ENSEÑANZA
299
10-299.01. Discípulos:
el Maestro es con vosotros, y deposita un ósculo en cada uno de sus pequeños.
10-299.02.
Llega hasta mí el gozo espiritual con que recordáis en estos días la noche
bendita en que el Verbo se hizo hombre para habitar entre vosotros.
10-299.03. Si
os estrecháis con amor de hermanos y derramáis vuestra ternura en la niñez
que os confío, sentiréis el amor perfecto que os envía vuestro Padre. Abro mi
arcano y de él tomo aquello que ha de ser luz y paz en la humanidad.
10-299.04.
Quisiera que todos sintieran mi presencia. Si al menos en estos días de
recordación los hombres supieran sensibilizar y espiritualizar su corazón,
podrían encontrarme en cualquier sitio, en el camino de cada criatura, en los
hogares, en los lugares donde hay dolor, pero aún debo esperar, no todos saben
sentirme en su corazón; sin embargo, dejo en el sendero de cada uno de mis
hijos un presente de amor.
10-299.05. Bajo
formas infinitas puedo comunicarme con los hombres, si a vosotros os estoy
haciendo escuchar mi palabra por medio del portavoz humano, a otros les hablo en
su conciencia.
10-299.06. En
este día en que los hombres conmemoran aquel amanecer en que el Mesías niño
iniciaba su jornada sobre la Tierra, quiero que toda la humanidad sienta mi
presencia espiritual. Quiero que la niñez se regocije en Mí, que la juventud
se detenga un instante a recordar al que se hizo hombre por amor para salvaros,
y los ancianos que derraman sus lágrimas meditando en estas enseñanzas y
rememorando los días felices de su niñez, sientan en su corazón mi paz.
10-299.07.
Alegrías y tristezas tendrán que mezclarse recordando el maternal regazo que
os meciera, el amor y las caricias de vuestros padres, la dichosa, pero fugaz
infancia y luego todo lo que habéis ido perdiendo en el mundo padres, niñez,
alegrías, inocencia.
10-299.08.
Tendréis que recordar cómo se han enfriado muchos corazones para amarme y amar
en el mundo a los suyos.
10-299.09. Orad
en este instante, pueblo amado, y haré que los que os han olvidado os
recuerden; los que han volado al valle espiritual se aproximen a vuestro corazón
para estar reunidos todos en este día de amor.
10-299.10. No
tan sólo los hombres recuerdan con gozo el día en que se realizó en la Tierra
el milagro de que el Verbo de Dios se hiciera hombre, también el Mundo
Espiritual participa de este gozo, en la contemplación de las obras divinas del
Señor.
10-299.11. Sois
vosotros los que en este tiempo habéis tenido en este planeta la manifestación
más clara de mi venida, de mi presencia y de mi palabra; mi voz, humanizada a
través del portavoz, ha hecho luz en vuestros espíritus, ha esclarecido
misterios, ha revelado nuevos conocimientos sobre lo espiritual y ha hecho
prodigios en quienes le han oído. Por ello sois llamados discípulos del Tercer
Tiempo, y el Padre espera siempre de vosotros el culto más espiritual.
10-299.12. Ya
vais comprendiendo el sentido de mi Doctrina, y por eso cuando tratáis de
recordar mis pasos sobre el mundo, lo hacéis sin ritos, sin ceremonias, sin
festines profanos, dejáis que vuestro júbilo sea interior y si lo expresáis,
lo hacéis ocupando vuestro espíritu y corazón, en escuchar mi palabra y en
practicar lo que ella enseña.
10-299.13. Oh,
pueblo bendito y amado: guardad esos recuerdos sagrados en vuestro corazón y
sean ellos el camino y la luz para vuestra vida. Si miráis que los hombres en
estas conmemoraciones, traspasan los límites del respeto por lo divino. Yo haré
llegar a ellos también mi luz; una conmoción de orden espiritual acaecerá
entre la humanidad como está pronosticado y entonces los hombres despertarán
para volver a mí. Los caminos están siendo preparados, pruebas y
acontecimientos extraordinarios sacudirán al mundo y serán como voces de
justicia que llamen a los hombres a la regeneración.
10-299.14.
Desde ahora os enseño a orar con aquella preparación en la que sepáis uniros
a las plegarias que de los pueblos se elevan hacia Mí. Os estoy revistiendo de
fortaleza para que en el momento de la prueba, no titubeéis o vayáis a
sentiros escasos de intuición.
10-299.15. Os
estoy dando mi verbo para que habléis con verdadera luz en vuestro espíritu, y
para que sepáis cómo conduciros en las pruebas y en los trances difíciles de
vuestra jornada.
10-299.16. Os
bendigo diciéndoos además que, doquiera se recuerda la encarnación del verbo,
se piensa en la Natividad de Cristo, estará presente el dulce manto de vuestra
Madre Celestial, quien se hizo mujer para que, a través de su seno, pasara Dios
al hacerse hombre.
10-299.17. Si
grande concibió al Maestro, así tiene que ser la que se hizo Madre humana para
traerlo al mundo.
10-299.18. No
vino ella tan sólo para amar a su Unigénito, su amor divino es manto universal
de consuelo; su presencia en todos los tiempos es de ternura e intercesión.
Buscadla y hallaréis en ella una escala que os conducirá a Mí.
10-299.19. Mi
Espíritu penetra en los hogares, conforta a-los que lloran y llena de paz a
todos los corazones,
10-299.20. El
mensaje espiritual que los traigo en esta alba, tiene por finalidad prepararos
para el último año de mi comunicación.
10-299.21.
Vengo á traeros mi paz para que más tarde la llevéis a todos los pueblos de
la Tierra, porque la paz es el ideal más alto a que debéis aspirar.
10-299.22. La
paz del espíritu es un estado desde el cual podréis admirar la luz de mi
sabiduría y comprender todo lo que una mente turbada por falta de paz no puede
penetrar.
10-299.23. La
humanidad necesita paz en su espíritu, tranquilidad en su corazón, pero esa
riqueza no se consigue por la fuerza, ni se compra a ningún precio. Es una
gracia que se alcanza mediante la constancia en el bien.
10-299.24. Os
confío la semilla de la paz, pueblo amada, para que la extendáis por la
Tierra, más de cierto os digo, que no sois los únicos que propagarán esta
semilla, porque en el seno de otras congregaciones, lo mismo en esta nación,
que en otros países, existen hombres que oran por la paz, que anhelan el
bienestar para su semejantes, y para lograr su ideal, trabajan afanosamente.
10-299.25.
Benditos sean todos los que están pendientes de mi inspiración en este Tercer
Tiempo, de mis revelaciones espirituales, porque estando preparado el
entendimiento de los hombres a causa de su evolución, sabrán recoger mis
pensamientos y manifestarlos en palabras y obras entre sus hermanos.
10-299.26. El
hombre lleva en sí la fuerza inmortal del espíritu y sabrá levantarse de su
decadencia con el anhelo de liberación, con ansia de encumbrarse.
10-299.27.
Este es un tiempo en el cual el hombre reconoce la capacidad y el poder de su
inteligencia, só1o hace falta que deje que su espíritu se sirva ampliamente de
esa potencia, para llevar a cabo las obras que el Señor ordena en el Libro de
su Doctrina,
10-299.28. Ya
sabéis, amados discípulos que, para que el espíritu luche y se manifieste sin
obstáculo, tendrá el hombre que sacudir yugos, que borrar de su corazón
tradiciones y que liberarse de fanatismos religiosos, como lo han hecho todos
los que se han levantado por todos los puntos de la Tierra.
10-299.29.
Para todos tengo preparada una encrucijada en el camino, donde habrán de
encontrarse y reconocerse como hermanos de ideal, de lucha y de fe.
10-299.30. En
verdad os digo, que en todas partes del mundo están diseminados los
espiritualistas, hombres preparados que contribuirán a la paz de la humanidad.
Más, os digo que la unión entre los espiritualistas de todo el Orbe, no se hará
por medio de la organización de una nueva Iglesia, porque su fuerza no será
material. Su unión será de pensamiento, de ideal y de obras y de esta manera
su fuerza será invencible, porque la habrán tomado de la fuente eterna que está
en mi Espíritu.
10-299.31. A
todos les estoy inspirando mi verdad y les estoy tocando también para que de su
corazón y entendimiento, se aparten todas las impurezas que no deben mezclarse
a mi luz.
10-299.32.
Todos tienen el deber de dejar que a través de sus dones se esclarezca y defina
la Doctrina Espiritualista, velando porque no se vea contaminada de filosofías
humanas.
10-299.33. Ya
en tiempos pasados los hombres han mezclado p mis revelaciones y enseñanzas,
sus ideas, sus filosofías y sus teorías, con lo cual sólo han logrado dividir
y confundir a la humanidad.
10-299.34. Yo
quiero que los que hayan encontrado el camino, lo enseñen y lo hagan fácil a
sus hermanos, que no lo sembréis de tropiezos como muchos lo han hecho
impidiendo que los que me buscan lleguen a Mí.
10-299.35. A
los conservadores de ritualismos, a los que insisten en personificar a Dios en
formas, objetos e imágenes, les digo, que si no toman el camino de la
espiritualidad, sin darse cuenta son de los que contribuyen a las guerras entre
los pueblos, al desconocimiento de hermanos con hermanos.
10-299.36. A
unos y a otros os digo en verdad, que el Dios en quien creéis, es puro y en su
divino Amor os ama a todos por igual.
10-299.37. Si
os digo la verdad y por ello os sintierais lastimados, ved que no es un hombre
el que os lo ha dicho, sino vuestro Maestro, quien os ama y viene a señalaros
vuestros errores para salvaros.
10-299.38. ¿No
os habéis dado cuanta todavía que la ambición, el fanatismo y la necedad son
como una avalancha que una vez desbordada, no la podéis contener?
10-299.39. Yo
no vengo a combatir las creencias de ninguno cuando ellas están encaminadas a
la verdad, mas los errores, sí vengo a combatirlos en quienes se encuentren.
10-299.40.
Desde ahora encaminaos todos al mismo fin, conciliando y armonizando vuestra
vida espiritual; nadie se crea ir por el mejor sendero que el de su hermano, ni
piense estar habitando en una escala superior a la de los demás. Yo os digo que
en la hora suprema de la muerte, será mi voz quien os diga la verdad de vuestra
elevación.
10-299.41. Ahí,
en ese breve instante de iluminación ante la conciencia, es donde muchos
recogen su galardón, pero también donde muchos ven desvanecerse su grandeza.
10-299.42. ¿Deseáis
salvaros? Venid a Mí por el camino de la fraternidad, ése es el único, no
existe otro, aquel que está escrito con mi máxima que os dice: "Amaos los
unos a los otros".
10-299.43.
Humanidad: en estos días en que conmemoráis el nacimiento de Jesús, es cuando
dejáis llegar la paz a vuestro corazón y cuando parecéis una familia unida y
feliz. Sé que no todos los corazones sienten una alegría sincera al recordar
mi llegada al mundo en aquel tiempo, muy pocos son los que se entregan a la
meditación y al recogimiento, dejando que la alegría sea interior y que la
fiesta de recordación sea en el espíritu.
10-299.44.
Hoy, como en todos los tiempos, los hombres han hecho de las conmemoraciones,
fiestas profanas y pretextos para buscar placeres de los sentidos, muy alejados
de lo que deben ser los goces del espíritu.
10-299.45. Si
los hombres tomasen este día para consagrarlo al espíritu, meditando en el
amor divino, del que fue prueba absoluta el hecho de hacerme hombre para vivir
con vosotros, de cierto os digo que vuestra fe, brillaría en lo más alto de
vuestro ser, y sería la estrella que os señalara el camino que conduce a Mí,
Vuestro espíritu quedaría de tal manera saturado de bondad, que a vuestro paso
iríais desbordando caridad, consuelo y ternura en los necesitados. Os sentiríais
más hermanos, perdonaríais de corazón a vuestros ofensores; os sentiríais
embargados de ternura ante la vista de los desheredados, de esos niños sin
padres, sin techo y sin amor. Pensaríais en los pueblos sin paz, donde la
guerra ha destruido todo lo bueno, lo noble y sagrado de la vida humana.
Entonces, la oración brotaría límpida hacia Mí, para decirme: "Señor,
¿Qué derecho tenemos a la paz, mientras hay tantos hermanos nuestros que
padecen intensamente?"
10-299.46. Mi
contestación hacia vosotros, sería ésta: "Ya que habéis sentido el
dolor de vuestros hermanos y habéis orado y habéis tenido caridad, reunías en
vuestro hogar, sentaos a vuestra mesa y gozad esa hora bendita, porque Yo estaré
allí presente, no temáis estar contentas si sabéis que en ese instante hay
muchos que sufren, pues de cierta os digo, que si vuestra alegría es sana, de
ella desprenderá un hálito de paz y de esperanza, que irá flotando como
nubecilla de amor sobre los necesitados".
10-299.47.
Ninguno piense que vengo a borrar de vuestro corazón la fiesta más pura que
celebráis en el año, cuando conmemoráis la Natividad de Jesús. Sólo vengo a
enseñaros a dar al mundo lo del mundo y al espíritu lo del espíritu, porque
si tantas fiestas tenéis para celebrar hechos humanos, ¿Por qué no le dejáis
esta fiesta al espíritu, para que él, convertido en niño se acerque a
ofrecerme su presente de amor, para que adquiera la sencillez de los pastores
para adorarme y la humildad de los sabios para inclinar su cerviz y presentar su
ciencia ante el dueño de la Sabiduría verdadera?
10-299.48. No
vengo a contener la alegría que en estos días envuelve la vida de los hombres.
No es tan sólo la fuerza de una tradición, es que mi caridad os toca, mi luz
os ilumina, mi amor como un manto, os cubre. Entonces sentís el corazón lleno
de esperanza, de alegría, de ternura, de necesidad de dar algo, de vivir y
amar, sólo que esos sentimientos y esas inspiraciones no siempre los dejáis
expresar con su verdadera elevación y pureza, porque aquella alegría la
desbordáis en placeres del mundo, sin dejar que el espíritu, que fue por quien
vino el Redentor al mundo, viva ese instante, penetre en esa luz, se purifique y
se salve, porque aquel Divino Amor, que se hizo hombre, está presente
eternamente en el camino de cada ser humano, para que en él encuentre la vida.
10-299.49. La
paz de mi Espíritu, como un manto de ternura se extienda en esta noche de paz
sobre todos los hombres y un ósculo dulcísimo, desprendido del espíritu de
María, también llegue a cada uno de sus hijos.
10-299.50.
Mirad bien, discípulos, y descubriréis en vuestro camino, en cada día, un
presente de amor de vuestro Dios,
10-299.51. En
este día de gracia, en que conmemoráis la noche bendita en la cual el Mesías
se hizo hombre para habitar con vosotros, en verdad os digo que no sólo aquí
me presento y me manifiesto, sino que me hago sentir en todos bajo formas
diferentes.
10-299.52. A
los niños me acerco en una forma, a la juventud en otra y a la ancianidad en
otra. Llamo a las puertas de cada religión y manifiesto ante ellas mi
presencia, de acuerdo con la luz de cada congregación; mas a nadie dejo sin
visitar.
10-299.53.
Esta es la conmemoración más tierna de cuantas hacéis de vuestro Maestro; el
corazón de los niños rebosa de júbilo y el de los mayores se inunda de paz y
de esperanza en el Salvador.
10-299.54.
Vosotros, los que tenéis la gracia de escuchar esta palabra, sois de los pocos
que conmemoráis esta fiesta sin ritos, celebrándola en lo más puro del corazón.
Así no podréis caer en profanación. Es que a vuestro entendimiento ha llegado
la comprensión de que la mejor conmemoración
la más agradable ante el Señor, es la que hacéis cuando aplicáis a
vuestra vida los ejemplos del Maestro; cuando vivís su Doctrina.
10-299.55.
Pensad en todos vuestros hermanos, transportad vuestro espíritu hacia todo el
Universo; pero pensad en ellos con amor, con caridad, con deseo de llevarles paz
y de cierto os digo que vuestras oraciones, pensamientos y anhelos, no serán
estériles.
10-299.56. Yo
estoy preparando el camino para cuando sea el despertar espiritual de esta
humanidad. Pruebas, acontecimientos y voces surgirán al paso de los hombres
hablándoles de la presencia del Nuevo Tiempo.
10-299.57. Ya
os he prevenido para que no os acobardéis cuando miréis surgir la lucha de
ideas entre religiones y entre pueblos. Recordad que os he dicho que esa
contienda es indispensable para que pueda aparecer la concordia, la armonía y
la paz entre la humanidad.
10-299.58.
Cuando la pugna sea mayor, veréis a los hombres buscar por sí mismos la verdad
y no temerán a las amenazas ni a los anatemas. Entonces surgirán los profetas
del seno de los pueblos oprimidos por los señores y por los reyes. En ese
tiempo brillará mi Doctrina en todo su esplendor, la cual se extenderá por la
Tierra a través de las obras de mis nuevos discípulos.
10-299.59.
Ahora os está fortaleciendo mi palabra, a la vez que las pruebas están dando
temple a vuestro espíritu, para que no sintáis temor ante los golpes, las
ingratitudes y las traiciones.
10-299.60.
Muchos de vosotros me vais siguiendo con gran amargura, porque en el seno de
vuestra familia habéis encontrado oposición, incredulidad y burla. Han dudado
los vuestros de los dones que Dios os ha dado y de la misión que os ha enviado
a cumplir.
10-299.61
Algunos han sido arrojados del hogar, a otros les han hecho emigrar a otras
tierras.
10-299.62. Yo
os digo que no habéis sido los únicos en no ser creídos por los suyos. Os
recuerdo el caso de José, hijo de Jacob, el cual fue vendido por sus propios
hermanos a unos mercaderes, porque reconocieron que José era un gran profeta y
tuvieron envidia de él. Mas la misericordia del Señor cubrió con su manto al
mancebo, el cual, habiendo llegado a Egipto como un esclavo, por su fe y
perseverancia en la ley de sus mayores, y revestido de la gracia y la sabiduría
de Dios, llegó a ser junto al Faraón, el consejero, el ministro y el profeta
de aquel pueblo.
10-299.63. El
espíritu de José fue fiel en la virtud, su paso por aquella nación dejó una
huella de bendiciones, de abundancia, de prosperidad y paz.
10-299.64. José
no había olvidado a Jacob, su padre, a quien mucho amaba, ni había olvidado a
sus hermanos, a pesar de que ellos le habían clavado en su corazón la espina
del oprobio vendiéndolo y traicionando su amor de niño. Pero al fin llegó el
instante de la divina justicia. Las tierras de Canaán donde habitaba Jacob con
sus hijos, habían sido azotadas por la sequía. La miseria y el hambre habían
hecho presa de aquellas comarcas mientras en Egipto los graneros estaban
colmados de trigo.
10-299.65. Los
hermanos de José, a quien habían olvidado y daban por muerto, se encaminaron
hacia Egipto en busca de trigo, sin imaginarse ante quién tendrían que
comparecer. La hora de justicia llegó, más no para castigar ni para humillar,
sino para perdonar, ¿Qué justicia mayor sobre los que habían desconocido y
ofendido? El noble José, dándose a conocer de sus hermanos, les cubrió de
bendiciones y de perdón, mientras ellos, de hinojos, arrepentidos y asombrados,
recordaron las profecías de José cuando era niño y se maravillaron viendo su
cumplimiento.
10-299.66. ¿Habéis
comprendido, mis hijos? Pues perseverad en los días de aflicción, resistid
vuestros desengaños y vuestra soledad, que al fin sonará la hora de justicia y
veréis llegar contritos ante vuestra presencia, a los mismos que os
traicionaron y burlaron.
10-299.67. ¿Sabréis
revestiros de la nobleza de José, para recibir y perdonar a quienes os
ofendieron? Imaginad aquel cuadro en el que José, de pie, contemplaba a sus
hermanos de hinojos, llorando arrepentidos. Ese cuadro es una imagen de mi
amorosa justicia; José estaba de pie, por su virtud mientras sus hermanos yacían
arrodillados por su arrepentimiento.
10-299.68. Yo
quiero que exista y germine entre vosotros aquella simiente de José, hijo de
Israel.
10-299.69. Jesús,
vuestro Maestro, también tuvo que emigrar hacia Egipto cuando apenas acababa de
llegar a morar la Tierra, eso fue porque el pueblo no supo sentir su llegada, y,
cuando hubo señales de que aquel niño era el Mesías, Rey prometido por el Señor
a aquel pueblo, éstos dudaron mirándole desnudo en vez de estar envuelto en
regias vestiduras y pasaron con incredulidad sus ojos por el humilde pesebre y
sobre el rústico establo, que no era, según ellos, el lecho y la alcoba dignas
de un rey.
10-299.70.
Tuve que buscar el seno de un pueblo como Egipto, ya que el pueblo al que había
venido, no sabía darme albergue; pero no era el único dolor que habría de
sentir mi corazón.
10-299.71.
Cuando volví de Egipto y fui a habitar en Nazaret, a cada paso era burlado y
herido por las frases de incredulidad y envidia.
10-299.72.
Hice prodigios ahí, manifesté mi caridad y mi poder y fui negado. Ni uno solo
de los que de cerca conocían mi vida y mis obras, creyó en Mí. De ahí que,
llegada la hora de la predicación, tuve que decir al dejar Nazaret "En
verdad os digo que no hay profeta que sea creído en su patria, menester es
salir de ella para que su palabra sea oída".
10-299.73.
Tampoco habría de ser ese último dolor que apuré en mi cáliz de amargura;
faltaba un dolor más grande: aquel que habría de ofrecerme uno de los míos,
uno de los que habían comido en mí mesa y era como mi hermano, al venderme por
treinta monedas a los enemigos de mi causa.
10-299.74. Yo
también fui dado por muerto, como José lo había sido por sus hermanos, mas,
así como aquel varón surgió ante la mirada atónita de quienes le habían
olvidado, Yo también aparecí, sólo que en espíritu, ante los ojos de mis
discípulos maravillados, a quienes demostré que Yo no había muerto.
10-299.75. Aquí
estoy, en mi Reino, esperando la llegada de todos los que me han olvidado, de
todos los que me han traicionado y burlado.
10-299.76. Aquí
estoy esperando a todos para estrecharlos con infinito amor.
10-299.77. Os
hablo en una de las últimas albas. Ya se aproxima el año final de mi
comunicación, Unos cuantos días, unas escasas horas y entre vosotros nacerá
el año anunciado por Mí y temido por mi pueblo,
10-299.78. ¿Tendréis
todos la preparación debida para acoger en vuestro corazón cuanto tengo
dispuesto para derramarlo sobre vosotros?
10-299.79. Yo
os ofreceré mi palabra; os presentaré mi Obra y ella será como la espléndida
mesa de un festín,
10-299.80. Yo
estaré en mitad de la mesa y en ella serán puestos los mejores frutos y los más
deliciosos manjares del espíritu. Las puertas de la casa estarán abiertas para
que nadie se quede fuera del banquete.
10-299.81. De
esta mesa saldrá el nuevo mensaje para los pueblos, la Buena Nueva que
despierte a los hombres, la luz que haga aparecer entre la humanidad, la semilla
inmortal del espíritu.
10-299.82.
Brillará la pureza de Abel, la fe de Noé, la obediencia de Abraham, la fuerza
de Jacob, la inspiración de David, la sabiduría de Salomón, la verdad de mis
profetas, la elevación de mis apóstoles, la espiritualidad de Juan.
10-299.83. No
necesitarán, los hombres vestir túnica como aquellos, ni ser exteriormente
diferentes a los demás, ni tendrán siquiera que pronunciar mi nombre, porque
la simiente de luz, de verdad, de conocimiento, de amor y justicia, Yo la
derramaré en todos los caminos de vuestra vida.
10-299.84. Os
doy como un regalo espiritual esta cátedra, guardadla en vuestro corazón como
el recuerdo de una de las últimas lecciones que os dio vuestro Maestro con
motivo de la conmemoración que hacéis de mi nacimiento en cuanto hombre.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!