ENSEÑANZA
No. 19
01-019.01
Humanidad: sosegad vuestra mente agitada por las vicisitudes y azares de la
vida.
01-019.02
¡Cuánto lucháis tratando de libraros de la oscuridad en que vivís, a pesar
de encontraros en pleno tiempo de la luz! Grande es vuestra lucha y por eso venís
cansados: os he llamado precisamente para que descanséis unos instantes, porque
tendréis que proseguir en el cumplimiento de vuestra misión que apenas habéis
principiado.
01-019.03
De tiempo en tiempo he venido descorriendo los velos de mi arcano de acuerdo con
vuestra evolución, porque sólo quien recorra este camino podrá llegar a Mí.
01-019.04
Soy el Maestro que busca a la humanidad por todos los senderos para enseñarles
el camino verdadero.
01-019.05
Mi palabra viene como espada de luz a luchar contra la ignorancia y la
incredulidad de los hombres. Vengo a manifestarme delante de quienes han negado
mi existencia, para preguntarles: ¿Quién formó el Universo con su diversidad
de mundos, apenas visibles para vosotros? ¡Ah humanidad, que en vuestro
alejamiento de la verdad habéis tenido la osadía de pensar que la idea de un
creador ha sido una simple invención de la mente humana! ¿Cómo podéis
imaginar que de vuestra mente limitada y pequeña pudiese surgir la noción de
lo eterno e infinito?
01-019.06
Más también vienen a Mí los que dicen que me aman y a éstos les digo: ¿Cómo
podéis decir que me amáis, si hacéis lo contrario de lo que dicta mi Ley, si
vosotros mismos os traicionáis al mostrar en vuestras obras sentimientos
opuestos a vuestras palabras.
01-019.07
Aquí mismo, entre estas multitudes que me escuchan, cuántos hay que dicen ser
espiritualistas y aún no conocen el poder y la sabiduría del Espiritualismo,
ni las potencias y atributos del espíritu, y con sus obras van negando mi
Doctrina que como luz radiante ilumina espiritualmente a la humanidad. Mas mi
paciencia es infinita para esperar a que os transforméis en mis discípulos; he
de hacer de vosotros antorchas que con su luz lleven a otros pueblos el mensaje
original que recibisteis como revelación, a través del entendimiento humano.
01-019.08
Si los hombres negasen vuestro testimonio y os desmintiesen, recordadles que Yo
tenía una cita con la humanidad de este tiempo, la cual he venido a cumplir;
decidles que si prometí volver, es porque mi tarea aún no había terminado ni
terminará hasta que no exista un solo pecado. Escrito está que si noventa y
nueve ovejas están en el aprisco y una me faltare, a ésa buscaré.
01-019.09
Quiero mostraros nuevamente el poder de mi amor convirtiendo los duros corazones
de la humanidad en apóstoles de mi Doctrina, empezando por este pueblo, no
menos duro de corazón que los demás. vengo a deciros que ampliéis vuestro
conocimiento con este nuevo mensaje que os he traído para que lo unáis a mis
revelaciones pasadas hasta que logréis formar en vuestro entendimiento el libro
de la sabiduría, para que seáis dignos de dar testimonio de mi verdad y de
enseñarla a vuestros hermanos.
01-019.10
Os llamarán agitadores, mas no temáis, que también a vuestro Maestro lo
juzgaron en aquel tiempo por trastornar, según el decir de los hombres, la
paz. De cierto os digo, que no sólo vine a agitar con mis revelaciones el corazón
de unos cuantos hombres, sino a estremecer con mi palabra el espíritu de toda
la humanidad.
01-019.11
Así vengo a vosotros en este tiempo en el cual mi luz, se manifestará en
diversas formas sobre los hombres y volverá a estremecerles, a unos de gozo, a
otros de temor, a otros de ira, pero no habrá uno que, llegada la hora de ser
conocido mi mensaje, no se conmueva.
01-019.12
¡Cuán débiles habéis sido para llamar a Cristo, los que sabíais que había
de venir. Mas ahora, que ya tenéis mi revelación y mi mensaje, no vayáis a
ser débiles, tímidos o fríos.
01-019.13
¿Os he lastimado llamándoos duros de corazón? Sólo os he dicho la verdad,
porque en todos los mundos, todas las criaturas cumplen con mi Ley, y vosotros
no respondéis a mi llamado divino.
01-019.14
Mas no temáis, porque ninguno ha llegado aún a la meta, pero todos llegaréis,
os lo prometo Yo, que soy la promesa de todos los tiempos; Yo, el incansable,
que nunca dejaré de enseñaros.
01-019.15
Comenzáis a soñar con ser portadores y apóstoles de la verdad, mas no os
precipitéis, llevad siempre por guía la luz de vuestra conciencia, porque ¿Cómo
manifestaréis la verdad si aún no la habéis encontrado en vosotros mismos? ¿Cómo
vais a demostrar que me amáis y amáis a vuestros hermanos, si dejáis espinas
y abrojos al paso de vuestros semejantes?
01-019.16
El agua del río de la vida, que es mi verdad, es mansa, cristalina y agradable,
mas no la confundáis con el agua que vosotros dais al necesitado, porque ésta
es a veces impura.
01-019.17
Tomad mi bendición, ella sea en vosotros como manantial de agua inagotable que
apague la inmensa sed que os agobia.
01-019.18
Mi bendición sea como bálsamo sobre vuestras enfermedades, dolencias y
amarguras; ella levante a la vida a los que vayan perdiendo fuerza en su camino
de evolución.
01-019.19
Para ayudaros en vuestra elevación, hago que mi paz sea en el corazón del apóstol
del Tercer Tiempo, a quien recibo en representación de la humanidad y por su
conducto le entrego mi caridad.
01-019.20
Hoy escucháis mi voz a través del entendimiento humano que os dice nuevamente:
"Amaos los unos a los otros", así escuchasteis la voz del Señor en
labios de Jesús, cuando os enseñaba a amar a vuestro prójimo como a vosotros
mismos, en confirmación de la Ley que recibiera el pueblo de Israel por
conducto de Moisés en el Primer Tiempo.
01-019.21
Moisés fue mi portavoz en aquel tiempo, él os llevó hasta las puertas de la
Tierra Prometida, mas no le permití penetrar en ella, porque ahí le hubierais coronado rey; y en verdad os digo, que su reino tampoco era de este mundo. Al
pueblo le fue dada la Tierra de Promisión, para que en ella habitara en paz y
elevara su culto al Padre. En Jerusalén, aquel pueblo edificó el primer templo
a Jehová y en él se manifestó el Espíritu Divino: ahí recibió la queja o
la alabanza de los hijos de aquellas tribus. Sobre su altar colocasteis el Arca
de la Alianza, símbolo de vuestro pacto con el Padre y ante el Tabernáculo
inclinaron su cerviz reyes y sabios.
01-019.22
Los sacerdotes encargados del culto, fueron llenos de amor en un principio, mas
luego dejaron que el gusano roedor de la vanidad y la codicia penetrara en su
corazón y tornándose en hipócritas, falsos y profanos. Fue entonces cuando
aparecieron uno tras otro los profetas, anunciando la venida del Mesías,
quienes fueron negados, burlados y sacrificados por el pueblo.
01-019.23
Así prepararon ellos mi llegada, con su sangre.
01-019.24
Como toda palabra que viene de Dios ha de cumplirse, el Mesías nació entre la
humanidad y vino a enseñaros cómo se cumple con la Ley del Padre y se rinde
culto a Dios amando y perdonando, llenando de consuelo y de luz la vida de los
hombres.
01-019.25
Llegué como Pastor a reunir a las ovejas que ya los lobos habían empezado a
robarse y les mostré el aprisco. A lo largo de mi paso por la Tierra, enseñé
a los hombres el amor y los frutos que de él brotan, a los que llamaron
milagros. Esas obras encendieron la fe en los corazones y a través de ella les
hice contemplar la verdadera senda. Millares y millares de hombres fueron
testigos de mi palabra y de mis obras, mas sólo doce me siguieron de cerca.
01-019.26
Cuando el momento de mi partida se aproximó, les dije: La fiesta de la Pascua
va a celebrarse en Jerusalén, es necesario que vayamos allá para que se
cumplan las profecías. Entonces hice a mis discípulos mis últimas
recomendaciones, grabándolas en su espíritu con el fuego divino de mi amor.
Hacia Jerusalén partí con mis discípulos. Cuando crucé la puerta de la
ciudad, sobre el humilde y manso pollino, la multitud, entre la que se
encontraban los enfermos que sané, los ciegos que volvieron a mirar, los paralíticos
que anduvieron y los tristes que fueron consolados y llenos de esperanza,
elevaron himnos y cantos de alabanza y de gloria, porque el Salvador prometido
al fin había llegado. Nadie sabía que en aquella Pascua Yo sería el Cordero
Inmolado.
01-019.27
A mi paso y bajo la luz de mi mirada, se estremecían los corazones, sanaban los
enfermos y de su pecho surgían las palabras de alabanza y gratitud hacia el Rabí.
Entonces se acercaron a Mí los fariseos y me dijeron: "Señor, haced que
vuestros discípulos y esta gente, cesen en su algarabía, porque trastornan el
orden de la ciudad durante la fiesta", a lo cual les respondí: "En
verdad que si éstos callaren, las piedras clamarían de gozo". Aquellos
fariseos se alejaron, mas ya sus corazones temerosos y preocupados ante las
obras que hacía Jesús, iban urdiendo la traición.
01-019.28
Así llegué hasta el pórtico del templo, que en un tiempo había sido
santuario del pueblo del Señor y que después habían convertido en su mercado
y arrojé de él a sus profanadores.
01-019.29
El corazón y las obras de los que se decían ser ministros del Señor y
Doctores de la Ley, iban quedando al desnudo ante los hechos de Jesús; fue
entonces cuando pidieron matarlo para no perder su poder que estaba amenazado.
01-019.30
Uno de mis discípulos que mucho había oído mi palabra de amor, que hablaba
del Reino del espíritu y que había sentido en su corazón la caricia y el amor
de su Maestro, fue con su flaqueza y falta de fe en mis promesas, la puerta que
se abrió para dejar penetrar a la maldad humana que cayó sobre Mí. ¡Con cuánto
odio gritaban aquellos hombres y pedían al súbdito del César que me
crucificara! Mas era menester que el Hijo de Dios se viese en grandes pruebas
para que los hombres contemplasen su humildad, su amor y su poder.
01-019.31
La sangre de aquel cuerpo fue vertida sobre la Tierra y los labios humanos que
manifestaron en el mundo al Verbo Divino, no cesaron de hablar de amor y de perdón
hasta el último instante en la cruz. Y Cristo fue uno con el Padre, porque el
Verbo que se hizo hombre para ser oído en el mundo, siempre ha estado en Dios.
01-019.32
Años más tarde, la ciudad y aquel templo profanado, fueron destruidos para que
se cumpliese mi palabra; de aquello no quedó ni piedra sobre piedra. Yo había
dicho que el templo de Salomón, con ser a los ojos humanos tan regio, grande y
magnífico, podía destruirlo y volver a construirlo en tres días.
01-019.33
De cierto os digo, que los hombres no han comprendido el sentido espiritual de
aquellas palabras, porque el tiempo no pasa sobre Mí, ya que Yo soy la
eternidad. Héme aquí en la Tercera Era, en el tercer día, cimentando el
verdadero templo y construyéndolo en el espíritu de los hombres.
01-019.34
Elías fue elegido para anunciaros que el Libro de los Siete Sellos había sido
desatado y que estaba abierto en el Sexto Sello. Mi palabra ha venido llena de
luz a encender vuestra fe, para que no caigáis más en idolatría y dejéis que
Yo edifique en vuestro corazón mi templo, mirad que las obras hechas por las
manos de los hombres son destruidas, mientras que las obras del espíritu, son
inmortales.
01-019.35
Los perdidos serán hallados y los confundidos iluminados y todos hallarán el
camino que los conducirá a la Tierra Prometida.
01-019.36
Si aquí en la Tierra no me quisisteis reconocer ni dejasteis que os reuniera
como el ave reúne bajo sus alas a sus polluelos, más allá de este mundo os
reuniré bajo mi manto de paz eternamente.
01-019.37
Pueblo: Os he recordado mi vida entre vosotros, porque se acercan los días de
conmemoración de aquella última semana que pasé entre la humanidad. En esos días
sentís como si del infinito descendiese un mensaje para vosotros.
01-019.38
Todo lo que miráis os parece que os habla de Mi. El sol, los campos, las
ciudades, los hombres, todo lo sentís como si os hablara del Maestro. Es que el
recuerdo os hace volver a sentir mi presencia y Yo os envío nuevamente mi
mensaje de amor.
01-019.39
Si en estos días vuestros ojos quieren llorar, dejadles, si vuestro corazón se
estremece de amor, dejadle también.
01-019.40
Cristo, al que una multitud rechazó, es el mismo que ahora viene a manifestarse
a vosotros, porque fue el cuerpo el que destrozaron los hombres, mas no al Verbo
que por El habló.
01-019.41
¿Qué muerte podría detener mis pasos o qué sepulcro podría retenerme? Sin
embargo vosotros sin quererlo, sin daros cuenta habéis sepultado en vuestro
corazón la verdad cuya esencia es la del Maestro. Esa materia que lleváis, la
habéis convertido en sepulcro de vuestro espíritu.
01-019.42
Dejad que el espíritu levante la losa de vuestro corazón para que se eleve
lleno de luz a la vida verdadera.
01-019.43
Así os explico fácilmente lo que creéis difícil de comprender: Cristo y el
Amor Divino son el mismo Padre. Jesús fue el hombre perfecto que manifestó el
mensaje de Dios. El fue la más alta expresión de espiritualidad, por eso es
llamado el Divino Maestro.
01-019.44
¡Oh discípulos amados! Cuando pensáis en las obras que hice en el mundo, os
sentís muy torpes y pequeños para imitarme. Cuando meditáis en los tiempos
que desde entonces han transcurrido, os dais cuenta de que muy poco habéis
evolucionado espiritualmente. Hay momentos en que sentís el anhelo y la
necesidad de desarrollar vuestros dones espirituales, para recibir directamente
mis mensajes, así como penetrar en el futuro y resolver por medio de los
atributos del espíritu los conflictos, las pruebas y el caos que os rodea entre
la humanidad.
01-019.45
¡Cuánto deseáis ver con la mirada del espíritu! Y veréis, pero será cuando
descubráis que dejándoos conducir por la luz de la conciencia que ilumina a
vuestro espíritu, comprendáis mejor las revelaciones del Señor.
01-019.46
Por ahora estudiad este mensaje y escribidlo porque vendrán tiempos en que ya
no escucharéis esta palabra y entonces sólo os quedarán los escritos.
01-019.47
Quiero que mi palabra, al formarse los libros que habrán de extenderse por la
Tierra, sea impresa sin mancha, pura, tal como brotó de Mí.
01-019.48
Si así la hicieseis llegar a vuestro libros, de ella brotará una luz que
iluminará a la humanidad y su esencia será sentida y comprendida por todos los
hombres.
01-019.49
Mi mensaje de este tiempo también será negado y combatido, algunos dirán que
no tuvo objeto mi manifestación; pero no temáis porque mi Obra del Segundo
Tiempo también ha sido discutida, negada, escarnecida y, sin embargo, corazón
por corazón y espíritu por espíritu han reconocido y valorizado aquella pasión
que entre vosotros viví.
01-019.50
Sí, pueblo, sabed que ha habido y hay quienes dicen: ¿Que relación tiene el
dolor de Jesús con vuestra salvación? Su dolor no puede darnos la gloria. Y el
Espíritu de Verdad os dice: Yo fui entre los hombres a través de Jesús, como
esas plantas de olor que perfuman las manos del que les arrancó la vida.
01-019.51
Aquel madero que me disteis y que Yo acepté, fue prueba de mi amor por
vosotros y prueba también de que os salvaríais con mi ejemplo. ¿Por qué creéis
que si Yo hubiese sabido que mi sacrificio iba a ser inútil, os lo hubiese
ofrecido? No recordáis que os he dicho que en la Obra del Padre no se pierde ni
una semilla? Cuando el costado del Maestro fue abierto, quise que en él vieseis
la puerta que se abría para que todos moraseis en la eternidad, y el primero
en contemplar esa puerta, fue el soldado que hundió su lanza en el cuerpo de
Jesús.
01-019.52
Mi amor es como el árbol que perfuma el hacha del leñador que le arranca la
existencia; cada gota de sangre de aquel cuerpo se derramó sobre esta
humanidad, perdonando a todos y perfumando su existencia con la esencia divina
de mis enseñanzas.
01-019.53
Mas si a esta humanidad en su ceguera, le pareciese que aquel sacrificio no le
bastaba para su salvación, aquí está de nuevo mi palabra, no la palabra del
hombre que no ha sabido explicar aquel mensaje, sino mi palabra que viene a enseñaros
la esencia inmortal de mi Doctrina y de mis obras, explicación divina con la
que los hombres sabrán el valor espiritual de aquella sangre derramada en el
Calvario por amor a la humanidad.
01-019.54
Vengo a deciros cuál es la esencia de aquel sacrificio, porque sois míos como
Yo soy vuestro.
01-019.55
Nunca he visto enemigos en ninguna criatura porque todos sois mis hijos. La
palabra enemigo profana los labios de quien la pronuncia, refiriéndose a un
hermano.
01-019.56
Longinos atravesó mi costado y derramé en el la sangre que fue luz en sus ojos
ciegos.
01-019.57
Quiero que seáis como vuestro Maestro, para llamaros justamente mis discípulos.
Mi herencia es de amor y de sabiduría. Fue Cristo el que vino a vosotros y es
Cristo el que os habla en estos instantes, mas no tratéis de separarme de Dios,
ni mirarme fuera de El, porque Yo soy y he sido siempre Uno con el Padre. Os he
dicho que Cristo es el Amor Divino, por lo tanto no tratéis de separarme del
Padre. ¿Creéis que El sea un Padre sin amor a sus hijos? ¿Cómo lo concebís?
Ya es tiempo que lo reconozcáis.
01-019.58
Nadie se avergüence de llamar Padre a Dios, al Creador, porque ese es su
verdadero nombre.
01-019.59
Os he traído de nuevo la luz para que analicéis lo que antes no habíais
logrado comprender.
01-019.60
Si a vuestro espíritu le dije antes de enviarle a la Tierra que iba a darle un
mundo de enseñanzas, hoy le digo que le ofrezco un cielo de sabiduría.
01-019.61
Caminad por este sendero de espiritualidad y recibiréis ese cielo del que os
hablo.
01-019.62
La sabiduría del espíritu es luz que no se apaga jamás.
01-019.63
Soy el Maestro, soy Cristo quien os habla a través de la conciencia, en la
forma en que sólo Yo tengo para llegar a cada uno de vosotros, la que al
hablaros os acaricia.
01-019.64
Aquí me tenéis buscando seres en apariencia inútiles para una obra de amor,
los que sé que me servirán porque Yo les he creado.
01-019.65
Vengo a servirme de vuestro espíritu, de vuestra voluntad, de vuestro corazón,
de vuestra mente, y mientras llegáis al momento de vuestra preparación e
iluminación, en el cual pueda servirme de vosotros convirtiéndoos en mis
instrumentos, os dejo mis enseñanzas para que aprendáis la sabia lección.
01-019.66
Así, preparándoos con mi palabra, penetrad en estos días de recordación.
Meditad, meditad en aquella hora en que la tierra protestó por la ingratitud
humana y se obscureció el cielo, pero en la que el Cordero no protestó.
01-019.67
Fue triste la mirada del Maestro en el Gólgota, mas con ella os bendecía. Para
aquellas turbas iba a morir, mas El sabía que pronto resucitaría en cada corazón,
cuando fuesen naciendo a la fe.
01-019.68
Dicen los que van a Jerusalén que en aquellas tierras hay un ambiente que
sobrecoge al espíritu y que hasta la luz parece extraña.
01-019.69
De cierto os digo, que es la voz de la conciencia, son los recuerdos que hacen
estremecer al corazón, y aunque ahí murió Jesús y dejó de verlo la
humanidad, Cristo aparece en todas partes en esencia, presencia y potencia.
01-019.70
Caravanas de hombres y mujeres se encaminan a Jerusalén y al pisar aquellos
sitios, traen a su mente recuerdos dulces unas veces, amargos otras. Encuentran
todo aquello saturado de presencia de Jesús. Mas ¿Para qué peregrinar tanto
en busca de huellas materiales, teniendo cada uno mi divina presencia en su espíritu
donde quiera que esté?
01-019.71
Yo quisiera que con esta enseñanza os levantaseis todos para llevar un mensaje
de fraternidad, de buena nueva, de amor; un saludo, una gota de bálsamo, un
abrazo de amistad a todos vuestros hermanos.
01-019.72
Vengo en este tiempo para que contempléis desde la Tierra, con la luz de mis
lecciones, a la Nueva Jerusalén, la Ciudad Blanca prometida al espíritu, la
que Juan mi Apóstol contempló en su revelación; mas si en la primera Jerusalén
la maldad del hombre me elevó en la cruz del martirio, en la nueva Ciudad, la
cual será espiritual, me elevarán los espíritus sobre el altar de su amor.
¡MI
PAZ SEA CON VOSOTROS!