ENSEÑANZA No. 215

08-215.01 Mis palabras son como gotas de rocío que descienden a vuestro corazón para resucitarle, porque lo encuentro marchito, es que habíais olvidado mi promesa de volver y os sentíais muertos a la vida espiritual.

08-215.02 Cuando la débil flama de vuestra esperanza se extinguió, oísteis llamar a la puerta de vuestro corazón; al abrir y verme no me reconocisteis porque me habíais olvidado. Fue necesario mostraros la herida de mi costado y deciros: “hundid ahí vuestros dedos”, para que supieseis quién era el que llamaba a vuestra puerta.

08-215.3. Sois como los caminantes de Emmaús, quienes llevándome a su lado no podían reconocerme; os parecéis a Tomás que creyó hasta ver y palpar mis heridas.

08-215.4. Ya que me habéis pedido pruebas de mi presencia, y os las he dado, sabed que he venido a rescataros de la idolatría, a haceros volver al culto sencillo, a la fe libre de complicaciones, a la práctica de la caridad entre vosotros.

08-215.5. Os he encontrado adorando dioses sordos, ciegos, e inmóviles, practicando ritos fuera de vuestro tiempo e impropios de la evolución espiritual que hoy tenéis y practicando lo que Yo nunca instituí.

08-215.6. Nadie más que Yo podía deciros la verdad sobre vuestros errores sin heriros y ofreceros al mismo tiempo una luz, un sustento y un aliciente que al instante viniese a llenar el vacío de vuestro corazón.

08-215.7. Nunca más seréis deslumbrados por falsos y superficiales esplendores, ni os sentiréis seducidos por la palabra que sólo llega a la mente, pero jamás puede penetrar hasta el espíritu. De ahora en adelante, el que en verdad haya saboreado la esencia de esta palabra, no podrá alimentarse con otro pan que no sea el Divino.

08-215.8. ¿Qué hombre os había hablado como Yo lo he hecho a través de estos hombres humildes que son mis portavoces? ¿Quién os había hablado de espiritualidad como en esta palabra habéis oído? ¿Quién os ha dado en vuestra vida pruebas que fueran la confirmación de una revelación divina? Nadie, pueblo.

08-215.9. Mi palabra, como una campana echada a vuelo, llama a los hombres a congregación y ellos van llegando en caravanas, en multitudes.

08-215.10. Es breve el tiempo en que me tendréis comunicado en esta forma y quiero que sean muchos los que reciban la luz de mi palabra para que al concluir el año de 1950, todo el pueblo, consciente de mi mandato, se someta mansamente a mi voluntad de Padre.

08-215.11. Aun es tiempo para que el pueblo llegue preparado para ese día y cuando se reúna, ya no sea para escuchar mi palabra a través de pedestal, sino para estudiar la lección que recibió, sienta en su entendimiento mi inspiración y diga convencido: “El Señor está con nosotros”.

08-215.12. Así quiero contemplaros: como buenos discípulos.

08-215.13. Al principio de mi cátedra os decía que he traído el culto sencillo, aquel que no tiene ritos ni ceremonias y que sin embargo se eleva más allá del humo del incienso, más allá del eco de los cánticos: el culto del amor, de la caridad, de la fraternidad.

08-215.14. Es necesario que hagáis un minucioso examen de vuestras prácticas para que vayáis destruyendo todo vestigio de idolatría, de fanatismo religioso, de supersticiones y creencias impropias de esta obra.

08-215.15. Si creéis en Cristo y amáis todas su obras reconoced que ésta sencillez y espiritualidad que ahora vengo a inspiraros, es la misma que de palabra y con obras prediqué en el Segundo Tiempo, ¿Por qué entonces os habéis apartado tanto de aquella sencillez sin la cual no puede existir la espiritualidad?

08-215.16. Ved en cuántas confusiones ha caído esta humanidad, pero ha llegado la luz de un nuevo día y con ella nada podrá ocultarse ni empañarse.

08-215.17. He ahí porqué me encuentro preparando todos los caminos de la Tierra, para que los discípulos y apóstoles del Espiritualismo, se extiendan por el mundo anunciando mi buena nueva.

08-215.18. Antes de enviaros a otras tierras, quiero que todo el que se nombre discípulo de esta Doctrina, sea espiritual en su vida y en sus obras, para que su testimonio sea verdadero y por lo tanto, creído.

08-215.19. Alcanzando la espiritualidad, es fácil el camino, la cuesta no se hará pesada estando alentados por el ideal de ascender, las tentaciones ya no os harán caer en las profundidades del abismo, haciéndoos retroceder, ya sabréis tomar de este mundo lo estrictamente justo, lo lícito e indispensable, dando con ello libertad a vuestro espíritu para soñar con un mundo mejor y dejarlo luchar por alcanzarlo.

08-215.20. Mi luz baña vuestro espíritu y es guía para todos vuestros pasos, esa luz ha descendido sobre todos los hombres sin distinción de razas o creencias.

08-215.21. Israel ha vuelto en este tiempo y está diseminado por todo el mundo para cumplir su misión espiritual. Es el pueblo más antiguo, el primogénito y por lo mismo el primero en comunicarse conmigo. Su espíritu ha evolucionado conforme a la Ley que fue dada a todo espíritu al ser enviado a la Tierra.   

08-215.22. En el Primer Tiempo, en mi primera venida, sorprendí a la humanidad en su inocencia e ignorancia, vivía en un bajo nivel moral y Yo le hablé desde la cumbre de la montaña para darle mi primera lección. En el Segundo Tiempo descendí, después de una larga era en que os concedí pruebas para que vuestro espíritu afirmara su fe y viviera en la observancia de mi Ley, y os encontré más despiertos, más desarrollados, pero distantes del verdadero cumplimiento que os había pedido, porque no supisteis poner vuestros dones al servicio del espíritu.

08-215.23. Vine en ese tiempo a deciros cómo se toma la Ley para darle cumplimiento, cómo se honra al Padre y cómo se testifica la verdad. Me tuvisteis en Jesús para que todo vuestro espíritu me palpara y me sintiera, y os dejé preparados con mi palabra. Después, os concedí el tiempo suficiente para que vuestro espíritu aprovechara mis enseñanzas y viviera imitándome, seguisteis evolucionando y despertando, mas para alcanzar vuestra elevación, no habéis preparado vuestro camino para acercaros a Mí. Vuestra luz es débil, vuestra fe frágil y no presentisteis que mi tercera venida ya estaba cerca. En el año de 1866, en el preciso instante en que mi palabra y las profecías me habían anunciado, he llegado entre vosotros para dejar en vuestro espíritu un caudal de sabiduría, en las nuevas enseñanzas que os prometí para este tiempo.

08-215.24. Cuán pocos han estado velando y esperando mi venida. La humanidad dormía cuando fue abierta esta nueva era.

08-215.25. Mi voluntad ha sido que vivieseis alerta en todos los tiempos, esperando la hora, para que en ninguna de mis venidas fueseis sorprendidos y Yo contemplase vuestro adelanto y reconocimiento.

08-215.26. Habéis andado por muchos caminos para llegar a Mí y en ellos os habéis perdido; fue menester que el Pastor apareciese buscando a sus ovejas para reunirlas en un sólo aprisco, porque no hay hombre sobre la Tierra a quien Yo le pudiera confiar este cargo, porque no encuentro a uno solo que esté preparado.

08-215.27. Estoy iluminando y preparando en todas las naciones a hombres de buena voluntad para que hablen de mi venida en espíritu y del tiempo de gracia que ya se acerca. Cada uno de ellos tiene un delicado cargo y por conducto suyo estoy despertando en los demás sanos ideales; estoy dando vida a su espíritu e inspirando amor y confianza en mi Ley, para que ello les dé fuerza en su lucha por la redención y progreso espiritual de la humanidad.

08-215.28. Evitad que por causa de mi Doctrina se dividan los pueblos. No hagáis guerra, ni sintáis superioridad unos sobre otros. Yo estoy inspirando a todos por igual, la espiritualidad que es paz, amor y respeto al semejante; haced caer el fanatismo religioso, perfeccionad las prácticas, elevad el culto de vuestros hermanos, esa es mi voluntad y cuando os encontréis unos y otros, reconoceos, amaos y testificadme.

08-215.29. Vosotros que oís esta palabra, someted a vuestro espíritu y estudiad mi enseñanza. No toméis en cuenta a los portavoces, ni atribuyáis a ellos esta luz, sólo son mis instrumentos por quienes doy a conocer mi voluntad. Elevaos más allá de vuestra mente para que podáis sentirme con vuestro espíritu.

08-215.30. Cuán pequeño es el hombre para realizar una manifestación de esta magnitud, cuya etapa actual comenzó en 1866 y terminará en 1950. Aprended de este Maestro que os ha enseñado en todos los tiempos y también sentid que sois juzgados, porque es Padre y Maestro, mas también es juez. El cumplimiento que os he señalado es para ahora que habitáis en la Tierra; después, cuando estéis en espíritu, recibiréis nuevos mandatos; vuestra lucha es grande, inmortal, porque sois mis hijos. ¿Cómo queréis perfeccionaros en la corta vida que tiene vuestra envoltura, y con ella pretendéis llegar a Mí para descansar en paz, si es tan vasto el campo de labranza que ha de preparar cada espíritu? Libraos ya de vuestra restitución, tened caridad de vosotros y haced los méritos suficientes para saldar vuestra deuda pasada ante mi Ley.

08-215.31. Quiero que dejéis de ser párvulos para convertiros en discípulos. Sed siempre humildes para que no os pida pruebas superiores a vuestra capacidad. Revelad en vuestra vida, caridad y paciencia, cuando hayáis ganado la confianza de vuestros hermanos, revelando mi obra, hablad de mi venida como Espíritu Consolador y despertad el espíritu de los hombres para que vivan en un nivel mejor y se interesen por iluminarse y elevarse por el cumplimiento espiritual. Su corazón es tierra fecunda en donde podéis depositar la semilla divina.

08-215.32. Cuando estéis preparados, seréis diseminados por el mundo y pisaréis todos los caminos. ¿Dónde tendréis que ir? No lo sabéis, iréis por causas aparentemente materiales, pero en el fondo estará mi voluntad que os guía al lugar destinado.

08-215.33. Llevad luz y bendición a las comarcas, bálsamo y paz para que seáis reconocidos como mis enviados, verdaderos discípulos del amor y la caridad, velad por vuestros pasos, porque seréis juzgados en vuestra vida.

08-215.34. Oídme, porque estoy previniendo y descubriendo vuestro porvenir. No profanéis mi Obra con vuestros actos, ni opaquéis la luz de vuestro espíritu.

08-215.35. Escalad la montaña y llegad a la cumbre de la espiritualidad. No echéis raíces en este mundo, si Yo os he dicho que éste no es mi Reino, vosotros como mis discípulos, tampoco lo encontraréis aquí. Desmaterializaos y penetrad en vuestro interior para que conozcáis todo lo que hay de valor en vuestro espíritu.

08-215. 36. El tiempo de mí comunicación a través del entendimiento humano llega a su fin y no sabéis lo que acontecerá después a la humanidad, no presentís las pruebas que vendrán sobre ella, porque no habéis desarrollado vuestros dones. La intuición no es clara en vuestro espíritu y no os habéis preparado para contrarrestar las fuerzas de los elementos, que se desatarán con gran fuerza para agobiar a los hombres, os he dado poder en la oración para que detengáis el mal, el pecado, la enfermedad y las calamidades, sin que hasta hoy hayáis hecho uso de esos dones.

08-215.37. ¡Oh Tomás del Tercer Tiempo que no me habéis comprendido! ¿En donde están vuestros dones? ¿Dónde los habéis sepultado? ¿Por qué los habéis olvidado? No lo sabéis, pero yo os lo diré: Esos dones están latentes, vibran en vosotros y no los sentís porque estáis materializados; no debéis vivir inactivos, debéis de manifestarlos en todas formas y hacer con ellos grandes prodigios para que testifiquéis a vuestro Padre y a vosotros mismos.

08-215.38. Trabajad, Israel, para que alcancéis la posesión de la Tierra de paz, la tierra espiritual de promisión que os espera.

08-215.39. Recibo vuestra confesión, vuestra gratitud en este día en que venís a recibir la ratificación de vuestros dones, preparaos y oíd: después de 1950, sólo os presentaréis espiritualmente, así recibirán vuestros niños y los postreros que han de llegar. No habrá intermediarios, y vuestra fe os dirá que he descendido plenamente para recibir y agraciar a todos mis hijos.

08-215.40. Todos seréis preparados y guiados por Mí en los tiempos venideros y mis lecciones de hoy serán amplias y claras cuando las recordéis o paséis vuestros ojos sobre los libros que hayan quedado escritos.

08-215.41. Mi amor es con vosotros ¡Oh discípulos míos! La luz del Espíritu Santo se derrama eternamente en vosotros, esa luz viene a encender vuestra lámpara de fe.

08-215.42. Vosotros, que sentís la necesidad de los dones del espíritu, que tratáis de limpiar vuestra vida, vuestra mente y vuestro corazón en las aguas del arrepentimiento y la regeneración; vosotros, que anheláis conocer la verdad y la reclamáis, oíd mi voz que os llega como una caricia, para que os llenéis de mi luz. En este tiempo se oculta la verdad y reina la fantasía, por eso vengo a daros mi esencia divina que es verdad y sustenta al espíritu.

08-215.43. Cuanto más entendáis mi verdad, más fácil será vuestro progreso, por medio del desarrollo de vuestras facultades espirituales, que son a semejanza de vuestros sentidos materiales. ¿No sentís que vuestro espíritu anhela acercarse a una fuente de aguas cristalinas, o sea una doctrina sencilla, sin complicaciones, ni ritos, ni formas? Pues esta Doctrina que os traigo, es grande y luminosa, es la que buscáis. Sus firmes cimientos los respeta el tiempo, porque en ellos está mi voluntad. Para los que aman la verdad, mi Doctrina será la de siempre, la del amor, la sabiduría y la justicia.

08-215.44. Lo que es de Dios viene al hombre en virtud del amor del Padre hacia el hijo, sólo espero que éste se disponga a recibirme. Quiere el Padre que su sabiduría, que en vosotros está como átomo, se desarrolle y se manifieste. Aquí estoy para animaros. Yo tan sólo espero que atendáis mis palabras, para que recibáis los secretos que os está dado a conocer.

08-215.45. En vuestro mundo en tiempos pasados dejé la Doctrina del amor con mi ejemplo; ahora sigo dándoos la Doctrina espiritual, que tiene el poder de iluminar al mundo, disipar las tinieblas de la mente, facilitar el camino, evitar sufrimientos inútiles, confusiones y lágrimas. Para tanta hiel derramada, está la dulzura de mi Doctrina y para tanta sombra de guerra y de miseria, está la luz de mis revelaciones.

08-215.46. El templo del Universo tiene por columna y sostén mi Doctrina, porque en ella está la potencia divina y creadora que enseña, que redime, que persuade y da vida.

08-215.47. Os hablo a través de labios humanos, mas mi amor transforma en palabras materiales mis pensamientos, para que podáis escucharme y os salvéis y viváis en Dios. Yo soy el Maestro de esta escuela de amor que nunca defrauda al corazón noble que anhela progresar. Vengo a hacer de cada hombre un párvulo, luego un discípulo y más tarde un maestro que enseñe la verdad. De cada hombre haré una potente luz, que ilumine el sendero de muchos espíritus extraviados, y cada ser será un instrumento de mi voluntad sin que ellos pierdan la propia, porque mientras mayor sea vuestra espiritualidad, mejor armonizaréis con la voluntad del Padre.

08-215.48. Muchas amarguras habéis tenido por vuestro libre albedrío, mas quiero que sepáis que nunca os he abandonado. No deis tantas vueltas para llegar a la verdad, amadla, que ella llegará a vosotros, cuando abráis las puertas de vuestro amor. Amad la verdad sencilla y quitaos de teorías y complicaciones. Esa luz alumbrará el camino en el desierto de vuestra vida y no llegaréis cansados ni demasiado tarde. Los materialistas no descubren la verdad, porque ella está en el amor, porque ella es luz, sabiduría, revelación; por tanto, el amor es un verdadero Maestro.

08-215.49. Vendrán a vosotros los materialistas, los profanos de siempre, diciendo: tenemos el cerebro cansado de ideas, de libros, de ciencia, ayudadnos a encontrar la verdad, entonces vosotros, con sabiduría, disiparéis las nubes que empañan su mente.

08-215.50. Escuchad en el infinito las preguntas y las respuestas como el rumor de los mares, como el eco del viento; escuchad la sabiduría, que torna la ignorancia en luz, descanso y ternura; escuchad ese dulce coloquio de amor, que hace grata la existencia en el conocimiento de la vida y de la muerte, de los grandes arcanos, de las leyes de Dios en el hombre, de la eternidad y de la luz, ¡Escuchad!

08-215.51. No habéis llegado a haceros amar, ni habéis llegado a haceros perdonar; porque sois pequeños aún, y, ¿Sois vosotros los que venís a analizar para poder creer? Nadie tiene todavía luz espiritual para juzgar con perfección mi palabra o mi obra. Yo he puesto a prueba a filósofos, a sabios, a doctrinarios y pensadores y también a los de la eterna duda, que siempre están preguntando: ¿Será en verdad el Padre? Y a todos he dicho: “El árbol por su fruto es reconocido; mi palabra dice quién soy; mi palabra seguirá sorprendiendo a filósofos y a rudos”. A vosotros os digo: Sólo por el amor sabréis quién soy y quienes sois vosotros, ya que a través de él, lograréis ver mi faz. No os demoréis, no deis tantas vueltas sobre la eterna pregunta, en el amor encontraréis las respuestas y en el amplio horizonte de la verdad, encontraréis la verdadera vida.

08-215.52. Id por esta senda y los cielos estarán de fiesta y en vuestra existencia resplandecerá la luz, porque habréis cambiado la tristeza de vuestro corazón, por la dulce y sana alegría de vivir.

08-215.53. ¿Creéis acaso que contemplando al mundo y a sus moradores en la altura de perversidad en que se encuentran y necesitándome como me necesitan, los abandonase? Pensad en esto, porque os he sorprendido hablando y pensando así.

08-215.54. Yo soy el Redentor, el Maestro que viene al pecador caído para levantarle, para espiritualizarle y enseñarle a amar.

08-215.55. El mundo se transformará cuando escuche a su Redentor y conozca y cumpla sus leyes.

08-215.56. Tomad esta palabra que es Doctrina para el espíritu y disponeos a recibir lo que el Consolador Prometido os dé para vuestro progreso espiritual, porque habréis de llegar a comunicaros de espíritu a Espíritu con vuestro Señor.

08-215.57. No olvidéis mi palabra cuando la emoción de haberme escuchado os haya abandonado.

08-215.58. La caridad y el amor del Padre os reciben.

08-215.59. Los brazos del Padre se abren para estrecharos y para que descanséis en ellos. Consolaos en vuestras cuitas y escuchad esta palabra que viene a endulzar vuestra existencia.

08-215.60. Con cuánto gozo desciende mi Espíritu, entre vosotros, sin detenerme a juzgar vuestros pecados. Vengo a hablaros de amor y en esta palabra se lava el que lleva alguna mancha, se redime el pecador y despierta al que duerme.

08-215.61. El reloj de la eternidad, con su campana sonora se deja oír en todo el Orbe, para hacer comprender a la humanidad el tiempo en que vive.

08-215.62. Vengo a buscaros porque me pertenecéis, y como os amo, no quiero que os extraviéis más. Sois chispa de mi luz divina y en Mí tendréis que fundiros. Es la eternidad la que vengo a ofreceros, para que podáis admirar todo su esplendor.

08-215.63. Vengo hablándoos con palabra clara y sencilla para que entendáis su sentido  y no vayáis más tarde a quejaros de que os hablé con palabra incomprensible.

08-215.64. Si en el Segundo Tiempo os di mis lecciones en parábolas, muchas de las cuales no alcanzasteis a comprender, ahora vengo a hacer la aclaración de todas las enseñanzas con la luz vibrante del Espíritu Santo.

08-215.65. Comprended que todas las penalidades de esta vida que vivís, son consecuencias de las faltas humanas, porque Yo que os amo, no podía ofreceros un cáliz tan amargo. Os he revelado desde los primeros tiempos la Ley como un camino donde podéis preservaros de las caídas, del abismo y de la muerte.

08-215.66. Para todos tendrá que llegar el instante en que os pida cuenta de mi Ley y de los dones con los que os he agraciado.

08-215.67. Vais por el camino de vuestra vida llevando a cuestas unos la cruz del deber y del dolor, otros llevan la cruz de su pecado, mas si me llamáis, Yo seré vuestro cirineo para ayudaros a llegar a Mí.

08-215.68. Cumplid con mis enseñanzas y al instante os sentiréis aliviados de vuestra carga, os sentiréis tranquilos y una suave frescura mitigará vuestra fatiga.

08-215.69. Abrid vuestros ojos, penetrad con la mirada espiritual y contemplad mi esplendor. Mirad cómo se abre la puerta que ha de dejar pasar a los siete espíritus que he confiado a la humanidad; son siete virtudes que quiero alienten siempre en vosotros, ellas son: El amor, la humildad, la paciencia, el orden, la serenidad, la perseverancia y la caridad. Dejad que estas virtudes aniden en vuestro corazón y experimentaréis la felicidad.

08-215.70. En esta forma mi Espíritu se acerca al vuestro para saturarlo de luz y decirle: este cuerpo que hoy poseéis, como vestidura pasajera, es el instrumento por el cual alcanzaréis gran purificación y elevación espiritual.

08-215.71. Si os presentase en vuestro paso al enfermo de lepra ¿Os apartaríais de él llenos de horror? ¿Seréis incapaces de tocarlo con vuestra mano? ¿Acaso teméis contagiaros? No, mis discípulos, porque en vez de contemplar la miseria de aquél cuerpo, debéis contemplar su espíritu, que es vuestro propio hermano, que es mi hijo quien espera vuestra caridad. ¡Cuánto tenéis que aprender aún!

08-215.72. Bienaventurado el corazón humano que se arrepiente de sus flaquezas y hace propósito de enmienda, porque además de ser perdonado alcanza mi luz. Yo he de hacer de los pecadores mis discípulos amados.

08-215.73. Yo soy la resurrección y la vida, venid a Mí y viviréis eternamente, porque en Mí encontraréis la paz.

08-215.74. La luz de mi Espíritu Santo está derramada en todo el Universo. Por los dones de intuición, de revelación y videncia, despiertan los hombres al nuevo tiempo.

08-215.75. Vibra mi Espíritu lleno de justicia y penetra hasta lo más profundo de la conciencia para ayudarla a apartar a los espíritus del pecado, atar la cizaña en gavillas y arrojarla al fuego.

08-215.76. Para que vosotros podáis decir al mundo: “He aquí, al Padre que está entre vosotros” mucho tendréis que prepararos.

08-215.77. Muchas naciones están asoladas por el hambre, hambre del pan de la tierra y del pan celestial.

08-215.78. A través de religiones, filosofías y sectas, me buscan los hombres, son caminos por los que algún día, me hallarán.

08-215.79. Mientras vosotros caminéis por el sendero estrecho que conduce directamente a mi corazón, aunque tengáis que recorrer distancias, escalar montañas y salvar abismos, sentiréis en cada uno de vuestros pasos, que vais escalando en la senda espiritual, desde donde podréis contemplar la silueta de la Tierra Prometida.

¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!