ENSEÑANZA 294

10-294.01. En estos tiempos difíciles y dolorosos para los hombres, mi Obra será como un faro para los náufragos, como un escudo para los débiles, como una alforja llena de provisiones para los necesitados os hablo en sentido figurado sobre lo espiritual, porque ya os he dicho que no sólo de pan vive el hombre, sino también de mi palabra.

10-294.02. Es necesario que comprendáis la esencia de esta verdad, porque en vuestro camino se cruzarán muchos menesterosos, enfermos del cuerpo y del espíritu, y de cierto os digo que su necesidad material no será mayor que la de su espíritu, porque ésta será miseria, hambre, desnudez, frío, angustia y tinieblas.

10-294.03. ¡Cómo debéis estar preparados para penetrar en los corazones y saber lo que ellos encierran, lo que esconden y lo que necesitan! Yo he venido a enseñaros a alimentar espíritus, a sanarles y darles luz y a mostrarles el camino de su evolución.

10-294.04. El que escuche esta palabra y la guarde en su corazón llegará a convertirse en guía, doctor y consejero, en su palabra habrá un venero de paz y de consuelo para sus hermanos necesitados de luz.

10-294.05. Sanando enfermos y haciéndoles escuchar la divina palabra, asistiréis a la resurrección de muchos espíritus, cuando ellos, despertando de su profundo sueño, estremecidos por vuestra voz, descubran los tesoros y dones que consigo llevaban, sin darse cuenta de ello habrá gozo muy grande en sus corazones, porque se sentirán heredados por su Padre.

10-294.06. Por mucho tiempo se sintieron alejados del Señor, pero bastó una sola palabra de un hermano, emisario de aquel Padre amantísimo, para que todo su ser vibrara de amor y de vida.

10-294.07. Mi llamado llegará a todos pasando de un corazón a otro, así, en el silencio, se ha ido extendiendo la noticia de mi presencia espiritual entre vosotros y se ha ido transmitiendo el conocimiento de que este es el Tercer Tiempo.

10-294.08. No quiero que hagáis alarde de mi venida, ni que os valgáis de medios ajenos a la espiritualidad para extender mi mensaje.

10-294.09. Tomad ejemplo de mis apóstoles, quienes con obras de amor, con palabras de luz y con escritos que reflejaban la verdad, hicieron llegar a todos los pueblos de la Tierra el testimonio de que Cristo, el Maestro Divino, había estado con ellos.

10-294.10. Pueblo débil, que no queréis esforzaros en alcanzar vuestro propio bien: ¿Son acaso sacrificios los que vengo pidiéndoos? Bien sencilla es la misión que a cada uno de vosotros he confiado y os parece una cruz cuyo peso es superior a vuestras fuerzas.

10-294.11. Si os someto a alguna prueba, aunque ésta sea benigna, os desesperáis y os rebeláis ante mi voluntad,

10-294.12. ¿Dónde está Abraham, a quien le pedí la vida de su amado hijo y estuvo dispuesto a obedecerme? ¿En dónde podría encontrar la fuerza y la fe de Moisés, atravesando el desierto, seguido de su pueblo? ¿Y la fidelidad de mis apóstoles para seguir hasta la muerte las huellas trazadas por su Maestro, en donde podría volverla a encontrar?,

10-294.13. Ved que no estoy pidiendo la vida de vuestros hijos, ni que deis vuestra sangre en mi nombre, y sin embargo, os parece pesada la misión que os he confiado y hay muchos que la rehuyen.

10-294.14. Yo sólo he venido a enseñaros los medios de hacer la caridad, de ser útiles a vuestros semejantes, labrándoos así la paz perpetua para el espíritu, ayudando a vuestros hermanos a encumbrar la montaña de la espiritualidad.

10-294.15. Dejad hablar la voz de vuestra conciencia, oídla y luego decidme si esta misión que os he confiado es un yugo para vosotros; en verdad os digo que si lográis, escuchar siempre aquella voz interior, tendréis que derramar lágrimas de arrepentimiento y me diréis: ¡Cuán ingratos hemos sido con vos y cuán injustos con nosotros mismos!

10-294.16. Cuando hayáis hecho esas reflexiones y en vuestro corazón se formen los firmes propósitos de cumplir con mansedumbre y amor vuestra misión, sentiréis en vuestro espíritu la luz de vuestro Padre, bendiciéndoos.

10-294.17. No temáis, pueblo, que. Yo voy delante de vosotros guiando vuestros pasos e iluminando vuestro sendero como un inmenso faro de luz.

10-294.18. Si esta lección de hoy la tomáis como un reclamo del maestro, tomadla así; pero buscad su fondo y ahí encontraréis mi justicia, mi amor y mi celo por la parte que os he confiado en mi Obra.

10-294.19. Ved que este es el Tercer Tiempo, la Era de la luz espiritual.

10-294.20. Estad de plácemes, porque vais a ser testigos de muchos acontecimientos y vais a tener la gracia de recibir muchas revelaciones.

10-294.21. Vuestro corazón no está endurecido, vuestro cerebro no está cerrado para mi amor, vuestro espíritu no está dormido; abrid los ojos a la luz y aprestad todos vuestros sentidos para que percibáis las señales, las voces y manifestaciones de mi Espíritu y del Mundo Espiritual, que vibrarán sobre vosotros.

10-294.22. A cada criatura le está señalado el día de su liberación espiritual en este tiempo, el instante en que deje para siempre de ser esclavo del mundo, siervo de las tentaciones, adorador de la materia y de sus placeres.

10-294.23. Las falsas joyas caerán de vosotros, renunciando el espíritu a las vanidades del mundo para vestirse con el digno manto de la espiritualidad.

10-294.24. ¡Para cuántos de los que habéis escuchado mi palabra en este tiempo, el día de vuestra liberación fue precisamente aquel en que por vez primera oísteis esta voz, con cuánto amor habéis grabado en vuestra memoria la fecha bendita que os recuerda el milagro de vuestra resurrección a la fe!

10-294.25. Bienaventurados los que lloraron mucho, pero supieron esperar; bienaventurados los que pecaron, pero luego se sometieron mansamente a la purificación, presintiendo la llegada de mi palabra a su corazón, ellos desde el día en que presenciaron por vez primera mi manifestación, desde mi primera palabra, supieron sentirme y reconocerme; al tocar con mi esencia las fibras de su corazón, sensibilizadas por el dolor y las vicisitudes de la vida, sintieron correr por todo su ser la savia divina del Maestro, y al mismo tiempo que se fortalecían de su espíritu caían miserias, lacras, vicios, penas, tinieblas y manchas, para luego ataviarse con la vestidura propia del espíritu, que es la verdad.

10-294.26. Habían llegado a mi presencia muertos a la vida espiritual, mas, cuando marcharon, iban convertidos en hombres de fe, que al fin supieron cuál era el camino verdadero porque la fe es la brújula del espíritu.

10-294.27. ¡Dicha indecible la del espíritu cuando resucita a la fe! Mas no era eso todo, algo más esperaba a los que volvían así a la vida y era la dicha de saber que en su camino podrían resucitar muertos como habían aprendido de su Maestro y podrían orientar a cuanto peregrino sorprendiesen caminando sin rumbo fijo en la vida.

10-294.28. Quien no haya salvado a un semejante, quien no haya devuelto a un hermano la fe perdida o la salud, no podrá imaginar ese gozo del espíritu. ¿Quién puede entonces imaginar el gozo por ser el salvador, el consuelo, el maestro y la resurrección eterna de todo espíritu? Pero no he reservado ese gozo tan sólo para Mí, porque he venido a participar con vosotros algo de cada uno de mis atributos, enseñándoos a salvar, a curar, a consolar y a resucitar, porque quiero que mi gozo sea de todos, así como mi gloria a todos espera.

10-294.29. Pueblo: Si sentís que una fuerza superior envuelve vuestro ser, es que estáis sintiendo mí presencia habéis preparado vuestro espíritu y dispuesto vuestra materia, por lo que en este instante, estremecidos ante mi palabra, gozáis de la fuerza que emana de mi espíritu. Pensad que si en todos los momentos de vuestra vida tuvieseis esta espiritualidad, doquiera percibiríais la sensación de mi presencia: entonces comprobaríais que mi justicia se manifiesta plenamente en vuestra vida.

10-294.30. Estoy juzgando a los pueblos de la Tierra, tocando con mi luz a todos los espíritus; pero pocos se dan cuenta de que su juicio ha llegado y menos aún son los que presienten la presencia del tiempo profetizado desde las eras pasadas.

10-294.31 A todos he dado el tiempo necesario para el examen de su vida a la luz de su conciencia, así como para su arrepentimiento y regeneración, por si algo tuviesen que enmendar o reparar. Tanto a los hombres que gobiernan y legislan, como a los que guían espiritualmente a la humanidad, así como a los científicos y a todos los que transmiten el saber, les he concedido tiempo para prepararse, porque todos habrán de responder a las preguntas que mi justicia va a haceros.

10-294.32. Si estos hombres de ahora, no fuesen tan duros e insensibles, ciertamente recibirían constantemente mensajes del mundo espiritual y en ocasiones se verían rodeados de multitudes de seres que trabajan incesantemente por el despertar de los hombres y comprobarían que jamás están solos.

10-294.33. Unos llaman "invisible" a aquel mundo, otros, "más allá" y ¿Por qué? Sencillamente porque carecen de fe para "ver" lo espiritual y porque su pequeñez humana les hace sentirse distantes y extraños de un mundo que deberían sentir en su corazón.

10-294.34. A este pueblo que se reúne en la humildad de estos recintos para escucharme, he tenido que despojarle de bienes terrenales y de vanidades para que pudiese sentirse atraído por algo que no es precisamente de este mundo y que es mi Doctrina.

10-294.35. Os he encontrado pobre, llorando los caudales perdidos y por lo tanto, un poco desengañados del falso brillo de las glorias mundanas y un poco desmaterializados. Esto os ayuda a sentir la presencia de lo espiritual, así como a desear el desarrollo y el mejoramiento de vuestro espíritu. Si fueseis ricos, sanos, y si hubieseis vivido entre comodidades, festines y placeres ¿Habríais acudido a mi llamado?

10-294.36. Ved cuánto tengo todavía que hacerme sentir entre la humanidad para que los monarcas vengan en pos de mi enseñanza.

10-294.37. No es que quiera pobres y mucho menos menesterosos de lo necesario para vivir y subsistir, pero es que el hombre evolucionado debe saber que antes que lo humano, está el espíritu, porque el espíritu puede vivir sin cuerpo y en cambio el cuerpo no puede existir sin el espíritu.

10-294.38. Yo quiero que todo sea vuestro, pero que sepáis tomar conscientemente de lo que necesitáis, que sepáis ser ricos de lo espiritual y podáis poseer mucho en lo material, si sabéis hacer buen uso de ello y dar a lo uno y a lo otro su verdadero valor y su lugar. ¿En qué puede perjudicarse el espíritu de un hombre inmensamente acaudalado, si lo que él posee es en beneficio de sus semejantes? ¿Y en qué puede perjudicarse un hombre poderoso, si su espíritu sabe apartarse oportunamente a orar, y con su oración está en comunión conmigo?

10-294.39. Vosotros que oís estas revelaciones, estáis comprendiendo la verdad; pero hay muchos que naufragan entre tinieblas en estos precisos instantes y a ellos habrá que salvarles. En esta tempestad que se aproxima, muchas naves se hundirán y habrá pavor y lamentos e imprecaciones, desesperación y llantos; sin embargo, Yo os aseguro que espiritualmente ninguno perecerá, porque aun en las más espesas tinieblas estará brillando siempre una luz, una estrella, un rayo, que es la conciencia de la cual descenderá al corazón un destello de fe y de esperanza.

10-294.40. Cuando de lo más elevado de los hombres surja el grito de imploración hacia mí, diciéndome: "Padre mío, salvador nuestro, venid a nosotros, que perecemos", mi divina fuerza les hará sentir mi presencia, les manifestaré mi infinita piedad y una vez más les probaré.

10-294.41. Tengo sed de vuestra fe, de vuestro arrepentimiento y de vuestro amor; sed que hasta ahora no habéis sido capaces de apagar, porque siempre que os he pedido el agua de vuestro amor, me habéis ofrecido el cáliz de hiel y de vinagre.

10-294.42. Mi sed es que os améis los unos a los otros, porque os bastaría cumplir con ese precepto, para que al punto cesasen todos vuestros dolores, vuestras amarguras y penalidades. Mi sed no representa una necesidad mía, sino vuestra.

10-294.43. Discípulos: Sentid cómo os amo en esta palabra; amadme también en ella, porque mi Espíritu está en su esencia.

10-294.44. Cuando esta Doctrina se extienda, tendrán que preguntaros el objeto de este mensaje existiendo ya tantas religiones. Entonces vosotros les revelaréis que esta palabra ha llegado a la humanidad para enseñar a los hombres la comunicación de espíritu a Espíritu que sus religiones no les enseñan, y que este mensaje es la luz divina que os revela todos los atributos espirituales que poseéis.

10-294.45. Este pueblo llevará la Buena Nueva de mi palabra a toda la humanidad y por ella los hombres reconocerán que entre ellos y el Reino espiritual sólo existe un paso, y que la distancia infinita que ellos creían que existía entre un mundo y otro, sólo había sido fruto de su imaginación, de su ignorancia y de su culto materializado.

10-294.46. En los tiempos pasados sólo fue preparada la humanidad para cuando fuese propicio el momento de la comunicación espiritual. Este es el tiempo propicio, en el que vuestro espíritu está autorizado y al mismo tiempo capacitado para elevarse y relacionarse con la vida superior.

10-294.47. Mi comunicación a través del entendimiento humano, ha venido a probaros la verdad de cuanto acabo de deciros y también ha servido de estímulo para este pueblo que me ha escuchado, ayudándolo en esta forma a dar el primer paso hacia la comunicación espiritual.

10-294.48. Así como os he doctrinado primero, para que pudieseis más tarde dar pasos de mayor perfección en mi sendero, vosotros tendréis que hablar con mi palabra y explicarla primero, para que, una vez comprendida mi Obra por vuestros hermanos, queden preparados y en aptitud de comunicarse de espíritu a Espíritu con su Padre y con sus hermanos espirituales.

10-294.49. No todos mis portavoces han sabido o han querido disponerse para servirme y muchas veces he tenido que enviar mi luz sobre sus entendimientos impuros ocupados en lo superfluo, cuando no en lo pecaminoso. Ellos en su falta, han llevado mi justicia, porque su mente se ha visto privada de toda inspiración y sus labios de toda elocuencia para expresar el divino mensaje. En esos casos la multitud ha cerrado sus oídos ante aquellas pobres manifestaciones, pero en cambio ha abierto su espíritu para sentir en él mi presencia y recibir mi esencia. El pueblo se sustentó con la esencia que en aquel instante mi caridad le envió, pero el pedestal retuvo un mensaje que no brotó a través de sus labios, obligando a la multitud a comunicarse de espíritu a Espíritu con su Maestro, cuando aún no estaba preparada para recibir mi inspiración en esa forma.

10-294.50. Aún es tiempo de que portavoces y congregaciones se preparen para que en el último año de mi comunicación por el entendimiento del hombre, vean culminar mi palabra con las cátedras más elevadas y llenas de luz que hasta entonces hayáis escuchado. Yo estoy presto a premiaros concediéndoos esa preparación y ese anhelo, si verdaderamente os disponéis. Llegará mi luz a torrentes, envolviendo a vuestro espíritu y saturándolo de fuerza, de sabiduría y de espiritualidad.

10-294.51. Así tiene que ser la partida de mi palabra, en el final de este tiempo de mi comunicación, en lo más grande de vuestra preparación de espíritu y de entendimiento; para que cuando ya no me escuchéis bajo esta forma, sintáis la necesidad inmensa de oír mi voz y esa necesidad os impulse a buscarme en lo infinito, en lo divino, porque con ello habréis dado con firmeza el paso hacia el culto espiritual, hacia la comunicación verdadera entre los hijos y el Padre.

10-294.52. Cuando ya no tengáis delante de vuestros ojos a las personas, objetos o formas que empleáis como medios para poderme sentir y solamente a través de la oración percibáis mi presencia y recibáis mi inspiración en cualquier momento de vuestra vida en que me solicitéis, exclamaréis con gozo en vuestro corazón: "Maestro, cuán cerca de nosotros habitáis".

10-294.53. Yo seguiré siendo vuestro Maestro, seré vuestro doctor y a través de vosotros me manifestaré en los enfermos que me presentéis, seré inspiración en vuestra mente y verbo en vuestros labios; Yo os enviaré a los guardianes espirituales para que os sigan guiando y protegiendo.

10-294.54. No os conforméis con lo primero que logréis, sino que pondréis vuestro celo y vuestro esfuerzo por perfeccionaros, porque esa nueva forma de buscarme también estará sujeta a desarrollo.

10-294.55. Este es el Tercer Tiempo, en el que ya vuestro espíritu, desde la Tierra, puede comenzar a soñar en moradas muy altas y en conocimientos muy grandes, porque el que parte de este mundo llevando en su espíritu el conocimiento de lo que va a encontrar y el desarrollo de sus dones espirituales, ése pasará por muchos mundos, sin detenerse en ellos, hasta llegar al que por sus méritos le corresponda habitar. Estará plenamente consciente de su estado espiritual, sabrá desempeñar su misión doquier que se encuentre, conocerá el idioma del amor, de la armonía y la justicia y sabrá comunicarse con la pureza del lenguaje espiritual que es el pensamiento. No tendrá escollos, turbación, ni llanto, y comenzará a vivir el supremo goce de estarse acercando a las mansiones que le pertenecen, porque ellas le corresponden como herencia eterna.

10-294.56. Para que mi Obra llegue a establecerse en el corazón de la humanidad como en un santuario de fe y de espiritualidad, tendrán mis siervos que luchar mucho, tendrá mi pueblo que atravesar por innumerables pruebas.

10-294.57. En el primer instante el mundo rechazará esta Doctrina, pero no desmayaréis porque desde ahora os advierto que el que la rechace lo hará con el corazón, mas no será con el espíritu de la humanidad, ya que el espíritu conserva en sí esta promesa mía.

10-294.58. Os he visto pensativos y preocupados por la jornada que os espera y he llegado a vuestro corazón a daros paz y con mi palabra a abriros sendas y a derribar obstáculos que ya con vuestra imaginación estabais formando.

10-294.59. Bienaventurados los que meditan, sufren y se preocupan por causa de mi Obra, porque es prueba de que la han abrazado con su corazón, Yo entonces fortalezco su espíritu y le acaricio para que vuelva a sentirse lleno de fe, de paz y de confianza.

10-294.60. En mi mesa de amor habéis comido el pan divino a que vuestra preparación os hizo merecedores. Si no habéis alcanzado más, es porque vuestra preparación no llegó a más; si alcanzasteis mucho en este día, fue prueba que supisteis haceros dignos de ese galardón. También os pido que si en otros recintos derramé a torrentes mi luz en este día, fue porque las multitudes supieron prepararse, y que, no cambio, allí donde no existió esa espiritualidad, mi palabra, llena de justicia, resonó en las conciencias de mis hijos.

¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!