ENSEÑANZA
No. 119
05-119.01
He querido que la humanidad conozca la historia del pueblo de Israel, porque a
ese pueblo lo tomé como instrumento para mis lecciones y lo sujeté a grandes
pruebas a fin de que fuera como un libro abierto para todas las generaciones.
05-119.02
Aquellas doce tribus, representaron a la humanidad de todos los tiempos; pero
ahora es mayor la semejanza entre aquel pueblo cautivo en tierra extraña y el
mundo actual, esclavo del pecado y el materialismo, que son las fuerzas que
representan el poder del nuevo faraón.
05-119.03
Si en aquel tiempo la caridad de Jehová rescató a su pueblo, trazándole un
camino a través del desierto y conduciéndole hasta Canaán, ahora vengo como
luz de justicia y amor a rescatar a todos los pueblos de la tierra de su
cautiverio, para conducirlos a la "tierra prometida"; ahora conduciré
a vuestro espíritu a mi reino de luz y de paz, y también haré ,descender un
nuevo maná sobre los espíritus, el cual será sustento de vida eterna en su
larga jornada.
05-119.04
Una nueva alianza haré con los hombres, mas ésta no será con símbolos, en
ella estará presente mi Espíritu.
05-119.05
En mi pueblo volverá a despertarse el ideal del bien y el anhelo de unirse a
todos los pueblos del mundo, como se unieron aquellas doce tribus, cuando
cruzaron el extenso desierto, animadas por el mismo ideal.
05-119.06
La lucha será grande y en el camino surgirán los obstáculos, los enemigos y
las tentaciones, mas de esa jornada saldrán los soldados llenos de temple y los
apóstoles plenos de caridad y de fe. A lo largo de la travesía. pero sobre
todo en los trances de prueba, Yo animaré a las multitudes y alentaré su fe
con mis prodigios; y cuando los hombres hayan alcanzado la paz y vivan en armonía,
Yo haré que desde esta tierra comiencen a saborear los dulces frutos del reino
de la luz y de la paz, como un anticipo de los deleites que más tarde tendrá
el espíritu, cuando llegue a morar en la mansión espiritual.
05-119.07
Los frutos que desde aquí recoja el espíritu, serán una compensación a los
sacrificios, luchas y privaciones que haya sufrido vuestro corazón. Más tarde
cuando este pueblo, como una inmensa multitud llame a las puertas de mi reino,
Yo saldré gozoso a abrir para decirles. Venid, venid a Mí y dejad el polvo del
camino y la fatiga, aquí está la ciudad de la paz, engalanada, esperando a sus
nuevos moradores.
05-119.08
El pueblo, temeroso ante la presencia de su Padre, creerá llegada la hora de su
juicio; entonces Yo le diré No temáis, pasad a mi casa que es la vuestra; el
desierto ya os purificó y os hizo dignos de llegar a Mí.
05-119.09
Pueblo, mirando vosotros tanta perversidad entre los hombres, sabiendo de sus
odios y de sus guerras y conociendo el doloroso resultado de las doctrinas
materialistas, habéis pensado, que para que esta humanidad llegue a regenerarse
Y a convertirse a mi ley, antes tendrá que soportar grandes pruebas y que pasará
mucho tiempo para que llegue a amarse según mi enseñanza.
05-119.10
Yo os digo que aunque es cierto que a este mundo le esperan pruebas muy grandes,
los días de dolor le serán acortados, porque será tan grande su amargura, que
ello hará que los hombres despierten, vuelvan sus ojos hacia Mí y escuchen la
voz de su conciencia que les pedirá el cumplimiento de mi ley.
05-119.11
Mi justicia será la que corte todo lo malo que exista en este mundo. Antes, lo
escudriñaré todo: Religiones, ciencias e instituciones, y entonces pasará la
hoz de la justicia divina cegando la cizaña y dejando el trigo. Toda simiente
buena que encuentre en el corazón de los hombres, la dejaré para que siga
germinando en el espíritu de la humanidad.
05-119.12
Hay pueblos y naciones enteras que han arrojado de su corazón mi semilla; otros
que se han olvidado de mis máximas; otros que ni velan ni oran. Sin embargo, y
a pesar de la esterilidad en que viven, esos pueblos pronto,
quedarán convertidos en tierras fértiles, porque mi caridad descenderá
a sus corazones.
05-119.13
Es menester que preparéis la herramienta, que llenéis el granero con la
semilla espiritual que os he traído y que, por medio de los dones que os he
confiado, sepáis la hora en que habréis de dejar vuestro reposo, para
levantamos a sembrar. Velaréis y oraréis, para que ese bendito amanecer no os
sorprenda dormidos en la ignorancia, en el materialismo o en el pecado; porque
entonces no reconoceríais la hora de ir en pos de las tierras, y cuando
quisierais levantaros, ya no os encontraríais con fuerzas para la lucha.
05-119.14
Si tenéis fe en mi palabra, preparaos desde ahora por medio de la oración, a
fin de que encontréis propicias las tierras para sembrarlas. Si vosotros no
terminaseis esta labor, vuestros hijos tomarán la semilla de amor que os he
entregado y llevarán mis mandatos a su fin.
05-119.15
Benditos sean los labriegos a quienes les sea ordenado ir a fertilizar y a
cultivar las tierras, porque ellos verán descender sobre sus campos el rocío
de mi gracia, que será la constante bendición del Padre sobre los esfuerzos
del hijo y una caricia para todos los que resuciten a la fe y a la vida.
05-119.16
Ha mucho se os dijo que llegaría el instante en que el hombre entendería todo
lo revelado desde los tiempos pasados, y Yo os digo que ese tiempo ha comenzado
ya, y que en él vuestro espíritu recibe mi luz por medio de la inspiración.
05-119.17
Cristo llegó al mundo y os abrió el camino, enseñándoos con su vida, con sus
obras y sus palabras, la forma perfecta de cumplir con la ley. Desde antes que
El apareciera en el mundo, fue anunciado por los profetas, con el fin de que el
pueblo le esperase y lo reconociera cuando le tuviese delante de sus ojos.
05-119.18
En Abraham y en su hijo Isaac os di una imagen de lo que seria el sacrificio del
Redentor, cuando puse a prueba el amor que Abraham me profesaba pidiéndole que
él, por su propia mano sacrificara a su hijo, a su muy amado Isaac. En aquel
acto, si sabéis meditar, encontraréis una semejanza de lo que más tarde fue
el sacrificio del Unigénito por la salvación del mundo.
05-119.19
Abraham fue la representación de Dios, e Isaac la imagen de Jesús; en aquel
momento el patriarca pensaba que si el Señor le pedía la vida de su hijo, era
para que la sangre del inocente lavase las faltas del pueblo, y a pesar de amar
profundamente al que era carne de su carne, fue más fuerte en él la obediencia
hacia su Dios y la caridad y amor hacia su pueblo, que la vida de su amado hijo.
El obediente Abraham estuvo a punto de descargar el golpe mortal sobre su hijo;
en el instante en que transido de dolor, levantaba el brazo para sacrificarle,
mi poder le detuvo, ordenándole que inmolara un cordero en lugar de su hijo,
para qué quedara aquel símbolo, como testimonio de amor y obediencia.
05-119.20
Siglos después, la humanidad había de pedirme el sacrificio de Jesús, mi
amado Hijo, y os lo había de entregar, Para que su ejemplo de mansedumbre,
sellado con su sacrificio y con su sangre, quedase imborrablemente escrito en la
conciencia de la humanidad.
05-119.21
Si en el caso de Isaac, un cordero vino a sustituirle para rescatar su vida, en
el caso de Jesús no hubo quien le reemplazase, pues El sabía que era necesario
que su sangre fuese derramada, para que la esencia y la luz de aquel sacrificio
iluminasen al espíritu, al corazón y entendimiento de los hombres carentes de
espiritualidad. Por eso Jesús es llamado también el Cordero de Dios. La ley os
dijo: "No matarás", y Cristo en su doctrina de amor os enseñó la
sublime lección de morir por salvar a los demás.
05-119.22
Bienaventurado el que muera dando vida a quienes la necesitan, porque vivirá
eternamente.
05-119.23
Ved cómo ha llegado el tiempo de que podáis extraer la esencia espiritual
contenida en mis revelaciones pasadas, aquellas a las cuales la humanidad sólo
interpreta en forma material, sin tratar de profundizarse en ellas para
encontrar su sentido espiritual.
05-119.24
Yo os coloco en el principio del camino del análisis, para que después podáis
llegar al fondo de mis lecciones. si todo es lo diese completamente esclarecido,
vuestro espíritu no se esforzaría por penetrar al fondo de mi palabra.
05-119.25
Os voy a recordar cómo en aquel Segundo Tiempo, cuando aquella multitud
sedienta de sangre contempló al fin a Jesús pendiente en la cruz y junto a El
agonizando a otros dos sentenciados, oyó que dijo al Padre: "Perdónales,
Señor, porque no saben lo que hacen". Todos los presentes oyeron, mas no
entendieron aquellas palabras, y tuvo que pasar el tiempo, para que los hombres
comprendiesen que aquella sangre derramada lentamente sobre la tierra, era el símbolo
del amor divino y del supremo perdón, que como un manto infinito desciende a
cubrir a todos los hombres.
05-119.26
Muchos siglos han transcurrido y la humanidad de este tiempo, que llora al
recordar el sacrificio de Jesús, y que se asombra de la crueldad de aquellos
que lo llevaron al cadalso, es la misma que sacrifica día a día a millares de
hermanos.
05-119.27
Si Cristo volviese en este tiempo a la tierra, hecho hombre, ya no diría como
en el calvario: "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen",
porque ahora recibís en pleno la luz de la conciencia y el espíritu ha
evolucionado mucho. ¿Quién ignora que Yo soy el dador de la vida, que por lo
tanto, nadie puede tomar la de su hermano? Si el hombre no puede dar la
existencia, tampoco está autorizado para tomar lo que no puede devolver.
05-119.28
Humanidad. ¿Creéis que estáis cumpliendo con mi ley sólo porque decís tener
religión y cumplís con el culto externo? En la ley se os dijo: "No matarás",
y estáis profanando ese mandamiento al derramar a torrentes, en el altar de
vuestro pecado, la sangre de vuestros hermanos.
05-119.29
Israelitas y cristianos se hacen la guerra y se matan entre sí; ¿no les di a
unos y a otros una sola ley?
05-119.30
La restitución será cruenta y dolorosa, porque las vidas que los hombres han
segado y la sangre que han derramado, claman justicia. ¡Ay de los que han
matado, y más aún de los que han aconsejado u ordenado matar!
05-119.31
Paso a paso los pueblos avanzan hacia el valle donde habrán de unirse para ser
juzgados.
05-119.32
Y aún se atreven a pronunciar mi nombre quienes hacen la guerra y llevan sus
manos manchadas con la sangre de sus hermanos. ¿Esas son acaso las flores o los
frutos de la doctrina que os he enseñados ¿No aprendisteis de Jesús cómo
perdonaba, bendecía al que le ofendía y murió dando vida a sus verdugos?
05-119.33
Los hombres han dudado de mi palabra y faltado a la fe; por eso todo lo han
confiado a su fuerza. Entonces he dejado que se desengañen por sí
mismos y recojan el fruto de sus obras, porque sólo así abrirán sus ojos para
comprender la verdad.
05-119.34
Sobre esta mesa de amor hay manjares que ni los reyes de la tierra podrían
ofrecemos; son el pan de los cielos que buscan los pobres y el vino que
vienen a beber los parias del mundo. Comed y bebed, mas nunca vayáis a
envaneceros de poseer estos bienes, porque estaréis escondiendo bajo vuestros
harapos la vanidad, y Yo quiero que seáis humildes de espíritu y de corazón.
Tomad ejemplo de quienes llevando manto real sobre sus hombros, también saben
llevar humildad en su corazón. El pan y mi vino son para todos, porque a todos
os contemplo necesitados del espíritu. En un principio os doné a todos con mi
gracia, que es semilla divina; desde entonces habéis ido por distintos caminos
según vuestro destino, y en esos caminos cada quien ha recogido según su
siembra, unas los frutos en abundancia, otros sólo han cosechado dolor y
miseria. Mientras unos han vivido brevemente en la tierra, porque han obtenido
la luz necesaria para elevarse, otros, viviendo largamente en el valle de lágrimas,
no han llegado a saber siquiera quiénes son, ni a dónde van; Yo tengo caridad
de esos espíritus que caminan sin rumbo, deteniéndoles para enseñarles el
camino que conduce a la "tierra prometidas
05-119.35
La luz de mi Espíritu penetra en todo corazón, aun cuando éste permanezca
cerrado; a semejanza de ello es la luz del astro rey, que aparentemente no
penetra en vuestra alcoba cuando ella se encuentra cerrada, pero que, sin
embargo, sus rayos invisibles sí llegan a su interior, dando vida al ambiente.
Vosotros no esperéis a que mi luz penetre en vuestro interior, teniendo
cerradas las puertas de vuestro espíritu. ¡Cuán grato será encontraros con
vuestro templo interior preparado, recibiendo la gracia de mi caridad! Dejad que
os sane y os conforte, y entonces os convertiré en mis labriegos y discípulos.
05-119.36
Muchos de vosotros que ahora nada sois en la vida, ya que hasta en vuestra
familia sois los últimos veréis pronto sentados a mi mesa. Los que habéis
sido repudiados y arrojados del seno de los vuestros, mañana seréis
reconocidos por los mismos que os habían desconocido.
05-119.37
¿Queréis sensibilizar o templar vuestro corazón? Tomad este camino, que es el
de la humildad, la elevación y la caridad. llevad el bálsamo a los enfermos,
acercaos a los lechos del dolor; consolad a los que sufren y respetad a los que
antes de vosotros hayan tomado esta cruz; imitad a los que se desvelan
estudiando mi obra y a los que, a pesar de beber un cáliz de amargura, van
impartiendo dulzura entre sus hermanos.
05-119.38
Hablo así a los que van a comenzar a pronunciar las primeras palabras del
lenguaje espiritual, a los párvulos a quienes estoy enseñando los principios
de la ley y la finalidad de mi obra. En ella aprenderéis que orando de espíritu
a Espíritu y amando a vuestros hermanos, no sólo sanaréis al enfermo, sino
que resucitaréis al muerto.
05-119.39
En esta comarca humilde, donde me estoy manifestando, he venido a revelaros que
el Tercer Tiempo se inició en 1866, y que esta comunicación terminará en el año
de 1950, cuando ya muchos de mis hijos me hayan escuchado; de cierto os digo que
estas bocas que os han dado mi enseñanza, no han hablado por su voluntad, sino
bajo una inspiración divina.
05-119.40
Labradores amados de esta campiña, abrazad con verdadero amor vuestra misión,
labrad mis tierras, abriendo surcos, en los que depositáis la divina simiente.
Conoced la semilla para que sólo de ella sembréis, porque en su fruto estará
la elevación y la luz de vuestro espíritu. ¿Creéis justo tener que
lamentaros al llegar a la morada espiritual, sólo por vuestra falta de celo en
la misión que os llevó a habitar la tierra?
05-119.41
No olvidéis que a cada paso os digo que sembréis el trigo en mis campos,
porque aquellas tierras en donde hubiese crecido la cizaña y la ortiga, serán
segadas por la hoz de la justicia divina.
05-119.42
Lo mismo dije a los discípulos y a las multitudes en el Segundo Tiempo.
"En verdad os digo, que todo árbol que no hubiese sido plantado por la
mano de mi Padre Celestial, arrancado será de raíz".
05-119.43
Orad, labriegos, hacedlo humildemente delante de vuestro Padre y procurad que
vuestra siembra sea agradable a mi mirada. Limpiad incansablemente vuestras
tierras, buscad la luz para ir iluminando errores, hasta que en ellas sólo
fructifique el trigo.
05-119.44
Una semilla limpia es la que habéis recibido; pero vuestra pequeñez no ha
logrado comprender esa pureza, y sin daros cuenta, la habéis mezclado con otras
semillas que no son las mías.
05-119.45
Os he dicho: Conoced la simiente, para que depuréis una a una vuestras siembras
y, cuando vuestros hijos surjan en el camino del Señor, de sus labios sólo
brote la verdad. Veo a los que luchan por conocer el fondo de esta doctrina,
pero que hasta ahora no han podido librarse de la influencia de extrañas
doctrinas, religiones y dogmas.
05-119.46
Pueblo, ayudad con vuestras oraciones a mis portavoces, formad y fortaleced a
vuestros profetas. No olvidéis que cuando mi comunicación esté próxima a
terminar, os revelará muchas lecciones que tengo reservadas para cerrar con
broche de oro este testamento.
05-119.47
Después del tiempo de esta comunicación, mi luz os ayudará a entender lo que
escuchasteis, con lo que podréis separar lo esencial y verdadero, de lo superfluo,
o sea de lo que es materialidad.
05-119.48
Yo inspirará a este pueblo, testigo de mi palabra, para que estudie
profundamente mis enseñanzas, a fin de que sepa analizar lo que dije y cuál es
la esencia de mi doctrina.
05-119.49
Cuando hayáis pasado la etapa de preparación y estéis preparados para
doctrinar, Yo os abriré el camino, y entonces ya no os intimidaréis ante los
escollos y espinos o los lazos traidores y amenazas que encontréis, porque ya
todo estará preparado para vuestra siembra.
05-119.50
Todo lo habré dispuesto y mi luz se derramará sobre vosotros como el rocío
desciende sobre los valles en el silencio de las noches. Amor es lo que tendréis
que sembrar; ¿cómo queréis que los pueblos hagan pactos de paz, si en sus
corazones no existe el amor?
05-119.51
Os dije que la paz estaría en los hombres de buena voluntad, y en ningún
pueblo de la tierra encuentro esa buena voluntad.
05-119.52
Por eso es menester que surja un pueblo sin ambiciones de las riquezas del
mundo, para que sea el que enseñe la caridad, la oración, la virtud y la fe. A
ese pueblo le llamaré mío; y los hombres lo conocerán como el pueblo de Dios.
De la moral de sus hombres, de sus buenas costumbres, y de la vida virtuosa que
hagan, brotará la paz que llene de bienestar a la humanidad, sin olvidar que la paz perfecta, aquella que es la única capaz de inundar de felicidad
al espíritu, sólo desciende al que va en busca de ella por medio del verdadero
amor.
05-119.53
¿Cuándo llegaréis a alcanzar la paz del espíritu, si ni siquiera habéis
conseguido obtener la paz del corazón? Yo os digo, que mientras la última arma
homicida no haya sido destruida, no habrá paz entre los hombres. Armas
homicidas son todas aquellas con las cuales los hombres se quitan la vida, matan
la moral, se privan de la libertad, se quitan la salud, se arrebatan la
tranquilidad o se destruyen la fe.
05-119.54
El límite para que cesen tantas maldades está ya próximo; por eso mi voz,
resonando en lo más profundo de los espíritus, ha hecho el llamado a los
hombres de todos los pueblos, para que depongan las armas de destrucción y
muerte, y en el fuego de mi justicia sean consumidas.
05-119.55
Entonces hablaré espiritualmente, y mi voz será oída en la conciencia de
todos mis hijos.
05-119.56
Si la humanidad soberbia e insensata meditase y orase, se daría cuenta hacia dónde
se está encaminando y detendría sus pasos; mas no puede hacerse plena luz en
su espíritu, porque le ciegan los odios y las ambiciones.
05-119.57
Orad, todos los que deseen formar parte del pueblo de la paz; acercaos a la luz
todos aquellos que deseen tender una mano fraternal a sus hermanos, para
salvarlos.
05-119.58
La semilla del mal, dispersa por toda la tierra, está fructificando como nunca;
mas he de deciros que la buena simiente también está brotando por diferentes
puntos del planeta.
05-119.59
Preparaos espiritualmente todos los que sintáis que en vuestro corazón empieza
a germinar esa divina semilla, para que cuando encontréis en vuestros caminos a
otros sembradores, podáis reconocerlos y uniros en mi ley.
¡
MI PAZ SEA CON VOSOTROS!