ENSEÑANZA No. 315

11-315.01. Bendito sea el pueblo que ha acudido al llamado de su Señor. Mi libro se abre ante vosotros para revelaros una lección más. La enseñanza que brota de mi Espíritu es esencia y vida para el vuestro, tomad y comed de ella, porque es el pan de vida eterna.

11-315.02. Estoy sembrando mi Doctrina en el corazón de estas multitudes y habré de recoger el fruto a su debido tiempo. Mi palabra no se perderá, porque la estoy guardando en lo más sensible de vuestro ser, que es el espíritu.

11-315.03. Calmad vuestra hambre y sed en esta mesa de amor, olvidad vuestra miseria y sanad de vuestras dolencias, para que verdaderamente podáis gozar estos instantes.

11-315.04. El fuego del dolor abrasa vuestro corazón y sólo el agua cristalina de mi palabra puede apagarle, por eso os invito a oírme, para que viváis y recobréis la paz.

11-315.05. Sí, pueblo, quiero haceros poseedores de mi paz, para que después vayáis a esparcirla por los caminos y pueblos de la Tierra; os he llamado para prepararos y convertiros en emisarios de mi mensaje de paz. Pensad que no sois los únicos que me necesitáis en este tiempo, sino que toda la humanidad que os rodea se encuentra sedienta de amor y de luz.

11-315.06. No temáis si no sois comprendidos, mi luz ilumina todo entendimiento; no miréis en la diferencia de idiomas o de credos, obstáculos insuperables para la propagación de mi Doctrina.

11-315.07. La torre de Babel aún está en pie ciertamente, pero también es verdad que el pueblo espiritualista ya está surgiendo en el mundo y él tiene la misión de empezar a destruir los cimientos de esa torre de divisiones, diferencias y orgullo.

11-315.08. Quiero que aprendáis a tener paz en medio de la lucha, para que todos sigáis considerando este mundo como una sola morada, como un hogar que, aunque pasajero, tenga calor y el sustento que todos necesitan para vivir.

11-315.09. No penséis todavía en la paz que pueda brindaros la vida espiritual cuando hayáis dejado ésta. Pensad en lo mucho que tenéis aún que hacer en este mundo; más bien preocupaos por hacer los mayores méritos para ser dignos de una morada mejor, y si en esto pensáis, no dudéis que sabréis aprovechar bien los días que mi caridad os conceda sobre la Tierra.

11-315.10. Dejad en vuestro paso por la vida una huella de amor, porque si así no fuere, no podréis llegar al Reino de la paz.

11-315.11. Si me amáis, si creéis en Mí, si queréis agradarme y labraros un futuro de paz en vuestro espíritu, llevad esta enseñanza, practicadla con pureza y verdad y cuando eso sea, experimentaréis en todo vuestro ser una fortaleza y una luz muy grandes, porque me estaréis imitando.

11-315.12. Cuando cese vuestra lucha, podréis escuchar en vuestro corazón una voz infinita, celestial, que os dirá: Benditos vosotros que escuchasteis mi voz en el desierto y creísteis en ella, porque desde ese instante tuvisteis un ideal perfecto en que inspiraos. Benditos los que supieron resistir las calumnias, los golpes y las humillaciones, porque al fin habéis conquistado la Tierra en donde restañaréis todas vuestras heridas.

11-315.13. Almacenad mi palabra, oh pueblo bendito, mirad que ella tendrá que ser el cimiento firme de una nueva torre que los hombres habrán de levantar, mas no la torre que simbolice el orgullo humano, ni la que desafíe el poder y la justicia divinas, sino la torre inmaterial, que simbolice la elevación espiritual, el amor, la caridad y la armonía entre los hombres.

11-315.14. Para ayudaros en vuestro desarrollo espiritual, fue indispensable que Yo me comunicara por medio del entendimiento humano con este pueblo, para recordaros mi Ley, para dejar esclarecida mi palabra y definida vuestra misión.

11-315.15. Ley, normas y consejos os he confiado para que sepáis guiar vuestro pasos una vez que ya no tengáis mi palabra con vosotros. Esa Ley y esas normas, dadas a conocer a la humanidad, a través del entendimiento humano, servirán para que los hombres, a quienes he concedido dones espirituales, sepan encauzarlos por el verdadero camino, evitando así su propia confusión y la de sus hermanos.

11-315.16. Vuelvo a deciros que no será penosa vuestra jornada espiritual. Si todos sabéis unir los diferentes dones y misiones que os he confiado, formaréis un conjunto que será invencible en las pruebas, porque todos os prestaréis fuerza y os alentaréis en la lucha por alcanzar la Tierra Prometida.

11-315.17. El mundo en esta Era no supo esperarme como me espero el pueblo de Israel en aquel Segundo Tiempo. Mis grandes profetas habían anunciado a un Mesías, a un Salvador, al Hijo de Dios, quien vendría a libertar a los oprimidos y a iluminar al mundo con la luz del Verbo y aquel pueblo, mientras más sufría, más deseaba la llegada del prometido; mientras más bebía en el cáliz de la humillación y la opresión, más anhelaba la presencia del Mesías, y por doquiera buscaba indicios y señales que le hablasen de la proximidad de la llegada de su Salvador.

11-315.18. De generación en generación y de padres a hijos iba pasando la divina promesa que hizo velar y orar por mucho tiempo al pueblo escogido del Señor. Al fin llegué entre mi pueblo, pero no todos supieron reconocerme, aunque todos me esperaban; unos lo hacían con espiritualidad y otros a través de una interpretación materialista. Pero me bastó la limpidez y el amor de los que sintieron mi presencia y miraron el reino de los Cielos en la luz de mi palabra, para que creyeran en mi manifestación; me bastó con los que me siguieron fielmente y miraron en Mí a su Salvador espiritual, porque ellos fueron los que dieron testimonio de mi verdad después que partí de este mundo.

11-315.19. Aunque mi mensaje era para todos los pueblos de la Tierra, llamé al corazón del pueblo escogido para que él se convirtiese luego en portavoz de mi palabra. Sin embargo, no sólo ese pueblo sintió mi presencia, también en otras naciones los hombres supieron descubrir las señales de mi llegada y presintieron el tiempo de mi presencia en la Tierra.

11-315.20. Cuando declaré al mundo ser Yo el Mesías, y mi palabra como un río de vida comenzó a sustentar a los corazones, el hambre y la miseria del cuerpo y del espíritu se hallaban por doquiera. Sólo la luz de la esperanza sostenía a aquel pueblo, pues hasta su culto a Dios había sufrido profanaciones, convirtiéndolo en un culto idólatra más.

11-315.21. Hambre, sed, enfermedad, esclavitud, turbación, lepra, tinieblas, miseria, ese era el fardo que el César había puesto sobre los hombres del pueblo de Dios. Por eso era deseado, por eso día tras día era esperado, y cuando mi palabra llegó a los corazones, hablándoles de amor, de justicia, de fraternidad y libertad, las turbas me siguieron; cuando mi mano tocó a los enfermos, haciéndoles sentir la paz y el consuelo divino, ellos, sin poderse contener, gritaron para dar testimonio por calles y plazas, que Yo era el Cristo prometido, el Mesías anunciado.

11-315.22. Y ahora, en este Tercer Tiempo, ¿Qué pueblo me ha esperado? ¿Quién ha velado y orado en espera del cumplimiento de mi promesa? Muy pocos, porque en vez de imitar a aquel pueblo que de generación en generación se fue trasmitiendo el conocimiento de las profecías, lo que habéis hecho es ir borrando de tiempo en tiempo mi palabra. Y sabed que en mi palabra, dada en Jesús en el Segundo Tiempo, prometí volver confirmando así las palabras de los profetas de los primeros tiempos, que no sólo hablaron de mi venida en cuanto hombre, sino que también anunciaron mi venida en espíritu, en este tiempo que ahora vivís.

11-315.23. Las señales que hablarían de mi próxima llegada, así como las pruebas de mi presencia entre los hombres, estaban escritas y todas han tenido cumplimiento. ¿Por qué entonces el mundo no supo esperarme? La humanidad apura el cáliz más amargo de cuantos el hombre ha bebido en el mundo, ¿Por qué entonces no me ha deseado ni me ha llamado? Porque su materialismo ha llegado a tal grado, que me ha excluido de su vida, me han arrojado de su corazón, porque ya no son los humildes, aquellos que sabían inclinarse ante su Señor para orar y obedecer su voluntad.

11-315.24. Ahora el hombre se siente grande, sabio, fuerte, poderoso y absoluto. El posee la luz de la ciencia, ¿Para qué ha de desear la luz del espíritu? El es dueño de las fuerzas de la Naturaleza, ¿Para qué esperar a que venga Yo a libertarle de sus enemigos si él puede hacerlo con sus armas?

11-315.25. La humanidad dormía espiritualmente en el instante en que se cumplió mi promesa de volver entre vosotros. Ni un solo pueblo veló ni me esperó y mirad que si en el Primer Tiempo la promesa del Mesías fue para un pueblo, la promesa de mi retorno fue para todas las naciones.

11-315.26. En verdad os digo que ya mi luz, como el relámpago, ha cruzado de oriente hacia occidente, sin que el mundo se percatara de ello.

11-315.27. Mi palabra ha llegado entre vosotros, despertando y sorprendiendo a hombres rudos de entendimiento, a ignorantes del motivo de mi llamado, para servirme de su mente y transmitir al mundo mi nuevo mensaje.

11-315.28. Cuando este mensaje haya concluido, dejaré de hablar por estos conductos, para manifestarme después en forma sutil en los espíritus, pero mi palabra, grabada en el corazón de quienes la escucharon y escrita en un nuevo libro, será llevada a los pueblos y naciones del mundo, como semilla de paz, como la luz de la verdadera ciencia, como bálsamo sobre el mal que aqueja al cuerpo y al espíritu de la humanidad.

11-315.29. Mi palabra no llegará a los corazones cuando lo deseen mis emisarios, sino cuando sea mi voluntad, porque seré Yo quien vele por mi simiente, quien le prepare la tierra y le abra camino; seré Yo quien la haga llegar, sabiamente, en el momento oportuno a pueblos, naciones, y hogares. Ella llegará cuando ya se le esté esperando, cuando los corazones estén en vigilia, recordando mis promesas, cuando hayan despertado de su profundo sueño de grandeza, de orgullo, de materialismo y vanidad.

11-315.30. Pueblo que os habéis congregado en torno a la manifestación de mi palabra: Ya que no supisteis velar en espera de mi llegada, al menos comprended el valor de mi Obra, mirando en ella el infinito amor con que he llegado a vosotros para deciros: Ya que no habéis sabido aguardad mi retorno, sabed permanecer despiertos desde ahora, velando y orando por la salvación del mundo.

11-315.31. Os he buscado para hacer de cada uno de vosotros un discípulo mío, para dejaros como herencia mi palabra, que es la semilla eterna, y después de sembrar y cultivar en vosotros mi propia simiente, enviaros a otras tierras, en representación mía, a llevar este presente de amor a todos vuestros hermanos.

11-315.32. Tengo hambre de fe y de espiritualidad de mis hijos. Os he dado el espíritu que es parte del Mío, que os hace superiores a las demás criaturas que pueblan este mundo. El hombre es semejante a Mí por los atributos y virtudes de que le he dotado. Todo os lo he dado para que hagáis una vida pródiga en obras de amor y caridad.

11-315.33. No ocultéis mi Doctrina por temor a ser rechazados; si os preparáis dignamente, si os apegáis al cumplimiento de mis leyes, ¿Quién podrá censuraros? Mis enseñanzas os conducen a la más elevada moral y espiritualidad, y podréis vivir en paz con aquellos que profesan su fe en diferentes formas como los que pertenecen a otras razas o a otras clases. Sólo quiero que llevéis el sello de la más pura espiritualidad para que seáis reconocidos como discípulos de esta Obra. Por esto no os sintáis más grandes ni más pequeños que vuestros hermanos, pero sí sentid el deber de ayudarlos, poniendo a su alcance mi palabra para que puedan convertirse también en mis discípulos.

11-315.34. Os he dado la Tierra para que la poseáis todos por igual, para que viváis en paz y la toméis como un hogar temporal, en el que desarrollaréis vuestros dones y preparéis vuestro espíritu para que ascienda a su nueva morada. Yo os he dicho: "En la casa del Señor hay muchas moradas"; vosotros las conoceréis a medida que vayáis elevándoos. Cada una en grado ascendente os acercará a Mí y serán alcanzadas por vosotros según vuestras obras, porque todo está sujeto a un orden y justicia divinos.

11-315.35. Nadie podrá impedir vuestro paso de una escala a otra y en el final de cada una de ellas habrá regocijo y fiesta en vuestro espíritu y en el Mío también.

11-315.36. Así os preparo para que sepáis que el camino que tenéis que recorrer es largo y no os conforméis con vuestras primeras obras, creyendo que ellas os abrirán la puerta de esas moradas; y también os digo que es bello y satisfactorio para un espíritu llegar al final de una etapa y detenerse para mirar hacia atrás el camino recorrido, con sus grandes luchas, sus días de amargura y sus horas de paz, después de haber vencido los innumerables obstáculos; y al fin el triunfo, la compensación y la justicia resplandeciendo en derredor vuestro y el Espíritu de vuestro Padre presente, glorioso, bendiciendo al hijo, haciéndolo descansar en su seno, en tanto es preparado para su siguiente escala y así pasando de una a otra, hasta llegar al sumo cumplimiento al final, para morar eternamente en Mí.

11-315.37. Por ahora cumplid vuestro destino en la Tierra, llevad la paz donde haya guerra, amor donde haya odio y derramad caridad donde el egoísmo reina, y cuando lleguéis al final de este camino, Yo os devolveré con creces lo que habéis dado a vuestros hermanos.

11-315.38. Esta es mi palabra sencilla y clara, al alcance de vuestro entendimiento. Yo me he recreado con vuestro recogimiento y atención; veo en cada uno de vosotros el afán de practicar mi enseñanza, de renovaros, de perfeccionaros, y llegar a formar una familia sana de espíritu y materia que se ame y se reconozca y se funda en un solo espíritu, que envíe luz, fortaleza y paz a la humanidad.

11-315.39. La luz de mi Divinidad está en toda conciencia, como supremo don con que el Padre ha heredado a sus hijos, sois, por lo tanto, entre todas mis criaturas las más elevadas, puesto que lleváis en sí la luz de la conciencia que os hace saber quiénes sois, de donde procedéis, cuál es vuestro destino y hacia dónde vais.

11-315.40. Ahora vive vuestro espíritu un tiempo de mayor luz, en el que habrá de dar un paso hacia adelante, en el que se elevará más hacia Mí, que soy la meta de vuestra perfección y espiritualidad.

11-315.41. La escala que en sueños vio Jacob, hoy se levanta luminosa delante de cada espíritu, invitándole a ascender y a conocer los misterios que los hombres no han podido penetrar.

11-315.42. Este es un tiempo de claridad para el espíritu y para el entendimiento humano, en el que sabréis encontrar el contenido, esencia o sentido de todas aquellas revelaciones que desde los tiempos pasados os fueron hechas; pero que no habéis logrado interpretar justamente, porque os fueron dadas a través de un lenguaje simbólico o en parábola.

11-315.43. La falta de espiritualidad de los hombres, ha sido la causa de que el entendimiento no haya esclarecido la verdad que se encuentra dentro de cada una de las palabras o formas contenidas en los divinos mensajes. Entonces la humanidad ha supuesto que sólo debe creer aun cuando sea sin comprender. Yo os digo en este instante que no soy un misterio para nadie, que el misterio lo creáis vosotros con vuestra carencia de elevación espiritual, con vuestra falta de oración y vuestra falta de caridad y humildad.

11-315.44. Yo no puedo ser un misterio porque en todas partes estoy y me muestro plenamente en todo cuanto existe y os rodea; pero si vosotros os empeñáis en no mirarme, si cerráis vuestros ojos cuando me presento ante ellos o huís de Mí cuando os estoy llamando, tendré que seguir siendo para vosotros un misterio impenetrable.

11-315.45. ¿Sabéis que significado encierra aquella Escala que en sueños contempló Jacob? Esa Escala representa la vida y la evolución de los espíritus. El cuerpo de Jacob dormía en el momento de la revelación; pero su espíritu se encontraba despierto. El se había elevado hacia el Padre, buscando como medio la oración y al penetrar su espíritu en las regiones de luz, alcanzó a recibir un mensaje celestial que quedaría como un testamento de revelaciones y verdades espirituales para su pueblo, que es toda la humanidad, porque Israel no es nombre material sino espiritual.

11-315.46. Jacob veía que aquella escala estaba apoyada en la Tierra y que su cúspide tocaba el cielo; esto indica el camino de elevación espiritual que empieza en la Tierra a través de la carne y termina fundiendo su luz y su esencia con la de su Padre, fuera de toda influencia material.

11-315.47. Vio el patriarca que por aquella escala subían y descendían ángeles, representando ello, el incesante encarnar y desencarnar, el continuo ir y venir de los espíritus en pos de luz, o también en misión de restituir y de purificarse, para elevarse un poco más al retornar al mundo espiritual. Es el camino de evolución espiritual que conduce al perfeccionamiento, por eso Jacob contempló en la cumbre de la escala la forma representativa de Jehová, indicando que Dios es la meta de vuestra perfección, de vuestras aspiraciones y el supremo galardón de infinitos goces, como compensación de arduas luchas, a los prolongados sufrimientos y a la perseverancia por llegar al seno del Padre.

11-315.48. En las vicisitudes y en las pruebas, el espíritu encontró siempre la oportunidad de hacer méritos para ascender. Ahí, en cada prueba, ha estado siempre representada la Escala de Jacob, invitándoos a subir un peldaño más.

11-315.49. Grande revelación fue aquella, oh discípulos, porque en ella se os hablaba de la vida espiritual en un tiempo en el que apenas se iniciaba el despertar del espíritu hacia el culto a lo divino, a lo elevado, a lo puro, bueno y verdadero.

11-315.50. Ese mensaje no podía ser tan sólo para una familia, ni siquiera para un solo pueblo; su esencia era espiritual y por lo tanto tenía universalidad. Por eso mismo la voz del Padre dijo a Jacob: "Yo soy Jehová, el Dios de Abraham y el Dios de Isaac, la tierra en que os encontráis os la daré a vos y a vuestra simiente y esa simiente será como el polvo del mundo y os extenderéis hacia el occidente y al oriente, y al norte y al mediodía y todas las familias de la Tierra serán benditas en vos y en vuestra simiente".

11-315.51. Este mensaje os podrá parecer de poca importancia en apariencia, pero es profundamente infinito en su contenido espiritual, mas ¿Cómo podrían los hombres encontrar su esencia, si no la han valorizado, si huyen de toda señal o revelación espiritual? He tenido que ser Yo mismo quien viene a daros la interpretación de aquel mensaje que os di en otro tiempo, cuando apenas se iniciaba el despertar del espíritu en el mundo, para alentaros en vuestra misión.

11-315.52. Día tras día aparecen señales y surgen acontecimientos que os hablan del fin de una Era.

11-315.53. La ciencia humana ha llegado al límite a que puede el hombre llevarla en su materialismo, porque la ciencia, inspirada en el ideal espiritual del amor, del bien y del perfeccionamiento, puede ir mucho más allá de donde la habéis llevado.

11-315.54. La prueba de que vuestro adelanto científico no ha tenido por móvil el amor de los unos a los otros, es la degeneración moral de los pueblos, es la guerra fraticida, es el hambre y la miseria que reinan por doquiera, es la ignorancia de lo espiritual.

11-315.55. Llenas de orgullo se levantan las grandes naciones pregonando su poderío, amenazando al mundo con sus armas, haciendo alarde de inteligencia y de ciencia, sin darse cuenta de lo frágil que es el mundo falso que han creado, pues bastará un débil toque de mi justicia para que ese mundo artificioso desaparezca. Y será la mano del hombre la que destruya su propia obra, será su mente la que invente la forma de exterminar lo que antes creó. Yo haré que sólo queden en pie aquellas obras humanas que hayan dado buen fruto a los hombres para que sigan siendo cultivadas en bien de las generaciones venideras, mas todo lo que encerrase un fin perverso o egoísta será destruido en el fuego de mi justicia inexorable.

11-315.56. Sobre las ruinas de un mundo creado y destruido por una humanidad materialista, se levantará un nuevo mundo, cuyos cimientos serán la experiencia y tendrá por finalidad el ideal de su elevación espiritual.

11-315.57. Pensad en el adelanto de una humanidad cuya moral proceda de la espiritualidad; imaginad una humanidad sin limites ni fronteras, compartiendo fraternalmente todos los medios de vida que la Tierra ofrece a sus hijos. Tratad de imaginar lo que será la ciencia humana, cuando ella tenga por ideal el amor de los unos a los otros, cuando el hombre obtenga a través de la oración los conocimientos que busca. Pensad en lo grato que será para Mí recibir de los hombres el culto del amor, de la fe, de la obediencia y la humildad, a través de su vida, sin que tengan que recurrir a ritos ni a cultos externos.

11-315.58. Esa sí será vida para los hombres, porque dentro de ella respirarán paz, gozarán de libertad y se sustentarán solamente con aquello que encierre verdad.

11-315.59. La existencia que lleváis en la Tierra, tiene más de muerte que de vida. Ella es infierno para muchos, es presidio, es cautiverio, es destierro. No se conoce en ella la paz ni puede disfrutarse de la libertad. No existe la salud en el cuerpo ni en el espíritu, ni existen goces que os compensen en algo de tanto dolor.

11-315.60. Pero lucháis por parecer felices; meditáis la forma de disimular vuestros continuos fracasos; ponéis ante vuestro rostro una máscara sonriente para fingir que sois felices y hacéis alarde de fuerza y de valor para ocultar el miedo que tenéis ante el abismo que habéis abierto bajo vuestros pies.

11-315.61. Ayer la Tierra fue valle de lágrimas, ahora es valle de sangre. Mañana ¿Qué será? Un campo de humeantes escombros, por donde paso el fuego de la justicia exterminando el pecado y abatiendo el orgullo de los hombres sin amor, porque se olvidaron del espíritu.

11-315.62. Así serán arrojados del templo del saber los mercaderes de la ciencia, porque lucraron con la luz, porque profanaron la verdad.

11-315.63. ¿De qué tiempos futuros os estoy hablando? No lo sabéis, ni voy a precisarlos, porque los hechos os irán hablando del cumplimiento de mi palabra.

11-315.64. Mientras a unos les digo que reúnan todo el fruto de sus obras para que el fuego las destruya, a otros les digo que reúnan su simiente y la protejan, para que cuando pase el día de la justicia, esa simiente se siga propagando como semilla de vida.

11-315.65. En mi enseñanza de este día quiero deciros que mi Verbo ha vuelto a iluminar a esta humanidad para que despierte y surja a la espiritualidad.

11-315.66. El concepto que de Mí tienen los hombres, es muy limitado, su conocimiento sobre lo espiritual, muy escaso, su fe, muy pequeña.

11-315.67. Las religiones duermen el sueño de los siglos, sin dar un paso hacia adelante y cuando despiertan es sólo para agitarse en su interior sin atreverse a romper el cerco que se han creado con sus tradiciones.

11-315.68. Serán los humildes, los pobres, los sencillos e ignorados, quienes salgan de esa órbita en busca de luz, de ambiente puro, de verdad y de progreso. Serán ellos los que den la campanada y la voz de alerta, al sentir la llegada de los tiempos de mis nuevas revelaciones, en la Era de la Espiritualidad.

11-315.69. La humanidad quiere descubrir el misterio de la vida espiritual, de esa existencia a la que irremisiblemente habrá de penetrar y que por eso mismo le interesa conocer.

11-315.70. Los hombres interrogan, suplican, piden luz por caridad, porque sienten la necesidad de prepararse, mas, por toda contestación se les dice que la vida espiritual es un misterio y que pretender descorrer el velo que les cubre, es una temeridad y una blasfemia.

11-315.71. En verdad os digo que esos sedientos de verdad y de luz no encontrarán en el mundo la fuente cuyas aguas calmen su sed, seré Yo quien derrame desde los cielos esas aguas de sabiduría que los espíritus ansían beber, Yo desbordaré mi fuente de verdad sobre todo espíritu y sobre toda mente para que los misterios queden destruidos, porque os digo una vez más, que no soy Yo quien tiene misterios para los hombres, sino vosotros quienes los creáis.

11-315.72. Bien está que siempre existirá algo en vuestro Padre que nunca descubriréis, si tomáis en cuenta que Dios es infinito y que vosotros sois sólo partículas; pero que debáis ignorar quiénes sois en la eternidad, que tengáis que ser vosotros un misterio impenetrable ante vosotros mismos y que tengáis que esperar a penetrar en la vida espiritual para conocerla, eso no está prescrito por Mí.

11-315.73. Que en los tiempos pasados no se habló en esta forma, ni se os hizo una invitación amplia a penetrar en la luz de los conocimientos espirituales, es cierto; pero es que en los tiempos pasados no experimentó la humanidad la imperiosa necesidad de saber que ahora siente, ni estaba capacitada espiritual ni mentalmente para comprender. Si siempre había estado buscando y hurgando, fue más por curiosidad que por verdadera sed de luz.

11-315.74. Para que los hombres encuentren el camino que les conduzca hacia esa luz y para que estén en condiciones de recibir aquellas aguas de la fuente de la vida y la sabiduría, antes tendrán que dejar todo culto exterior y que borrar de su corazón todo fanatismo. Una vez que comiencen a sentir en su corazón la presencia del Dios viviente y omnipotente, sentirán escapar de lo más íntimo de su ser una plegaria nueva, desconocida, llena de sentimiento y de sinceridad, plena de elevación y de ternura, que será la verdadera oración, revelada por el espíritu.

11-315.75. Ese será el principio de su elevación hacia la luz, el primer paso en el camino de la espiritualidad. Si el espíritu puede revelar al hombre la verdadera oración, también podrá revelarle todos los dones que posea, así como la forma de desarrollarlos y encauzarlos por la senda del amor.

11-315.76. Todavía vivís en un tiempo en que necesitáis de los libros que contienen el testimonio de mis manifestaciones, para aprender en ellos o que vuestros hermanos que más saben os trasmitan su saber, mas no contáis con que se aproxima el tiempo de los intuitivos, de los que hablen por inspiración, de los que reciban la luz en la oración, de los que sin aprender en la Tierra, tengan más poder que el hombre de ciencia.

11-315.77. Mi comunicación y la de mi mundo espiritual a través de este pueblo pobre, ignorante y rudo, es una prueba de lo que os digo, el principio de una era que habrá de culminar con las manifestaciones de espíritu a Espíritu.

11-315.78. Hacia esa meta se encaminará pronto la humanidad, sin que haya obstáculos que puedan detenerla en el logro de sus máximas aspiraciones espirituales. Todo hombre tiene el derecho sagrado de conocer la verdad y nadie debe de oponerse a su paso, ya que soy Yo, quien al extremo del camino le está esperando, para estrecharle con amor infinito y mostrarle toda la belleza que la eternidad encierra para cada uno de los que buscan con amor, para todos aquellos que tengan hambre y sed de verdad.

¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!