ENSEÑANZA No. 248

09-248.01 Mi paz sea en todo espíritu. Sentid profundamente esta paz, para que pueda brotar la luz que os descubra los verdaderos caminos, y podáis apartaros de los senderos oscuros que por siglos habéis recorrido, tropezando entre breñales, De cuánta tristeza habéis cubierto el hermoso planeta que os confié para que moraseis un instante de vuestra vida eterna.

09-248.02 Solamente con la paz en vuestro espíritu, podréis seguirme y entenderme. Esta cátedra que os doy es para espíritus fuertes, para hombres templados en el dolor y en el amor, para que éstos mas tarde brillen ante la humanidad como ejemplos.

09-248.03 Si pensáis en el ejemplo de Jesús, aprovecharéis más mis lecciones, mas si persistís en, comer los amargos frutos que cultiva la humanidad, poco o nada comprenderéis de la Doctrina del Maestro. Hay muchos frutos peligrosos o traicioneros, por que ofrecen dulzura por fuera y esconden en su interior el veneno.

09-248.04 Os digo nuevamente: Aquietad vuestro espíritu, olvidando momentáneamente vuestros problemas, pensando que son los de toda la humanidad, ya que el mundo vive un tiempo de restitución.

09-248.05 Sois como arbustos, que a veces tienen ramas tan secas y enfermas, que necesitan del corte doloroso de la poda, para apartar vuestros males y haceros recobrar la salud. Mi justicia de amor, al arrancar del árbol humano las ramas enfermas que carcomen su corazón, lo eleva. Cuando a un hombre le va a ser cortado un miembro de su cuerpo, gime, tiembla y se acobarda, aun sabiendo que es para apartar de él lo que tiene enfermo, lo que está muerto y amenaza a lo que aún puede vivir. También los rosales, cuando sufren el corte de la poda, vierten su savia como lágrimas de dolor; pero luego, se cubrirán de más hermosas flores. Mi amor, en forma infinitamente superior, corta el mal en el corazón de mis hijos, a veces sacrificándome Yo mismo. Cuando los hombres me crucificaron, cubrí con mi dulzura y mi perdón a mis verdugos y les di vida. En mis palabras y en mis silencios les llené de luz, les defendí y les salvé. Así corto el mal, deteniéndolo con mi amor y defendiendo y salvando al malhechor. Aquellos perdones fueron, son todavía y serán eternamente veneros de redención.

09-248.06 Hoy, como ayer, vengo a levantaros en vuestras caídas, a interponerme en vuestro extravío. Ved cómo de Mí, nada tenéis que temer. Temed de vosotros mismos.

09-248.07 Yo muestro siempre a mis hijos el camino fácil, bello y seguro. Os evito las caminatas largas, pesadas y amargas que con vuestras obras os creáis. Si os perdéis o sois perezosos y retardáis vuestra llegada al camino de luz, es porque en ello os obstináis.

09-248.08 Os doy nuevas revelaciones, para que alcancéis también nuevas transformaciones. Nada ni nadie podrá oponerse a que mis cátedras, en forma de escritos, lleguen a los espíritus. Mi palabra destruirá toda la falsedad que se ha acumulado en la vida humana.

09-248.09 No vengo a provocar una leve contienda, sino una gran guerra de ideas, en la que brillarán los inspirados. Yo os inspiraré la palabra, para que analicéis mi enseñanza.

09-248.10 Venid al Maestro y aprended de Él para que destruyáis las malas interpretaciones que sobre las escrituras de los tiempos pasados os han enseñado. Esas erróneas interpretaciones que han sido como espesos velos, no os han dejado mirar la verdad.

09-248.11 Os han hablado del Anticristo, al que se refiere en revelación mi discípulo Juan y en vuestra confusión, habéis atribuido esa personalidad a muchos de vuestros hermanos, tanto del pasado, como del presente. Hoy os digo: que ese Anticristo como lo ha concebido la humanidad, ni ha existido ni existirá. Anticristo, es todo aquel que no ama, porque Cristo es el amor del Creador. Ved entonces como vuestro mundo se encuentra lleno de Anticristos cegados por el materialismo.

09-248.12 Yo os digo, que más os vale estar llenos de incertidumbres y de negaciones, que llenos de afirmaciones falsas o de mentiras que pasáis por verdades. Menos mal os hace la negación sincera que nace de la duda o de la ignorancia, que la afirmación hipócrita de una falsedad, Es mejor la duda limpia, que tiene hambre de comprensión, que la firme creencia de un mito cualquiera. Es mejor la incertidumbre desesperada, que a gritos pide la luz, que la firmeza fanática o idólatra. Hoy abundan por doquiera los increyentes, los desconfiados y los amargados. Son rebeldes que muchas veces ven más claro que los demás, que no sienten el ritualismo, ni les convencen las afirmaciones que han escuchado de quienes dirigen espiritualmente a los hombres; porque todas aquellas complicadas teorías no llenan su corazón sediento de aguas puras que calmen su angustia. Esos que juzgáis rebeldes, muchas veces tienen en sus preguntas más luz que los que, creyéndose sabios o grandes, las contestan. Sienten, ven, palpan, oyen y entienden con más claridad, que muchos que se dicen maestros en las lecciones divinas.

09-248.13 Y así disputáis sobre el temido y terrible fin del mundo que suponíais a la puerta de cada una de vuestras guerras. También os digo ahora, que ese fin que esperáis, no vendrá; mis palabras del Segundo Tiempo se referían a un mundo materializado y científico que no me honra, ni me ama, ni me reconoce.

09-248.14 Habéis creído al pie de la letra en la venida de hombres que a sí mismos se llamarán cristos y habéis acabado por creer y comprender que esos serán los falsos cristos.

09-248.15 Persistís en querer entender al revés los símbolos ú os apegáis a ellos de tal manera, que os confundís y al fin no sabéis qué pensar. Dejad de pensar tanto, purificad vuestro espíritu y vuestro corazón y venid a Mí. Yo os daré la luz y os revelaré lo que debéis saber, tanto para vuestro mejoramiento material, como para vuestra ascensión espiritual.

09-248.16 ¿Quiénes son los falsos cristos? Todos aquellos que pregonando superioridad y virtud y diciendo ser difusores del bien, hagan todo lo contrario.

09-248.17 Aún habláis de la justicia terrible de Dios, de la ira de Jehová, del "ojo por ojo y del diente por diente" del día del juicio en que Yo seré el juez vengador, ¿cuántos días de juicio habéis tenido durante vuestra existencia? Mas en esos tristes momentos para vuestro espíritu, no he sido vuestro juez, sino vuestro defensor. En mi Espíritu no puede existir la ira, entonces ¿cómo podría manifestarla? En Mí sólo existe la armonía. Los que se cobran ojo por ojo y diente por diente, sois vosotros. Mí justicia es amorosa y sois vosotros los que pedís la oportunidad de purificaros, pues Yo no os castigo.

09-248.18 A los que vais caminando por senderos extraviados, pronto estoy para recibiros y daros mi fuerza y mi luz cuando me llamáis, No importa que en vuestra materia y en vuestro espíritu traigáis la huella de los grandes pecadores. Yo haré que bendigáis a quienes os hayan injuriado y que bendigáis a Dios por haber visto posible en vos esa maravilla. Entonces estaréis empezando a sentir el amor de Cristo en vuestro corazón. Habrá quienes piensen al oír estas palabras: ¿Cómo es posible que los grandes pecadores puedan recibir esta gracia igual que los justos que la poseen por méritos? ¡Oh, humanidad, humanidad, que no veis más allá de vuestros ojos! Yo siempre os he entregado mis beneficios por gracia, antes de que os hagáis merecedores.

09-248.19 Yo respondo lo mismo a un pensamiento puro, que al triste lamento de quien se acerque manchado a Mí, siempre que de él brote aunque sea un pequeño destello de humildad o de reconocimiento, por su falta de amor a sus hermanos.

09-248.20 Yo soy el defensor de los débiles que lloran en medio de su impotencia y su ignorancia. Yo soy la esperanza divina que llama y consuela al que llora, soy el dulce Jesús que acaricia suavemente al que gime en su dolor y en su restitución.

09-248.21 Yo soy el Salvador, el Redentor vuestro; Yo soy la verdad al alcance del hombre.

09-248.22 He aquí una más de mis lecciones discípulos, de cierto os digo que cuando os creéis fuertes, grandes o excelsos, os alejáis de Mí, porque vuestro orgullo ahoga el sentimiento de humildad; mas cuando os consideráis pequeños, cuando reconocéis que sois como átomos en medio de mi Creación, entonces os acercáis a Mí, porque a través de vuestra humildad me admiráis, me amáis y me sentís cerca; es cuando pensáis en todo lo grande y misterioso que encierra Dios y que quisierais saber y conocer, os parece escuchar el eco del murmullo divino en vuestro espíritu.

09-248.23 Soy el Maestro de vuestro espíritu y su Salvador. La materia en vosotros, es uno de tantos instrumentos que se os han dado; pero los más al encarnar, suelen olvidarme y extraviarse influenciados por la vida que en la Tierra les rodea, es cuando todavía carece el espíritu de verdadera grandeza y elevación, otros, sin olvidarse de que soy su Señor y su Padre, se muestran insaciables en pedir, pero avaros cuando se trata de dar, a esos les falta grandeza de espíritu para saber amar; creen saber pedir, pero no saben dar; no se preocupan por aprender a pedir y menos en aprende a dar, lo único que debéis pedirme es que Yo haga mi voluntad en vosotros, porque ya habéis reconocido que mi voluntad es justa, perfecta y amorosa.

09-248.24 Yo os he dicho: "Pedid que se os dará".

09-248.25 ¿Acaso juzgáis insignificante esa frase o esa petición? En verdad os digo, que quien la eleve a MÍ, sintiéndola, habrá hallado una, fuente de prodigios; en cuanto a dar, dad todo cuanto os aconseje el amor.

09-248.26 Tratáis en el mundo de adormecer los sentimientos más puros del espíritu con vanas sensaciones; mas como el Espíritu Divino está latente en vuestro ser, todos tendréis que rendiros a Él, unos primero, otros después.

09-248.27 Los hombres no podrán luchar eternamente contra Dios, contra el único que pueda elevaros de vuestra condición de seres imperfectos, a las alturas de lo perfecto.

09-248.28 Os enseñaré con mi Doctrina el sentido verdadero de la vida, y a interpretar con justicia no sólo mi palabra de este tiempo, sino también la del tiempo pasado, porque con vuestras erróneas interpretaciones, habéis creado en tomo a mis palabras, prácticas fanáticas, por eso vuestro materialismo no os deja entender, cuando os dije: "Los Cielos y la Tierra pasarán, mas mi palabra, no pasará". Pensáis: ¿Será posible que los Cielos pasen también como la Tierra? He ahí vuestra falta de penetración, os quise decir en ello, que este Cielo que miráis y esta Tierra en que moráis, pasarían, ya que el tiempo marca en ellos su huella segundo a segundo, pero que la esencia y sustancia de mi palabra no pasarían, porque ella es eterna por ser divina, y lo divino es inmutable; vuestra Tierra y vuestro Cielo se transforman Y pasan insensiblemente para los hombres, mientras que mi amor permanece inalterable, mi amor no pasa, porque de él está lleno el Universo.

09-248.29 Jesús vino a enseñaros el amor, no a satisfacer vuestras vanas curiosidades; mas, cuán pocos saben amar en su nombre. Siempre que hacéis un bien, decís: soy noble, soy generoso, soy caritativo por eso hago esto; Yo os digo: si esas obras las hicieseis en nombre de vuestro Señor, seríais humildes porque la bondad es de Dios y se la he dado a vuestro espíritu, entonces quien atribuye a su corazón humano sus buenas obras, está negando a su espíritu y a quien lo revistió de esas virtudes; en cambio, cuando hacéis un mal, os laváis las manos como Pilatos, y ese hecho se lo atribuís al Padre diciendo: fue la voluntad de Dios, estaba escrito; Dios lo quiso, es el destino.

09-248.30 Decís que nada pasa sin la voluntad de Dios para disculparos de vuestros errores, mas en verdad os digo que os equivocáis porque si pasan vuestros errores, vuestras pequeñeces sin la voluntad de Dios; ved como el Todopoderoso jamás se impone por la fuerza sobre vosotros, por su poder, eso lo hacéis vosotros con vuestros hermanos más débiles. De cierto os digo: El mal, la impureza, la falta de armonía son vuestras; el amor, la paciencia, la serenidad, son de Dios; cuando vosotros amáis, es el Creador de vuestro espíritu quien os está inspirando, en cambio cuando odiáis, sois vosotros, es vuestra debilidad la que os impulsa y os pierde.

09-248.31 Siempre que pasa algo mal en vuestra vida, estad seguros de que es obra vuestra, mas entonces os preguntáis: ¿Por qué lo permite Dios? ¿Qué El no sufrirá por nuestros pecados; no llorará al vernos llorar? ¿Qué le costaría evitarnos estas caídas? Yo os digo: que mientras no améis, Dios será para vosotros algo que no podréis entender, porque la magnanimidad de vuestro Creador está por sobre vuestra comprensión.

09-248.32 Haceos fuertes, grandes, sabios, aprended a amar; cuando améis, no tendréis la infantil tendencia de querer analizar a Dios, porque entonces lo miraréis y lo sentiréis, y con eso os bastará.

09-248.33 Mi amor viene a contestaros esas preguntas que a veces en vuestras penas os hacéis: Yo sólo permito que lleguéis a conocer el sabor del fruto que habéis cultivado, para que sintáis algo de lo que habéis hecho sentir; mas también os digo, que cuando colméis vuestro cáliz, estando a mi alcance evitaros el dolor, dejo que él y aun la muerte sean en vosotros, porque vuestro espíritu está más alto que todas esas pequeñas sensaciones que a través de la materia lo prueban.

09-248.34 He aquí por qué vino Jesús entre los hombres, para enseñaros cómo debe un espíritu elevado recibir los latigazos, las injurias y las espinas, para que si os crucifican, tengáis el valor de estar frente al verdugo o frente al calumniador, amándolo y bendiciéndolo.

09-248.35 Así es como debéis de dejar el mundo y el cuerpo.

09-248.36 Mas hoy os doy la bienvenida en esta alba de gracia, en que mi palabra vuelve a vosotros a través del entendimiento humano.

09-248.37 Estáis preparándoos, humanidad, para conmemorar el nacimiento de Jesús.

09-248.38 Fiesta de Navidad, de alegría y evocación.

09-248.39 Para los ricos y los poderosos, significa satisfacciones mundanas y placeres; para los que se encuentran a imitación de Cristo, que no tuvo ni lecho, ni hogar la noche en que nació, es fiesta con privaciones, pero con alegría espiritual.

09-248.40 Humanidad cristiana, que os disponéis a engalanar vuestros altares y a preparar vuestros festines, de cierto os digo que vuestro corazón se encuentra vacío. ¿No habéis meditado que esos altares que erigís y esas imágenes con que me representáis, sólo son un recreo para vuestros ojos y una imitación de lo divino, que está muy alejada de la realidad? Yo he venido siempre a habitar en el templo de la verdadera humildad. Así os he enseñado a cumplir vuestra misión con todo amor y abnegación.

09-248.41 Hoy contemplo que aquella enseñanza ha sido desvirtuada, que su esencia ha sido olvidada por esta cristiandad, pues los que enlutan los hogares se nombran cristianos, los que hacen ostentación de grandeza y poderío y los que promueven guerras también se dicen cristianos. Mas no todos seguirán ese ejemplo y ese camino, porque muchos despertarán, reconociendo que la grandeza del espíritu está en la esencia del corazón, donde anidan los sentimientos puros que Dios inspira al hombre.

09-248.42 Hace cerca de dos mil años de mi venida al mundo en cuanto hombre. Si os lo recuerdo, es para que veáis cuán lejos estáis de cumplir mi enseñanza. Mi ejemplo de hombre perfecto comenzó desde el instante de mi nacimiento, continuó a lo largo de mi niñez y de mi juventud, hasta concluir al exhalar el último aliento sobre la cruz del martirio. Esa historia, escrita con mi sangre, es el libro de la vida y el principio de la redención humana.

09-248.43 Yo vine a morar entre los hombres para hacerlos comprender que el amor del Padre por ellos es tan grande, que llegué a limitarme para vivir humanamente con vosotros lejos de todo esto, del concepto que de la Divinidad tenían los príncipes que ejercían la Ley que Moisés les dejara. ¿Cómo podían concebir al hijo de Dios en la pobreza, siendo que ellos vivían en la opulencia? ¿Cómo habían de inclinarse ante Jesús el hijo del carpintero, si ellos se sentían privilegiados? Mi Doctrina de amor y mansedumbre no fue comprendida por ellos. Fue tan humilde mi cuna, que de aquellos nadie se acercó, ni siquiera a prodigarme una caricia o una mirada; pero la Naturaleza sí se conmovió con mi presencia en cuanto hombre y ella en sus distintos reinos, abrió su seno para darme la bienvenida, mientras la luz del Eterno, simbolizada en una estrella, anunciaba al mundo la llegada del Mesías.

09-248.44 Ahora, en este tiempo en que no he tenido que nacer cual criatura humana, ni hacerme hombre para ser perseguido, la luz de mi Espíritu que desciende sobre vosotros será contemplada por la humanidad, la cual podrá reconocer en dónde se está derramando mi palabra.

09-248.45 Hoy vengo como luz, como esencia, a llenar de paz a los hombres de buena voluntad, a los que han sabido recordar con espiritualidad y alegría este día, y a los que me han ofrecido como un tributo, su corazón.

09-248.46 Sufrimientos y humildad, es lo que ofrecéis a vuestro Señor, recordando que vuestro Maestro así vino al mundo a padecer.

09-248.47 Yo recibo esta ofrenda y enciendo en vuestro corazón una flama inextinguible. Si me ofrecí en sacrificio para enseñaros el camino de vuestra redención, no olvidéis que estoy siempre presto a extender mi caridad para salvaros.

09-248.48 Vuestra infancia espiritual pasó y debéis comprender vuestra evolución.

09-248.49 Os he dado mi representación, porque os he dicho: el que cumpla como discípulo, será semejante a su Maestro. Sembrad amor, depositad la paz en los corazones, haced milagros; resucitad a la vida de la gracia, a los muertos a la verdad.

09-248.50 Espiritualista: sed el intérprete y emisario de mi palabra. En este día Yo acaricio a todos los hombres que recuerden mi venida, conforme a la enseñanza que han recibido.

09-248.51 Al ascender del portavoz mi rayo divino, mi inspiración descenderá sobre vosotros para que comprendáis mi palabra. Quiero contemplaros unidos en un solo deseo: la paz entre la humanidad.

09-248.52 Bienaventurado el que viene en pos de Mí, porque él tendrá la luz de mi Espíritu Divino. El que me busca, es porque ha sentido dentro de sí que ha llegado el momento de su evolución.

09-248.53 La mente humana trata de romper las cadenas de esclavitud que la han tenido atada. Os he dicho que este es el tiempo en que la mente y el espíritu deben buscar su libertad, porque ante ellos se extiende un campo infinito donde pueden conocer y alcanzar más de lo que su corazón les ha mostrado. Así se perfeccionará el hombre y alcanzará más sabiduría, entonces habrá verdad en cada idea humana.

09-248.54 Hoy vengo hablándoos por medio de múltiples portavoces, dejando a través de ello un libro para vuestro espíritu, como en el Segundo Tiempo dejé un legado de sabiduría y amor a esta humanidad; porque los cimientos de mi Doctrina son de amor, esa fuerza universal y superior que tiende a unir a todos los seres en una sola familia.

09-248.55 Esta cualidad divina debéis poseerla porque no podrá haber caridad donde no haya amor. Mas Yo os he llenado de amor para que siempre que se presente la oportunidad de practicar la caridad, lo hagáis, sabiendo que no se limita ni sujeta a determinada forma. Para que desarrolléis esas facultades, os he dado una parte de Mí mismo, la que ha vivido en vosotros, es vuestro espíritu iluminado por la conciencia quien os hace comprender que procedéis de Mí.

09-248.56 Así lográis comprender que la fuerza divina se manifiesta en todo lo que es vida, porque vida es todo lo que os rodea. Yo os he enseñado a no limitar a vuestro Dios en una forma. Puedo tener todas las formas o no tener ninguna, porque Yo soy el Creador.

09-248.57 Cuando vuestra inteligencia os lleve al principio de la vida y descubráis ahí como nacen y se transforman las criaturas, os maravillaréis al comprender la explicación dé muchas de mis lecciones. Ahí descubriréis que Dios está manifestado en todo, desde los seres imperceptibles a vuestra mirada hasta los mundos y astros mayores.

09-248.58 De este modo comprenderéis que el hombre no es creador de vida ni elementos, que él tan sólo usa y transforma lo ya creado, para eso he puesto al hombre en medio de la creación y para desarrollar todos los dones y potencias de que le he revestido.

09-248.59 La Creación es Dios mismo y llegará el momento en que los hombres que desconocen la relación que existe entre el Creador y el hombre, comprendan que todo lo que el hombre haga, lo toma de la potencia divina.

09-248.60 El hombre tiene un desarrollo como lo tiene todo lo que forma la Creación. Él era pequeño en un principió. Su inteligencia estaba de acuerdo con la vida primitiva que llevaba; pero Dios hizo que él se desarrollara por sí mismo, que conociera lo que es el bien y el mal para que descubriese en si su parte espiritual y su parte material, porque él en un principio desconocía su espíritu. Así el hombre se fue desarrollando, sabiendo de dónde viene y a dónde va, reconociendo sus facultades que le habrán de conducir a la perfección. Así ha llegado hasta este tiempo en que le he revelado que para el perfeccionamiento del espíritu no es bastante una existencia.

09-248.61 De esto podéis tener una prueba clara, al comprobar que la experiencia del hombre de ahora es mayor que la de los hombres de hace tiempo; porque es el espíritu el que trae consigo la luz recogida en los caminos de anteriores vidas. Y habéis llamado a este tiempo el siglo de la luz, por los adelantos de la ciencia humana y es que la luz divina ha brillado en todo entendimiento.

09-248.62 Yo, el Padre, soy quien os habla. Para el que dude, hago mi palabra clara y precisa; ella se manifiesta dé acuerdo con la capacidad del portavoz, su cerebro recibe la transmisión de mi sabiduría y la expresa según su alcance, mas la esencia es la misma en todos los intérpretes.

09-248.63 A todos recibo y os bendigo.

09-248.64 He aquí al juez perfecto entre vosotros, el que llama a las puertas de vuestra sensibilidad para haceros comprender la escasa importancia que puedan tener vuestros pensamientos, palabras y obras, ante su omnipotencia, justicia y sabiduría. Ha logrado evolucionar vuestro espíritu de tal manera, que vuestra conciencia no sólo juzga las faltas de vuestra presente existencia, sino que también os revela antiguas deudas contraídas con mi justicia divina.

09-248.65 Cuando vuestros sentidos hayan alcanzado una mayor espiritualidad, el recuerdo de vuestro pasado y la intuición serán más claras en vosotros. Ahora es sólo un vago presentimiento el que tenéis de todo esto, pero que sin embargo, os ayuda a llevar con resignación y conformidad vuestra cruz, con la certeza de que en esa forma se limpia y se salva vuestro espíritu.

09-248.66 Los que ayer se mofaron de Jesús al mirarlo jadeante con la cruz a cuestas, son los que ahora han tomado mansamente su cruz para encumbrar la cuesta. Los que en aquel tiempo gritaron: ¡crucificadle! ahora se han consagrado a servirme y amarme.

09-248.67 Aquellos gritos traspasaron mí corazón, aquellos odios y blasfemias me hirieron, mas a ellos no les di muerte, les perdoné y les di nueva vida, porque no sabían lo que hacían.

09-248.68 Espiritualmente sigo enclavado en la cruz, aunque materialmente hayáis desprendido mi cuerpo del madero. Aún mi costado vierte sangre y agua y están frescas todas las heridas, porque todavía no os amáis los unos a los otros, porque todavía existen los odios y las guerras.

09-248.69 En verdad os digo: preparaos para que escuchéis con claridad la voz de la conciencia y para que los ojos de vuestro espíritu puedan contemplar la verdad de todo cuanto os he dicho.

¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS¡