ENSEÑANZA
289
10-289.01.
Humanidad: ¡Cuán poco es lo que ponéis de vuestra parte para llegar a vivir
en paz!
10-289.02.
Puedo deciros que la mayoría de los hombres tienen religión y que a pesar de
enseñar todas ellas la fraternidad, nadie vive conforme a la enseñanza que ha
recibido, nadie lleva a la práctica las leyes, preceptos y máximas que en su
conciencia han sido escritas. Hay quienes, para no someterse a ningún credo
religioso, han dejado en libertad su pensamiento, creyendo estar al margen de
preceptos y de leyes; pero eso no puede ser, porque a través de sus
observaciones, de sus ciencias y definiciones, han llegado a saber que en todo y
en todas partes se manifiesta un poder, una armonía, una ley y una Doctrina
sabia, justa y amorosa, de la que nadie podrá huir.
10-289.03. Esta
humanidad, después de vivir en desunión por tantos siglos, después de todas
las experiencias dolorosas y amargas que ha tenido, está capacitada para
comprender que la unión entre todos los pueblos, la armonía entre todos los
hombres, no podrá cimentarse sobre intereses materiales, ni tomar fuerza en
valores terrestres. Al fin comprenderá que sólo el espíritu elevado puede ser
la base firme, la piedra inconmovible sobre la cual descanse la paz de los
hombres.
10-289.04. Si
todos los pueblos en una forma o en otra se dividen, se hacen la guerra y se
juzgan, esto quiere decir que ninguno cumple con lo que Dios y su Ley les han
enseñado y, por lo tanto; están fuera de la verdad.
10-289.05. La
verdad es respeto a todo, porque todo es sagrado, es amor, es armonía, es
caridad, es la ley que rige la conciencia.
10-289.06. Para
perfeccionar el espíritu, es menester ir más allá de los simples deberes
humanos y aun por sobre las religiones, llegar a la fuente en donde abrevan
todas y mirar frente a frente a la verdad.
10-289.07. El
que logra llegar a la cumbre de la montaña y contempla aquel esplendor, cuando
desciende para seguir habitando con sus hermanos, tiene que ser más indulgente,
más comprensivo y más caritativo en sus juicios. Este es un elemento presto a
armonizar y a unirse a todos.
10-289.08.
Meditad y comprenderéis que la unificación que necesitáis es espiritual, la
cual alcanzaréis cuando os elevéis por sobre vuestras pasiones y vuestros
fanatismos.
10-289.09. ¿Cómo
podréis crear una paz cuando cada quien va proclamando lo suyo como único
verdadero y combatiendo al mismo tiempo lo de los demás, como falso?
10-289.10. El
fanatismo es tiniebla, es ceguedad, es ignorancia y sus frutos nunca podrán ser
de luz.
10-289.11. Os
vais acercando a la gran prueba, por medio de la cual, despertaréis todos a la
realidad.
10-289.12.
Vuestro corazón me pregunta por qué con frecuencia os hablo de pruebas y de
acontecimientos grandes, y Yo os digo que estáis a las puertas de un tiempo de
amarguras, y es mejor estar prevenidos, velando y orando, que durmiendo en
vuestro letargo.
10-289.13. Hay
quienes jamás se muestran satisfechos con lo que hablo; si os presento en mi
palabra los tiempos de paz y bienandanza que pertenecen al futuro, juzgáis de
imposible realización mi profecía, y si os hablo de los tiempos de pruebas y
amarguras, creéis que son simples amenazas para reduciros al cumplimiento por
medio del temor.
10-289.14.
Estos que así reciben mi palabra, son los que navegan en el mar de la duda;
porque quien tiene fe en este mensaje, lo analiza siempre con la noble intención
de extraer alguna utilidad de él.
10-289.15. Discípulos:
En aquel Segundo Tiempo, fueron suficientes tres años para entregar mi mensaje
a la humanidad y al final, como todos sabéis, sellé el mensaje con mi
sacrificio. En verdad os digo que aquel sacrificio no fue una ofrenda hacia el
Padre, que El no necesita ofrendas de sangre, sino ante la humanidad que sí
necesitaba una prueba de amor de tal magnitud.
10-289.16. Y o
os enseñé a amaros los unos a los otros; pero no sólo en cuanto humanos, sino
también en cuanto espíritus, con amor eterno. Vine a abriros el camino que
lleva de este mundo al Reino espiritual que mirabais tras de un denso velo de
misterio. Mi Doctrina, desde su primera palabra hasta la última, fue la
preparación que vine a daros para cuando Yo viniese en Espíritu, tal cual os
lo anuncié para abrir nuevamente el Arcano desatar el libro sellado, y haceros
penetrar en la luz del conocimiento espiritual.
10-289.17. La
vida del espíritu, que existe más allá de vuestro mundo material, no podía
ni debía ser un misterio para el hombre. El Padre, contemplando vuestra
necesidad, de saber, inició su lección a través del don de revelación y de
inspiración, manifestándose en infinitas formas. Más, esa lección comenzó
desde que existió el primer hombre y no ha cesado hasta el presente.
10-289.18. Si
vosotros creéis que hasta ahora he venido a revelaros algo de la vida
espiritual, estáis en grave error, porque vuelvo a deciros: La enseñanza
divina empezó cuando nació el primer hombre, y no exagero si os digo que mi,
lección comenzó con la formación de los espíritus, antes que el mundo fuese.
10-289.19. ¿Creéis
acaso que las enseñanzas pasadas tuvieron por objeto revelaros sólo lecciones
humanas? Para ello os fue dado el don de la ciencia. ¿O por ventura pensáis
que los mandamientos de los primeros tiempos y la Doctrina que os traje en el
Segundo, sólo fueron para enseñaros a vivir en el mundo? Buscad la esencia de
aquellas inspiraciones y encontraréis que la finalidad, fue mostraros el camino
que conduce a la vida eterna, a la inmortalidad del, espíritu.
10-289.20. He
llamado "Espiritualismo" a la revelación que os habla de la vida del
espíritu, que os enseña a comunicaros directamente, con vuestro Padre, y os
eleva por sobre la vida material.
10-289.21. En
verdad os digo que el Espiritualismo no es nuevo, ni pertenece a este tiempo,
sino que ha sido una revelación que se ha venido desenvolviendo, de acuerdo con
la evolución espiritual de la humanidad.
10-289.22. Si
Espiritualismo es la Doctrina que os estoy dando, la cual os enseña el amor
perfecto a Dios y a vuestros semejantes, y os ofrece el camino que conduce a la
perfección, Espiritualismo fue también lo que os enseñó la Ley de Dios en el
Primer Tiempo y la palabra de Cristo en el Segundo Tiempo.
10-289.23. Os
ha parecido nueva esta revelación, porque os he traído lecciones que no conocíais,
os habéis sentido deslumbrados ante tanta sabiduría, mas ello es debido a que
os aproximáis a la plenitud del tiempo en que el espíritu del hombre logrará
su liberación, su elevación y su predominio sobre la materia.
10-289.24.
Ninguno diga, entonces, que la vida espiritual era un misterio antes de que Yo
viniese en este Tercer Tiempo a esclarecerla con mis nuevas revelaciones, os
repito que a través de los tiempos, muchas enseñanzas os fueron entregadas
aunque no las supisteis comprender.
10-289.25. Es
hasta ahora, cuando comienzan los hombres a interesarse por descubrir y
descifrar cuanto encierran las revelaciones de los tiempos pasados para
relacionarlas con los acontecimientos del presente.
10-289.26. Discípulos:
Ya sabéis entonces que cuando digáis "Espiritualismo", estaréis
hablando de la revelación espiritual que a través de los tiempos os ha hecho
vuestro Dios.
10-289.27. De
puntillas, como ladrón, he penetrado entre vosotros sorprendiendo vuestro sueño.
10-289.28. En
todos los tiempos, a mi llegada, he encontrado a la humanidad durmiendo. Unos
cuantos corazones, como débiles lámparas, han sido los que han estado en vela,
esperándome.
10-289.29.
Pueblo: Basta que meditéis un poco sobre vuestro pasado, para que obtengáis el
fruto de la experiencia y entonces procuréis no volver a caer en errores e
ingratitudes.
10-289.30. Si
os preguntase qué ha sido de aquella página que escribí con mi sangre en el
Segundo Tiempo, tendríais que callar, porque vuestra conciencia os dirá que
nunca habéis vivido la Doctrina que enseñó Jesús, que sus palabras, como
hojas desprendidas del Árbol de la Vida, habéis dejado que los vientos se las
lleven, en vez de ser vuestro corazón quien las recogiese.
10-289.31. De
cierto os digo, que ya habéis penetrado en aquella era que anuncié como la de
"La Consumación de los tiempos". Era de juicio, de restitución y
restauración.
10-289.32. Por
boca de los profetas de los tiempos antiguos os anuncié esta Era y por los
labios de estos portavoces, nuevos profetas de mi palabra, he venido a hablaros
y a dar cumplimiento a muchas de aquellas predicciones.
10-289.33. Es
tan clara mi palabra, que vais a entenderme. Vuestra conciencia que antes no era
escuchada, hoy se encuentra envolviendo a todo vuestro ser, presta a doblegar
los impulsos de la carne.
10-289.34. Mi
nuevo apostolado penetrará en la barca salvadora, desde donde extenderá su
mano para rescatar a los náufragos, en el mar de las pasiones humanas,
10-289.35. Yo
os he elegido para principiar a formar mi pueblo, pero existen designios que por
ahora no podéis conocer. Sólo os digo que existe en vuestro espíritu una luz
que os permite descubrir entre tantos caminos, al verdadero, de ahí la
responsabilidad de los hijos de la luz, ante la humanidad. Comprended por qué
en cada lección os pido que os elevéis, que escaléis hacia la cumbre de la
montaña, porque sólo alcanzando aquella altura, lograréis contemplar cuanto
acontece en el mundo, escuchar el lamento incesante de la humanidad y sentir su
inmensa amargura.
10-289.36.
Quien no sienta el dolor de su semejante, no podrá aliviarlo, discípulos. Por
eso quiero que en vuestras oraciones meditéis en vuestros semejantes, porque
son los instantes en que vuestro espíritu puede recoger muchas lágrimas,
haciendo que el corazón despierte a la piedad, a la comprensión, a la caridad
y a la ternura.
10-289.37. Mi
pueblo necesita elevación porque aún no hace suyo el dolor de- la humanidad;
llora, pero llora por sí mismo, por sus necesidades, por sus aflicciones.
10-289.38. ¿Por
qué permanecéis fríos ante mi palabra? ¿Acaso vengo ofreciéndoos un reino
desconocido? Mirad que el reino de que ahora os hablo es el mismo que os prometí
en el Segundo Tiempo.
10-289.39.
Pensad que éstas son postreras lecciones que estáis escuchando y que debéis
guardar en lo más íntimo de vuestro corazón, a fin de que el eco sonoro de mi
palabra, lo sigáis escuchando después del tiempo de esta comunicación y
conservéis su esencia.
10-289.40. Si
por un instante descorréis el velo que impide a vuestra mente conocer vuestro
pasado, en verdad os digo que caeríais postrados ante mi presencia, agobiados
de arrepentimiento ante vuestras ingratitudes, desobediencias, infidelidades y
falta de fe en mi Obra; pero el mérito está en desarrollar la intuición, en
escuchar la conciencia; en desarrollar al ser que vibra en vosotros y que se
llama: "Espíritu",
10-289.41
Cuando ya libres de la materia, vengáis a habitar en el valle espiritual, ese
velo que os impidió mirar hacia el pasado, caerá de vuestros ojos y todo veréis
con diáfana claridad, todo lo recordaréis y lo comprenderéis, mas vuelvo a
deciros, que el mérito para vuestro espíritu consiste en tener fe y en no
esperar ver o tocar para poder creer.
10-289.42.
Pensad, analizad espiritualmente estas palabras, porque en ellas encontraréis
manifiesta mi justicia inexorable, pero siempre amorosa.
10-289.43. Yo
soy el Pastor que da libertad a su rebaño, pero hasta cierto límite, no
dejando que sus ovejas salten el cerco prohibido, tras del cual está el dolor.
10-289.44. Yo
os conservo, os cuido y os hago retornar al redil.
10-289.45. Habéis
tenido una oportunidad tras otra, y en ello podéis comprender mi amor infinito
por vosotros, porque os he dado y concedido a vuestro ser la oportunidad para
reparar errores, purificar y perfeccionar vuestro espíritu, en vez de
castigaros o condenaros eternamente como solíais pensar antes.
10-289.46. ¿Quién
que conozca estas lecciones y tenga fe en que encierran una verdad, osaría
apartarse de su misión en el mundo, sabiendo que con ello está preparando una
restitución aún más dura para su espíritu? Porque si bien es cierto que mi
justicia os ofrece nuevas ocasiones para borrar manchas y reparar yerros, también
es cierto que en cada oportunidad aumenta el número de pruebas, y que los
trabajos y sufrimientos son más intensos cada vez, como más intensos fueron
los errores cometidos.
10-289.47.
Vuestro deber, para no hablar de castigo será reparar, restaurar, restituir y
saldar hasta la última cuanta. Nadie, ni vuestro padre Celestial, ni vuestros
hermanos de la Tierra o del valle espiritual, harán lo que sólo vosotros debéis
hacer, aunque debo deciros que Yo siempre acudiré a vuestro llamado, que cuando
os miréis solitarios o abandonados, sentiréis mi presencia y que el mundo
espiritual vendrá siempre para ayudaros, con el peso de vuestra cruz.
10-289.48. Mi
Rayo Divino se hace palabra entre vosotros, mas su luz se esparce en el
Universo.
10-289.49.
Descansad, humanidad, Yo os he concedido una tregua cada siete días para que oréis
y toméis fuerzas meditando en, mi Ley.
10-289.50. Aquí
me tenéis, visitándoos a todos sin distinguiros por religiones. Soy el Divino
Doctor de cuerpos y espíritus, busco a los enfermos para derramar en ellos mi
consuelo.
10-289.51. Mi
voz desciende sobre toda la humanidad, aunque en verdad os digo que pocos son
los que saben escucharla.
10-289.52. Es
mi Doctrina la que viene a enseñaros a que os preparéis para escuchar en el
infinito la voz del señor, a través de, la comunicación de Espíritu a espíritu.
10-289.53.
Pueblo que oís humanizada mi palabra: Sabed, que sois vos el que habrá de
llevar este mensaje por todo el mundo, haciendo que los hombres destruyan las
cadenas de fanatismo y materialidad, que les han impedido elevarse y contemplar
mi luz. No importa que cuando lleguéis ante vuestros hermanos mi comunicación
a través del entendimiento humano haya cesado, mi esencia brotará de vuestro
corazón convertida en palabra de sabiduría y en bálsamo, como el mejor
testimonio de mi verdad.
10-289.54.
Vuestra misión será enseñar, abriendo caminos hacia la espiritualidad,
poniendo a vuestros hermanos en contacto con la vida eterna, acercándoles a la
verdad.
10-289.55. Discípulos:
Aprended a elevaros para que más tarde enseñéis lo que es desprenderse de la
materialidad, de lo superfluo e inútil, para que enseñéis cómo atravesar las
densas nubes de las tinieblas y encontrar la divina luz que es sustento y vida
del espíritu.
10-289.56. En
esa elevación está la lucha anunciada como la Gran Batalla en la que todos
participaréis aún los débiles, los ignorantes y los muertos, porque de esa
prueba saldréis todos iluminados y limpios.
10-289.57, Mi
Reino se acerca, pero quiero reinar sobre vivos y no sobre muertos, quiero ser
amado, comprendido y obedecido como corresponde a un verdadero rey.
10-289.58.
Ahora la lucha está en su plenitud; los hombres han desafiado mi fuerza y mi
justicia, incesantemente han querido medir sus armas con las mías y he aceptado
el desafío, porque les amo. Debo luchar contra su pecado para vencerlo, porque
venciéndoles les habré salvado de su turbación.
10-289.59. En
la lucha se derrumbarán deidades, se confundirán las mentes, se doblegarán
los cuerpos como se doblegan las cañas ante la furia del huracán; pero al
final, surgirá el espíritu purificado y lleno de luz, él no morirá, es
imposible que en el combate muera, porque os he dicho que Yo soy la vida, que
soy Padre y Dios de vivos y no de muertos.
10-289.60. Una
sola puerta quedará abierta para la salvación de los hombres: la de la
espiritualidad, el que quiera salvarse tendrá que dejar su orgullo, su falsa
grandeza, sus bajas pasiones, su egoísmo.
10-289.61 Muy,
amado será el cáliz que en la gran batalla habrán de beber los hombres, sin
embargo, os digo: Bienaventurados los que beban de ese cáliz y una, vez
purificados dejen la Tierra, porque cuando ellos vuelvan en otros cuerpos a este
mundo, su mensaje será de luz, de paz y sabiduría.
10-289.62. Es
muy grande el lamento que se escucha de los moradores de este planeta. Los
oprimidos y los que sueñan con la paz, esperan que de los hombres llamados
grandes, surjan esas luces de armonía y libertad, a lo cual Yo os digo que
mejor se eleven en oración hacia Mí esos corazones que viven esperando, porque
la libertad y la paz sólo Yo puedo darla. Vuelvo a deciros que mientras los
hombres no conozcan el origen, la esencia y la finalidad de su destino, o que
conociéndolo, no crean en esa verdad que en sí llevan, no podrán tener paz,
porque no podrán amarse como verdaderos hermanos en Dios.
10-289.63.
Dura, muy dura es la humanidad de este tiempo, cada vez más insensible a lo
espiritual. Oíd mi palabra, ella es como un cincel que pacientemente viene a
pulir vuestro corazón y sin embargo de escucharla con tanta frecuencia, ved cuán
insensibles sois. Yo os perseveraré hasta pronunciar la última palabra que
encierra este mensaje. Para que, al cesar de hablaros, podáis encontrar en todo
lo que os reveló mi palabra, una Doctrina verdadera y perfecta.
10-289.64.
Venid a beber de esta fuente, oh pueblo, porque os he tomado como simiente para
hacer brotar de vosotros generaciones que me amen.
10-289.65. De
cierto os digo que la espiritualidad también se heredará, por lo cual debéis
preocuparos en transmitir a vuestros hijos pureza y sensibilidad para lo
espiritual; ellos os lo agradecerán, porque supisteis tener caridad, brindándoles
un cuerpo sano de pasiones, una mente despejada, un corazón sensitivo y un espíritu
despierto al llamado de su conciencia.
10-289.66. ¡Todos
estáis invitados a formar parte del pueblo de Dios! ¡Mentira que unos sean
hijos de este pueblo y otros no! Todos tenéis un sólo origen: Dios. A todos os
invito a formar parte de sus huestes, a todos os quiero ver entre sus filas. Mi
pueblo es el hijo de la luz, el apóstol de la paz, el heredero de mi sabiduría,
en su seno caben todos mis hijos.
10-289.67. Discípulos,
oídme sin cansancio, para que no os pese en el instante de mi partida el no
haber atendido mi llamado.
10-289.68.
Quiero que aquella hora os encuentre orando, llenos de unción, amor y gratitud.
Así, en ese ambiente de espiritualidad, recogimiento y comprensión, dejaréis
que mi comunicación termine entre vosotros dando gracias a vuestro Padre por
las enseñanzas que os entregó.
10-289.69. Mi
voz resanará en vuestra conciencia y os hará sentir honda tristeza; pero no
será la voz de un moribundo la que os hable, sino la de un Padre que os envía
a cumplir un delicado encargo y está en espera de vuestro retorno para
estrecharos con amor. Os digo todo, esto, para que no vaya a haber luto en
vuestro corazón cuando cese mi palabra. Recordad que todos aquellos que en el
Segundo Tiempo se enlutaron por la muerte del Maestro, pronto se sorprendieron
al verlo ascender gloriosamente, pleno de vida y de luz, porque su morada no
estaba entre los muertos,
10-289.70. Sólo
os dejaré llorar en el último día de mi comunicación, si vuestras lágrimas
son de remordimiento ante el tiempo perdido y las lecciones desaprovechadas.
10-289.71. ¿Quién,
de los que han escuchado mi palabra en el Tercer Tiempo, ignora que el último día
de 1950 es el instante marcado por la voluntad del Padre para que cese esta
comunicación? Nadie, porque en todos estos recintos y en innumerables formas os
lo he hecho saber.
10-289.72. No
es que lo divino y lo espiritual estén sujetos al tiempo material, ni que la
evolución de vuestro espíritu se mida con el reloj o el calendario; es que,
estando vosotros en materia y siendo pequeños para experimentar la terminación
de una etapa espiritual o la llegada de una nueva era, tengo que humanizar y
materializar hasta cierto límite lo espiritual para ponerlo a vuestro alcance.
10-289.73.
Ahora os pregunto, discípulos: ¿Deseáis sentir espiritual e intensamente mi
presencia después de mi partida? La condición será que estéis unidos
fraternalmente, si así no fuere, no podréis percibir mi presencia, ni gozar de
la fuerza que de esa sensación espiritual emana.
10-289.74. ¿Queréis
recibir espiritualmente la respuesta a todo cuanto no pudisteis comprender en
este tiempo? Tened espiritualidad y podréis escuchar mi contestación.
10-289.75.
Llegarán instantes de soledad y de silencio, eso será para que os elevéis en
oración hacia Mí, pero habrá momentos en que tendréis la sensación de no
haberme encontrado y será para que os elevéis todavía más; sin embargo, si a
pesar de ello, aún no percibís la presencia de mi Espíritu, esperad, no temáis,
porque es la prueba para vuestra fe y para vuestra espiritualidad. Perseverad,
porque en el momento menos esperado Yo llegaré, vibrante como un rayo de luz
para posarme en vuestra mente y en vuestro corazón diciéndoos: "Benditos
seáis, porque confiasteis en que el maestro no puede faltar a ningún
llamado".
10-289.76.
Fortaleza, fe y paciencia, serán virtudes que deberán estar siempre en
vosotros, porque se acerca el tiempo de la lucha de ideas, de la guerra de
credos y de la batalla espiritual y es mejor que os hayáis fortalecido en la práctica
y en la experiencia y no tan sólo en el conocimiento de mi Doctrina.
10-289.77.
Pueblo: Mi cátedra ha terminado, quedad por unos instantes en el valle
espiritual, y desde el enviad vuestro pensamiento a todos los pueblos de la
Tierra, donde vuestros hermanos luchan; sufren y también esperan la salvación.
¡MI PAZ SEA
CON VOSOTROS!