ENSEÑANZA
No. 34
02-034.01
Pueblo amado, no esperéis tiempos mejores para revelar este mensaje a la
humanidad, porque no vendrá otro tiempo más apropiado que éste.
02-034.02
Abrid vuestros ojos a la realidad y no soñéis más con las vanidades del
mundo; comprended que vuestra misión es la de dar a conocer mi doctrina por
todos los caminos de la Tierra.
02-034.03
Aquí entre las multitudes, descubro a los futuros emisarios, a los nuevos apóstoles,
a los labriegos que deberán ser incansables en el cumplimiento de su misión.
02-034.04
Unos irán por el oriente, a otros les enviaré por el occidente y la diferencia
de lenguas no será obstáculo para la difusión de mi palabra.
02-034.05
La espada de luz, de amor y de justicia que existe en mi doctrina, abrirá
caminos, destruirá murallas de ignorancia y borrará fronteras. Todo quedará
preparado para la unificación de los pueblos.
02-034.06
Al principio de la lucha unos aceptarán con regocijo la doctrina Espiritualista
Trinitaria Mariana, en cambio otros, viendo en ella una amenaza para el poder
terrenal y para sus erróneas interpretaciones, la rechazarán y os perseguirán,
mas de cierto os digo, que será como si ellos, con la palma de su mano,
quisiesen impedir que el sol diese su luz.
02-034.07
Debo advertiros, que el que rechazara esta palabra me habrá rechazado a Mí, y
el que la aceptare me habrá aceptado a Mí, porque en su esencia me he
manifestado en este tiempo a los hombres, en ella está presente mi Espíritu,
por eso os digo que quien recibiera mi palabra, ése reconocerá mi voz, me
abrirá las puertas de su corazón y me tendrá dentro de sí.
02-034.08
Una hermosa oportunidad de restituir y saldar vuestras deudas os ha ofrecido mi
justicia; no desaprovechéis ni uno solo de los días de vida que os he
confiado.
02-034.09
Sois el hijo pródigo que retornó arrepentido a la casa paterna, y os he
recibido con amor para haceros recuperar vuestra heredad.
02-034.10
Sé quiénes son entre los que llegan llorando ante mi presencia, los verdaderos
arrepentidos, los que lloran sus culpas con lágrimas de remordimiento sincero y
me piden una oportunidad para restituir, lloran por haber ofendido a su Padre,
no lloran por ellos. En cambio, hay otros que aparentemente sienten pesar de
haberme ofendido y lloran, prometen y hasta juran no volver a pecar, pero al
mismo tiempo que prometen, me están pidiendo nuevos bienes terrenales. Esos son
los que pronto han de alejarse de la casa paterna.
02-034.11
Si logran recibir de Mí lo que buscaban, irán a derrocharlo, si no lo
consiguieron blasfemarán en contra mía. Creen que en la humildad de este
camino sólo hay espinas, y no saben que el que han elegido, es el más
incierto, el más accidentado y azaroso. Piensan que entregados completamente a
los placeres del mundo, podrán aumentar sus caudales y con ello disminuir sus
necesidades, sin darse cuenta que por rechazar el dulce peso de una cruz
espiritual, han echado sobre sus hombros un enorme fardo material, bajo cuyo
peso terminarán agobiados.
02-034.12
Cuán pocos son los que aspiran a vivir en el paraíso de la paz, de la luz y de
la armonía, cumpliendo con amor las leyes divinas.
02-034.13
Muy larga es la senda por la que ha transitado la humanidad y aún prefiere
comer los frutos prohibidos que sólo acumulan penas y desengaños en su vida.
Frutos prohibidos son aquellos que siendo buenos por haberlos creado Dios,
pueden transformarse en nocivos al hombre si éste no se ha preparado
debidamente o los toma con exceso.
02-034.14
El hombre y la mujer toman sin preparación el fruto de la vida y desconocen su
responsabilidad ante el Creador, al traer nuevos seres a encarnar en la Tierra.
02-034.15
El hombre científico con mano profana corta un fruto del árbol de la ciencia
sin escuchar antes la voz de su conciencia, en la que le habla mi ley para
decirle que todos los frutos del árbol de la sabiduría son buenos, y que por
lo tanto, quien los tome deberá hacerlo inspirando únicamente en el bien a sus
semejantes.
02-034.16
Estos dos ejemplos que os he explicado os enseñan por que la humanidad no
conoce el amor, ni la paz de ese Paraíso interior que el hombre por medio de su
obediencia a la ley debiera llevar por siempre en su corazón.
02-034.17
Para ayudaros a encontrarlo, he venido a doctrinar a los pecadores, a los
desobedientes, ingratos y soberbios, para haceros comprender que estáis donados
con espíritu, que tenéis conciencia, que podéis razonar y valorizar
perfectamente lo que es bueno y lo que es malo, y a mostraros el sendero que os
conducirá al paraíso de paz, de sabiduría, de amor infinito, de inmortalidad,
gloria y eternidad.
02-034.18
Os hablo a vosotros que habéis pecado, porque los justos viven ya en el paraíso
espiritual y los demás seres que carecen de espíritu y por lo tanto de
conciencia, se recrean en su paraíso, que es la naturaleza, donde viven en
perfecta obediencia y armonía con toda la creación.
02-034.19
Hoy he venido a iluminar el sendero por donde deberéis evolucionar y a cuyo
final me encontraréis. No vengo a obligaros, mas sí os prevengo que si desoís
este llamado, no tardaréis en venir por vuestra propia voluntad buscando el
camino de salvación, pero entonces vendréis huyendo de los horrores de vuestra
inhumanidad, de vuestra audacia y de vuestro orgullo.
02-034.20
No llego a vosotros con rigor, sois vosotros los que dais el merecido castigo a
vuestras faltas.
02-034.21
Pueblo: en vuestro corazón dejo la esencia de mi palabra, para que os alimentéis
espiritualmente, porque vuestro corazón es como una flor y su perfume es la
esencia de amor que en él he depositado. No dejéis que esta flor se marchite,
porque pronto perdería su aroma. Delicadas son las flores de vuestros huertos,
pero más delicado es vuestro corazón y aún más, su esencia divina.
02-034.22
Después de 1950 no recibiréis ya mi palabra a través de estos entendimientos
a quienes habéis llamado portavoces o intérpretes. Unos partirán de esta
Tierra hacia el valle espiritual, otros se quedarán para recibir las primeras
inspiraciones, las señales precursoras de la comunicación de espíritu a Espíritu.
02-034.23
Cuando esa comunicación comience a desarrollarse entre vosotros, empezaréis
verdaderamente a analizar y a comprender la doctrina que ahora estáis
recibiendo y sabréis a la vez separar mi esencia de todas las imperfecciones
que a mi palabra le hubiese mezclado el portavoz.
02-034.24
Ahora os pregunto: ¿Estáis conformes con ser los pobres de la Tierra, pero
ricos en espíritu? ¿O preferís los placeres del mundo a los conocimientos de
la vida eterna? Os bendigo, porque en vuestro corazón me estáis diciendo:
"Señor, nada es comparable a la gloria de escuchar tu palabra".
02-034.25
En esta Era os estoy dando un nuevo mensaje: El Tercer Testamento. Muchos han
sido los testigos de esta manifestación, mas en verdad os digo que no seréis
vosotros los que lleguéis a comprender todo el significado de lo que os he
revelado, ni apreciaréis la importancia que encierra este mensaje.
02-034.26
Muchas veces he dado una enseñanza y vosotros la habéis interpretado
equivocadamente porque estáis materializados, y mientras os he hablado de
conocimientos espirituales, vosotros les habéis dado un sentido material. Vendrán
otras generaciones más evolucionadas espiritualmente y al estudiar las enseñanzas
que contienen estas revelaciones, se estremecerán de emoción espiritual; otras
veces se deleitarán con el remanso de paz de mi palabra, y en otras ocasiones
quedarán maravillados de lo que en mis cátedras de amor encontrarán. Entonces
dirán: ¿Cómo es posible que los testigos presénciales de esta palabra no se
hayan dado cuenta de su sentido, de su grandeza y de su luz? No será la primera
vez que esto suceda: también en el Segundo Tiempo, hablando Yo al corazón de
los hombres, éstos no me entendieron, porque sólo vivían y pensaban para el
mundo y para la materia.
02-034.27
Cuando el cuerpo que me sirvió de envoltura en el Segundo Tiempo entró en agonía
y desde la cruz pronuncié las postreras palabras, hubo entre mis últimas
frases una que ni en aquellos instantes, ni mucho tiempo después fue
comprendida: "¿Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado?"
02-034.28
Por aquellas palabras muchos dudaron; otros se confundieron pensando que fue una
flaqueza, un titubeo, un instante de debilidad. Más no han tomado en cuenta que
ésa no fue la última frase, sino que después de ella aún pronuncié otras
que revelaban fortaleza y lucidez plenas: "Padre, en tus manos encomiendo
mi Espíritu" y "Todo está consumado".
02-034.29
Ahora que he vuelto para hacer luz en vuestras confusiones y esclarecer lo que
habéis llamado misterios, os digo: Cuando estuve en la cruz, la agonía fue
larga, cruenta y el cuerpo de Jesús, infinitamente más sensible que el de
todos los hombres, sufría una agonía
prolongada y la muerte no llegaba. Jesús había cumplido su misión en el
mundo, ya había dicho la última palabra y enseñado la última lección;
entonces aquel cuerpo torturado, aquella carne destrozada al sentir la ausencia
del espíritu, preguntó dolorosamente al Señor: "¡Padre, Padre! ¿Por qué
me has abandonado?" Era la dulce y doliente queja del cordero herido hacia
su Pastor. Era la prueba de que Cristo, el Verbo, en verdad se hizo hombre en
Jesús y su padecimiento fue real.
02-034.30
¿Podéis atribuir vosotros a Cristo estas palabras, estando unido al Padre
eternamente? Ahora sabéis que fue un gemido del cuerpo de Jesús, lacerado por
la ceguera de los hombres. Mas cuando la caricia del Señor se posó sobre
aquella carne martirizada, prosiguió hablando Jesús y sus palabras fueron:
"Padre en tus manos encomiendo mi Espíritu". "Todo está
consumado".
02-034.31
¿Cuándo me hablaréis así, humanidad? ¿Cuándo exhalaréis esa dulce queja
que no es reproche, ni duda, ni falta de fe, sino la prueba de amor al Padre
manifestándole que en la hora suprema, queréis sentirle cerca? Meditad en cada
una de mis frases, porque Yo soy la verdad que os fuera prometida.
02-034.32
Ahora que os estoy doctrinando, me he servido del rudo y del ignorante, porque
los científicos y los sabios me han negado; también he buscado pecadores para
convertirles y enviarles a dar testimonio de mi verdad. Estos, hijos míos por
quienes me estoy manifestando, deben hacerse dignos de esta gracia, despertando
a la luz de la doctrina que van a predicar, para que lleguen a tener pleno
conocimiento de su misión y sepan que sólo dando ejemplos y mostrando buenas
obras serán creídos por sus semejantes.
02-034.33
Este tiempo de enseñanza será propicio para la preparación de las multitudes.
02-034.34
Mi doctrina es el agua pura y cristalina del río de la vida, con la que os
purificaréis y lograréis la transformación que os haga dignos de llamaros
discípulos del Espíritu Santo. Preparad en mi palabra vuestro corazón y en
verdad os digo, que de él brotará la buena simiente; educad a vuestro espíritu
y entendimiento escuchándome, y vuestras obras, palabras y pensamientos
irradiarán mi verdad.
02-034.35
Cierto es que no sólo vosotros daréis testimonio de Mí porque toda la Creación
es una prueba viviente de mi verdad, pero en esta obra tenéis una misión que
cumplir y una deuda que saldar con vosotros mismos, porque en verdad os digo que
a Mí nada me debéis, sino a vosotros.
02-034.36
Si no dieseis testimonio de vuestro Señor, Yo lo daré, pero lloraréis
amargamente por no haber estado cerca del Maestro en la hora de la lucha.
02-034.37
¿Queréis saber cómo lograréis que vuestro testimonio sea tomado como
verdadero? Sed sinceros con vosotros mismos, nunca digáis que poseéis lo que
no tengáis, ni tratéis de revelar lo que no hayáis recibido. Enseñad sólo
lo que sepáis, testificad únicamente lo que hayáis visto, mas si os
preguntasen algo que no podáis contestar, callad, pero nunca mintáis;
nuevamente os digo, que vuestro "sí" sea siempre "sí" y
vuestro "no" sea siempre "no" y así seréis fieles a la
verdad. Tampoco juréis, porque quien dice la verdad, no necesita de juramentos
para hacerse creer, ya que en sus obras lleva la luz. Dejad que jure aquél que
ha sido falso y que llegado el momento de necesitar ser creído, tiene que
recurrir al nombre de Dios para apoyar sus palabras. Vosotros no juréis por
Dios ni por María, tampoco por vuestros padres ni por vuestra vida. Vuelvo a
deciros que vuestras obras serán las que den testimonio de vuestras palabras, y
unas y otras darán testimonio de Mí.
02-034.38
Si diciendo la verdad os creen, benditos sean aquellos que os crean. Si por
decir la verdad os negasen, hiriesen u os burlasen, dejadme a Mí la causa,
porque la causa de la verdad es mía, entonces Yo os defenderé. Tampoco intentéis
disfrazar la verdad con el velo de la mentira, porque vuestro juicio será
grande. ¿No sabéis de aquél gran templo de Jerusalén en donde siglos tras
siglos los hombres penetraron en busca de fortaleza y de sabiduría? Pues fue
grande mientras su seno fue como un redil de paz para los espíritus, mas cuando
penetró la hipocresía, la mentira y la codicia, su velo se rasgó y más tarde
no quedó de él ni piedra sobre piedra.
02-034.39
Vuelvo a deciros que empecéis a ser sinceros con vosotros mismos, que no tratéis
de engañaros, es decir que comencéis a amar la verdad. Se aproxima el
instante, en que caigan las grandes cabezas del mundo, en que las naciones
sientan mi divina justicia. ¡Cuánto clamor habrá entonces entre los hombres!
Un mundo de falsedades, de errores e injusticias desaparecerá, para que en su
lugar se establezca el Reino de Dios que es justicia y es luz. Para muchas obras
humanas será el fin, mas para el tiempo de la espiritualidad será el
principio.
02-034.40
El mundo que desaparecerá será el mundo de maldad que habéis creado, en el
cual los fuertes oprimen a los débiles; del que ha huido la inocencia hasta de
los niños, en el que los padres desconocen a los hijos y los hijos a los
padres. Este mundo en el que los principios e instituciones más sagradas han
sido profanadas por los hombres, y en el cual unos a otros, en vez de amarse
corno hermanos, se matan.
02-034.41
Para que esta nueva Babel desaparezca, es menester que su maldad sea cortada de
raíz como mala hierba. El dolor será grande, pero en ese cáliz se purificarán
los impuros y abrirán sus ojos los ciegos, la muerte detendrá la carrera de
muchos, mas no será para exterminarles, sino para conducirles a la verdadera
vida.
02-034.42
De las obras malas de la humanidad nada quedará, mas sobre los escombros de
vuestro pasado, Yo haré surgir un mundo nuevo como un gran reino en donde la
humanidad sea como una extensa familia que viva en paz, que ame, que sienta y
piense en mi ley de amor.
02-034.43
Nuevas generaciones poblarán la Tierra y recogerán los frutos de la
experiencia y de la evolución tanto espiritual como material, que sus
antepasados hayan dejado, porque de todo el pasado seleccionarán los buenos
frutos.
02-034.44
Sobre los cultos imperfectos hacia mi Divinidad, se levantará un culto
verdaderamente espiritual, así corno también,
sobre la ciencia materialista de los hombres del presente, se levantará
una nueva ciencia al servicio de la fraternidad, del bienestar y de la paz.
02-034.45
La división de los hombres desaparecerá, y así como en sus discordias se
distanciaron unos de otros, creando idiomas y lenguas para cada pueblo, cuando
la armonía principie a brillar en el mundo, todos sentirán la necesidad de
entenderse con un solo lenguaje, De cierto os digo, que la caridad de los unos a
los otros les facilitará esta obra, porque estará basada en el mandato que os
dice: "Amaos los unos a los otros".
02-034.46
¿Cómo ha de ser justo que la especie humana no se entienda entre sí, si hasta
los animales de una misma especie se comprenden, así sean unos de una región y
otros de otra?
02-034.47
Uníos con amor inspirados en vuestro Padre, y El que es el alfa y la omega de
toda la Creación, os inspirará el lenguaje universal.
02-034.48
Recreaos, recreaos con mi palabra, ella está más allá de la división de
vuestros idiomas, más allá de vuestro principio y de vuestro fin; mas si os
habéis maravillado de la
forma tan
extensa e
inagotable con
que os
he hablado por labios de mis portavoces, sabed que sólo ha sido un
destello de mi luz divina el que he enviado sobre estos entendimientos.
02-034.49
Me preguntáis: "¿Señor, por qué si nos habéis elegido para ser
testigos de esta manifestación, no nos habéis excluido de los sufrimientos y
vicisitudes de la Tierra?" A lo cual, os contesto que es menester que apuréis
aunque sea un poco el cáliz que beben vuestros hermanos, para que comprendáis
sus aflicciones.
02-034.50
Si os he dicho que en este tiempo será destruido todo lo que
el orgullo y la maldad de los hombres ha hecho, ¿no creéis que también
en vosotros haya algo que destruir, que cortar, o que expiar?
02-034.51
Sois agraciados pero a la vez muy tocados por las pruebas, mas si el dolor os
mantiene alerta, debéis pensar que es sólo una gota del acíbar que beben
otros pueblos; al sentir el dolor vuestro corazón se siente movido a orar, y en
ello reconoce intuitivamente una de las misiones que ha traído este pueblo a la
Tierra.
02-034.52
Orad, mis hijos, con pensamientos de luz, de paz y de fraternidad y esas
oraciones no se perderán en el espacio, sino que su esencia los conservará
vibrando en lo espiritual y los conducirá al corazón de aquellos por quienes
hayáis orado. Mas para que vuestra oración sea sentida por vuestros hermanos,
no os familiaricéis con mi palabra, venid con la misma humildad y fervor de los
primeros días, porque vendrá un día en que sintáis estremecido vuestro ser,
y ese día será aquél en el cual os hable por última vez en esta forma.
02-034.53
¿Para qué creéis que os llamé en este tiempo, multitudes? ¿Por ventura sólo
fue para curar vuestras dolencias o para haceros recobrar la paz perdida? No,
pueblo, si vine a levantaros a la vida verdadera, a encender en vuestro corazón
la fe, a devolver a vuestra faz la sonrisa y a vuestro cuerpo la fortaleza, fue
porque quise prepararos así para que pudieseis levantaros a la lucha; Pero veo
que muchos pensando en sí mismos, asisten a mi cátedra sólo para buscar la
paz de su espíritu, sin querer saber nada de la misión que les aguarda; otros,
una vez que han recibido lo que deseaban, se alejan sin interesarse por estudiar
y comprender el significado de mi doctrina.
02-034.54
Todos habéis sido llamados a tomar parte en esta obra y es por eso que he
vertido mi palabra sobre este pueblo, para que guarde en su corazón, aunque sea
una sola de mis frases.
02-034.55
Mi enseñanza os dice que si vosotros no dieseis a conocer mi palabra entre la
humanidad, las piedras hablarán para dar testimonio de mi verdad y del tiempo
que vivís, mas no esperéis a que sean las piedras las que hablen, porque ellas
lo harán estremeciendo la Tierra, agitando los mares o saliendo a torrentes por
los cráteres de los volcanes.
02-034.56
Mejor será que os preparéis a tiempo, para que cuando este mundo se vea
asolado por las pestes, los males extraños y las aflicciones de toda índole,
vosotros diseminados por todos los caminos de la Tierra, llevéis a los
corazones mi palabra dulce, reconfortante, que lleguéis como tenue brisa a
aquellos que han sido azotados por los huracanes.
02-034.57
Apartad vuestra pereza y aprovechad el tiempo precioso de que hoy gozáis,
porque no sabéis si en los tiempos venideros tengáis calma para poder estudiar
y meditar en mi palabra.
02-034.58
Orad como buenos discípulos y llenad vuestro corazón de nobles propósitos. No
olvidéis que no he venido a distinguiros por razas, clases o religiones, para
que doquiera que vayáis, os sintáis como en vuestra patria y a cualquiera que
encontréis, sea de la raza que fuere, lo consideréis como lo que realmente es:
vuestro hermano.
02-034.59
Os traje esta palabra y os la hice oír en vuestro lenguaje, mas os doy la misión
de que más tarde la traduzcáis a otras lenguas, para que sea de todos
conocida.
02-034.60
De esta manera empezaréis a construir la verdadera torre de Israel aquélla que
espiritualmente unifique a todos los pueblos en uno solo, aquélla que una a
todos los hombres en esa Ley divina, inmutable y eterna que conocisteis en el
mundo en labios de Jesús, cuando os dijo "Amaos los unos a los
otros".
02-034.61
Escudriñad mi palabra hasta que estéis ciertos de su pureza y de su verdad,
solamente así podréis caminar fuertes y permanecer firmes ante la invasión de
ideas materialistas que amenazan al espíritu. Porque el materialismo es muerte,
es tiniebla, es yugo y veneno para el espíritu. Jamás cambiéis la luz o la
libertad de vuestro espíritu por el pan terrenal o por mezquinos bienes
materiales.
02-034.62
En verdad os digo, que quien en mi Ley confíe y persevere en la fe hasta el
fin, nunca le faltará el sustento material, y en los instantes de su comunicación
con mi Espíritu, recibirá siempre por mi caridad infinita el pan de la vida
eterna.
¡MI
PAZ SEA CON VOSOTROS!