ENSEÑANZA No.
319
11-319.01.
Bienvenidos seáis una vez más a Mí ¿Quién se manifiesta en este tiempo ante
vosotros? ¿El Padre, el Hijo o el Espíritu Santo? Yo os contesto: Se
manifiesta entre vosotros vuestro Dios. Si en el Segundo Tiempo os dije en
cuanto hombre "Quien conoce al Hijo conoce al Padre", hoy que no vengo
a vosotros en cuanto hombre, sino en espíritu, os digo: Quien escucha a Jesús,
escucha y recibe a Jehová y he aquí la voz del Espíritu Santo. No miréis
tres personas ni tres dioses, mirad un solo Espíritu Divino que en este tiempo
se manifiesta entre vosotros en plenitud y en esta voz, en esta palabra de
vuestro Maestro de Maestros, encontraréis al Juez, descubriréis al Padre y
sentiréis la esencia del Espíritu Santo.
11-319.02. En
mis últimas manifestaciones a través de los portavoces humanos en el presente
año de 1950, probaré el adelanto de mis discípulos, los someteré a prueba
tomándoos la lección, porque quiero mostraros quién se halla más adelantado
o quién se encuentra retrasado en mi enseñanza; Yo todo lo sé, las lecciones y
pruebas que os dé, serán para que cada uno de vosotros íntimamente tenga
conocimiento de su adelanto, de su estancamiento o de su retraso.
11-319.03.
Vengo a hacer más y más luz en vuestro espíritu para que quedéis iluminados
después de la partida de mi palabra y seáis entonces, como os he dicho, faros
luminosos en este mar de pasiones y tempestades que forman vuestro mundo.
11-319.04. Los
que tienen gran fe en Mí, humildemente preparan su espíritu para recibir en él
todo cuanto Yo entrego en este tiempo; pero todavía hay discípulos que abren
grandemente los ojos de su espíritu, tratando de descubrir en el Más Allá la
verdad de mi presencia.
11-319.05.
Todavía la duda invade algunos corazones y se preguntan si seré Yo o no;
todavía
en algunas de mis palabras y revelaciones suelen confundirse algunos y os digo:
¿Por qué, si estáis ya en el Tercer Tiempo? Dejad la duda a Tomás, porque él
vivió en el Segundo Tiempo, pero recordad la lección que a él di y todo lo
que en aquel tiempo manifesté para destruir el materialismo, para destruir la
duda de aquellos hombres; pero hoy en el Tercer Tiempo, en que se acumulan en
vuestro espíritu y en vuestro corazón las enseñanzas y revelaciones de los
tiempos pasados y del Tercer Tiempo ¿Por qué todavía dudáis? ¿Por qué
deliberáis en el fondo de vosotros, si seré o no, si habrá verdad o impostura
en esta Obra que estáis recibiendo? Hablo así solamente a los que dudan, a los
que luchan interiormente hallándose en las postrimerías de mi manifestación
por el entendimiento del hombre, y una vez más os digo: ¡Bienaventurados los
que sin ver han creído!
11-319.06. Estáis
conmemorando en unión de vuestro Maestro, hechos que acontecieron en el Segundo
Tiempo, Yo os he enseñado que la lección que entonces os entregué, la dejé
en vuestro espíritu. Cada una de mis obras y de mis palabras, fueron actos de
vida eterna que os di. La sangre que derramé para trazaros el camino de
vuestra redención, aún fresca está y estará eternamente en el espíritu de
todos mis hijos, porque la que de mi cuerpo brotó en aquel tiempo, fue imagen
de la vida que derramé, del perdón con que envolví a todos los pecadores, de
la luz con que disipé todas las tinieblas de esta humanidad y esa vida
espiritual es eterna en vosotros, en esa sangre que siempre estará fresca en
vuestro espíritu.
11-319.07. Si
me hice hombre para traer la redención, la salvación y la luz a los hombres,
no solamente vine a ellos, era el tiempo señalado por mi Divino Espíritu para
ir en busca de todos los espíritus, sin distinción alguna, ni de mundos ni de
grados de elevación; y así, después de consumar mi misión de Maestro entre
vosotros, mi Espíritu penetró en todas las moradas habitadas por los espíritus
del Señor, porque si vosotros teníais la promesa del Mesías, esa promesa no
era solamente para los espíritus encarnados, sino también para aquellos que me
estaban esperando en el Más Allá, para aquellos que esperaban en la restitución,
en la expiación, en la experiencia espiritual, el día en que el Redentor de
todos los espíritus llegara para abrir la puerta.
11-319.08. Fue
por eso que, después de consumar mi Obra entre vosotros y dejar las puertas de
mi Reino abiertas con mi sacrificio de amor a todos mis hijos, fui en pos de
los demás espíritus y a ellos también les di libertad, mas a unos los
encontré con vestidura humana y a los otros con diversas vestiduras. Pero en
verdad os digo: nunca he buscado dichas vestiduras, sino la elevación de los
espíritus, porque vengo a limpiaros de imperfecciones y de materialismo, vengo
a purificaros con mi Doctrina, para darles la vestidura blanca, más blanca que
el ampo de la nieve, de que mucho os he hablado en este tiempo.
11-319.09. Si
en aquel tiempo busqué a los unos y a los otros en sus distintas moradas,
ahora, en el Tercer Tiempo, nuevamente he venido en pos de todos; nuevamente me
he manifestado a los espíritus que moran en todo el Universo. He venido
ciertamente a tender lazos de amor, a buscar comunicación con todos los espíritus;
pero quiero que mi comunicación sea ahora más perfecta que la de los tiempos
pasados, para que a través de ella, lleguéis prestos a Mí, para que por medio
de esta comunicación de espíritu a Espíritu recibáis con mayor perfección y
pureza las inspiraciones del Padre, sus órdenes, sus reclamos y su justicia.
11-319.10. Como
Espíritu Santo he dedicado el Tercer Tiempo para iluminar a todos los espíritus,
para que no vuelvan a caer jamás, para salvar a los perdidos, para convertir a
los obcecados y limpiar aquellos que mayores manchas tienen para libertar de sus
cadenas de oprobio, de vergüenzas, de crímenes y remordimientos, a todos
aquellos que en su conciencia llevan impresa toda la historia de sus faltas, de
sus ofensas a mi Ley.
11-319.11. Todo
está preparado con sabiduría en el Universo. Estoy hablando a los mundos, a
todos mis hijos en la forma en que he de comunicarme con cada uno de ellos, para
llevarlos a la comunicación perfecta de espíritu a Espíritu, para llevarlos a
la perfección que es la meta que espera a todos. ¿Acaso espiritualmente sois
vosotros de los más adelantados en el Universo? No pretendáis saberlo, porque
no podrías comprenderlo.
11-319.12. En
el Segundo Tiempo os dije: "En la casa del Padre hay muchas moradas".
Hoy os digo en vuestro propio idioma: En el Universo creado por Mí, hay muchos
mundos poblados por hijos de mi Espíritu Divino. Todos sois hermanos en Mí,
todos sois semejantes a Mí y si en el presente sois distintos en vuestra
imperfección, en la perfección todos seréis iguales. A esa perfección os
conduzco y para que a ella lleguéis, Yo os preparo, os doctrino, os pruebo y
pulimento; hacia la comunicación con mi Divino Espíritu os encamino a todos
por igual, y hacia la comunicación de los unos con los otros os conduzco también.
¿Cuándo se perfeccionará dicha comunicación entre los espíritus? No lo sabréis
por ahora. Muchos balbuceos habrá, muchas manifestaciones que serán creídas por unos y desmentidas por otros; pero el espíritu se manifestará, el espíritu
hablará, el espíritu se impondrá en el Universo.
11-319.13. Por
todo eso os digo que no es un día material, que no son unas horas las que os
dedico para penetrar en el mundo de la luz y en los antros de tiniebla, en busca
de los espíritus que me esperan; no pueblo, es todo un tiempo, es toda una era
en medio de la eternidad, destinada por Mí desde el principio de la creación,
para llegar a todos como Espíritu Santo, manifestándome con más elevación y
con más perfección, según el adelanto de los espíritus en el Tercer Tiempo.
11-319.14. Hoy
no miréis más allá de vuestro mundo, que no salga vuestro espíritu, ni
vuestra mirada, ni vuestra mente a escudriñar lo que no os corresponde todavía,
y que solamente recibáis lo os corresponde, con respeto y obediencia, por medio
de la oración, de la elevación que os conduce a Mí y a mi Mundo Espiritual
consagrado a protegeros. Por esa elevación, por el aprovechamiento que tengáis
de lo que en este tiempo Yo os revele, alcanzaréis a conocer lo que hoy queréis
saber por curiosidad y que el mañana sabréis por justicia, por recompensa, por
galardón ¡Oh discípulos amados del Señor!
11-319.15. Se
acerca el tiempo en que Yo os deje sin esta palabra. Cuando dejéis de
escucharla habrá tristeza en muchos, en otros penetrará la frialdad y los
demás
permanecerán fervientes; mas si hoy me preguntáis cuál es mi deseo divino Yo
os contesto: que todos seáis fervientes, que antes que Yo levante esta palabra
entre vosotros, os preparéis. Escudriñad mi Obra, si queréis, para que estéis
convencidos, firmes, para que la duda no os vaya a sorprender después, porque
ella os hará sufrir y tropezar, porque esa duda os dejará un dolor intenso que
os recordará vuestra conciencia y no quiero que mis discípulos lleven en su
conciencia algún reclamo, quiero que solamente sientan la paz de mi Espíritu.
11-319.16. Si
este pueblo no sabe prepararse, si no aprovecha mis últimas enseñanzas, después
extrañará mi palabra; y el tiempo, las pruebas, las vicisitudes y las palabras
insanas de los hombres, le harán penetrar en la duda; entonces tendrá el discípulo
que detenerse en su camino y preguntarse si fue cierto o no fue verdad lo que
escuchó, y cuando solamente el aparente silencio responda a sus dudas, entonces
levantará su faz irrespetuosa para decir al Padre: Señor, si prometisteis quedar eternamente cerca de nosotros, ¿Por qué vuestros hijos no os ven? ¿Por
qué nuestros oídos no os escuchan? ¿Por qué no os manifestáis claramente
delante de nosotros?
11-319.17. Y si
veis que las doctrinas de los hombres y las instituciones religiosas se
levantan en grandes luchas y avanzan en su camino ganando batallas, entonces diréis:
¿En dónde está la Obra del Padre? ¿Por qué calló y nos dejó en la soledad
a merced de las vicisitudes y de los peligros? Tendréis dudas muy grandes como
las tuvieron otros discípulos míos en otro tiempo y la duda se acrecentará si
recordáis muchas de mis palabras que, según las malas interpretaciones no
tuvieron cumplimiento y diréis: ¿Por qué su palabra no tuvo la virtud ni el
poder de dejar a su pueblo unificado? ¿Por qué con todo su poder no hizo el
milagro de fundir en un solo corazón a este pueblo espiritualista del Señor?
¿Por qué en el tiempo en que El estuvo doctrinando a sus discípulos, no
vinieron de todas las naciones del orbe a escucharlo?¿Por qué no se hizo la
paz entre la humanidad, si El descendió con poder a través de su Rayo
Universal? ¿Por qué fue tan triste su partida? ¿Por qué partió en el
silencio entre nosotros, sin haber sido escuchado ni glorificado por toda la
humanidad? Todo esto quemará vuestro corazón en el fuego de la duda, pero no
quiero que sea así; quiero que vuestro espíritu, elevado por sobre todas las
dudas e incertidumbres, no exija del Padre las materializaciones para su Espíritu
Divino, no quiero que después de la partida de mi Palabra, exijáis que Yo venga
a humanizarme, a limitarme o a tomar la forma de Jesús en cuanto hombre.
11-319.18.
Quiero que vuestro espíritu en verdad me siga, no solamente por el deseo de
sentirme, no por la fuerza de vuestra necesidad espiritual de verme y
escucharme, sino que a través de la verdad me sintáis, en la serenidad de
vuestro espíritu me contempléis, con la fe de vuestro ser, porque entonces así
me miraréis más grande, más perfecto e inmutable.
11-319.19.
Recordad que en aquel Segundo Tiempo los hombres se sintieron defraudados. Ellos
esperaban un Mesías lleno de fuerza material para libertar a Israel de la
esclavitud de los hombres, esperaban un príncipe guerrero, un señor de ejércitos,
de pueblos y de dominios terrestres; y al escuchar la palabra de aquel manso y
humilde Maestro que sólo hablaba de las obras de su Padre y que les prometía
un Reino mejor que los reinos de la Tierra, que anunciaba la victoria espiritual
de su Doctrina, que les anunciaba la justicia para los que lloraban, para los
pobres de espíritu, para los enfermos, para los humillados, para los esclavos;
ellos, que esperaban el instante próximo de su liberación material y de la
glorificación de aquel Señor, ellos que ansiaban mirarlo sentado en un trono
en este mundo y ver un cetro de justicia en su diestra para juzgar a los
pueblos, para avasallar a los grandes reinados de este mundo, se sintieron
defraudados.
11-319.20.
Cuando fue llegada la noche de la detención del Maestro, se conmovieron sus
corazones ante tanta mansedumbre, porque el Señor no hizo resistencia, porque
no fulminó con su poder a sus propios enemigos, porque como un manso cordero se
dejó arrastrar hasta el cadalso, y al contemplar las burlas, la befa y el
escarnio de aquel pueblo, sus mismos apóstoles se ausentaban confundidos e
intrigados. Y así mismos se preguntaban: ¿Por qué han ocurrido en esta forma
los acontecimientos? Sentían un grande amor por su Maestro y hacían suyo el
dolor de Jesús, mas no habían despertado espiritualmente todavía ni sus ojos
espirituales se abrían aún a la luz de la verdad, y al mirarlo allí en el
Calvario y contemplar su muerte sobre aquel madero afrentoso y ver que su sangre
corría como la de cualquier hombre, entonces la duda se apoderó de aquellos
corazones.
11-319.21. ¿Cómo
podrían levantarse a continuar la Obra de su Maestro? ¿Cómo continuarían
aquel ejemplo de redención? Mas el Maestro había pasado por la muerte para
levantarse lleno de gloria y de vida sobre todo lo creado, contemplaba a los
suyos y sufría por la duda de sus discípulos y como una prueba más de su amor
infinito, después de su resurrección, se dejó contemplar por las mujeres que
fielmente le amaron y le siguieron, para que ellas dieran testimonio a sus discípulos
de lo que habían visto y oído, y a pesar de aquel testimonio dudaron ellos.
Fue menester que el Maestro fuese manifestándose, disipando las tinieblas de la
duda y haciendo luz en todos aquellos corazones pero quedaba el discípulo que
dudaba más. Tomás, el que había dicho que solamente tocando las heridas de su
Maestro con sus propios dedos, podría creer que había resucitado. Y el Maestro
tuvo que sorprenderlo en su duda también.
11-319.22.
Encontrando el Maestro a sus discípulos solitarios y conmovidos, los unos
creyendo en la resurrección del Maestro y Tomás dudando, el Señor se presentó
entre ellos diciendo: ¡Mi paz sea con vosotros! Y llamando a Tomás le mostró
sus heridas y le dijo: "Hunde tus dedos, Tomás, y no dudes, que en verdad
soy Yo". Mas Tomás en aquel instante arrepentido de su duda, vencido en su
incredulidad exclamó: "¡Señor mío!" Mas Yo le dije: "Porque
me has visto creíste. Bienaventurados los que sin ver crean".
11-319.23. ¿Queréis
vosotros llevar eternamente en vuestra conciencia, ese dulce reclamo de Jesús,
el Maestro? Y que nuevamente os diga: ¿Habéis creído porque habéis visto? ¡No,
discípulos del Espíritu Santo, no discípulos del Tercer Tiempo! No alberguéis
la duda, destruidla desde ahora, contempladme en espíritu, contempladme en mi
verdad y en mi esencia, para que después, cuando estas manifestaciones os
falten, sepáis mirarme a través del amor y de la fe, con la mirada espiritual
pura y limpia de dudas y de manchas.
11-319.24. Para
que os levantéis al cumplimiento, no esperéis que solamente a través de los
videntes pueda Yo deciros: Levantaos y cumplid, no esperéis que venga
nuevamente a humanizarme, para ser creído. Esto aconteció en el Segundo
Tiempo, porque así era necesario. Porque el Maestro no podía exigir más de
aquellos discípulos, en este tiempo en que el hombre empezaba a penetrar con el
espíritu en el valle insondable del Más Allá: y vosotros, que sois éstos y aquellos, que espiritualmente habéis evolucionado mucho, a quienes mucho he
probado y he hablado a través del entendimiento humano, para entregaros la
verdad y haceros grandes revelaciones, ¿Podríais dudar, podríais caer en
materializaciones, podríais dejar enfriar el amor de vuestro corazón y desviar
vuestro espíritu del camino, después de la partida de mi palabra? No, discípulos,
os estoy hablando y aún mucho os prepararé con mi palabra, para que en vuestro
espíritu solamente sea la luz, el valor, la decisión y el ahínco inquebrantable ante todas las pruebas.
11-319.25.
Cuando me presenté espiritualmente ante mis discípulos del Segundo Tiempo,
sintieron en su espíritu el verdadero amor, fue cuando se estrecharon en un
abrazo de fraternidad y de valor espiritual para continuar la obra de su
Maestro; porque entonces, llenos de dicha espiritual, destruidas sus dudas,
dijeron: He aquí, que estuvimos en verdad con el Mesías, con el Hijo de Dios;
estuvimos en verdad con el Salvador del mundo, no nos ha defraudado, El es la
vida, El es el Redentor, es la Verdad, su Reino no es de este mundo, su morada
es el Reino eterno desde el cual hoy nos mira, nos habla y se deja mirar; El nos
ha prometido estar eternamente con nosotros; he aquí que estamos unidos, nos
estamos amando, y daremos testimonio de El a todos los pueblos de la Tierra.
11-319.26. ¿Acaso
sabéis si entre vosotros, después de la partida de mi palabra, venga también
la verdadera unificación, cuando sintáis en el fondo de vuestro corazón y espíritu
la ausencia de mi palabra, cuando mi mundo espiritual ya no haga repercutir
tampoco su palabra entre vosotros, a través de las facultades? Entonces las
congregaciones buscarán a las congregaciones, y aquellos que han permanecido
distantes, obrando bajo su propia voluntad, buscarán a sus hermanos, procurarán
el calor y la presencia de los demás, el consejo y el báculo: buscarán mi
palabra y el bálsamo los unos en el seno de los otros y vendré nuevamente a
manifestarme.
11-319.27. Sí
mi pueblo. y hablaré de cerca a vuestro oído espiritual y me veréis todos, y
esas manifestaciones claras que Yo os dé, que hoy no sabéis en qué forma serán,
vendrán en forma definitiva y clara para levantaros en el camino, serán
vuestro baluarte, vuestro aliciente, para que nunca creáis que vais caminando
solos. Yo os sorprenderé en los caminos, en vuestro cumplimiento espiritual, en
el cumplimiento material y también en vuestras faltas. Yo escogeré el momento
oportuno para hacerme presente en el camino de cada uno de mis discípulos. Yo
estaré presente y manifiesto en vuestras reuniones y sentiréis mi calor, el hálito
de mi Espíritu y recibiréis mis inspiraciones.
11-319.28. Así
como vosotros vais a creer en Mí, quiero que también tengáis fe los unos en
los otros; que no surja entre vosotros ningún testimonio falso; que no brote de
vuestros labios la mentira para haceros grandes o notorios entre el pueblo o
entre la humanidad. ¡Ay de aquel que mintiere, ay de aquel que dijera: Vi al
Maestro, sin haberlo visto! ¡Ay de aquel que dijere: He recibido este mensaje
del Señor, sin haberlo recibido! Porque entonces mi inspiración le será
negada y solamente la recuperará mediante la purificación de sus manchas. No
toméis mi nombre en vano. no toméis mi Obra para mentir, ni toméis mi Espíritu
o mi Obra para escudar con ello vuestro engaño.
11-319.29.
Quiero que vosotros solamente digáis la verdad, que si nunca recibieseis de Mí
una inspiración o una manifestación, seáis conformes y no mintáis, porque así
nadie os señalará; mas os digo: ¿Quién puede ser aquel que no reciba de Mí?
¿Quién puede ser aquel que no goce de mi inspiración, que no reciba mis
mandatos y sienta mis manifestaciones? No me detendré ante vuestras faltas. Yo
estaré siempre delante de vosotros, os dejaré convertidos en profetas, pero en
profetas de verdad, no en los falsos que se levanten en los caminos haciendo
alarde de profecía.
11-319.30. En
los primeros tiempos mis profetas supieron andar por las calles pregonando los
mensajes del Señor; pero cuánta humildad, cuánto valor y fe había en ellos.
Los tiempos han cambiado y hoy no podéis salir a las calles, a los caminos o a
las plazuelas de los pueblos, gritando a voz en cuello mis mensajes. Hoy tenéis
que saber cúal es el momento en que debéis hablar, actuar y orar. Si de este
modo os preparáis, mi pueblo no dudará ante vuestros propios testimonios.
11-319.31.
Cuando estéis próximos a una prueba, cuando mi justicia vaya a hacerse sentir
en los pueblos de la Tierra y aún en vosotros; cuando sea mi voluntad revelaros
algún acontecimiento, escogeré a uno de vosotros para preveniros y anunciaros
lo que esté por acontecer. Yo escogeré dos o tres, a los que me plazca, para
que aquel mensaje sea confirmado, mas no dudéis, porque con ello, exigiríais
del Padre una manifestación más grande, ¿Y no sabéis que en este Tercer
Tiempo el Maestro os ha dicho: "El tiempo de las complacencias ha
terminado"? Si vosotros decís: "Sí, Padre, las complacencias
materiales han terminado, pero las complacencias espirituales nos las habéis
concedido". Yo os contesto: Sí, mis hijos, pero si exigís al Maestro la
materialización, entonces esa petición vuestra, está dentro de las
complacencias materiales, ese tiempo ya ha pasado.
11-319.32. Es
por eso que he venido a despojaros de muchas tradiciones, porque el culto
revelado por el Padre a vuestro espíritu, culto envuelto en gracia y perfección,
lo profanaríais, lo haríais caer en ritos, en ceremonias y fiestas profanas y
os ocuparíais siempre más del culto exterior, del cumplimiento de las
tradiciones, que del cumplimiento de la Ley y de la Doctrina, y es por eso que,
con dolor de unos y regocijo de otros, he venido a despojaros en este tiempo de
muchas tradiciones, de muchas prácticas religiosas a las cuales vuestro espíritu
se encontraba atado.
11-319.33.
Ahora vais encontrando el verdadero templo y ese templo lo halláis lo mismo
dentro de vosotros que en el exterior, en lo infinito del Universo. Hoy conocéis
que el verdadero altar está en vuestro corazón, que la fe, es la lámpara que
debéis encender para Mí; que las flores, las ofrendas, deben de ser vuestras
obras, vuestros méritos; que la imagen de vuestro Señor sois vosotros mismos,
que a través de vosotros podéis contemplarme. Hoy reconocéis que la fuente de
la gracia es mi Divino Espíritu, fuente inagotable de perfección y de
bendiciones; que Yo soy la Obra, porque mi propia Obra está en Mí y es
infinita y universal; que Yo soy el pastor de todos los espíritus, que en número
grandioso a Mí me siguen y que finalmente todos llegarán al único redil que
es la paz perfecta, que es la morada eterna de los espíritus en el Más Allá,
y que la casa del Padre está en todas partes y de esa casa no habéis salido
vosotros jamás.
11-319.34. Así,
vuestro espíritu habrá abierto sus alas y contemplará por espacio el
infinito, por tiempo a la eternidad, por camino, la senda perfecta y luminosa
que os conduce al Padre, y habréis olvidado y dejado atrás en el camino las
tradiciones que eran obstáculos y tropiezos, la rutina que era solamente la
muralla que tenía estancado a vuestro espíritu, y los ídolos, los objetos de
fanatismo se quedarán atrás y vuestro espíritu presuroso y libre irá lleno
de ahínco, de alegría, de esperanza y de fe en su futuro espiritual.
11-319.35. Todo
aquello que el espíritu contempló como báculo para sostenerse, para apoyarse,
para creer y para amarme, lo habrá dejado para contemplarme con su mirada
espiritual, para confiar en lo infinito y en la verdad que Yo he venido a
manifestar entre vosotros en plenitud en este tiempo. Por la preparación de
unos Yo venzo las imperfecciones de los otros, por vuestro deseo de adelanto, de
acercamiento a Mí, de elevación, de ideal y de comprensión en mi Obra divina,
Yo vengo y me manifiesto, me derramo en sabiduría y en luz entre vosotros.
11-319.36. La
sangre de Jesús convertida en luz de redención, penetro y sigue penetrando en
todos los espíritus como salvación. Eternamente mi Espíritu está dando
salvación y luz, continuamente hago penetrar los rayos de mi luz en donde las
tinieblas existen, instante tras instante mi Divino Espíritu se derrama, no en
sangre humana, sino en esencia, en vida espiritual, sobre todos mis hijos.
11-319.37.
Vuestro futuro os espera, los tiempos se avecinan y vienen a vosotros y con esos
tiempos, vendrán los hombres, las multitudes, ávidas de conocimientos
espirituales, ansiosas también de destruir sus dudas y de poder encontrar para
el espíritu un puerto de luz y de paz.
11-319.38.
Vendrá la humanidad y entre ella, Tomás representado por la ciencia y por el
materialismo, con sus ojos preparados para escudriñar, y no solamente con sus
ojos, con los dedos de su mano, para palpar, para tocar y sólo así poder creer
en mi existencia y en los acontecimientos espirituales que se sucederán unos a
otros entre la humanidad, y de los cuales los hombres darán testimonio, para
que el Tomás del Tercer Tiempo pueda ser vencido por mi amor en su duda y en su
materialismo.
11-319.39.
Vosotros preparaos para que seáis apóstoles de la fe, para que seáis los
discípulos fervientes, los que no solamente con palabras testifiquéis sino con
hechos también, y así vuestros ejemplos vencerán la dureza de los hombres.
Manifestaré prodigios y daré pruebas que en verdad iluminen la incredulidad de
aquellos que ante vosotros se presenten.
11-319.40. No
os pido un imposible, no serán obras difíciles para vosotros, me bastará
vuestra preparación, vuestra oración y fe y todo lo demás Yo lo haré, ¡Oh
mis hijos amados!
11-319.41. Todo
aquello que vosotros no alcancéis a hacer, todo el tropiezo que vosotros
encontréis me lo dejaréis a Mí y Yo todo lo haré posible y entonces la
humanidad contemplará que lo que es imposible para los seres humanos, se
convierte en realidad por conducto de vosotros y esos prodigios no los podrán
atribuir a los humanos y en su asombro tendrán que ir hacia el Más Allá, para
pensar en un poder supremo y soberano.
11-319.42.
Vendré a manifestarme en esplendor para destruir el pecado de los hombres; ante
el poder humano me manifestaré como sabiduría y ciencia divina; vendré a
sorprender también el materialismo de la ciencia humana. Sobre todas las
religiones e instituciones de los hombres vendré como el Salvador. Así lo he
anunciado. En los campos de discordia y batalla estaré presente con mis armas
invisibles de paz, con mi espada de dos filos que dará muerte a todo pecado y
adulterio.
11-319.43. He
venido como el Gran Guerrero; como los hombres quieren verme y como me esperan
muchos que pueblan la tierra. Como guerrero he llegado en verdad y en espíritu;
mi guerra ha tiempo que ha comenzado, mas esa guerra está en sus albores, lo más
fuerte, lo más tremendo de este combate está todavía por venir, y en esa
contienda penetraréis vosotros, a quienes estoy preparando como soldados. Mas,
sabéis que mi guerra no será de injusticia, sino precisamente de justicia
sobre la injusticia humana. Mi amor arrancará la hipocresía, el egoísmo y
maldad del hombre; mi paz vendrá a destruir todo aquello que tenga simiente y
principio de odio, de discordia. ¿Qué respetará entonces mi espada invencible
que en vuestras manos voy a depositar? La vida de mis hijos, la sensibilidad y
la virtud; todo lo demás caerá.
11-319.44. Si
contemplo una chispa de amor hacia Mí, un átomo de verdad, una partícula de
amor o de piedad para los demás, todo eso mi arma respetará; por ello vosotros
podéis comprender que este combate será grande entre vosotros, mas no es
solamente entre humanos, esta contienda es universal, todos los espíritus darán
después de esta batalla, un paso hacia la vida verdadera, un paso hacia
adelante, un paso firme hacia Mí, en verdad y en espíritu.
11-319.45. ¿No
sentís vosotros cómo se agita la vida espiritual alrededor vuestro? ¿No sentís
que dentro de vuestro espíritu se oye el estruendo de este gran combate? Hasta
en el momento de vuestro profundo sueño, vuestro espíritu se agita y lucha, se
desprende y trabaja en la misión que le he señalado.
11-319.46.
Estas son las grandes batallas que contempló Juan, mi discípulo, por medio del
don profético, él vio los ejércitos, que son los mismos que hoy se
encuentran en plena lucha.
11-319.47. Los
más fuerte del combate no ha llegado aún y por eso Yo a cada instante os
instruyo para dejaros convertidos en soldados fuertes de mi Doctrina, de mi Ley,
esta Ley que dice a sus soldados: ¡Amaos los unos a los otros!
11-319.48. Eso
es lo que el Gran Guerrero lo que el Príncipe de los Ejércitos viene a deciros
en el Tercer Tiempo, oh pueblo amado. Levantaos con esa espada de amor,
esgrimidla, desenvainadla y venced todo odio y toda maldad que exista en la
humanidad.
11-319.49.
Vosotros sabéis que desde mi alto solio envuelvo el Universo en mi paz y en mis
bendiciones.
11-319.50. Todo
es bendito por Mí a toda hora, en todo instante. De Mí no ha brotado ni brotará
maldición o abominación alguna para mis hijos; por eso sin contemplar justos
ni pecadores, hago descender sobre todos mi bendición, mi ósculo de amor y mi
paz.
¡MI PAZ SEA
CON VOSOTROS!