ENSEÑANZA No. 325

11-325.01. Bienaventurados los que saben llorar de amor, porque esa es la prueba de que su espíritu y su corazón viven en armonía.

11-325.02. Son los instantes de vuestra meditación, la hora propicia para que comprendáis y sintáis mi amor, el momento en que casi sin daros cuenta, se abre vuestro corazón como una flor y de vuestros ojos brota dulcemente el manantial del llanto.

11-325.03. Esas lágrimas hablan más que todas las palabras y dicen más que todos los pensamientos. En ellas hay sinceridad, hay humildad, hay amor, gratitud, contrición, promesas...

11-325.04. Al oírme hablar así, os sentís comprendidos y amados por Mí. Sí, mis pequeños, a todos os contemplo y a todos os escucho, sé vuestros nombres, conozco todas vuestras necesidades oigo vuestro clamor y vuestras peticiones y recibo de todos las súplicas y las ofrendas.

11-325.05. Sí, sois mis hijos, porque de mi Espíritu brotasteis, ¿Cómo no he de conoceros y de amaros?

11-325.06. Si algunas veces, a pesar de vuestras oraciones, el dolor o la pena persisten, no es porque no os haya escuchado, ni tampoco que no quiera alentaros, es que quiero probaros, para daros una tras otra mis lecciones, es que mi deber de Padre es corregiros, tocaros y perfeccionaros en este camino que es la vida.

11-325.07. Benditos los que me bendicen en el altar de la Creación y los que saben recibir con humildad las consecuencias de sus faltas, sin atribuirlas a castigos divinos.

11-325.08. Benditos los que saben hacer mi voluntad y aceptan con humildad sus pruebas. Todos ellos me amarán.

11-325.09. Venís a refugiaros en Mí, multitudes, porque lo que sucede en vuestro mundo os llena de pavor, habéis comprobado que toda justicia, todo amor y toda verdad han huido del corazón de los hombres. Entonces os habéis dicho: ¿A quién recurrir? ¿De quién solicitar y esperar? Y os habéis acordado de Mí.

11-325.10. ¡Pobres pueblos de la Tierra, esclavizados los unos, humillados los otros y despojados los demás por sus mismos conductores y representantes!

11-325.11. Ya vuestro corazón no ama a quienes os rigen en la Tierra, porque vuestra confianza ha sido defraudada; ya no confiáis en la justicia o magnanimidad de vuestros jueces, ya no creéis en promesas, en palabras ni en sonrisas. Habéis visto que la hipocresía se ha apoderado de los corazones y que ha establecido en la Tierra su reinado de mentiras, falsedades y engaños.

11-325.12. ¡Pobres pueblos! que llevan sobre sus hombros el trabajo como un fardo insoportable. Ese trabajo que ya no es aquella bendita ley por medio de la cual el hombre obtenía cuanto le era necesario para subsistir, sino que se ha convertido en una lucha desesperada y angustiosa para poder vivir. Y, ¿Qué obtienen los hombres a cambio de dejar su fuerza y su vida? Un remedo de pan, un cáliz de amargura.

11-325.13. En verdad os digo que no es ese el sustento que Yo deposité en la Tierra para vuestro deleite y conservación, ese es el pan de la discordia, de las vanidades, de los sentimientos inhumanos, en fin, es la prueba de la escasa o nula elevación espiritual de quienes os conducen por la vida humana.

11-325.14. Veo que os arrebatáis el pan los unos a los otros; que los ambiciosos no pueden ver que los demás posean algo, porque lo quisieran para sí; que los fuertes se apoderan del pan de los débiles y éstos se concretan a ver comer y gozar a los poderosos.

11-325.15. Entonces Yo pregunto: ¿Cuál es el adelanto moral de esta humanidad? ¿Cuál es el desarrollo de sus más nobles sentimientos?

11-325.16. En verdad os digo que la época en que el hombre vivió en cuevas y se cubría con piel, también se arrebataban de la boca el alimento los unos a los otros; también los más fuertes se llevaban la mayor parte; también el trabajo de los débiles fue en provecho de los que se imponían por la fuerza, también se mataban hombres con hombres, tribus con tribus y pueblos con pueblos.

11-325.17. ¿En dónde está la diferencia entre la humanidad de ahora y la humanidad de aquellos días?

11-325.18. Sí, ya sé que me diréis que habéis alcanzado muchos adelantos, ya sé que me hablaréis de vuestra civilización y de vuestra ciencia, mas entonces os diré: que todo ello es precisamente la máscara de hipocresía, tras de la cual escondéis la verdad de vuestros sentimientos y de vuestros impulsos todavía primitivos, porque no os habéis preocupado un poco por el desarrollo del espíritu, por cumplir con mi Ley.

11-325.19. Yo no os digo que no busquéis en la ciencia, no, por el contrario: buscad, analizad, creced y multiplicaos en saber y en inteligencia dentro de la vida material, pero tened caridad unos de otros, respetad los derechos sagrados de vuestros semejantes, comprended que no existe ley alguna que autorice al hombre para disponer de la vida de su hermano, en fin, humanidad, haced algo por aplicar a vuestra vida mi mandamiento máximo de: ¡amaos los unos a los otros! para que salgáis del estancamiento moral y espiritual en que estáis hundidos, y al caer de vuestra faz el velo de la mentira que le ha cubierto, surja vuestra luz, brille la sinceridad y se establezca en vuestra vida la verdad. Entonces sí podréis decir que habéis progresado.

11-325.20. Fortaleceos espiritualmente en la práctica de mis enseñanzas, para que en el futuro vuestras palabras estén siempre respaldadas por obras verdaderas de caridad, sabiduría, fraternidad.

11-325.21. Yo sé que en el fondo de vuestro corazón os estáis preguntando si cuando ya no escuchéis mi palabra tendréis la inspiración y la fuerza necesaria para levantaros a la lucha y no decaer en ella.

11-325.22. Os preguntáis si no perderéis la disposición o preparación que adquirís al escuchar mi palabra.

11-325.23. Vacilantes e inciertos os contemplo cuando pensáis en el día en que os hable por última vez, porque comprendéis que será llegada la hora en que comenzaréis a transformaros de discípulos en maestros, y os sentís incapaces de vivir sin mi palabra.

11-325.24. A todo esto Yo os digo que, si supiese que sin estas manifestaciones os había de ser imposible sosteneros en vuestra lucha espiritual, no retendría mi palabra; pero sé que es necesario dar por terminado mi mensaje, a fin de que pronto vayáis dejando de pensar como discípulos o párvulos, para comenzar a pensar como maestros.

11-325.25. Comprended que no vais a pasar la vida encaminando vuestros pasos hacia estos lugares, en pos de deleite o de consuelo espiritual. Es necesario que entendáis que tendrá que llegar el instante en que vuestro espíritu habrá de enseñar cuanto de Mí recibió, para adelanto de vuestros hermanos.

11-325.26. En verdad os digo que es necesario para vuestra espiritualidad que Yo cese de comunicarme en esta forma; una vez concluido mi mensaje, entonces os esforzaréis por perfeccionar vuestra oración y vuestro éxtasis, para sentir mi divina e invisible presencia y os esforzaréis también por afinar vuestros sentidos y facultades.

11-325.27. Mas vivid alerta, porque de entre vuestras filas surgirán hombres y mujeres negando que Yo haya dado fin a mi comunicación. Ellos esgrimirán muchos argumentos, diciendo que la vibración divina es eterna y que por lo tanto no es posible que Yo deje de hacerme sentir por el entendimiento humano; mas desde ahora os digo que sí es cierto que mi Espíritu vibra eternamente en los hombres, también es verdad que la forma en que me he comunicado por medio de estos portavoces no será eterna, puesto que no es la más perfecta, ya que Yo os estoy preparando para una comunicación de espíritu a Espíritu.

11-325.28. No debe durar más tiempo esta manifestación entre vosotros, para que no vayáis a hacer de ella una tradición, un hábito o un rito. Ni tampoco prestéis oído a quienes digan que la comunicación de Espíritu a espíritu les está reservada a las generaciones de un futuro muy distante. No, discípulos, ciertamente que la comunicación espiritual perfecta la alcanzaréis después de gran evolución, pero ello será mediante la práctica siempre ascendente de mi Doctrina.

11-325.29. Orad directamente hacia Mí, sin necesidad de intermediarios, ni palabras, símbolos, ritos o imágenes, ese será el principio de la comunicación de espíritu a Espíritu, puesto que vuestro ser interior y superior ha sido quien se ha elevado en busca mía. Vuestra voz espiritual me ha llamado y mi voz divina os responde. ¿Cómo recibe vuestro ser el mensaje de mi Espíritu? A través de los dones de intuición e inspiración, es decir, en forma sutil y espiritual.

11-325.30. ¿Verdad que esta forma de comunicación es más perfecta y espiritual que la que tenéis por medio de vuestros portavoces? Ahora bien, también os digo que vuestra comunicación espiritual tendrá su grado de perfección según sea vuestra preparación, como ha acontecido también con los portavoces y con las multitudes que les secundan en su preparación.

11-325.31. Id practicando la oración espiritual, para que desde ahora comprobéis su bondad y su verdad; id acostumbrándoos a buscar la inspiración y el desarrollo de vuestra intuición por medio de esa forma de oración. Entonces experimentaréis en vuestro entendimiento un torrente de luz que pugna por convertirse en expresiones humanas y en palabras, en sentimientos nobles y en buenas obras.

11-325.32. Desarrollada en esta forma la oración, que es el principio de la comunicación de espíritu a Espíritu, no tendréis más necesidad de portavoces que os trasmitan un mensaje divino, puesto que en lugar de encargar a otra persona que se prepare para recibir y transmitir aquella luz, será cada uno de vosotros el que se prepare para recibir directamente de su Padre y según los méritos que haya hecho ante El.

11-325.33. Discípulos: he sido Yo quien os ha revelado en este tiempo las facultades que poseéis, para que las fueseis desarrollando bajo la dirección del mundo espiritual y así, cuando la comunicación de vuestros hermanos los consejeros espirituales terminase, ya vosotros estuvieseis preparados para dar buen cumplimiento a vuestra misión.

11-325.34. Ahora que recibís mis últimas lecciones, puesto que os halláis en el año de 1950, y que el mundo espiritual habrá de daros sus últimas comunicaciones, podréis daros cuenta de que este pueblo ha desaprovechado este tiempo de preparación y desarrollo.

11-325.35. ¡Cuántos de mis escogidos ni siquiera han dado el primer paso hacia esa preparación! ¿Qué harán cuando ya no tengan la facilidad de poder escuchar a su Maestro y a sus hermanos espirituales, como la han tenido durante tanto tiempo?

11-325.36. Muchos tendrán que llorar el tiempo perdido y se dirán a sí mismos: ¿Por qué no supimos estimar en todo su valor aquellos benditos instantes que el Padre concedió a su pueblo? ¿Qué mejor que haber iniciado el desarrollo de nuestros dones bajo la enseñanza del Maestro y el consejo y vigilancia del Mundo Espiritual? Pero ya será tarde, porque el día y la hora marcada por mi voluntad para dar fin a esta etapa de comunicaciones, no podrá hacerlas variar la voluntad del hombre. Entonces se iniciará una nueva etapa, y con ello, una nueva forma de desarrollar vuestros dones espirituales en forma más sencilla, más elevada y más espiritual.

11-325.37. A los que se han esforzado por aprovechar este tiempo les quedará una tranquilidad en el corazón y una paz en el espíritu, mas a quienes esperaron las últimas albas para despertar de su profundo sueño, verán con lágrimas en sus ojos ocultarse el ocaso del sol de mi palabra que alumbró este tiempo, sin haber sabido aprovechar su luz para empezar a sembrar la semilla de la espiritualidad.

11-325.38. El recuerdo de estos días lo mismo será grato para unos, que torturante para otros. A éstos últimos su conciencia les despertará a la realidad y reconocerán la trascendencia que tuvo para el mundo mi nueva Palabra. Esto hará que el amor por estudiar mi Obra, se despierte en sus corazones y que por medio de sus oraciones y de sus análisis sobre la palabra escrita, vayan paso a paso recuperando el tiempo perdido.

11-325.39. En verdad os digo que en todos aquellos en quienes el arrepentimiento sea muy profundo y el anhelo de espiritualidad llegue a ser muy grande, mi ayuda se manifestará plenamente y pronto podrán encontrarse entre los más adelantados.

11-325.40. Llegará el instante en que todos los que me escucharon en este tiempo, sientan la necesidad de dar testimonio de mi palabra. pues el mundo se os presentará como un inmenso campo sediento de agua y de simiente. Entonces reflexionad: ¿Qué tenéis ya en vuestro corazón para ofrecer a vuestros hermanos? ¿Cómo vais a dar testimonio de mi Verdad y a mostrar la grandeza de mi Obra?

11-325.41. Llegada la hora, en que los hombres os interroguen, os pidan pruebas y testimonios sobre lo que visteis y oísteis de Mí, cada quién dará lo que tenga y por esos os digo desde ahora, que más vale que estéis preparados para que la hora de prueba no sorprenda a nadie. Ved que entonces, si os sorprendiesen durmiendo vuestros hermanos, despertaríais aturdidos, asombrados y en vuestras palabras habría inexactitudes y falsedades, porque no supisteis prepararos a tiempo y la precipitación os hizo cometer muchos errores.

11-325.42. No, pueblo amado, no quiero que los necesitados de luz os sorprendan hundidos entre tinieblas y por eso os hablo con toda claridad para que evitéis tropiezos en el futuro.

11-325.43. Siempre tened presente que todo tiempo puede ser propicio al desarrollo del espíritu y a la meditación.

11-325.44. ¿Acaso todos estos labriegos que conmigo han trabajado, no lo han hecho en medio de su lucha y de sus vicisitudes? Pero Yo les enseñé a sustraerse a cuanto les rodeaba para entregarse por completo, o sea en espíritu y en materia, a su misión, en los instantes de labores espirituales.

11-325.45. Tomad de Mí estas enseñanzas y no las olvidéis y tomad de vuestros hermanos ese ejemplo para que os fortalezcáis en él.

11-325.46. Si esperáis tiempos de paz para poder penetrar en el cumplimiento de vuestra misión, estáis en un error, porque esos tiempos de paz precisamente vendrán por el trabajo, la lucha, el esfuerzo y hasta el sacrificio de mi pueblo,

11-325.47. ¿Qué objeto tendría sembrar sobre un campo en pleno fruto? Si os he nombrado labriegos, es porque tenéis la misión de sembrar, y la semilla que os he confiado es la que os dará la paz deseada, lo que quiere decir que para recogerla, antes tendréis que sembrarla.

11-325.48. Aunque os consideréis muy pequeños, en verdad os digo que llegaréis a ser útiles a la humanidad, útiles espiritualmente, para ello es menester que os preparéis desde ahora.

11-325.49. No vais a llevar a otras naciones el don de facultad, ni el de portavoz, porque para entonces ya habrá pasado el tiempo de mi comunicación, pero llevaréis el caudal de inspiración y de sabiduría que en mi palabra os he ofrecido.

11-325.50. Para vuestra labor, será menester que quedéis unidos en mi Obra, formando una verdadera familia espiritual, mas ya lo sabéis todos que al finalizar el año de 1950, no habrá más manifestaciones en esta forma. Sin embargo, para aliciente y consuelo vuestro. Yo os afirmo que mi Espíritu estará siempre con vosotros y que sentiréis mi presencia más profundamente en vuestro ser.

11-325.51. Yo me inspiraré en vuestros pensamientos, me recrearé con vuestras reuniones, me haré sentir en vuestro corazón y en vuestro espíritu y me derramaré en caridad en muchas formas, premiando y alentando vuestra fe y espiritualidad.

11-325.52. Todo el que cumpla en esta forma mi voluntad, será un testigo fiel de mi palabra y su celo y obediencia para interpretar mis órdenes serán el cimiento firme donde construya su templo espiritual. Estos serán mis discípulos que extiendan por la Tierra mis enseñanzas. Mas si hubiese quienes después de 1950 persistiesen en que me sigo comunicando bajo esta forma, estarán engañando y su testimonio será falso, porque ninguno de mis discípulos ignora el día anunciado y señalado para mi última manifestación.

11-325.53. Yo he dado a este pueblo el tiempo suficiente para que acumulara luz espiritual que es sabiduría y es desarrollo de todas las potencias del espíritu, para que a mi partida, el pudiese quedar en el mundo como maestro.

11-325.54. Estableced desde ahora una comunicación espiritual con los demás pueblos de la humanidad, a fin de que vayáis preparando los caminos de quienes habrán de convertirse en mensajeros de mi palabra. Por medio de la oración podréis establecer esa comunicación espiritual que os estoy inspirando.

11-325.55. Cuando ya estéis dando cumplimiento a este consejo que en mi enseñanza de este día acabo de daros, procurad no pensar si en el momento de orar por determinado pueblo o nación, aquellos hermanos por quienes orasteis, sintieron o no se dieron cuenta de que alguien estaba pensando y orando por ellos; tampoco esperéis su respuesta en la misma forma, tened en cuenta que el día que los hombres se comuniquen a través del pensamiento, habrán dado el paso en firme hacia la Era de la comunicación de espíritu a Espíritu, y ahora apenas si comenzáis a tender esos hilos invisibles de fraternidad, de amor, de comprensión y aproximación espiritual.

11-325.56. Todo a su tiempo se cumplirá, porque todo lo que se ha profetizado ha tenido siempre una profunda razón de ser, aunque los hombres han dudado cuando aquel anuncio les ha sido revelado mucho tiempo antes de su cumplimiento.

11-325.57. Ya veis cómo las profecías de los tiempos pasados se han cumplido en su mayoría, confiad en que lo que ahora os he anunciado y prometido, también se cumplirá, la luz esplenderá.

11-325.58. Ved cómo un poder invisible se está manifestando en cada día en vuestro mundo. Sentid la presencia del tiempo del juicio entre los hombres, mirad cómo todo está siendo preparado para la batalla final, en la que todas las pasiones humanas que luchan contra el bien y la verdad, serán vencidas, quedando aniquiladas para dar paso a nuevos sentimientos y nuevos ideales.

11-325.59. La hoz de mi justicia viene a segar vuestros campos y os declaro en verdad y en espíritu que todo aquello que no tenga profundas raíces de bien, será cegado y todo aquello que esté de más, será quitado.

11-325.60. El tiempo en que el mal entorpece el desarrollo del bien, pasará, y aunque esa lucha siempre existirá mientras un espíritu habite en una carne humana, será el bien el que predomine y el que se imponga.

11-325.61. Haced méritos para pertenecer a ese mundo de luz que os anuncio. Dejad desde ahora una simiente que mañana dé buenos frutos. No penséis en que ya no seréis vosotros quienes podáis recoger y saborear aquellos frutos; apartad de vuestro corazón todo egoísmo y pensad que serán vuestros hijos por la sangre o vuestros hermanos por el espíritu quienes levantarán la cosecha de sus hermanos mayores, a quienes llamarán precursores y les bendecirán en sus oraciones.

11-325.62. Los hombres hablan de tiempos remotos, de antigüedad, de largos siglos y eras interminables, mas Yo siempre os miro pequeños. Yo veo que muy poco habéis crecido espiritualmente. Considero a vuestro mundo aún en su infancia, aunque a vosotros os parezca que habéis llegado a la madurez.

11-325.63. No, humanidad, mientras no sea el espíritu quien dé esas pruebas de madurez, de elevación, de perfeccionamiento, de adelanto y progreso en los distintos órdenes de vuestra vida, no pasaréis de presentarme obras humanas, sólo grandes en apariencia, pero sin consistencia moral, sin solidez por la falta de amor.

11-325.64. ¿Creéis que podré recibir de vosotros el fruto que me presentáis si Yo os llamase a responder en estos instantes? No, humanidad, nadie podría presentarme un fruto digno de Mí, algo que fuese una prueba del amor entre los hombres, de su armonía, de su fe en Mí, de su vida elevada por la práctica en el bien.

11-325.65. Yo no recibiré a unos para dejar de recibir a otros, Yo esperaré el tiempo para que me entreguéis el fruto de vuestra armonía. Esa será vuestra restitución en la Tierra.

11-325.66. ¿Me decís que me amáis? ¿Sostenéis que amáis la verdad y la justicia? Pues Yo os digo que si todos amaseis la verdad y la justicia no viviríais como vivís, distanciados por clases, por credos, por razas y costumbres.

11-325.67. Si amaseis la verdad y la justicia os amaríais los unos a los otros, procuraríais destruir las barreras, acortar las distancias y borrar las diferencias.

11-325.68. ¿Habéis hecho esto? Bien lo sabéis que no, mas bien habéis luchado porque perduren esas diferencias, que haya fuertes y que haya débiles, ricos y pobres, poderosos y miserables, cultos e ignorantes, y esa mala semilla la encuentro en todas partes.

11-325.69. ¿Queréis que os reciba así, manchados con la envidia, con las vanidades y las bajas pasiones?

11-325.70. ¡Qué poco os habéis compenetrado del sentido de mi venida al mundo en aquel tiempo, cuando aparecí entre vosotros en cuanto hombre para declararos que todo el contenido de la Ley se resumía en dos máximas: el amor a Dios y el amor entre hermanos, porque esa es la esencia de la vida y el lazo divino que une a la familia de Dios!

11-325.71. ¿Veis cuán errados andáis cuando creéis encontraros con la plenitud de vuestra fuerza y de vuestro saber? Si aún no estáis convencidos de cuanto os he dicho, respondedme: ¿Todo lo que estáis creando con vuestra ciencia, es para la felicidad de vuestros semejantes, para la solución de sus problemas y para su bienestar? No podréis decirme que sí, porque mentiríais, ni podréis decirme que necesitáis exterminar la mala hierba para que pueda surgir un mundo mejor, porque mi Ley jamás ha autorizado al hombre para disponer de la vida de su hermano.

11-325.72. ¿Verdad que no es el amor el que inspira a vuestra ciencia en estos instantes? ¿Verdad que cuanto estáis preparando, es para satisfacer odios y ambiciones? Pues sometedlo al juicio de vuestra conciencia y veréis cómo ella os dice que las mayores obras de la humanidad, en este tiempo, no son una prueba de adelanto espiritual sino la negación de cuanto en aquel tiempo vine a enseñaros con mi palabra y con mi vida.

11-325.73. Soy vuestro Padre y menester es que os hable en esta forma. Yo no puedo engañaros ni quiero que viváis engañados; os voy a enviar este mensaje y voy a hacerlo llegar a todos, mas si por ser humilde la palabra y humilde también sus portadores no la creyeseis, los hechos, las pruebas, y los acontecimientos, llegarán a sorprenderos y entonces comprenderéis que había verdad en este mensaje, pero que no lo quisisteis escuchar ni tomar a tiempo. Nuevamente, como en los tiempos de Noé, los hombres se reirán de las profecías y sólo cuando sientan que las aguas ya cubren sus cuerpos, comenzarán a creer y arrepentirse.

11-325.74. Mi caridad ha venido siempre a deteneros en vuestra insensatez, mas nunca me habéis querido oír. Sodoma y Gomorra también fueron amonestadas para que penetrasen en temor y en arrepentimiento y evitasen su destrucción, mas no quisieron oír mi voz y perecieron.

11-325.75. También a Jerusalén la invité a orar y a volver al culto verdadero; pero su corazón incrédulo y carnal rechazó mi paternal advertencia y esperó que los hechos le revelasen la verdad. ¡Cuán amargos fueron aquellos días para Jerusalén!

11-325.76. ¿Veis cómo es verdad que siempre sois los mismos, porque no habéis querido dejar vuestra infancia espiritual para crecer y elevaros por el camino de la sabiduría que hay en mi palabra?

11-325.77. Os envío a todos este mensaje, que servirá de profecía, de despertar, de alerta a pueblos y naciones. Bienaventurados si creyeseis en su contenido. Meditad en su esencia, mas luego velad y orad, que si así hicieseis, una luz interior os guiará y una fuerza superior os protegerá hasta poneros a salvo.

11-325.78. Hoy sois testigos de que a los hombres enfermos del entendimiento vengo a sanarles con el bálsamo de la verdad, de donde parte toda la sabiduría.

11-325.79. Falta que a todos estos conocimientos que de la vida humana habéis adquirido, unáis el conocimiento sobre la vida espiritual, porque mientras no tengáis una certeza sobre vuestro principio, sobre vuestro destino y vuestro fin, no os conoceréis, ni sabréis quiénes sois.

11-325.80. Dentro de lo humano sabéis qué día nacisteis, y también sabéis que tendréis que cavar la fosa cuando alguien ha dejado de vivir. Pero ¿Quién conoce el instante en que brotó de mi seno vuestro espíritu, la forma en que nace, la forma en que se encarna y cómo es su retorno al seno del que brotó? Algo, pero muy poco, ha habido quienes han presentido sin alcanzar a encontrar toda la verdad, es que el hombre por sí solo no podrá jamás penetrar en el Arcano.

11-325.81. Soy Yo, vuestro Maestro quien se acerca una vez más a los hombres en un tiempo de inquietud espiritual, de interrogaciones, de inconformidad ante lo que ha permanecido oculto en el misterio.

11-325.82. Yo vengo a esclarecer la verdad y a calmar la inquietud espiritual de los hombres; y vengo a contestar a sus preguntas; vengo a apartar esa angustia que experimenta ante su impotencia para hallar la verdad. También me acerco a decirles que mucho de lo que ven envuelto en misterio era algo que no supieron descubrir, por falta de preparación y de limpidez, pero que estaba concedido por Mí para que conocieran su fondo.

11-325.83. Si Yo prometí al mundo volver para esclarecer con mi luz los misterios y apartar las tinieblas de su entendimiento, éste es el tiempo propicio para mi retorno, en el que mi Espíritu abre nuevamente el libro de la sabiduría, para que en él encuentren los hombres cuanto les corresponda saber, cuanto les esté concedido por Mí.

11-325.84. Todo este pueblo me ha preguntado por qué elegí en este tiempo la forma espiritual para manifestarme ante los hombres, considerando que para ellos es una forma demasiado elevada y difícil de concebir y sentir.

11-325.85. Yo sé que esto me lo dicen los hombres de ahora porque saben que en tiempo pasado me encarné, haciéndome humano, visible y tangible. Pero este pueblo no se ha puesto a meditar en que antes de que Yo viniese al mundo en cuanto hombre, Yo ya me había manifestado en Espíritu a los hombres, y me habían escuchado y me habían creído, mas nunca me pidieron que bajara al mundo para verme.

11-325.86. Yo tomé la forma humana porque era indispensable dejar un ejemplo perfecto y vivo de lo que es el cumplimiento en la Ley Divina y nadie más que Yo era el indicado para hacerlo, Yo, quien hizo la Ley, Yo quien habría de traeros la Ley explicada con palabras y obras que dieron forma a una doctrina.

11-325.87. Si en vez de elegir la forma humana para habitar entre vosotros hubiese tomado la forma de un ángel, los hombres se hubiesen sentido pequeños e incapaces para seguir mis pasos y hubiesen considerado mi palabra de imposible realización humana, por otra parte, no hubieseis creído en un sacrificio mío por amor a vosotros.

11-325.88. Ahora bien, si en lugar de elegir una forma superior a la humana, hubiese Yo tomado la forma de un ave o de una planta, o me hubiese ocultado en una de tantas criaturas inferiores al hombre, no hubieseis tomado como perfecta aquella manifestación, os hubieseis sentido humillados al no haber sido escogidos como el medio para la elevación divina.

11-325.89. Ahora os digo que cualquiera forma que Yo tome para manifestarme es justa y es perfecta y que si no os habéis dado cuenta de que Yo estoy presente, manifiesto, tangible en todos los reinos de la Naturaleza, es porque no os habéis interesado en conocer el divino lenguaje.

11-325.90. Las Eras han pasado y sólo en parte han sido aprovechadas, por eso me aproximo a vosotros ahora para enseñaros la forma de reponer los tiempos perdidos.

11-325.91. Aquí tenéis a vuestro Maestro recordándoos que en el Segundo Tiempo me encarné en Jesús para hablaros de corazón a corazón y que también he venido a revelaros que puedo comunicarme a través del entendimiento del hombre, y que os estoy preparando para que os comuniquéis conmigo de espíritu a Espíritu. También os estoy enseñando a observar los elementos de la Naturaleza, en los que se manifiesta mi poder, mi sabiduría y mi justicia. En fin, discípulos, he venido a enseñaros el idioma espiritual para que escuchéis y entendáis mi voz, que os habla a cada paso, y que os enseña y os guía.

11-325.92. Es esta Doctrina la que proporcionará al hombre la espiritualidad que necesita para elevarse paso a paso, escalón por escalón, hacia la sabiduría espiritual donde encontrará su origen, su esencia, su razón de ser y entonces será muy grande su amor hacia Mí y bendecirá a toda la vida y a cuanto existe y le rodea, porque en todo verá, escuchará y sentirá la presencia de su Padre Celestial.

¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!