrepentimiento. Elevad vuestro
entendimiento por medio de la oración para que vuestros análisis sean justos,
entonces sentiréis sobre vosotros la luz de mi inspiración y vuestro gozo será
inmenso. Después de recibir esa inspiración divina os levantaréis a hablar de
mi obra a vuestros hermanos, y de cierto os digo que vuestra palabra será un
testimonio de la verdad.
02-049.51
Os he manifestado mi doctrina con la palabra vertida por los labios de muchos
portavoces en el interior de muchos recintos, con una sola esencia, bajo una
sola forma, trazando un mismo sendero, señalando una misma meta.
02-049.52
Ninguno de los que me han escuchado en este tiempo podrá decir sin mentir que
no me ha entendido, porque todo el que ha sido llamado, antes ha sido preparado,
Mi palabra es tesoro divino que no quiero que guardéis sólo para vosotros. No
os convirtáis en los ricos avaros porque creyendo tener mucha sabiduría nada
tendréis, de cierto os digo que el egoísmo es tiniebla y la tiniebla en el espíritu
es ignorancia.
02-049.53
Extensa y clara es mi lección en el Tercer Tiempo, lección que Elías os
aclara con su palabra y que aun vuestros hermanos espirituales simplifican con
sus consejos para que no viváis en confusión. ¿Quién de mis discípulos que
ha recibido esta enseñanza podrá sentirse débil para cumplir mi mandato de
llevar este mensaje a la humanidad?
02-049.54
Quiero que aprendáis todos los medios y las formas de hacer la caridad para que
no me digáis: Padre ¿Cómo queréis que comparta con mis semejantes mi pan o
mis monedas si son tan escasos? Si no sabéis cómo debéis hacer la caridad, no
podréis enseñar estas lecciones a vuestros hermanos.
02-049.55
En verdad os digo, que si en muchas ocasiones vuestras manos se encuentran vacías
ante el menesteroso, vuestro espíritu siempre encontrará en sí mismo algo que
dar. Cuando no tengáis en lo material nada que compartir con vuestros hermanos,
dejad que vuestro espíritu ofrezca de lo mucho que posee; mas reconoced que,
cuando es necesario que vuestra caridad sea en lo material, no debéis evadir el
cumplimiento de vuestro deber diciendo que con la intención ha sido bastante.
Aprended de vuestro Padre que todo os lo da, lo mismo para el espíritu que para
la materia. Aprended de Jesús que os enseñó a dar todo por caridad hacia
vuestros hermanos.
02-049.56
Llevad vuestra cruz con paciencia y con amor, para que pueda deciros: benditos
seáis. Contemplo en el corazón de algunos de mis hijos las tempestades
desencadenadas y les digo: velad y orad, que la tempestad pasará y veréis
brillar nuevamente el iris de la paz.
02-049.57
Mañana, cuando la tribulación haya envuelto a la humanidad, daréis gracias,
porque debido a las pruebas que hoy apuráis, lograsteis fortalecer a vuestro
espíritu. Si llegaseis a contemplar los cuadros de dolor, de hambre y de
miseria, que por millones hay en las naciones que están en guerra, no os
atreveríais a quejaros, y de cierto os digo que muchos de aquellos hermanos
vuestros, si no me bendicen, al menos no blasfeman.
02-049.58
Velad y orad, haceos merecedores de mis beneficios, destruid con la oración
todo lo que la perversidad humana hiciere.
02-049.59
Después del caos que se aproxima, los hombres buscarán mi amor de Padre y me
encontrarán esperando a todos mis hijos, porque en el Tercer Tiempo, toda la
humanidad me reconocerá y todos se unirán espiritualmente bajo un mismo culto.
02-049.60
Los hombres han imitado al hijo pródigo, mas cuando hayan derrochado hasta la
última parte de su heredad, se acordarán del Padre y a Él volverán.
02-049.61
A todos os prevengo con mi palabra profética, escuchadla y extendedla, para que
mañana cuando la veáis cumplida, comprendáis que fue vuestro Padre quien os
estuvo doctrinando.
02-049.62
¡Cuán lejos se encuentra la humanidad de la lucha espiritual que se acerca! ¡Cuántos
de mis hijos cuyos labios nunca han pronunciado mi nombre, se sorprenderán de oírlo
glorificar por todas partes!
02-049.63
Yo os digo que vosotros, sólo pronunciéis mi nombre cuando lo creáis
indispensable, para que enseñéis a vuestros hermanos el respeto hacia el
Padre.
02-049.64
Cuando miráis que del mundo ha huido toda moral, virtud y justicia, os parece
imposible su regeneración, mas en ello será donde se manifieste la grandeza de
mi doctrina.
02-049.65
Dejad que mi enseñanza florezca en vuestro corazón. Miraos con amor, ayudaos
en vuestra misión espiritual, acompañaos
en vuestras pruebas.
02-049.66
Cuando os hayáis preparado cumpliendo con mi ley, Yo daré señales a la
humanidad anunciando vuestra unificación.
02-049.67
¿Cuándo estaréis preparados para que vuestros hermanos sientan en su corazón
el anhelo de vivir en el seno de este pueblo? Comprended cuán grave es la misión
y la responsabilidad de quienes me escucharon en este tiempo de mi comunicación
por el entendimiento humano.
02-049.68
"Amaos los unos a los otros", y contemplaréis que grandes multitudes
os siguen, porque la humanidad solamente espera un ejemplo de verdadera caridad
y amor para levantarse en pos de mi verdad. Cuando cosechéis la fe en el corazón
de vuestros hermanos, en vuestro ser sentiréis mi amor, y para vuestro espíritu,
no habrá entonces mejor recompensa que la paz.
¡MI
PAZ SEA CON VOSOTROS!