ENSEÑANZA No.
329
11-329.01.
Bienaventurados seáis los que quisierais ampliar vuestros conocimientos para
descubrir lo más elevado.
11-329.02.
Felices y bienaventurados sean los que quieren ver con claridad, mas de cierto
os digo, que debéis estudiar y analizar mi palabra para que caiga la venda que
cubre vuestros ojos.
11-329.03. El
hombre se ha hecho doblemente culpable, no solamente porque no hace ningún
esfuerzo para que caiga esa venda que le impide el conocimiento de mis enseñanzas,
sino porque se extenúa en los lazos de la carne que le llevan a los placeres
materiales en perjuicio de los placeres espirituales, y es así que se ha
convertido en esclavo de sus pasiones y ha destruido su fuerza de voluntad para
regenerarse.
11-329.04. Los
ciegos quieren guiar a los ciegos y los que no han practicado mi Doctrina,
quieren dar conducción a los pecadores. El hombre es débil porque no ha
querido hacer un impulso para regenerarse y purificarse con mi palabra; no ha
querido hacer uso de esa potencia de que ha sido dotado, que es la voluntad,
para luchar en contra de sus vicios y vencerse a sí mismo. Cuando vuestro espíritu
gane esa batalla, entonces podréis decir que estáis liberados. Y al tener
dominio vuestro espíritu sobre la carne, contemplaréis que hasta las fieras se
doblegan mansamente ante vuestro llamado de amor.
11-329.05.
Cuando el hombre se espiritualice, comprenderá con la luz de mi Espíritu Santo
todo lo que en Dios y en la Naturaleza ha visto como un misterio.
11-329.06. No
digáis que creéis en Mí, si vuestras obras o vuestros pensamientos dicen todo
lo contrario. Día llegará en que por vuestra espiritualidad sentiréis que Yo
estoy en vosotros y vosotros en Mí. Si vosotros queréis ser mis verdaderos
discípulos, procurad esa espiritualidad.
11-329.07. Mi
mesa está preparada, venid a alimentaros con el pan de vida eterna, preparaos
con mis lecciones de amor, apartad vuestra ignorancia con mi luz, libertáos de
las pasiones, sed los hijos de la luz.
11-329.08.
Entonces vuestras obras y vuestra espiritualidad, serán como un cántico que
entone vuestro espíritu para glorificar a vuestro Padre.
11-329.09.
Preparaos, discípulos, porque se acerca el día en que os hable por este medio
por última vez y es menester os encontréis fuertes para esperar el nuevo día,
el nuevo tiempo, en el que ya no buscaré el cerebro de vuestros portavoces como
aparatos que trasmitan mi palabra, sino que estaré presente en Espíritu,
presto a derramar mi inspiración sobre el espíritu de cada uno de vosotros.
11-329.10. Sólo
unos meses os quedan para recrearos por último con estas manifestaciones, mas
Yo digo que es tiempo suficiente para meditar sobre mi mensaje y mis
revelaciones, para que os preparéis con estudio, con oración y con práctica y
así acumularéis fuerzas, ayudéis a vuestros hermanos, levantéis a los que
han caído, deis consuelo a los que lloran en medio de sus pruebas y dejéis en
cada uno de vuestros pasos una verdadera huella de espiritualidad.
11-329.11.
Quien esté en su puesto en la hora suprema de daros mi última palabra, ese
quedará firme en la lucha, ese permanecerá en pie; mas todo el que estuviese
pisando en falso caerá, porque sólo lo bien cimentado resistirá el paso de
los torbellinos que luego llegarán a este pueblo, por lo que os digo que toda
obra que no hubiese sido edificada sobre cimientos de verdad, celo, caridad y
espiritualidad, será derrumbada.
11-329.12.
Aprended a conocer la esencia de mi palabra para que sólo de ella alimentéis a
vuestro espíritu, porque he visto que por no preocuparos por encontrar mi
esencia, habéis asimilado más bien la fraseología de los portavoces y de las
facultades, y no olvidéis que el sabor que vais a dar al mundo, no será sabor
humano, sino divino.
11-329.13. En
verdad os digo, que si el cuerpo de portavoces se hubiese preparado y se hubiese
consagrado al desempeño de su misión tan alta y delicada, sus labios, al
trasmitir mi mensaje, no habrían tenido necesidad de hablar tanto para expresar
mi inspiración, ni mis manifestaciones se habrían prolongado durante horas.
11-329.14. Si
ellos hubiesen comprendido y obedecido el dictado de su conciencia y se hubiesen
inspirado en el amor hacia el pueblo y en la caridad hacia los necesitados de
luz espiritual, mi palabra se hubiese concretado a unas cuantas frases, pero tan
llenas de perfección aun en la forma, que hubiesen estremecido a los que más
sabios se creyesen en la Tierra, y la duración de mis mensajes habrían sido de
minutos solamente, pero en ellos se hubiese derramado tanta esencia, que los espíritus
de los oyentes se habrían sentido transportados a lo eterno, donde el tiempo ni
es largo ni es corto. Y mi presencia la habríais sentido en toda su intensidad
porque no habría estado empañada por las imperfecciones, las impurezas y la
materialidad de vuestros portavoces.
11-329.15. ¡Ah,
mis hijos, a quienes veo llorar en estos instantes, pero ya tardíamente, porque
en lo que resta de cumplimiento del cargo que tenéis, ya no es suficiente para
lograr un fruto de perfección, aquel fruto que debíais haber madurado a través
de una lucha continua por alcanzar la espiritualidad! Sin embargo, algo podréis
hacer en estas albas postreras.
11-329.16.
Ahora voy a deciros cómo podréis enmendar vuestros errores para no llevarlos más
adelante, ni mucho menos trasmitirlos a vuestros hermanos como si fuesen parte
de la verdad.
11-329.17.
Tomad la palabra tal como la oísteis de labios del portavoz y entonces, serena
y juiciosamente, elevando vuestra mente por medio de la oración, meditad en
aquellas lecciones, hasta encontrar su sentido, su fondo, su contenido, y esa
será la esencia divina que dejaréis guardada en vuestro corazón y que luego
llevaréis como mensaje de luz a la humanidad.
11-329.18.
Cuando prescindáis de las palabras vanas, de las formas, de las prácticas simbólicas
y las ceremonias, habréis rasgado el velo que os impide contemplar la verdad.
Cuando renunciéis a lo externo y a lo superfluo, será señal de que la
espiritualidad comienza a ser sentida y vivida por vosotros; entonces vuestro
espíritu, vuestro corazón y entendimiento y hasta vuestros sentidos, dejarán
de impresionarse fácilmente por manifestaciones superficiales o de escaso
significado. El espíritu buscará en todo la esencia, la verdad, la vida, el
principio.
11-329.19. ¿Podría
uno de estos discípulos llevar a sus hermanos un mensaje en el que se mezclasen
lo puro con lo impuro, lo divino con lo carnal y lo elevado con lo vulgar? No,
pueblo, es natural y justo que penséis que esos buenos discípulos sólo irán
a extender un mensaje celestial, que tanto en su esencia como en su forma sea un
testimonio vivo de luz y verdad.
11-329.20. ¿A
quiénes confiaré la obra de convertir en escritos mi palabra, para que sea un
medio más para extender vuestro testimonio? Sólo Yo sé, mas en verdad os digo
que a ellos les probaré mucho y que serán elegidos entre quienes más amor
sientan por que la espiritualidad de mi Doctrina se extienda entre sus hermanos.
11-329.21.
Fortaleceos en estas enseñanzas para que podáis encontraros firmes en la hora
postrera de mi manifestación y paséis después a formar parte del número de
los soldados que luchen por la esencia, espiritualidad y sencillez de esta Obra.
11-329.22.
Cuando esta semilla haya germinado en el corazón de los pueblos que forman la
humanidad, habrá un cambio absoluto en la vida de los hombres. Cuán grande será
la diferencia que demuestren tanto en su vida humana, como en su culto
espiritual, cuando se establezca la comparación entre la forma de vivir, de
creer, de adorar, de luchar y pensar, de los hombres de los tiempos pasados y de
los que practiquen la espiritualidad.
11-329.23. De
aquel tiempo de fanatismo, de idolatría, de materialidad y absurdas creencias,
no quedará ni piedra sobre piedra; todos los errores que vuestros antepasados y
vosotros mismos leguéis a esas generaciones venideras, serán destruidos; todo
lo que no tenga esencia de bien y de verdad no perdurará, pero todo lo bueno
que hayáis heredado, eso tendrán que conservarlo.
11-329.24. Esta
Doctrina, expuesta en una forma más espiritual que en los tiempos pasados,
tendrá que luchar entre hombres, pueblos, religiones y sectas, para abrirse
paso y llegar a establecerse, mas pasado el momento de confusiones, vendrá a
los hombres la paz y se recrearán extrayendo de mi palabra el contenido que en
sí ha guardado siempre.
11-329.25. El
concepto sobre mi divinidad, sobre la vida espiritual y sobre la finalidad de
vuestra existencia irá tomando el cauce verdadero, porque cada hombre será un
buen intérprete de cuanto os fue dicho en parábola y en sentido figurado por
vuestro Maestro, por sus enviados y profetas.
11-329.26.
Aquel lenguaje sólo en parte fue comprendido por los hombres; era la lección
que les estaba asignada de acuerdo con su capacidad espiritual y mental, pero
ellos, queriéndolo saber todo llegaron a turbarse y a confundirse, dando
interpretaciones materiales a lo que sólo podía analizarse en forma
espiritual.
11-329.27. Ya
está la luz nuevamente brillando en cada espíritu y podréis, por lo tanto,
penetrar en el fondo de aquellas y de estas revelaciones, mas no olvidéis que
si en verdad aspiráis a conocer el sentido o esencia de mi palabra, tendréis
que penetrar en el estudio de estas revelaciones; analizándolas espiritualmente
y entonces ella se simplificará; su significado aparecerá diáfano, claro,
sencillo; los misterios quedarán destruidos y con ello la ignorancia, y
entonces la Tierra comenzará a devolver al valle espiritual seres luminosos y
no seres oscuros envueltos en el velo de la ignorancia.
11-329.28.
Desde que esta comunicación comenzó a manifestarse, vuestro espíritu se
iluminó con mi enseñanza, aunque también surgieron los incrédulos lo mismo
entre los que han cultivado la mente, como entre los rudos e ignorantes.
11-329.29. ¡Cuántos
argumentos para desmentir esta revelación! ¡Cuántos intentos para destruir
esta palabra! Mas nada ha detenido el curso de mi mensaje, por el contrario,
mientras más se ha combatido a esta Obra, más se ha encendido la fe de las
multitudes y mientras más ha pasado el tiempo, mayor ha sido el número de
aquellos por quienes trasmito mi palabra.
11-329.30. ¿Qué
quiere decir esto? Que jamás el poder humano logrará impedir que el poder
divino lleve a cabo sus designios.
11-329.31. Si
el hombre actual con toda su ciencia no es capaz de someter a su voluntad a
elementos de la Naturaleza, ¿Cómo podrá imponer su poder contra las fuerzas
espirituales?
11-329.32. Del
mismo modo que los astros en el Cosmos siguen su orden inalterable, sin que la
voluntad del hombre pueda hacerles cambiar su curso o su destino, así el orden
que existe en lo espiritual tampoco podrá ser variado por nadie.
11-329.33. Yo
hice el día y la noche, es decir, Yo soy la luz y nadie más que Yo puede
retenerla. De la misma manera acontece en lo espiritual.
11-329.34. Yo
soy la luz de vuestro espíritu y sólo Yo sé cuando debo enviaros el caudal de
claridad divina.
11-329.35. El
cauce del río de la vida nadie podrá modificarlo. El paso de la luz nadie podrá
impedirlo. Por eso veis que después de algunos años de manifestarse a
vosotros en esta forma, ha llegado mi comunicación a su final, sin que ninguno
de tantos opositores de esta Doctrina hubiesen logrado ni siquiera un día
impedir el acto de mi manifestación.
11-329.36. El
portavoz, al contacto de mi luz se ha sentido fuerte, invencible, invulnerable,
y en verdad así ha sido.
11-329.37. El
Pueblo, al congregarse en el interior de estos recintos, lo ha hecho siempre sin
temor al mundo, siempre pleno de confianza en mi presencia y en mi protección,
y Yo le he probado que su fe ha estado cifrada en la verdad.
11-329.38. Ante
las pruebas que sobre la verdad de mi presencia he dado a este pueblo, las
multitudes han ido en aumento y el número de sitios en que manifiesto mi
palabra, se ha multiplicado.
11-329.39.
También debo deciros que el número de incrédulos, de escépticos y de
negadores ha aumentado, porque mientras la humanidad no tenga de Mí el concepto
que se apegue a la verdad, siempre habrá quienes me nieguen; debido a su
confusión no me pueden comprender, ni me pueden escuchar, ni sentir, y entonces
tendrán que negar y combatir lo que para ellos no puede ser verdad, puesto que
no entra en el dominio de su comprensión.
11-329.40. Yo
los perdono, porque su intención no es hacerme daño alguno, ni podrían
tampoco causármelo. Ellos de buena fe creen que estas multitudes son víctimas
de una alucinación o de un engaño y quisieran poder evitarlo.
11-329.41. Mas
ya vendrán otros negadores, los que, al escuchar el significado de esta
Doctrina, tiemblen ante su verdad y su justicia y mirando en peligro su poder y
su nombre hagan la guerra y combatan con armas innobles mi Obra. En esos
corazones no será la ignorancia ni la buena fe la que los impulse a combatir a
este pueblo, será la envidia, el odio y el temor a que la luz se haga en la
humanidad. Mas nadie podrá impedir que la luz se haga cuando llegue la hora del
amanecer para el espíritu.
11-329.42. ¿Sabéis,
cuál es el origen de esa luz que hay en la palabra vertida por los labios de
los portavoces? Su origen está en el bien, en el amor divino, en la luz
universal que emana de Dios. Es un rayo o un destello de ese Todo luminoso que
os da la vida, es parte de la fuerza infinita que todo lo mueve y bajo la cual
todo vibra, palpita y gira sin cesar. Es eso que llamáis irradiación divina.
es la luz del Espíritu Divino que ilumina y vivifica a los espíritus.
11-329.43. Esa
irradiación lo mismo se manifiesta sobre el espíritu que sobre la materia, lo
mismo sobre los mundos que sobre los hombres, las plantas y todos los seres de
la Creación. Es espiritual sobre el espíritu, es material sobre la materia, es
inteligencia sobre el entendimiento, es amor en los corazones. Es ciencia, es
talento y es reflexión, es instinto, es intuición y está sobre los sentidos
de todos los seres, según su orden, su condición, su especie y su grado de
adelanto. Pero el principio es sólo uno: Dios, y su esencia una sola: el amor.
¿Qué imposible puede ser entonces que Yo ilumine la mente de estas criaturas
para enviaros un mensaje de luz espiritual?
11-329.44. Las
plantas reciben la irradiación de vida que les envía mi Espíritu para que den
frutos; los astros reciben la fuerza que sobre ellos irradia mi Espíritu para
poder girar dentro de sus órbitas; la tierra que es el testimonio presente,
vivo, al alcance de todos vuestros sentidos, recibe sin cesar la irradiación de
vida que hace brotar de su seno tantas maravillas. ¿Por qué ha de ser
imposible que el hombre, en cuyo ser brilla como una joya la presencia de un espíritu,
que es donde radica su semejanza conmigo, no reciba directamente de mi Espíritu
sobre su espíritu la divina irradiación, que es la semilla espiritual que en
él tendrá que fructificar?
11-329.45.
Conocedme todos para que ninguno me niegue, conocedme para que vuestro concepto
sobre Dios esté fundado en la verdad y sepáis que donde se manifieste el bien,
ahí estoy Yo.
11-329.46. El
bien no se confunde con nada. El bien es verdad, es amor, es caridad, es
comprensión.
11-329.47. El
bien es preciso, exacto, determinado. Conocedlo para que no os equivoquéis.
Cada uno de los hombres podrá ir por diversos caminos; pero si todos ellos
coinciden en un punto, que es el bien, llegarán a identificarse y a unirse. No
así cuando se empeñen en engañarse a sí mismos, dándole cariz de malo a lo
bueno y disfrazando de bueno a lo malo, como acontece entre los hombres de este
tiempo.
11-329.48.
Meditad sobre esta enseñanza, incrédulos de mi manifestación y de mi palabra
y entonces juzgad, pero antes recordad que cuando estuve entre los hombres, os
dije que "mi Reino no era de este mundo", dándoles a comprender que
mi morada es espiritual; al hablarles de la vida espiritual lo hice por medio de
parábolas, ya que no hubiesen podido comprender si les hubiese descrito en toda
su grandeza y verdad el Reino de los Cielos.
11-329.49. Erróneamente
la humanidad ha tomado en forma literal mis parábolas y enseñanzas en sentido
figurado, porque en su imaginación han dado formas materiales o humanas a todo
lo divino.
11-329.50. A
causa de la interpretación material que las mentes humanas han dado a mis
revelaciones, muchas creencias sobre la vida espiritual están tan alejadas de
la verdad.
11-329.51. ¿Cómo
podrán los hombres dar así una justa interpretación a lo que he llamado
"Reino de los Cielos"? ¿Cómo podrán conocer mi justicia, mientras
crean que existe un infierno como el que su imaginación a forjado y cuándo
podrá aceptar y comprender que la ley de la reencarnación no es una simple
teoría, ni una falsa creencia de unos cuantos hombres, sino una ley de eterna
justicia y de amorosa compensación, a través de la cual el espíritu se
purifica, se perfecciona, se modela y eleva?
11-329.52. Oídme
nuevamente, humanidad: Este es el Tercer Tiempo en el que me he presentado
para deciros que no he venido a borrar una sola de mis palabras reveladas por Mí
cuando estuve en la Tierra, sino a borrar de vuestro corazón todas las
interpretaciones erróneas que a mis enseñanzas habéis dado.
11-329.53.
Cuando renunciéis a vuestro fanatismo que es lo que os ciega y os impide mirar
la verdad, comenzaréis a comprender esta Doctrina y ante vosotros miraréis
surgir pleno de luz, el contenido de mis revelaciones, tanto de este tiempo,
como de los tiempos pasados. Entonces llamaréis justicia perfecta a lo que hoy llamabais
misterio y sabréis dar su valor eterno a lo inmutable y su justa
importancia a lo humano, que es pasajero.
11-329.54. Así
sabréis que una sola existencia en la Tierra, por ser tan breve comparada con
la vida espiritual, no puede ser decisiva sobre la eternidad de un espíritu, o
sea que ni será suficiente para que uno de vosotros alcance dentro de ella la
perfección, que os lleve directamente al Reino de la más alta espiritualidad
que es a lo que llamáis Cielo, como tampoco, los errores de una vida en la
Tierra podrán determinar que un espíritu se pierda en las tinieblas o en el
dolor por una eternidad.
11-329.55.
Ciertamente que una vida humana, concedida a un espíritu, tiene un valor tan
grande, y representa una oportunidad tan propicia al progreso de un espíritu,
que el hecho de desaprovecharla o de emplearla mal, implica que mi justicia,
siempre inexorable, se manifieste en el sendero de quien profana dones tan
sagrados como los que Yo confío a cada espíritu al enviarle a la Tierra; pero
que de una existencia tan breve como es la del hombre en el mundo, depende toda
la eternidad de su espíritu, es un error, con mayor razón si reflexionáis en
que los errores humanos son propios de seres que carecen de desarrollo, de luz y
elevación.
11-329.56. Mi
Doctrina, llena de luz y amor, viene a fortalecer al espíritu, con el fin de
que llegue a imponer su potestad sobre la carne y sensibilizarla de tal manera,
que cada vez le sean más perceptibles las inspiraciones de la conciencia.
11-329.57.
Espiritualidad es la meta que la humanidad debe perseguir, ya que a través de
ella llegará a identificarse en plenitud con la conciencia y llegar por fin a
distinguir el bien del mal, porque a causa de la falta de elevación espiritual
de los hombres, aquella voz interior, profunda y sabia, recta y justa, no ha
podido ser debidamente escuchada e interpretada, y por lo tanto, el hombre no ha
llegado a tener un conocimiento absoluto que le permita distinguir
verdaderamente el bien del mal y no solamente eso, sino que también encuentre
en sí la fuerza necesaria para seguir todo impulso bueno y obedecer toda
inspiración luminosa, rechazando al mismo tiempo cualquier tentación,
pensamiento o sentimiento impuro o malo.
11-329.58. Las
mejores armas para que el hombre venza a todos sus enemigos, las encontrará en
su propio espíritu y será la conciencia la que le revele la forma de combatir
y la de defenderse en esa batalla que tendrá que sostener irremisiblemente
contra el mal, esa fuerza a la que tan inclinado se siente el hombre, personificándola
en un espíritu, al que ha dado tantos nombres y atribuido forma.
11-329.59. Yo
os digo que tendréis que combatir el mal, la tentación y la tiniebla, mas no
en ese ser que habéis forjado en vuestra imaginación, sino interiormente, con
vosotros mismos, que es donde habitan las flaquezas, las malas inclinaciones y
las tinieblas, porque los hombres han amado más las tinieblas que la luz.
¡MI PAZ SEA
CON VOSOTROS!