ENSEÑANZA
No. 239
08-239.01.
Sentidme, porque en verdad me encuentro muy cerca de vosotros. Quién está
convencido de mi presencia me siente muy dentro de su corazón.
08-239.02.
Sin embargo, una vez más os digo: Nadie os obliga a creer ni a seguirme, la luz
de la fe se encenderá por sí misma y ella hará brotar vuestro amor.
08-239.03.
Sois la criatura predilecta en este valle, a quien he dotado del don de la razón
y a quién he puesto en medio de un vasto mundo lleno de obras, de criaturas y
manifestaciones de mi poder, que son testimonio de quien le dio la vida es
Todopoderoso.
08-239.04.
Yo concedí al hombre desde un principio libertad de pensar, mas siempre ha sido
esclavo, a veces por el fanatismo y otras ocasiones de las falsas creencias del
Faraón y del César. He aquí por qué en este tiempo, ante la libertad que el
espíritu está logrando y ante la claridad que a sus ojos se presenta, se
deslumbra, porque su mente no estaba acostumbrada a esa libertad.
08-239.05.
El hombre había reducido la fuerza de su entendimiento para lo espiritual y por
eso cayó en fanatismo, caminó por senderos torcidos y fue como una sombra de
la voluntad de los demás.
08-239.06.
Había perdido su libertad, no era dueño de sí mismo ni de sus pensamientos.
08-239.07.
Mas ha llegado la era de la luz, el tiempo en que habéis de romper las cadenas
y extender las alas para volar libremente hacia el infinito en busca de la
verdad.
08-239.08.
Espiritualidad es libertad; por eso los que me escuchan ahora y han comprendido
el sentido de esta Doctrina libertadora, ven abrirse delante de ellos ese
extenso valle en el que lucharán y darán testimonio de que llegó el tiempo en
que Dios, Creador Omnipotente, ha venido a establecer comunicación entre El y
el hombre.
08-239.09.
Aquella comunión directa que los hombres creyeron que sería imposible entre un
Dios todo fuerza, sabiduría y perfección y la criatura humana tan llena de
pobreza, de ignorancia y pecado, Yo la he realizado. Yo soy quien he venido a
vosotros.
08-239.10.
¿Quién llegó a imaginarse que el hombre podría comunicarse con su Señor?
Pensabais que esto sólo había sido privilegio de los justos y de los profetas,
de aquellos que caían deslumbrados ante sus propios mirajes y después
anunciaban la venida del Mesías; de aquellos cuya oración era tan profunda y
ferviente que llegaban al éxtasis y podían contemplar lo divino.
08-239.11.
Ahora hay dureza en los corazones, mucha incredulidad en lo espiritual y los
hombres se limitan a creer tan sólo en aquello que logran comprender, y lo que
no, lo rechazan a pesar de que en su interior nunca dejan de presentir la vida
que les espera más allá de la muerte.
08-239.12.
Os entrego esta enseñanza valiéndome de un entendimiento humano como el
vuestro, para que sintáis más cerca de vosotros esta palabra. ¿Qué importa
que Yo venga a comunicarme por medio del hombre pecador, si él sabe prepararse
para recibirme?
08-239.13.
¿Qué de extraño tiene que así me comunique si también con vosotros hablo a
través de vuestros sueños; si doquiera que vais, cuando mas me necesitáis,
llego a tocar con mi amor vuestro corazón? Hay algo en vosotros que os eleva
del mundo en que vivís. ¿Qué puede ser sino el espíritu que es un reflejo de
lo divino?
08-239.14.
Despertad, pueblo, comprendedme. Ocupaos de mi enseñanza y de vuestro espíritu.
08-239.15.
Como Maestro y como Padre, vengo a vosotros. Cada lección que os doy os
fortalece para la jornada que se aproxima, porque es mi voluntad que en medio
del caos de ideas y de doctrinas, vosotros permanezcáis serenos, y seáis los
que deis la justa interpretación a mi Doctrina.
08-239.16.
Hay quienes se han sorprendido porque me comunico por conducto del hombre, y no
aciertan a comprender si ha sido por voluntad del Padre o por voluntad humana.
Mas Yo os digo: Fue el Maestro quien sorprendió a la humanidad: El Casto
esposo, que ha encontrado dormidas a las vírgenes y apagadas sus lámparas.
08-239.17.
Hay religiones que intentan prepararse para mi nueva venida, sin saber que estoy
ya despidiéndome.
08-239.18.
A todos llamé, y en verdad que mi llamado y el rumor de que me estoy
comunicando con los hombres, llegó a todos los rincones de la tierra, acompañado
de testimonios y pruebas que hablan de Mí, pecadores regenerados, increyentes
convertidos, muertos que resucitan, desahuciados que sanan y poseídos que se
libertan de su mal.
08-239.19.
Pero encontré sordos a muchos, a otros envanecidos en su gloria terrestre y a
otros temerosos para dar a conocer mi manifestación como Espíritu de Verdad.
Yo recibí y doctriné a cuantos a Mí llegaron confiando en mi amor.
08-239.20.
Al llegar a esta fuente, todos os habéis lavado del polvo que habíais recogido
del mundo, para que fueseis dignos de tomar el pan de la mesa y para que no
manchaseis la página de mi Ley.
08-239.21.
Se acerca la hora en que el juicio en plenitud se haga sentir en el mundo. Toda
obra, palabra y pensamiento serán juzgados. Desde los grandes de la Tierra que
gobiernan a los pueblos, hasta los más pequeños serán pesados en mi balanza
divina.
08-239.22.
Más no confundáis justicia con venganza, ni restitución con castigo, porque
Yo sólo permito que recojáis los frutos de vuestra siembra y los comáis para
que conozcáis por su sabor y su efecto si son buenos o nocivos, si sembrasteis
bien o mal.
08-239.23.
La inocente sangre derramada por la maldad humana, el luto y el llanto de viudas
y huérfanos, el paria que sufre miseria y hambre claman justicia; y mi justicia
perfecta y amorosa, pero inexorable, desciende sobre todos.
08-239.24.
Vengo a quitar al hombre sus tronos, su orgullo con que me desafía, su poder;
vengo a persuadirlo de que es mi hijo y que quiero que sea humilde, porque de
los humildes es mi reino y Yo vengo a heredarlo. Recordad que os dije: “Es más
fácil que pase un camello por el ojo de una aguja que un rico avaro penetre en
el reino de los Cielos”.
08-239.25.
Estad siempre conmigo y tendréis siempre mi paz.
08-239.26.
Labriegos: Contemplad cómo desciendo a recoger el fruto que habéis cosechado
en mi campiña.
08-239.27.
Aunque contemplo fríos a algunos, otros me interrogan con interés y hay
quienes me dan gracias porque el regocijo brota de su corazón.
08-239.28.
En verdad os digo que la lucha que hoy tenéis al cultivar tierras que ayer eran
estériles, dará paz y alegría a vuestro espíritu.
08-239.29.
Cuánta paz ha experimentado vuestro corazón después de haber recibido en
vuestros brazos al cansado y después de haberle dado la luz de la razón al que
turbado de sus facultades mentales se encontraba.
08-239.30.
Ciertamente habéis necesitado mucho tiempo para desarrollar vuestras potencias
y dones, porque esa evolución no se inició en vuestra presente vida material.
Todavía os detiene el temor o la falta de fe para caminar con mayor firmeza,
aunque entre vosotros hay multitud de espíritus que pueden llamarse primogénitos
entre la humanidad.
08-239.31.
Ahora estáis viviendo la Tercera Era en la cual me he comunicado por el
entendimiento humano, comunicación que toca ya a su fin, pero después de la
cual no me perderéis, porque Yo soy aquél que está cerca de quien sabe
buscarme y esperarme.
08-239.32.
Cuando en aquel tiempo me retiré al desierto, no me ausenté de la humanidad,
antes bien, pensé en ella y sufrí por ella. Más tarde, cuando la tierra se
abrió para ser sepulcro de mi cuerpo, tampoco me aparté de mis hijos, porque
detrás de la muerte que me disteis, se levantó mi Espíritu para ser en todos
cual luz de redención.
08-239.33.
Cuando os digo que al final de 1950 cesará mi palabra y dejará de hablaros mi
Mundo Espiritual, entended que tanto el Padre como sus siervos espirituales
seguirán velando por vuestra vida y vibrando en pos de la humanidad y de todo
espíritu errante y necesitado de luz.
08-239.34.
He aquí que os estoy legando un Nuevo Testamento, el cual no sufrirá
adulteración porque lo dejo guardado en el templo de vuestro corazón donde
habito Yo. ¿Cómo podréis entonces perderme si me lleváis dentro de vosotros?
08-239.35.
Estudiaréis mis lecciones en las que encontraréis justicia en unas, sabiduría
y enseñanza en otras, consuelo y bálsamo en otras más y en algunas también
profecía. Mi palabra es Ley y mandato, es camino y meta, es amor. Velad, porque
en los tiempos de lucha las tentaciones acecharán vuestro paso, y cuando mayor
sea vuestro propósito de regeneración y vuestra consagración en mis enseñanzas,
más fuertes serán las voces y llamados que traten de apartaros del camino, mas
templad vuestro espíritu para que lleguéis a tener el vigor y la fuerza de los
buenos soldados.
08-239.36.
Sentid todos mi ósculo de amor y de paz.
08-239.37.
Descansad junto al Maestro, discípulos amados. Recread vuestro espíritu y
fortaleced vuestro cuerpo.
08-239.38.
Vengo a derramar mi luz en todos sin distinción de razas o clases, así como en
todos los tiempos y a todos los pueblos he enviado grandes espíritus a
encarnar, por medio de quienes ha recibido la humanidad mis divinos mensajes, La
Ley, las profecías, las revelaciones.
08-239.39.
En mi amor por vosotros también me hice hombre para que me sintieseis más próximo,
y aun cuando muchos no me reconocieron en Jesús, más tarde se hizo la luz en
ellos, comprendieron su error y me amaron.
08-239.40.
Nuevamente vengo a daros mi enseñanza, pero ahora en vez de hacerme hombre, me
he venido a comunicar a través de él.
08-239.41.
Os encuentro espiritualmente desviados del camino, débiles y enfermos, cansados
e indiferentes, dentro de un mundo cuya ciencia os ha dado una falsa grandeza, y
al reconocer vosotros que en medio de los esplendores de vuestro siglo, no poseéis
la paz, ni conocéis aún lo espiritual, ni encontráis sustento para el corazón;
volvéis los ojos al infinito interrogándole sobre cuándo vendrán a la Tierra
los nuevos apóstoles de la paz y del amor.
08-239.42.
He aquí por qué a los que he llamado para escucharme les hago responsables de
la paz, porque han sido preparados por Mí como guardianes.
08-239.43.
Cuando la humanidad eleve su mirada a su Creador en busca de perdón y de
consuelo, se cumplirá una de las profecías del Segundo Tiempo; entonces los
hombres verán mi luz cual estrella salvadora que conducirá sus pasos hacia la
nueva Jerusalén donde encontrarán el pan de la vida.
08-239.44.
La campana sonora ha tiempo llama sin descanso, invitando a reunión.
08-239.45.
Veo tristeza en vuestro corazón porque habéis tropezado con la incredulidad,
con la indiferencia y con la mofa, que como abrojos y espinos habéis sentido
clavarse en vuestro corazón, pues este dolor lo habéis recibido de los mismos
vuestros, de los propios hermanos y también del enemigo.
08-239.46.
No temáis, os dice Jesús, porque no estáis solos; Yo llamaré a la puerta de
aquellos corazones y ellos más tarde llamarán a la vuestra, sólo quiero que
no guardéis amargura ni rencor, que veléis y estéis preparados.
08-239.47.
Vuestro espíritu es invitado a mi mesa para que venga a comer el manjar de vida
eterna. Aquí en esta mesa, no existe ni primero ni último en sus lugares,
todos los sitios que podéis ocupar están junto al Maestro. Más tarde, cuando
vosotros vayáis en pos de hombres a quienes enseñar, también tendréis dentro
de vuestro corazón un sólo lugar para recibir y amar a vuestros hermanos. Esa
hora llegará y tendréis que levantaros para tomar los caminos que conducen a
los grandes pueblos de la Tierra, así como a las humildes comarcas y pequeñas
aldeas, veréis como en todas partes encontraréis el hambre y la sed del espíritu
como tierra propicia para recibir vuestra simiente.
08-239.48.
1950, el año señalado para mi partida se acerca, y cuando él haya pasado, se
iniciará entre vosotros el tiempo de preparación para que luego empecéis a
caminar. Yo marcaré a cada quien la hora. Quiero que al comenzar vuestra misión,
hayáis alcanzado un poco de madurez espiritual, que estéis fuertes en la fe y
sepáis perseverad en la virtud. En vuestra jornada os acompañará mi inspiración
la cual recibiréis de Espíritu a espíritu. ¡Veréis entonces cuántos os
estaban esperando!
08-239.49.
Inmensa caridad derramé en la humanidad en este Tercer Tiempo con mi comunicación
y la del mundo espiritual por vuestro entendimiento. Mas ya había hablado en el
Primer Tiempo por boca de mis profetas y en el segundo por conducto de mis apóstoles.
08-239.50.
Hoy de nuevo me hallo entre vosotros. He venido a recoger la hoja olvidada de la
Doctrina que en otro tiempo os traje.
08-239.51.
Vengo a recordaros mi pasada lección y a enseñaros a interpretarla.
08-239.52.
Yo soy el libro, el cual he abierto en este tiempo en su Sexto Capítulo, para
revelar a la humanidad una lección más de la sabiduría que debe poseer para
llamaros dignamente: hijos de la luz.
08-239.53.
Sólo comprendiendo el contenido de este mensaje podréis decir con entereza al
mundo, que fue mi voz la que escuchasteis; que fue mi palabra la que os doctrinó;
que la luz que visteis fue la que irradiaba el Sexto sello.
08-239.54.
Tiempo por tiempo y etapa por etapa me he ido mostrando más y más ante vuestro
espíritu. ¿Podrían los hijos amar a su Padre si no lo conociesen? Entended
por qué os muestro mi amor, os hago sentir mi presencia y os hago escuchar mi
voz.
08-239.55.
Hasta ahora no ha sido espontáneo vuestro impulso por buscarme para encontrar
la verdad, la paz, la elevación.
08-239.56.
Habéis tenido que penetrar en el gran desierto espiritual para conocer la sed,
la soledad, las necesidades, las vicisitudes, el hambre, la debilidad. Ha sido
entonces cuando os habéis levantado en busca del agua que da vida, en busca del
oasis, en pos de alguna huella que os llevase a tierras de paz.
08-239.57.
¡Cuántas lecciones os ha revelado el desierto de vuestra vida! ¡Cuánto habéis
aprendido en la lucha y cuánto os habéis fortalecido en el dolor! Mañana,
cuando hayáis penetrado en la Tierra Prometida del espíritu y las puertas de
la nueva Jerusalén se abran para recibiros en su seno de paz, bendeciréis el
tiempo de vuestra restitución, que fue la de vuestra travesía por el extenso
desierto de las pruebas y de la purificación.
08-239.58.
Moisés sostuvo espiritualmente a su pueblo a través del desierto y Josué hizo
penetrar a las multitudes en la Tierra de Promisión, tierra que fue sólo un símbolo
o imagen de la mansión eterna y verdadera que ha sido prometida a vuestro espíritu.
08-239.59.
Ahora es Elías, quien invisiblemente marcha al frente del Pueblo, cien veces
multiplicado, para llevaros paso a paso por el desierto sendero hasta el fin de
vuestro peregrinaje que será la mansión de los justos, de los espíritus
llenos de verdadero amor y verdadera sabiduría.
08-239.60.
¿Sabéis que será lo que os acerque a aquel Reino prometido? Vuestras obras de
amor, de caridad, de humildad.
08-239.61.
Ahora mi pueblo no sabe quién es, ni en dónde se encuentra, ni qué es lo que
va hacer, pero cuando surjan por todo el mundo los espiritualistas, predicando
con palabras y dando testimonio con sus obras de luz que les inspira mi
Doctrina, todos se identificarán se reconocerán y finalmente se unirán
formando así el nuevo Pueblo de Israel, que será baluarte de la espiritualidad
y el verdadero interprete de la Ley del Padre.
08-239.62.
Con mi luz vengo a marcar a todos aquellos que en este tiempo me sigan. Mi luz
descenderá de Espíritu a espíritu.
08-239.63.
En el Segundo Tiempo fue la sangre de mi sacrificio, la que se derramó en los
corazones para iluminar a los espíritus.
08-239.64.
En el Primer Tiempo, el acto simbólico de marcar la puerta del hogar con la
sangre de un inocente cordero, fue el mandato del Padre para aquél pueblo, al
cual desde ese instante ponía en el camino de las divinas revelaciones.
08-239.65.
En los tres tiempos el Señor ha señalado de cierta manera a los que han de
seguirle; aunque os digo que siempre el sello de mi amor está indeleblemente
impreso en todo espíritu.
08-239.66.
Oíd y meditad en mi lección, discípulos ha quienes ha tocado la gracia de
escucharme en este tiempo, porque más tarde tendréis que explicar a la
humanidad mis enseñanzas.
08-239.67.
No creáis que mi palabra a través del portavoz humano tenga que ser escuchada
en todas las naciones, no discípulos; se acerca el instante de hacer callar mi
comunicación por estos conductos, mas quedará de testigo un pueblo, a través
de cuyas obras y palabras me oirá la humanidad. Este testimonio y esa explicación
que deis de mi doctrina, será la preparación que los hombres reciban para
iniciar la comunicación de espíritu a Espíritu.
08-239.68.
Ved a muchas gentes en este tiempo escudriñando las escrituras de los tiempos
pasados, meditando sobre los profetas y tratando de penetrar en las promesas que
Cristo hiciera de volver.
08-239.69.
Oídles como dicen: “El Maestro está cerca”, “El Señor ya está” o
“no tarda en llegar”, y añaden: “Las señales de su regreso son claras y
palpables”.
08-239.70.
Unos me buscan y me llaman, otros sienten mi presencia, otros más presienten mi
venida en Espíritu.
08-239.71.
¡Ah, sí en todos fuese ya esa sed de conocimientos, si todos tuvieran ese
anhelo de conocer la suprema verdad!
08-239.72.
Muchos ignoran que he venido al mundo, que estoy comunicándome con los hombres
por medio del entendimiento humano, y si no saben que he estado con vosotros,
menos podrán saber que está ya próxima la partida de mi palabra.
08-239.73.
Mas vuelvo a deciros, que este pueblo saldrá de la oscuridad a la luz para dar
testimonio de mi venida.
08-239.74.
Hoy no quiero que la humanidad descubra todavía a este pueblo, porque sus obras
pequeñas e imperfectas, en vez de levantar fe en los hombres, serían delante
de ellos la negación de la espiritualidad que mi Doctrina proclama.
08-239.75.
¿Cómo os juzgaría el mundo si contemplase vuestra ingratitud? ¿Cómo os
juzgarían esos hambrientos y sedientos del espíritu si mirasen vuestra
negligencia y egoísmo? Pero aún confío en vosotros y os sigo dando mi enseñanza.
08-239.76.
Días vendrán en que de este pueblo se levanten emisarios, misioneros y apóstoles,
sembrando esta simiente por pueblos, comarcas, aldeas, ciudades y naciones, y en
ellos revelaré al buen discípulo de Jesús.
08-239.77.
Hombres fuertes de espíritu serán los que lleven el testimonio de mi verdad,
nada podrá detenerles en el camino y Yo a través de ellos, daré grandes
pruebas de mi poder.
08-239.78.
Ante el testimonio de amor de uno de mis labriegos, se levantarán hombres de fe
extendiendo mi mensaje, caminando hacía otras tierras, para llevar la luz y
también ellos conquistarán corazones y pueblos, con su fe, su amor y
espiritualidad.
08-239.79.
La lucha será grande, intensa, pero fructífera; porque la tierra es fértil en
este tiempo. Antes será removida para que cuando la simiente llegue a ella, se
encuentre preparado.
08-239.80.
Os digo esto, pueblo, porque antes de que os levantéis con vuestro testimonio,
tendréis que contemplar la guerra de ideas, la pugna entre religiones, la lucha
entre las doctrinas. Allí estará mi justicia y entonces escucharéis en medio
de tanta confusión, a los que preguntan: ¿En donde está la verdad? ¿En dónde
está la luz?
08-239.81.
Esas preguntas angustiosas serán las que marquen el instante oportuno de
vuestra llegada, pueblo.
08-239.82.
Llegaréis revestidos de humildad, plenos de conocimientos para responder a toda
interrogación, llenos de confianza en el triunfo de la verdad; no pensando en
salvar vuestra vida, ni en salir avante en los trances difíciles, sino pensando
tan sólo en los corazones que mi Doctrina gane con vuestras palabras y obras de
amor.
08-239.83.
No temáis por vuestra vida, discípulos, porque debo deciros que en este tiempo
no será con vuestra vida o con vuestra sangre con lo que deis a la humanidad el
mejor testimonio de mi verdad.
08-239.84.
Los tiempos pasan, las costumbres cambian, los hombres evolucionan; ahora os
pedirán amor, sinceridad y caridad como pruebas para creer en la verdad de la
Doctrina que vais a predicar.
08-239.85.
Los tiempos en que sólo dando la vida o sellando con sangre la palabra
pronunciada era creída, han pasado, por lo cual os digo, que más que
disponeros a morir sacrificados por quienes os persiguen, os preparéis para dar
testimonio de la verdad con vuestra vida en obras, palabras y ejemplos.
08-239.86.
Tiempo ha viene caminando este pueblo bajo mi caridad divina, animado por la
esencia de mi palabra, avanzando paso a paso en el sendero, y el Maestro, viendo
que sus discípulos no pueden aún ser los maestros, les ha ocultado con su
manto de caridad de las miradas indiscretas, diciéndoles: “Venid cerca de Mí,
aprended mi lección para que apartéis vuestras faltas, dejad que aquí, junto
a mi corazón de Padre se ennoblezcan y purifiquen vuestros sentimientos y podáis
amar con limpidez a vuestros hermanos.
08-239.87.
Si, pueblo, no queráis que sea el mundo quien os corrija o despierte, porque
los hombres cuando se convierten en jueces son crueles, inhumanos e inflexibles.
08-239.88.
La piedad y la misericordia no están con los hombres, ¿Qué justicia podéis
esperar de vuestros hermanos? Sólo os queda prepararos en verdad y en espíritu
y confiar en Mí, en vuestro señor, en quien sí existe misericordia y por lo
tanto, justicia.
08-239.89.
Ved cómo o preparo para después de este tiempo de mi comunicación por el
entendimiento del hombre, porque será cuando os encaminéis por vuestro propio
paso hacia la plenitud del tercer Tiempo. Será cuando os acerquéis a la
comunicación perfecta entre mi espíritu y el vuestro, comunicación que nunca
había alcanzado la humanidad. No será la voz que escuchó Moisés sobre el
Monte, voz materializada en el fragor del turno; tampoco será la voz humanizada
que escucharon los hombres a través de Jesús, ni la forma que ahora tenéis,
escuchándome por medio de un hombre en éxtasis, porque también pronto pasará,
como pasaron aquellas formas o medios que el Señor empleó en otros tiempos
para hablar a sus hijos.
08-239.90.
Ahora viene hacia vosotros la comunicación directa con vuestro Padre, cuando
vuestro espíritu haya aprendido a desprenderse de su materia, cuando ya conozca
e interprete el idioma divino, cuando su corazón sea verdaderamente un
santuario donde existe el culto puro, sencillo y elevado hacia Dios.
08-239.91.
Pueblo: esta gracia de comunicaros de Espíritu a espíritu, no será sólo
vuestra, es necesario que comprendáis que se trata de un don que pertenece al
espíritu, el cual, desarrollado, acerca al hombre a Dios poniéndole en
comunicación con lo espiritual. Hoy aún os parece difícil o imposible aquella
comunicación; pero de cierto os digo que cuando hayáis logrado la preparación
que da la espiritualidad, veréis cómo es la forma de comunicarse con el Padre
y con el mundo espiritual es la más sencilla y la más fácil de cuantas habéis
practicado.
08-239.92.
La comunicación de Espíritu a espíritu tiene un sentido amplio, infinito;
dentro de ella está el desarrollo de todas vuestras potencias y de todos
vuestros dones.
08-239.93.
En ella encontraréis el libro de la eterna sabiduría; en la oración os sentiréis
iluminados por grandes inspiraciones; la intuición será una brújula en
vuestra vida y el bálsamo curativo llegará a vuestras manos directamente del Más
Allá. Todos los dones, adormecidos hasta ahora, despertarán de su letargo y
florecerán en el corazón del hombre; y cuando la espiritualidad sea una
realidad entre vosotros, vuestra mano podrá ser como fue la de mi apóstol
Juan, y escribiréis en la hora de vuestra inspiración, todo aquello que la voz
divina os dicte a través de la conciencia. En ese mensaje recibiréis todo lo
que el portavoz en su pequeñez no haya podido transmitir, así como también
sentiréis llegar a vuestra mente la profecía clara y luminosa, para señalar
el sendero a las generaciones que habrán de suceder a los que inicien el tiempo
de la espiritualidad.
08-239.94.
Cuando lleguen estos tiempos y os encontréis hablando a grandes multitudes, no
digáis que estáis hablando bajo la inspiración del Espíritu Santo, dejaréis
que sean los hombres los que descubran la verdad en el fondo de aquella
inspiración.
08-239.95.
Recordad. Cuando Yo hablaba a las multitudes no faltaba quien, asombrado de la
sabiduría de mi palabra o de la justicia de mis obras, se aproximase para
preguntarme: “¿Eres Tú el Hijo de Dios, eres el Mesías?” A lo cual Yo
contestaba simplemente: “Tu lo has dicho.”.
08-239.96.
Mi comunicación, si la analizáis a fondo, no cesará en 1950, sino que seguirá,
porque el Verbo de Dios es eterno y nunca ha cesado de iluminar a sus hijos; mas
esta forma de comunicación por medio de un portavoz humano, sí dejará de ser
en la hora fijada por mi voluntad, para dar paso al tiempo en que habré de
comunicarme a través de vuestra conciencia.
08-239.97.
Nadie diga que voy a ausentarme, ni crea que el Mundo Espiritual que se ha
manifestado entre este pueblo va a su descanso, porque estaríais muy lejos de
la verdad. Sabed desde ahora, y tened fe en lo que os digo, que será en los días
en que ya no escuchéis esta palabra cuando comencéis a sentir en vuestro
interior la presencia del Maestro, cuando comprendáis la preparación que deberéis
conservar para haceros dignos de alguna gracia y cuando busquéis la forma de no
alejaros de aquellos benditos seres que son como
faros o estrellas que iluminan el camino de vuestra vida.
08-239.98.
Yo os prometo que en cada una de vuestras reuniones os daré pruebas de mi
presencia, siempre que también vosotros me deis pruebas de vuestra elevación.
08-239.99.
Velad, pueblo, porque también entre vosotros, entre este pueblo, se levantarán
los impreparados como falsos profetas; aquéllos que no han sabido penetrar en
el fondo de mi palabra diciendo que se comunica de espíritu a Espíritu y que
el Padre ordena esto o que el Maestro ordena aquello, no siendo verdad.
08-239.100.
Alerta, discípulos, ninguno de los que oís estas palabras vayáis a caer en
tales errores, ni vayáis a permitir que en vuestro seno surja la mentira o
ciegue a alguno la vanidad. Yo a todos he enseñado a distinguir el fruto bueno
del malo, a distinguir la verdad de la impostura.
08-239.101.
Id dando a vuestros hermanos lo que vayáis logrando merced a vuestra evolución
y a vuestros méritos; pero nunca tratéis de dar lo que no hayáis alcanzado
todavía.
08-239.102.
Yo os digo que aquellos que profeticen con falsedad, que mientan por hacerse
grandes entre sus hermanos o sentirse profetas sin serlo, serán más tarde señalados
por las multitudes y muchas lágrimas tendrán que derramar para reintegrarse
entre los celosos y amantes de la verdad.
08-239.103.
¡Alerta, os digo, pueblo, porque tiempos peligrosos para vosotros se acercan!
08-239.104.
También seréis escudriñados por hermanos vuestros a quienes parecerán extrañas
vuestras prácticas y después de observaros, os juzgarán; porque no tenéis
altar, porque no tenéis imágenes o símbolos, ceremonias ni ritos; mas, no temáis,
pueblo amado. Vosotros hablaréis diciendo que vuestro culto es espiritual, que
el santuario o templo lo estáis construyendo en vuestro corazón; que la
ofrenda, es toda aquella obra que lleváis a cabo en la vida y que vuestra
conciencia os dice si es digna de ofrecérsela a Dios y que vuestra oración es
de espíritu a Espíritu.
08-239.105.
Si habláis con claridad, dejaréis absortos a vuestros escudriñadores y ellos
os dejarán en paz, comprendiendo que habéis hablado una verdad y que no hay
error por donde atacaros.
08-239.106.
Los que defiendan en esta forma mi Doctrina, serán llamados discípulos del
Espiritualismo, porque con sus obras estarán confirmando sus palabras; no serán
de los que dicen una cosa y con sus obras la contradicen. Yo contemplo a muchos
que se dicen espiritualistas, que pasan su vida adorando objetos a los que
llaman símbolos, ¿Qué pensarán de ellos los hombres que descubran semejante
contradicción? Yo aún les estoy dando tiempo para que reflexionen, para que
depuren sus prácticas y regeneren su vida. Unos serán dóciles a mi llamado,
otros serán rebeldes porque su fanatismo les ha cegado.
08-239.107.
Yo bendeciré a los que se aparten de sus errores para venir por la senda de la
espiritualidad. Bendeciré a los que renuncien a sus ídolos y a los que,
habiendo danzado en torno al becerro de oro, dejen su materialidad y tomen la
cruz de la espiritualidad.
08-239.108.
¡Oh pueblo!, os dice vuestro Maestro: Velad por la inocencia de vuestros hijos,
orad por los niños. No quiero que esas generaciones vayan a heredar restos de
vuestro pasado fanatismo. Sed sus maestros, mirad que todavía el espíritu no
ha revelado a la materia su misión, porque espera que primero les encaucéis
por el camino de la luz. ¿Qué quiere decir con esto el Maestro? Que vosotros,
padres de familia, tenéis el deber de formar el corazón de vuestros hijos,
para que sirva de cimiento a las obras del espíritu.
08-239.109.
Vuestra ternura y vuestra inteligencia para conducirles, vuestra sabiduría para
guiarles y corregirles, vuestro amor para dulcificar sus pasiones, serán el
cincel que pulimente y dé forma a la parte moral e intelectual de esas
generaciones.
08-239.110.
Vuestra mejor y más rica herencia para vuestros hijos será aquella que les
permita formar un pueblo fuerte, una familia unida, saludable, fraternal y útil
a todos, mas, para que eso sea, esforzaos en dejarles un bello ejemplo, amándoos
los unos a los otros.
¡ MI PAZ SEA CON VOSOTROS !