ENSEÑANZA
No. 339
¡Mi
paz sea con vosotros!
12-339.01.
Venís a Mí con el espíritu preparado, llenos de humildad y mansedumbre, para
llamar a las puertas del que es amor y perdón eterno para sus hijos y esperáis
anhelosos una palabra que mitigue vuestros dolores, que responda a vuestras
quejas o que haga luz en vuestras tinieblas, para sentiros dichosos.
12-339.02.
Os contemplo venir de distintos caminos, cada uno cumpliendo diferente destino,
pero todos en pos de un mismo fin, buscando identificaros conmigo, para sentiros
cerca de la perfección. Y recibís gozosos mi palabra que al mismo tiempo os
acaricia y os corrige; la estáis interpretando en su verdadero sentido y empezáis
a amarme con pureza. Ya no teméis de Mí como lo hacíais en otros tiempos,
porque hoy sabéis que soy amor y justicia perfectos, que no os castigo, y que
es de vosotros de quienes debéis temer, porque debilitáis y caéis en graves
errores que después tenéis que llorar y reparar a muy alto precio, y esta
experiencia os hace vivir velando para evitar los tropiezos que inquietan al espíritu
y causan amargura.
12-339.03.
Todo aquél que así haya comprendido, está en lo justo. No estáis haciendo
obras de suma perfección, pero estáis en el camino de hacerlas porque sois mis
discípulos. La luz ha disipado vuestras dudas, la fortaleza ha vencido a la
flaqueza y la confianza os lleva a entregaros con verdadero amor al cumplimiento
de vuestro destino.
12-339.04.
Vais penetrando insensiblemente en el sendero espiritual, en la vida de
sencillez y de pureza que os he pedido y os sentís satisfechos en esta nueva
vida; ya no os preguntáis por qué he vuelto a vosotros o si acaso mi palabra
os señala un nuevo camino; hoy sabéis que lo que os dije en el Segundo Tiempo,
no era todo lo que habría de enseñaros; que la lección no estaba concluida y
que os tenía reservado un tiempo de gracia en el que había de reanudar mis
enseñanzas, para mostraros el camino que conduce a la vida espiritual, la
verdadera comunicación conmigo y la explicación de mis palabras dadas en aquel
tiempo en que habité entre vosotros y que no han sido comprendidas aún.
12-339.05.
Meditad y llegaréis a comprender que ni en el Primero ni en el Segundo Tiempo,
estabais capacitados para comprender, sentir y creer una lección tan grande,
mas el Padre que posee los tiempos y la eternidad, os ha llevado de la mano por
el camino de la vida, con suma paciencia y sabiduría, sin precipitación
alguna, y hoy habéis penetrado en una nueva Era.
12-339.06.
¡He aquí el tiempo del Espíritu Santo, próximo a llegar a su plenitud, el
tiempo de las grandes revelaciones y la justicia, en que serán rotos los velos
de muchos misterios para ser todo luz y claridad!
12-339.07.
Yo he abierto vuestros ojos para que vayáis más allá de lo que habéis
conocido y podáis penetrar en mi Arcano, porque Yo, el Padre, no soy un
misterio para mis hijos. Quiero ser conocido y amado por vosotros en forma
perfecta y plena, como Yo os amo. Aún no he sido amado y venerado como me
corresponde, y no sabéis cuánto gozo daríais a mi Espíritu por un momento de
comprensión y acatamiento a la Ley.
12-339.08.
Desde vuestro advenimiento a la Tierra habéis tenido mis manifestaciones al
alcance de vuestro entendimiento, pero vuestra comprensión cuando disteis los
primeros pasos en el camino de evolución, era muy pequeña, como es pequeño el
niño cuando nace; tuve que limitarme para ser visto, y para ser oído, para que
vosotros pudieseis entenderme.
12-339.09.
No me manifesté en plenitud en los primeros tiempos porque vuestra razón se
hubiese turbado y todo vuestro ser hubiese sentido quebranto. Por eso os he
preparado a través de largas eras, y os he puesto en el principio del camino,
para recorrerlo paso a paso, y así lleguéis a esta etapa en que podréis
comprender y amar mejor a vuestro Padre.
12-339.10.
En todos los tiempos he enviado a este mundo, emisarios que han hablado de la
supervivencia del espíritu, de su inmortalidad y de la vida superior que éste
alcanza cuando ha llegado a perfeccionarse, desde los primeros días en que el
hombre habitó la Tierra dando muestras de inocencia, como en los de mayor
pecado, y ahora en éstos de materialismo y de falsa ciencia, mis mensajeros
espirituales han dado pruebas del alto grado de elevación en que vive el espíritu
que ha sabido mantenerse en comunicación constante con su Señor.
12-339.11.
Mas los emisarios de los primeros tiempos, no supieron explicar a la Humanidad
las grandes etapas que atraviesa el espíritu y su vida en el Más Allá. Los
patriarcas, que sabían conservarse en la virtud, en el amor a su Creador, se
concretaban a conducir a su familia, a su tribu o pueblo, por la senda de la
justicia y la rectitud, y aunque tenían el conocimiento de la existencia de su
Dios espiritual, universal, la intuición de una vida superior para el espíritu
en el Más Allá, con toda su luz y su virtud, no pudieron revelar el camino de
evolución del espíritu y el porqué de sus grandes pruebas.
12-339.12.
Los profetas hablaron con gran verdad, casi siempre vinieron a la Tierra en
tiempos de confusión y de desvío, amonestando a los pueblos, invitándolos al
arrepentimiento y a la enmienda, anunciando grandes pruebas de justicia si no
tornaban al bien, y otras veces prediciendo bendiciones por el acatamiento y
obediencia a la Ley divina. Mas lo que aquellos profetas hablaban, era una
exhortación a las prácticas del bien, de la justicia y del respeto entre unos
y otros. No venían revelando la vida del espíritu, su destino y su evolución;
ni el mismo Moisés, a quien escogí para convertirlo en representante mío y
por su conducto entregué la Ley para todos los tiempos, os habló de la vida
espiritual.
12-339.13.
La Ley del Padre encierra sabiduría y justicia, enseña al hombre a vivir en
paz, a amarse y respetarse unos a otros, y a hacerse dignos delante de Mí, como
hombres; pero Moisés no mostró a la humanidad lo que hay más allá de los
umbrales de la muerte corporal, ni cuál es la restitución de los espíritus
desobedientes, o el galardón para los prudentes y celosos de su misión.
12-339.14.
Después reinó David, pleno de dones y de inspiración y en sus momentos de
elevación, en
sus éxtasis, escuchaba
himnos y cantos espirituales con los que formó los salmos con que habría de
invitar al pueblo de Israel a orar y a tributar a su Señor la mejor ofrenda de
su corazón. Y David, con todo su amor e inspiración, no pudo revelar al pueblo
la maravillosa existencia de los espíritus, su evolución y su meta.
12-339.15.
Y Salomón, que sucedió a aquél en el reinado y que también demostró los
grandes dones de sabiduría y de poder que le habían sido concedidos, por los
cuales fue amado y admirado, y aún hoy son recordados sus consejos, sus juicios
y proverbios; si su pueblo se hubiese acercado a él para preguntarle: “Señor,
¿Cómo es la vida espiritual? ¿Qué hay más allá de la muerte? ¿Qué es el
espíritu?” Salomón, con toda su sabiduría, no hubiese podido contestar.
12-339.16.
Pero en verdad os digo: Moisés con su celo y obediencia, los profetas con sus
amonestaciones, los patriarcas con sus ejemplos, los consejeros, los sabios y
los jueces con sus sanos consejos y sus buenos juicios, os dejaron un ejemplo,
para que siguiéndolo hicieseis que vuestros primeros pasos fuesen firmes desde
esta Tierra en el camino hacia la Tierra prometida del Más Allá. Debíais
empezar por practicar el bien sobre este mundo, teníais que ser justos entre
vosotros para hallar justicia en la Tierra. Aquí encontrabais el fruto o la
cosecha de vuestra labranza. Esta morada fue para el hombre en aquellos tiempos
un reflejo, una imagen de la vida eterna del espíritu.
12-339.17.
Más tarde vino el Mesías haciéndose hombre, para abrir un nuevo tiempo y dar
a la Humanidad una nueva lección en la que había de hacerle grandes
revelaciones para decirle: “Vosotros sois los hijos de la luz y os convierto
en mis discípulos”. “En verdad os digo, que todo lo que veáis que Yo hago,
podéis hacer vosotros en el nombre del Padre”. Y en verdad el Mesías, en quién
se manifestó mi Espíritu, traía la llave para abrir las puertas de la Segunda
Era y la potestad para desatar los sellos que cerraban el Libro de la Vida, de
la sabiduría, de la justicia y de la eternidad.
12-339.18.
Desde antes de su advenimiento permití que el mundo de los hombres fuese
visitado por el Mundo Espiritual. En torno al Maestro se agitaron espíritus de
luz y grande elevación y también aquellos de escasa espiritualidad. Unos y
otros estuvieron presentes en ese tiempo, los primeros se manifestaron como
siervos humildes llenos de sumisión, entre ellos estuvo aquél que anunció a
María su alto destino de concebir en su seno purísimo al Verbo del del Padre.
Otro visitó a los pastores de Belén para darles la noticia del nacimiento del
Salvador, y otro emisario más, previno a la santa familia del peligro que la
amenazaba y los guió y protegió en la huida a Egipto.
12-339.19.
Muchas manifestaciones fueron miradas en ese tiempo con regocijo y fe de muchos,
y otros, reacios e incrédulos para la vida espiritual, dudaron y negaron esta
verdad; pero mis huestes espirituales que estuvieron desatadas, eran atraídas
por la luz que irradiaba el Maestro.
12-339.20.
Seres de luz al servicio de la Obra divina y otros rebeldes e ignorantes
surgieron por doquier, y aparecieron entre aquella humanidad los poseídos, a
quienes la ciencia no acertaba a liberar y eran repudiados por el pueblo. Ni los
doctores de la Ley, ni los científicos, acertaban a devolver la salud a
aquellos enfermos.
12-339.21.
Mas todo estaba dispuesto por
Mí, para enseñaros y daros
pruebas de amor y os concedí a través de Jesús la curación de esas
criaturas, con asombro de muchos.
Los incrédulos, los
que habían
oído hablar de la potestad de Jesús y sabían de sus milagros, buscaban
las pruebas más difíciles para hacerlo vacilar un instante y demostrar que no
era infalible; y esta liberación de los poseídos, el hecho de volverlos a su
estado de seres normales con sólo tocarlos o mirarlos o dirigirles una palabra
de orden, para que aquellos seres espirituales abandonasen su mente y unos y
otros quedasen libres de su pesada carga, confundió a aquellos. Ante este
poder, los fariseos, los científicos, los escribas y publícanos tuvieron
diferentes reacciones. Unos reconocían la potestad de Jesús, otros atribuían
su poder a extrañas influencias, otros nada acertaban a decir; pero los
enfermos que habían sido sanados bendecían su nombre; unos habían sido poseídos
por un solo espíritu, otros por siete como María de Magdala y otros por un número
tan grande, que ellos mismos decían ser una legión.
12-339.22.
A lo largo de la vida del Maestro, las manifestaciones espirituales se
sucedieron, unas fueron vistas por los doce discípulos, otras por el pueblo en
los caminos, en sus hogares. Era tiempo de prodigios, de maravillas. Hombres y
mujeres percibían señales y voces del Más Allá; los ancianos y los niños
también eran testigos de estas manifestaciones y en los días anteriores a la
muerte del Redentor, la luz celestial penetró en el corazón de la humanidad,
los seres del valle espiritual, llamaron al corazón de los hombres y el día en
que el Maestro en cuanto hombre exhaló el último suspiro, y su luz penetró en
todos los antros y en todos los recintos, en las moradas materiales y
espirituales, en busca de los seres que hacía mucho tiempo lo estaban
esperando, seres materializados, perturbados y enfermos, perdidos en el camino,
atados con cadenas de remordimientos, arrastrando fardos de iniquidad y otros
espíritus que creían estar muertos y estaban adheridos a su cuerpo; todos
salieron de su letargo, y se levantaron a la vida; pero antes de abandonar esta
Tierra, fueron a dar testimonio de su resurrección, de su existencia, a los que
les habían pertenecido y con todo esto, el mundo presenció estas
manifestaciones en aquella noche de luto y de duelo. El corazón de los hombres
se estremeció y los niños lloraron ante aquellos que hacía tiempo que habían
muerto y ese día volvían sólo por un instante, para dar testimonio de aquel
Maestro que habiendo descendido a la Tierra para esparcir su semilla de amor, al
mismo tiempo cultivaba los campos espirituales habitados por infinidad de espíritus,
también hijos suyos, y los sanaba y libertaba de su ignorancia.
12-339.23.
El conocimiento de estas verdades se propagó de una generación a otra, y los
apóstoles fueron por los caminos del mundo abriendo los ojos a aquella
humanidad dormida, mostrando la senda que conduce a una vida superior, abriendo
brecha hacia el Más Allá y enseñando la Doctrina de su Maestro. Ellos también
libertaron a los poseídos, sanaron a los enfermos no sólo del cuerpo, sino
del espíritu. Supieron aliviar y mirar con piedad tanto a los que
habitan este mundo, como aquellos que viven en un mundo distante, sintieron el
dolor de unos y otros, porque para el que ama no hay dolor ajeno, ni distante;
el que se prepara sabe percibir la queja, la súplica o necesidad, donde éstas
se encuentren; y estos discípulos enseñaron a otros, para que les sucedieran
en el cumplimiento de su misión sobre la Tierra.
12-339.24.
Yo permití estas manifestaciones para que el mundo meditara y conociera que el
espíritu no muere, que su vida es eterna y que en cualquier morada donde
habite, tiene su camino trazado, sus deberes le han sido señalados y tiene
delante una misión más que cumplir.
12-339.25.
Yo mismo volví después de la crucifixión para dar testimonio de mi verdad y
vencer la incredulidad de la humanidad y aun entre mis discípulos hube de
presentarme para demostrar que soy la vida y mi vida está en toda la creación.
Hice que aquellos seguidores míos me vieran y sus dedos me palparan para
hacerlos salir de su pena, porque hubo en ellos confusión después de que se
consumó mi Obra en el Gólgota y fue menester que mi presencia les consolara y
reanimara. Mas no fue éste todo el significado de ese hecho, fue un anticipo de
mi nueva venida, una lección de profundo sentido la que os di al aparecer en
Espíritu ante el asombro y regocijo de aquellos amados discípulos. Entonces
conocieron que llegaría un tiempo en que Yo había de venir así, en forma
espiritual a explicarlo todo y a traeros un nuevo mensaje.
12-339.26.
Así os dije en aquel tiempo: “Lo que os he dicho no es todo lo que he de enseñaros.
Para que sepáis todo, antes tendré que irme para enviaros al Espíritu de
verdad, a esclarecer lo que he dicho y lo que he hecho. Yo os prometo el
Consolador en los tiempos de prueba”. Y ese Consolador, ese Explicador, soy Yo
mismo que vuelvo para iluminaros y ayudaros a comprender las lecciones pasadas y
ésta nueva que ahora os traigo.
12-339.27.
Yo soy quien ha abierto el Tercer Tiempo para que vosotros, penetrando en
profundo estudio, conozcáis el porqué de todas mis manifestaciones y el
conocimiento de mis revelaciones.
12-339.28.
En el Segundo Tiempo, durante los años que viví en este mundo, estuve rodeado
de acontecimientos, de hechos y criaturas sobrenaturales, y todo esto hablaba de
la importancia de esa etapa, de la realización de mis promesas, hechas desde el
principio de los tiempos a la Humanidad muy amada; y ahora, que os traigo una
lección más y os hago conocer la vida espiritual, vengo a daros facultades y
dones para que os convirtáis en médicos espirituales y seáis en esa senda,
sembradores incansables, maestros de verdadera sabiduría y para esta misión he
escogido en primer lugar al pueblo de Israel para que sea éste, el que enseñe
a los demás pueblos.
12-339.29.
La Humanidad de hoy, tan grande como la consideráis en número, es muy pequeña
comparada con el mundo de seres espirituales que la rodea, y con cuánta
fuerza esas legiones invaden los caminos de los hombres y éstos no
perciben, no sienten ni oyen ese mundo que se agita en torno suyo.
12-339.30.
Os preparo a vosotros, mis discípulos, para que hagáis luz en todo espíritu,
para que seáis de unos y otros, verdaderos amigos, hermanos, consejeros y médicos,
y vuestra intuición os dirá quienes están cerca de vosotros y cuales son sus
necesidades, su misión o restitución. Mas vosotros, ocupados en esta gran
Obra, respetaréis y amaréis el destino que Yo haya señalado a cada ser y no
penetraréis en ciencias que os hagan descender del alto sitio en que mi caridad
os ha colocado.
12-339.31.
Ya no sois ignorantes. Hoy camináis con firmeza, porque ha mucho tiempo
comenzasteis vuestra obra.
Desde los días de los patriarcas y de los profetas,
y después en aquellos
de Moisés,
en que fuisteis guiados y
aconsejados sabiamente, todas vuestras acciones, oraciones y palabras, están
escritas y tienen su reflejo en el espíritu. Ellas fueron el principio que os
hizo dignos de recibir mis primeras grandes revelaciones y también mis
advenimientos.
12-339.32.
Mi comunicación en este tiempo no será estéril, y para los que me han oído y
han aprovechado mi enseñanza, será un tesoro en frutos de buen sabor. Al dejar
de manifestarme por medio del hombre, dejaré a mis testigos, a mis discípulos,
que han de continuar trabajando, y después, del seno de este pueblo haré
brotar nuevas generaciones de sembradores, que harán multiplicar esta semilla.
12-339.33.
Yo os invito a tornar a los felices días de los patriarcas. Imaginaos por un
momento a vosotros haciendo una vida virtuosa y sencilla como aquella en que
reinó la paz, la bienandanza y la dulzura. Evocad los tiempos venturosos en que
el hombre por su fe y su virtud, sabía conservarse sano y fuerte de espíritu y
materia, y sabía representarme en la justicia, en la energía y en la
fortaleza; aquellos tiempos en que la mujer también llena de virtudes, de
ternura, de fortaleza moral, de belleza en su espíritu y en su cuerpo, era
regazo y cuna, manantial de bondad y ejemplo de piedad para sus hijos, esposo y
padre.
12-339.34.
Recordad esos tiempos en que el techo de unos se extendía para abrigar a los
demás, en que existía la hospitalidad y la caridad, el amor y el respeto.
Cuando volváis a vivir esos días y hagáis vuestro el anhelo de amar y servir al semejante, de hacer propicia la paz de vuestro pueblo, la paz de vuestro
corazón y de vuestro hogar, haré invitación a otros pueblos para participar
de esa alegría y allí en vuestra compañía encontrarán hermandad y amistad,
en vuestro corazón, sinceridad; bajo vuestro techo hallarán honradez y
moralidad, en vuestra mesa bendiciones y en vuestra palabra luz y verdad, y después
de que esos pueblos anhelosos de paz, hayan penetrado en vuestro seno y
participado de vuestro ideal espiritual, volverán a sus tierras, por sus largos
o cortos caminos, llevando una huella, un ejemplo de espiritualidad y de verdad.
Surgirá en ellos el afán de imitaros porque entre vosotros hallaron el secreto
de la paz, de la salud, de la alegría que vosotros habéis encontrado en
el cumplimiento de mis
leyes, y en la espiritualidad, que
es sencillez, elevación y verdad en todos los actos.
12-339.35.
¿Veis esta humanidad que se debate en su incertidumbre y en su dolor? ¿Sentís
ese manto de pesadumbre, de tristes presagios que envuelve vuestro planeta? El
Maestro os dice: ese mundo que no tiene conocimiento de mi nueva venida, ni vive
inspirado por mi palabra, cuán distante se siente de la vida espiritual, pero
también bastará para su iluminación, una prueba, un llamado, para que torne y
reconozca que la única misión que su espíritu trae a la Tierra, es la de
perfeccionarse a través de las pruebas que Yo le envío.
12-339.36.
Muchos penetrarán en esta gran verdad, hasta que hayan dejado su cuerpo en la
tierra y traspongan los umbrales de ese valle que a todos espera. La humanidad
se encuentra a un paso de ese conocimiento. Los velos serán rotos y los ojos de
todos se abrirán para encontrarse frente al arcano, y este mundo que
contempláis tan grande, sus vastos continentes, sus mares tan extensos como sus
desiertos también, sus caminos tan largos, sus hombres tan impenetrables para
vosotros, sus razas tan incomprensibles, será vencido por una doctrina, por una
palabra, por una revelación, mas ésta no dejará huellas de sangre, de muerte
o de dolor.
12-339.37.
El hombre será iluminado, por una palabra que devorará como el fuego, pero ese
fuego será de amor y la estela que dejará a su paso será de vida, de salud,
de consuelo y de paz. Esta Doctrina es mi Ley, mi Palabra y mi Obra eterna, que
una vez más ofrezco a mis hijos y surgirá con fuerza del corazón de todos,
porque está escrita en cada espíritu y su sello es imborrable.
12-339.38.
¿Cómo será el principio de esa labor y cómo llegará a los hombres este
conocimiento? Todo lo he dispuesto en forma perfecta, una gran parte tomo Yo a
mi cargo; mas a vosotros y a mis huestes espirituales os hago partícipes de
esta Obra, así como a mis enviados, a quienes he confiado infinidad de
misiones, para que os levantéis como legiones de luz a llevar esta revelación
y explicación de las manifestaciones espirituales que se han verificado en los
tiempos pasados y en la era presente, en la cual muy pocos han entrevisto su
trascendencia, y esa luz llegará a todos sin distinción de clases ni de razas,
porque no os detendréis por temor al juicio o al castigo de los incrédulos.
12-339.39.
Yo os daré la orden para que os levantéis a trabajar, porque será un tiempo
de señales tan grandes y tan claras, que oiréis la voz del Mundo Espiritual y
la voz de este mundo que con sus acontecimientos estará señalando que es
llegada la hora de vuestra lucha, Yo os hablaré de Espíritu a espíritu y os
guiare en el camino; mas quiero que antes que lleguéis a la humanidad como
maestros, lleguéis como doctores, y una vez que hayáis calmado su pena, ella
podrá beber en la fuente de aguas puras de mi palabra. Buscad antes la herida,
la llaga o enfermedad y curad sus dolores para que después podáis llegar hasta
su espíritu.
12-339.40.
Id a vuestros hermanos como Jesús en el Segundo Tiempo, llevando antes que mi
palabra, el bálsamo y ¿Cuál es el bálsamo, oh discípulos? ¿Acaso el agua
de los manantiales bendecida y transformada en medicina para los enfermos? No, pueblo, Ese bálsamo de
que os hablo está en vuestro corazón, ahí lo he depositado como esencia
preciosa y sólo el amor puede abrirlo para que brote como un torrente; cuando
queráis derramarlo sobre algún enfermo, no serán vuestras manos las que
unjan, sino el espíritu inundado de amor, de caridad y de consuelo, y ahí
donde vosotros dirijáis vuestro pensamiento, se obrará el prodigio.
12-339.41.
Sobre los seres y elementos de la Naturaleza, podéis obrar en múltiples
formas para llevar a todos el consuelo. Mas también os digo: No temáis
a las enfermedades y sed con todos pacientes y misericordiosos. En cuanto a los
poseídos y a los confundidos en su mente humana, también podéis curarlos,
porque tenéis esa facultad y debéis ponerla al servicio de esos seres que han
caído en la desesperación y en el olvido. Libertadlos y manifestad esta
potestad ante los incrédulos. Es una de las grandes misiones de este pueblo:
llevar la luz donde hay tinieblas, romper toda esclavitud y toda injusticia y
preparar a este mundo para contemplar a su Señor y mirarse a sí mismo, a su interior, con pleno conocimiento de
la verdad.
12-339.42.
A los que creyendo pertenecer a este mundo, vivan turbados y confundidos en su
espíritu, ayudadlos con amor a salir de su gran error. No uséis la violencia,
pero llenad de ternura y de compasión vuestro corazón para tratar a todos los
seres.
12-339.43.
¿Acaso no habéis llevado luz y consuelo a esos seres turbados? Sí, os dice el
Maestro. Desde que os dí este conocimiento, habéis iluminado la senda de esas
criaturas, mas cuán grande debe ser vuestra fe y oración para que convirtáis
a esos espíritus.
12-339.44.
La lucha en la cual serán abatidas las tinieblas, ya se ha entablado de un
mundo a otro, la gran batalla está en el Universo y es necesario que el hombre
se convenza de ello para que pueda esgrimir sus armas. En tanto que el mundo se
prepara y penetra en la prueba final que ha de darle la luz; vosotros orad,
velad y llevad el bálsamo a todos los necesitados. A ellos id en vuestra oración
y protegedlos bajo vuestro manto espiritual, que cuando vosotros estéis
derramando en amor vuestro ser, Yo estaré envolviendo en mi Espíritu a todo el
Universo.
12-339.45.
Orad, pueblo, no decaigáis un solo instante ante la proximidad de mi partida,
fortaleceos en mi palabra y velad por las paz de las naciones.
12-339.46.
No intentéis siquiera saber quiénes fuisteis ayer y quiénes seréis mañana,
sólo pensad que fuisteis, que sois y que seréis, y que llegaréis a Mí por el
camino que os he trazado; que sois el espíritu de Israel, el pueblo escogido
para poseer altos cargos dentro de mi Obra. Trabajad para que alcancéis paz en
la Tierra y gloria en el Más Allá.
¡
MI PAZ SEA CON VOSOTROS !