ENSEÑANZA
No. 129
05-129.01
Desde mi reino vengo a la morada del hombre buscando la lámpara de vuestra fe.
He llamado en cada corazón, para reconocer en cada uno su buena voluntad para
acudir a mi llamado. En algunos encontré un santuario iluminado por la llama de
una lámpara, en otros solamente tinieblas. Unos son recintos limpios, donde
puedo penetrar, los otros están manchados, y es menester que se purifiquen para
recibirme; mas a todos los bendigo con el mismo amor.
05-129.02
El que llama a vuestras puertas, no viene con regios atavíos, siendo Rey; viene
con vestidura de caminante y en busca de albergue. Cuando os contemplo
despiertos, velando y esperándome, mi palabra, como un torrente inagotable, se
desborda en vosotros para fecundar vuestro corazón. Ese corazón que en vuestro
interior late, es una tierra propicia para sembrar la semilla divina. Vuestro
espíritu es el templo de la Divinidad, es mi morada. Vuestra conciencia es el
intérprete de mi voz de justicia y el sostén de mi cetro. Todas estas
potencias os dicen que no sois absolutos, sino que precedéis de un Ser
Omnipotente, al cual tenéis que someter vuestra voluntad, ya que El es
perfecto.
05-129.03
El Padre se acerca a sus hijos para recoger de ellos sus méritos como una óptima
cosecha y no sólo las lágrimas de vuestros sufrimientos, porque ellas no serán
las que Yo almacene en mis graneros. Casi siempre vuestro llanto viene a ser el
fruto de vuestras desobediencias a mi ley; pocas veces lloráis de amor o de
arrepentimiento.
05-129.04
Duro he encontrado vuestro corazón en este tiempo; mas si en el Primero grabé
en piedra mi ley, ¿por qué no he de imprimirla en esta era en la roca de
vuestro corazón? Ahí os mostraré el poder de mi palabra, escribiendo no una
hoja, sino un libro que encierra misterios en mi arcano, que sólo Yo puedo
revelar.
05-129.05
Os estoy hablando como Padre y como Maestro, mas cuando os hable como Juez,
temed mi justicia, pero no huyáis porque aun esa voz es amiga y si os reclama,
es porque os ama. Así me muestro ante vuestros ojos, para que podáis
conocerme. ¿Cómo podríais lograrlo si vivieses eternamente oculto tras una
cortina de misterio? Comprended
que he tenido necesidad de manifestarme poco a poco delante de vuestro espíritu, para que podáis llegar a mirarme en
todo mi esplendor. Si al principio de vuestra evolución espiritual me hubiese mostrado a vuestro espíritu en toda mi
grandeza, ¿qué habríais visto, sentido o comprendido? Nada; al sentiros cerca
de Mí, hubieseis percibido un vacío infinito, o al querer concebir la profunda
verdad, hubieseis encontrado impotente a vuestra razón y débil a vuestro espíritu.
Hoy vengo a descorrer otro poco el velo de mi arcano, para que conozcáis algo más
de vuestro Dios.
05-129.06
¿Quién está ciego que no pueda mirarme? ¿Quién está insensible que no
pueda sentirme? Ha tiempo que he venido preparándoos para que me escuchaseis
bajo esta forma, que es como ver mi faz, a la vez que os preparo para tiempos
futuros en los que tendréis que saber más de Mí. Entonces, si estáis ávidos
de luz, si tenéis hambre y sed de verdad, escuchadme con todos vuestros
sentidos y potencias y me contemplaréis. No os familiaricéis con esta palabra,
ni caigáis en la rutina de lo ritual. No toméis mi enseñanza como cualquier
obra material, ni os valgáis de ella para lucrar con la buena fe o con las
dolencias físicas o espirituales de vuestros hermanos.
05-129.07
Llegó el tiempo de la comprensión para vosotros; llegó el momento de la
lucidez y ya no está lejos el instante en que os levantéis para hacer brillar
en otros corazones esta luz. Os doy sensibilidad y es doy saber para que cumpláis
con vuestra misión espiritual. Todos estáis capacitados para dar un consejo de
luz a los necesitados, para secar el llanto del que llora. Os he entregado en
abundancia un bálsamo precioso, el cual no debe estar inactivo un solo día. El
dolor os ha purificado para que podáis desarrollar vuestros dones; no os volváis
a manchar con el pecado; también vuestros labios y vuestro corazón se
purificaron, el uno para convertirse en fuente de caridad y buenos sentimientos,
y los otros para que supiesen expresar lo puro, lo elevado.
05-129.08
He aquí mi lección clara, transparente como el agua con que calmáis vuestra
sed; convierto vuestro corazón en fuente para que guarde estas aguas y a través
de su transparencia podáis contemplar su fondo, que es como si contemplaseis a
mi Espíritu libre de toda forma o vestidura.
05-129.09
Oídme, discípulos, porque de Mí proviene toda sabiduría. Vengo a vosotros
con palabras y obras para sorprenderos en vuestro sueño; mas de cierto os digo,
que antes de llegar a un pueblo o a un corazón, le envío un emisario o
precursor para que a mi llegada sepa reconocerme y recibirme. Ahora preguntaos
en cuál de mis llegadas estuvisteis preparados para recibirme.
05-129.10
Los profetas de los primeros tiempos que anunciaron la venida del Mesías,
fueron burlados, perseguidos y apedreados en las ciudades. Elías, en este
tiempo, hablando por los labios de un varón inspirado y justo que se llamó
Roque Rojas, predicó en el desierto y muy pocos escucharon su voz.
05-129.11
Si observáis la lucha de Moisés con su pueblo en aquel Primer Tiempo, veréis
también la escasa fe, la falta de preparación en los momentos decisivos.
Recordad que, habiendo encargado Moisés a su pueblo la noche de la liberación,
que nadie durmiese y que pasaran la velada orando de pie, con las sandalias
puestas y el cayado en la mano, hubo muchos que se entregaron al sueño, y
cuando despertaron, ya el pueblo había partido; y cuando Moisés dejó al
pueblo orando en el monte Sinaí, al descender encontró a la multitud entregada
al culto idolátrico, olvidado por completo de los anuncios de su guía y
profeta sobre las promesas de Jehová.
05-129.12
Nunca he querido encontramos impreparados o sorprenderos pecando o durmiendo en
el regazo del mundo y da la carne; por eso os he enviado primero a mis
emisarios, para que ellos hagan llegar mi voz desde la casa más humilde hasta
la mansión más suntuosa. Siete grandes profetas hice nacer del mismo pueblo
para que le anunciaran la venida del Salvador del mundo, siete hombres que
fueron hermanos de aquel pueblo, que llevaron su sangre y su lengua. En ellos
puse mi voz para que fueran como un faro de esperanza para los pobres y
oprimidos y un presagio de justicia para el soberbio, para el malvado, para el
injusto.
05-129.13
Cuando el Prometido llegó entre su pueblo, muy pocos le siguieron, sólo los
que tenían hambre y sed de justicia; mas los que estaban llenos de honores, de
vanidades y de poder, que eran los que se sentían señalados por el índice de
mi justicia, esos fueron los que prepararon la cruz para el Hijo de Dios.
05-129.14
Vosotros llevaréis la buena nueva a la humanidad de que ya está viviendo en el
tiempo del Espíritu Santo, de este tiempo que ha sido anunciado por grandes señales
en la naturaleza, para abrir a la verdad los ojos de los hombres de ciencia,
para mover a regeneración el corazón del pecador y para hacer penetrar en
meditación al mundo; mas esta humanidad, sin querer traducir esas voces a su
verdadero sentido, cuando no lo ha atribuido todo a causas materiales, ha caído
en temores supersticiosos. Por eso mi palabra ha tropezado en este tiempo con
corazones que son rocas, comenzando para Mí una nueva pasión.
05-129.15
La luz que mi Espíritu ha derramado sobre vosotros en esta era, es la sangre
que en la cruz derramó Cristo por toda la humanidad. Como figura anticipada de
estas revelaciones, en el Primer Tiempo sacrificasteis corderos y con su sangre
señalasteis las puertas de vuestras casas. La sangre es vida, el sacrificio
amor; el amor es la luz del Espíritu. Esa ha sido vuestra marca o señal en
cada uno de los tiempos.
05-129.16
Oh pueblo, que os habéis levantado en seguimiento de esta voz, no olvidéis
nunca que la caridad del Señor os ha señalado para una grande misión. Esa
marca divina es mi ósculo de amor, es antídoto, arma y escudo.
05-129.17
La vida que hoy cruzáis, es un desierto mayor que aquel que atravesó Israel en
el Primer Tiempo, mas si en su tránsito no os falta el amor y la fe, no habrá
escasez, ni hambre, ni sed. Habrá agua y maná, habrá oasis y alegría en el
viaje. Quienes no huyan de las arenas quemantes, ni se arredren ante los
enemigos, ni se fatiguen por el largo viaje, pronto se sentirán llegar a la
"tierra prometida"; mas aquellos que en la jornada busquen las
comodidades, los placeres y los medios para hacerse grandes, esos quedaran
estacionados en el camino y tardarán en llegar a las puertas de la ciudad. El
camino es evolución, el desierto es prueba para la fe y temple para el espíritu.
05-129.18
No hagáis de este camino un sendero a vuestra manera, no queráis adaptar mi
ley y mi obra a vuestra vida, costumbres y pasiones. Sed vosotros los que os
apeguéis a mi ley.
05-129.19
A veces no alcanzáis a comprender por qué os amo tanto, por qué os perdono
todas vuestras faltas; entonces os muestro a vuestros semejantes para que hagáis
con ellos, lo que el Maestro ha hecho con vosotros.
05-129.20
¿Quién puede dudar de la bondad de mis enseñanzas en este tiempo? Les he
dicho a los hombres como en aquel tiempo: "Amaos los unos a los
otros", a los hijos: "Venerad a vuestros padres", al hombre:
"Respetad a la mujer", a los padres: "Dad buen ejemplo a vuestros
hijos". Esto no es tiniebla. Mi semilla es de paz, de amor, de concordia.
Detened con ella esa restitución que desde los primeros tiempos ha venido
pasando de padres a hijos, restitución dolorosa que ha sido la semilla que
siempre habéis estado sembrando y recogiendo. Es menester que toda falta sea
lavada, y en verdad os digo, que ninguna falta escapa a mi justicia. Podrá
pasarse un año, un siglo y hasta una era, mas el momento de juicio tendrá que
llegar.
05-129.21
Amad la limpidez, vivid de acuerdo con la ley que os señala la conciencia.
Aprovechad estos tiempos de enseñanza, para que pongáis en práctica lo que
habéis aprendido. No durmáis mientras otros lloran, no os familiaricéis con
los rumores de guerra. Mirad que esos rumores están llenos de sollozos, de
lamentos y de angustia; comprended
que esos rumores que hasta vosotros llegan, son
voces dolorosas de vuestros hermanos; más vale que a través de mi
palabra sintáis el dolor de aquellos y movidos a piedad oréis y hagáis méritos
para que encuentren la paz y no sea la guerra la que sorprenda a vuestra nación,
y cuando estéis bebiendo un cáliz muy amargo exclaméis: ¡Ahora comprendo por
lo que han pasado aquellos pueblos!
05-129.22
¿Qué sería de este pueblo al que he congregado, si no lo doctrinase con
palabras de justicia, de sabiduría y de amor? ¿No creéis en mi palabra de
este tiempo porque os la hago oír por medio de mis hijos?
05-129.23
Si a los profetas de los primeros tiempos les disteis muerte en las calles y a
mis apóstoles más tarde les llevasteis al martirio, os digo que también es
muerte la que dais a estos portavoces cuando la palabra que vierten sus labios
no es creída. ¿Sois tan materiales, que no sentís la esencia divina de esta
palabra? Acordaos que os dije: "El árbol por su fruto es reconocido".
05-129.24
Os estoy preparando para el tiempo en que ya no escuchéis mi palabra, porque
para entonces los hombres van a nombraros el pueblo sin Dios, el pueblo sin
templo, porque no tendréis regios recintos para rendirme culto, ni celebraréis
ceremonias, ni me buscaréis en imágenes; pero os dejaré un libro como
testamento que será vuestro baluarte en las primeras y será el camino por
donde guiéis vuestros pasos. Estas palabras que hoy escucháis por medio del
portavoz, mañana brotarán de los escritos, para que os regocijéis nuevamente
y sean escuchadas por las multitudes que para ese tiempo llegarán.
05-129.25
No despreciéis lo escrito en otros tiempos, porque seríais fanáticos; no os
dejéis dominar por las pasiones, y aprended a respetar a vuestros hermanos que
en otros tiempos escribieron con su amor, con fe y aun con su sangre, páginas
de ese libro en el cual están los nombres y los ejemplos de los que han dado
testimonio de mi verdad.
05-129.26
¿Me amáis y me reconocéis? ¿Amáis a María, vuestra Madre Celestial? Pues
en aquellas páginas existe una que está escrita con la sangre de vuestro
Salvador y con las lágrimas de María, de Aquella que encierra en su seno el
amor maternal divino.
05-129.27
Si queréis que las nuevas generaciones respeten el Tercer Testamento, respetad
vosotros los testamentos pasados.
05-129.28
Las grandes pruebas conmoverán al mundo, y entonces los hombres pondrán atención
al nuevo libro, el cual encontrarán firme como una roca, impreso en el corazón
de un pueblo.
05-129.29
Comprended mi palabra; mucho os he hablado de mi ausencia y de mi partida, mas
entended que os he hablado en sentido figurado. Podré dejar de hablaros bajo
esta forma, pero, ¿concebís que pueda apartarme de alguno de vosotros, si Yo
soy la vida de vuestro espíritu y habito por siempre en él? ¿Podréis dejar
de oír la voz de vuestro Padre en el interior de vuestro ser? Jamás, si sabéis
prepararos.
05-129.30
Hacia esa meta camináis, con ese fin vine a prepararos por medio de esta
comunicación. Si estáis preparados, escucharéis mi voz límpida y clara, si
no lo estáis, os turbareis y nada podréis entregar como testimonio. ¿Qué
vais a entregar entonces, de qué vais a hablar después de la partida de mi
palabra?
05-129.31
Quiero que sin saliros de una vida natural y sencilla, sin que caigáis en un
estado que pudiera considerarse fuera del normal, os conservéis siempre
preparados y lleváis guardadas en vuestro corazón la espiritualidad, para que
en cualquier momento en que seáis llamados, os halléis dispuestos a cumplir
vuestra misión.
05-129.32
Os he dicho que en 1950 reuniré a los 144,000 marcados; mas nadie sabe a qué
puntos de la tierra enviaré a nacer a los que se encuentran en espíritu para
que cumplan mi mandato.
05-129.33
Vuestro destino está en Mí, porque Yo soy la resurrección y la vida. Más
tarde os reuniréis en el valle espiritual para desde ahí consumar vuestra
obra.
05-129.34
Espiritualizad vuestras prácticas; ya se aproxima 1950 y no debéis quedar
impreparados. Os quiero celosos, mas no fanáticos. Aprovechad el tiempo que
para el espíritu es luz y redención.
05-129.35
Después de haber caminado mucho, la humanidad aún permanece dividida espiritualmente. ¿Es que a cada pueblo se le ha dado a conocer una verdad
diferente? No, la verdad es una sola.
05-129.36
La división espiritual de los hombres se debe a que unos tomaron una rama y
otros otra. Un solo árbol es el que existe, en cambio, sus ramas son muchas;
pero los hombres no han querido entender así mis enseñanzas, y las discusiones
los distancian y ahondan sus diferencias. Cada uno cree poseer la verdad; cada
quien se siente en lo justo; mas Yo os digo, que mientras sólo probéis el
fruto de una sola rama y desconozcáis el de las demás, no llegaréis a
reconocer que todos los frutos provienen del árbol divino, cuyo conjunto forma
la verdad absoluta.
05-129.37
Al hablaros de estas verdades, no penséis que el Maestro se refiere a los
cultos externos de las diferentes religiones, sino al principio fundamental en
que cada una de ellas descansa.
05-129.38
Ha comenzado a sentirse un fuerte viento de tempestad; sus ráfagas al azotar
el árbol hacen desprenderse sus diferentes frutos, los cuales llegarán a ser
probados por quienes no les habían conocido antes; entonces dirán: ¡Cuán
equivocados y ciegos habíamos estado, cuando llevados de nuestro fanatismo
rechazábamos cuantos frutos nos ofrecían nuestros hermanos sólo por
considerarlos desconocidos!
05-129.39
Una parte de mi luz está en cada multitud, en cada congregación. Nadie se
ufane por lo tanto de poseer toda la verdad. Entended que si queréis penetrar más
al fondo de lo eterno, que si queréis ir más allá de donde habéis llegado,
si queréis saber más de Mí y de vosotros, antes debéis unir los
conocimientos del uno con los del otro y así con todos. Entonces, de esa armonía
brotará una luz clara y purísima, que es la que habéis buscado en el mundo
sin haberla llegado a encontrar.
05-129.40
"Amaos los unos a los otros" he ahí mi máxima, mi mandamiento
supremo para los hombres, sin distinción de credo o de religión.
05-129.41
Acercaos unos a otros por medio del cumplimiento de esa máxima y me encontraréis
presente en cada uno de vosotros.
05-129.42
Observad y comprenderéis que ya se inicia la lucha de ideas, de creencias y de
religiones. El resultado de vuestras contiendas humanas os va conduciendo paso a
paso hacia esa nueva batalla.
05-129.43
¡Ah, si los hombres se preparasen cuando mi luz se acerca a ellos, cuánto
dolor y confusión se evitarían! Mas no saben aún disponerse para recibir la
paz; sólo buscan prepararse para la guerra o cuando menos para la defensa.
05-129.44
Después de anunciaros todo esto, de preveniros, ¿osaríais confundiros como lo
haría cualquier ignorante cuando el tiempo de la lucha haya llegado?
05-129.45
Disponeos para la paz, para la armonía, la conciliación y la fraternidad.
05-129.46
Vais a ver a las grandes religiones atacarse unas a otras, a las multitudes huir
en confusa desbandada; para esa hora este pueblo deberá tener pleno
conocimiento de su misión, estar libre de prejuicios, de manchas o confusiones,
para extender su mano llena de caridad hacia el necesitado de paz. de consuelo,
de luz y de salud.
05-129.47
Regenerad vuestra vida, espiritualizad vuestras obras, estudiad mi palabra,
porque en ella os estoy dando el sabor de todos los frutos del árbol divino,
para que cuando vuestros hermanos vengan a ofreceros el que ellos poseen y que
han cultivado, conociendo ya el sabor del que os he dado, lo aceptéis con amor,
si le encontráis Limpio o lo rechacéis con bondad, si no le halláis puro.
05-129.48
Un sentido superior tiene el espíritu, el cual le permite descubrir lo
verdadero lo puro. lo perfecto; pero es menester que se desarrolle ese don, para
no caer en confusión, o sea que os alimentéis de enseñanzas insanas y rechacéis
lo que en verdad es sustento para
vuestro espíritu.
05-129.49
Voy a daros mi lección, pero antes depositad vuestras penas en Mí. llorad junto al corazón del Maestro. descansad, v cuando hayáis mitigado vuestro
dolor. cuando las lágrimas se hayan secado en vuestras mejillas; elevad vuestro espíritu
para que sobre él sea mi enseñanza.
05-129.50
No quiero ver hambre ni sed en ninguno de mis discípulos, quiero veros
satisfechos de haber comido y bebido en esta mesa, solamente así podréis hacer
obras dignas de Mi en este mundo; no olvidéis que cada día que pasa, aproxima
el de mi partida, y el que no aproveche este tiempo de enseñanzas, después
se sentirá huérfano.
05-129.51
No ha sido el acaso el que os ha traído ante mi presencia; mi voz os llamó por
los caminos y mi caridad os condujo; ahora sabéis que habéis venido para
conocer la misión que os envié a cumplir en la tierra; en mi palabra habéis
sabido cuál es vuestro principio y cuál es vuestro fin; habéis tenido la
revelación de que sois parte de un pueblo, que en tres etapas ha recibido el
maná del espíritu.
05-129.52
Si todo cuanto aconteció en el pueblo de Israel en los dos primeros tiempos, lo
trasladáis a lo espiritual, veréis que lo mismo ha acontecido en vosotros en
el tiempo presente.
05-129.53
La vida de aquel pueblo su historia, es una lección para toda la humanidad, es
una parábola, es un libro cuyas bases de piedra fueron la ley que os revelé en
el Sinaí; su contenido guarda la voz de los profetas, la evolución de un
pueblo, sus luchas, sus triunfos y sus caídas, sus goces y sus amarguras. También
en él está la obra perfecta de Cristo entre los hombres y la misión de los
que le siguieron.
05-129.54
Hoy se abre ese libro ante vuestro espíritu y veis brotar de él nuevas luces,
porque lo que no fue comprendido en aquellos tiempos, hoy os ha sido explicado;
hoy vuestro espíritu puede llamar a las puertas del más allá en demanda de
sabiduría; hoy vuestra capacidad espiritual os permite acercaros más al
Maestro para que El os muestre las nuevas lecciones de mi arcano.
05-129.55
Pueblo mío, aun cuando en la gloria de mi Espíritu hay paz, no puedo dejar de
enviaros mi ayuda, porque os veo ir por los caminos del mundo arrastrando
cadenas de penalidades o imperfecciones.
05-129.56
Venís atravesando un desierto y en medio de él he hecho nacer palmeras para
que os sombreéis y tengáis descanso. He hecho brotar de la roca estéril de
vuestro mundo, un manantial inagotable para que bebáis de él, y no volváis a
tener sed. Hoy os daré tierras en el mundo para que las cultivéis; vuestras
tierras las hallaréis en los corazones; unos han venido a empezar a cultivar,
otros a concluir una obra comenzada tiempo ha, y otros a recoger el fruto de su
siembra.
05-129.57
No pretexten los padres de familia que tienen muchos hijos, que su tiempo está
dedicado únicamente a ganar el pan de cada día, y que por esa causa no pueden
pensar en hacer el bien a los demás.
05-129.58
No me digan los varones que se sienten incapaces para enseñar mi ley. A todos
os digo, que en vuestro camino sobran las ocasiones en que podáis sembrar mi
semilla sin perder vuestro tiempo, y sin desatender vuestros deberes.
05-129.59
Servidme y Yo os serviré.
05-129.60
No sufra decepción vuestro corazón, si al sembrar amor en vuestros hijos o en
vuestros hermanos, sólo recogéis de ellos dolor; bien sabéis lo que Cristo
sembró en el mundo y lo que recogió; mas El sabía que no estaba en el mundo
la cosecha, sino en el cielo, cuando el tiempo llegara. También vosotros, discípulos
imitando en paciencia al Maestro, no busquéis galardones ni
compensaciones en la tierra, mas sí esperad la hora de vuestro gozo en
el más allá.
¡MI
PAZ SEA CON VOSOTROS!